18 de julio de 1936: genocidio y crimen de lesa humanidad

domingo, 19 de julio de 2009 · 0 comentarios

NOTICIAS DE GIPUZKOA 18 de Julio de 2009
Alberto Muñoz Zufia*

Aquel 18 de julio de 1936 cambió la vida a millones de hombres y mujeres de Euskal Herria y de los pueblos del Estado español. Un grupo de militares, con la complicidad de los terratenientes, las clases adineradas y la jerarquía de la iglesia católica, se alzaron contra la legitimidad de la voluntad popular, con el fin de eliminar sistemáticamente cualquier esperanza de construir una sociedad basada en el respeto a los derechos sociales, económicos, civiles y políticos de los pueblos y naciones del Estado español.

El objetivo perseguido por los militares fascistas fue el de aniquilar sistemáticamente aquellos sectores de la población que por su condición de republicanos, socialistas, anarquistas, comunistas, laicos, ateos, vascos, catalanes o galegos..., representasen un "peligro" para la España nacional-católica. Estos militares golpistas, y los políticos fascistas que les auparon, cometieron cientos de miles de asesinatos, construyeron miles de fosas comunes (hasta el momento han sido localizadas 284) en las que enterraron decenas de miles de ciudadanos/as, provocaron decenas de miles de desaparecidos, cientos de miles de muertos por hambre y la enfermedad, cientos de miles de exiliados (Casanova, J., 2002), millones de desplazados, decenas de miles de internados en campos de concentración y exterminio (Rodrigo, J.; 2006)..., y una represión cultural y lingüística brutal sobre pueblos y naciones de la Península. Nunca hasta entonces se había conocido en la historia contemporánea del continente europeo una campaña militar de exterminio, un acto de genocidio, de tal calibre y brutalidad. Ante toda esta realidad, los poderes públicos y los agentes sociales, políticos y sindicales, estamos obligados a intervenir, con el fin de que se haga justicia y se implementen medidas reparadoras, incluidos los consiguientes mecanismos de garantía para su no repetición, y restituir la deuda contraída con las libertades republicanas, los/las ciudadanos/as que las defendieron y nuestro compromiso con el respeto de los derechos civiles y políticos de las futuras generaciones.

Esta responsabilidad y compromiso, se hace extensible a la comunidad internacional, ya que, no lo olvidemos, la guerra de exterminio y el genocidio cometido, no hubiera sido posibles, sin la implicación de las potencias europeas, esto es, (1) sin la participación directa de Alemania e Italia, y la implicación de Portugal, que intervinieron con total impunidad, aportando armas, aviación y tropas regulares (adiestradas y perfectamente equipadas), y (2) los gobiernos de la Francia de L. Blum y de la Gran Bretaña de S. Baldwin y de A. Chamberlain, que facilitaron la intervención de las potencias del eje, a través del "pacto de no intervención", que en la práctica derivó en una política activa de los gobiernos francés y británico en contra, incluso, de la prestación de ayuda humanitaria para la población civil desplazada y exiliada, que huía del genocidio franquista. Esta implicación de las potencias europeas, con sus correspondientes responsabilidades, por acción u omisión, están documentadas y perfectamente tipificadas en el derecho penal internacional.

Han transcurrido 73 años desde que millones de ciudadanos/as vieron truncados sus deseos de construir una vida mejor, socialmente más justa y políticamente más democrática, en el marco de un modelo de Estado republicano. Pero lo que más evidencia, con toda su crueldad, el olvido y el silencio impuesto, sobre la lucha y los/las luchadores/as antifranquistas, que dieron su vida por los ideales mencionados, es el hecho cierto y constatado de que aún no se ha investigado en toda su profundidad, la verdad de los acontecimientos, no se ha hecho justicia sobre el genocidio y los crímenes de lesa humanidad cometidos, y menos aún, se han implementado las medidas de reparación, recomendados por la comunidad internacional.

El trato recibido por las víctimas de la rebelión militar de 1936 y el terrorismo de Estado, a través de medidas tomadas por los distintos gobiernos, entre las que la "Ley de Memoria Histórica" (Ley 52/2007, de 26 de diciembre) es sólo el último ejemplo, es demencial. Esta ley abandona a su suerte a los familiares de las víctimas de fusilados y desaparecidos, responsabilizándoles enteramente, de costes derivados de la investigación sobre el paradero de sus allegados y, en caso de ser hallados, también de los costes de su exhumación (decisión adoptada en el Senado español, en sesión plenaria del 11 de marzo de 2009). Las reiteradas denuncias realizadas por el conjunto de asociaciones de familiares de las decenas de miles de víctimas (último manifiesto de denuncia del 30 de junio de 2009), han puesto en evidencia este trato injusto e inhumano para con la memoria de los asesinados y el dolor de sus familiares. Las autoridades y partidos que han ostentado responsabilidades de gobierno en Euskal Herria son causantes directos también de este sombrío panorama. Panorama que debería golpear sus conciencias por haber abandonado a miles de familiares de fusilados y desaparecidos, quienes en su mayoría militaron en los mismos partidos y sindicatos que ahora los condenan al olvido. Como consecuencia de ello, en la actualidad, no existe un censo oficial de fusilados, desaparecidos, de muertos en el