En torno a las víctimas

miércoles, 23 de diciembre de 2009 ·

Armando Aulestiarte

Desde hace tiempo vengo observando en hika artículos cuyo enfoque me parece unilateral. Es por esta razón que he decidido escribir estas notas.

De entrada, hay que constatar que hay víctimas de naturaleza distinta y que los términos terrorismo y violencia terrorista sólo se emplean con contundencia cuando se refieren a ETA, y de forma muy somera en relación a otras violencias, las que en su momento fueron expresión del terrorismo de estado. Asimismo, todo lo relativo a los crímenes del franquismo (auténtico terrorismo de estado que causó muchas más víctimas que ETA) y la Transición, o los crímenes que cometieron posteriormente las fuerzas de seguridad del estado queda relegado. ¿Nadie se acuerda de Zabalza, que pasó del cuarto de interrogatorios a aparecer ahogado en el río Bidasoa? Dijeron que se había ahogado en un intento de fuga; otros, a eso, le llamaban ley de fugas, o que “se les había ido la mano en la bañera”.

Pienso que las instituciones utilizan a las víctimas de ETA en una dirección interesada, para velar y ocultar lo que supuso la violencia franquista y, sobre todo, para legitimar el monopolio de la violencia por parte del Estado. Apología de las fuerzas armadas y demás fuerzas de seguridad del estado. O sea, que la critica a ETA y su violencia va en el mismo paquete (como los activos tóxicos y los que no lo son) con la legitimación del Estado, al cual se le califica de Estado de derecho.

Al igual que en tiempos pasados cada villa o pueblo tuvo su lápida de los Caídos por Dios y por España, se pretende ahora instalar las de las víctimas de ETA, todas a una, y sin distinción de lo que fueron y defendieron son elevadas a la categoría de mártires de la democracia. ¿Para cuándo las de la guerra civil y la represión franquista? El Parque de la Memoria de Sartaguda se ha levantado gracias a la iniciativa popular y se mantiene a duras penas mediante rifas y otras colectas, ante la desidia de gobiernos como el de Navarra. En un paso fronterizo de los Pirineos podemos de ver la lapida que conmemora el paso al exilo de los presidentes de Euskadi, Cataluña y la República Española, en un estado de abandono que clama al cielo. ¿Por qué Carrero Blanco, asesino y genocida, muerto por ETA, es hijo predilecto y tiene un monumento en su pueblo natal, y Argala, muerto por el BVE, no lo puede tenerlo en su pueblo natal si así se considera necesario? ¿Por qué a uno lo pueden homenajear y se prohíbe conmemorar al otro?.
Pienso, además, que tras la forma en que plantea la tardanza del reconocimiento y reparación a las víctimas de ETA, por parte de la mayoría de la sociedad vasca, se realiza haciendo abstracción de la forma como se realizó la Transición, y de la memoria (que en otros lugares se perdió con sospechosa rapidez) relativa al papel de los cuerpos de seguridad durante la dictadura y la Transición. Parece que ya pocos se acuerdan de las razones del ¡Que se vayan! y la inusitada popularidad de aquella consigna.

Y mientras a la sociedad vasca casi se la trata como culpable de lesa inhumanidad salvo honrosas excepciones, apenas se menta la interesada amnesia y la falta de vergüenza histórica de la mayoría de los partidos y de la mayoría de la sociedad española que tanto han tardado en promulgar su Ley de Memoria Histórica (y que de forma tan deficiente han subsanado el retraso). Ha bastado que unos fachas hayan apelado a la ley para poner fuera de juego la tentativa de Garzón de ir más allá.

Y encima, se nos dice que los familiares de la víctimas de ETA tendrán reservado por ley el derecho a un puesto en la administración. ¿Y los miles de maestros, funcionarios y militares de la República que ni siquiera en democracia consiguieron ser rehabilitados como debieran?

Las víctimas de la guerra civil y de la dictadura están en el origen del conflicto que la Transición no resolvió. La rebelión fascista, con Franco como generalísimo del Ejército al frente, derrocó a un Gobierno legítimo, abolió todas las libertades e implantó una dictadura que duró cuarenta años. Decir esto supone una verdad de Perogrullo dentro de la izquierda. Pero cuando hurgamos en las miles de historias de todas las personas que sufrieron en la guerra y posguerra tantas atrocidades, muertes y e humillaciones, es evidente que esas heridas no han cicatrizado todavía. Porque ninguna de las personas responsables ni ha pedido perdón ni ha pagado con ninguna condena de cárcel los miles de asesinatos que fueron cometidos en esa época, y más recientemente. Todavía hoy muchos de los y las familiares -víctimas les llamaríamos ahora- no saben ni dónde están enterrados sus padres, abuelos, etc., y en algunos casos, sabiéndolo, ni tan siquiera les dejan desenterrarlos.

Cada uno-una pone el tiempo y el espacio de sus preocupaciones donde más le conviene; por lo tanto, olvidarnos de todo esto sería un error. En Euskadi, me consta, estas historias se han contado de padres a hijos, y no se han olvidado las atrocidades de aquella posguerra. Es una realidad sepultada por la parafernalia sobre las actuales víctimas, cuando no debería ser así. De esta forma se oculta la verdad histórica y se falsea la transición, y se estimula el borrón y cuenta nueva. Eso sí, quienes exigieron el olvido del pasado, son (ellos o sus seguidores) los que ahora aúllan ¡Ni olvido ni perdón! Simplificar el debate para llegar a donde a algunos les conviene no es buen método para solucionar el problema. Por lo tanto habría que desgranar la naturaleza de las víctimas y actuar en consecuencia.

Víctimas del Estado:

• Víctimas del 3 de Marzo y de otras en luchas obreras (San Adrián de Besós, El Ferrol, Granada, Basauri, San Sebastián, etc.).
• Asesinados por la Policía y la Guardia Civil antes y después de la Transición (Gladys, muertos en las manifestaciones previas a la amnistía del 77, muertos en numerosos controles de la Guardia Civil, etc.
• Muertos por el Batallón Vasco Español y por los GAL.
La inmensa mayoría de estas víctimas no han recibido ninguna ayuda ni económica ni moral, ni nadie les ha pedido perdón, y todos sus asesinos están en la calle.

Víctimas de ETA

• Muertos por ETA que, a su vez, habían sido asesinos y torturadores (Carrero, Manzanas, guardia civiles, etc.) Un ejemplo: en Ondarroa, en el año 1975, la guardia civil, y dentro del propio cuartel (esto sí que es fuerte), mató a un chaval de 17 años; algunos años después, el sargento que estaba entonces al mando fue ejecutado por ETA en Las Arenas o Portugalete; aquí hay una víctima clara, que es el chaval asesinado. Al sargento, ¿cómo hay que calificarlo? ¿De mártir de la democracia?

• Víctimas civiles que están siendo reparadas a través de ayudas económicas cuantiosas, agrupadas en asociaciones millonariamente financiadas, manipuladas e integradas partidistamente con una ideología inmovilista, que aunque les pidan mil perdones no se van a sentir satisfechas porque persiguen el aniquilamiento físico del contrario y de sus reivindicaciones políticas. Tras la idea de deslegitimar el terrorismo de ETA hay también la obsesión por deslegitimar todo el nacionalismo vasco (incluido el clero que le es afín), el cual según se dice “da cabida y arrope a ETA aunque no esté de acuerdo con ella”.

• Víctimas civiles que sinceramente quieren que este conflicto se acabe, que han sido reparadas económicamente pero que quieren que se les tenga en cuenta para que esto no vuelva a repetirse.

Ediles, empresarios, periodistas, etc. amenazados. Efectivamente es verdad; pero desde una óptica de izquierdas debo decir que forman parte del victimario, y en cierta medida son responsables de muchas formas de violencia y de que ésta persista enquistada en nuestra sociedad. Ediles o cargos políticos que se aprovechan de la situación para defender el monopolio de la violencia del Estado, ensalzarla y considerada como necesaria. Políticos que se aprovechan del conflicto mediante el uso privado de los fondos reservados (lo de Roldán fue sólo una muestra), o montan negocios como el de la seguridad por parte de los Mayor Oreja.

• Empresarios-as que alardean estar amenazados-as, pero a quienes no les tiembla la mano a la hora de despedir, firmar contratos precarios, instigar e incidir en los accidentes mortales por negarse a cumplir las normas de salud laboral.

• Y los y las periodistas manipuladores-as natos-as, auténticos-as terroristas de la pluma que jalean y fomentan la idea de la cadena perpetua, la pura represión policial, arremetiendo contra los que defienden una salida dialogada, etc. Sectores que dicen ser víctimas de ETA, pero que desde la impunidad del poder incitan y fomentan actitudes que no matan pero sí destrozan, humillan explotan, manipulan, etc.

A mí, como militante de izquierda y de Zutik, se me tuerce el gesto cuando leo en hika artículos sobre las víctimas que apenas se diferencian del discurso de Patxi Lopez y Ares, y que no alertan del uso maniqueo y partidista que se está haciendo. Yo sintonizo con la madre del último guardia civil muerto por ETA, en el sentido de que sea la última madre de un asesinado por ETA. Pero me cabreo cuando los que la sacan al escenario no hacen nada por lograr que así sea. Que utilizan la lucha contra ETA para lograr réditos electorales o para pingües negocios a base de fondos reservados . ¿Nos hemos olvidado de la era Roldan?

Es curioso, además, que el tema de las víctimas y su puesta en el primer plano de la escena coincidan siempre cuando se vislumbra algún indicio de cambio de signo político. Así fue durante la tregua de ETA y así es en el momento actual, con todas las cabezas visibles de la izquierda abertzale que abogan por una solución en la cárcel.

El enfoque actual de las víctimas de ETA y del fin de la violencia está viciado de forma interesada. A mi modo de ver, la titular de la Atención a las Víctimas del Terrorismo, Marixabel Lasa, no es la persona idónea para llevar adelante el cometido objetivamente y desde la perspectiva del conjunto de las víctimas; está directamente afectada y tiene una visión nada neutral sino interesada. Ha tenido muchas oportunidades de ser objetiva y ecuánime, pero no lo ha sido. Sólo voy a mencionar un asunto: todos los estamentos internacionales y nacionales pro-derechos humanos, como el Relator de la ONU, Amnistía Internacional, etc. han emitido informes culpando al Estado español de vulnerar derechos de los presos (¿en qué país moderno y desarrollado se ha visto que a los presos y presas que han cumplido sus condenas se les aplique implícitamente la cadena perpetua, por jueces arribistas y trepadores). Que yo sepa, Marixabel Lasa no ha dicho esta boca es mía sobre estos asuntos, ni sobre otros sobre los que no me extenderé.

Por lo tanto, yo creo que se debe de abordar el problema desde el conjunto de las víctimas, por medio de un organismo más objetivo y neutro y menos unilateral que el de ahora. Y, sobre todo, tenemos que mojarnos más en aportar ideas para la solución del conflicto, y relegar el protagonismo de las víctimas a otro plano.

1 comentarios :

grimorbatnaz dijo...
1 de enero de 2010, 18:30  

Me alegro de que haya gente que haga comentarios como el de arriba desde Zutik.
A mi lo que mas me preocupa es el poder desproporcionado que han adquirido este lobby filofascista de las "victimas" con gran influencia en política y judicatura.
Han conseguido que se aprueben leyes a su gusto,hacen que se prohíban manifestaciones,concentraciones,conciertos... sin el mas mínimo argumento.
Hay que ponerles en su sitio y plantarse frente a ellos como fascistas que son

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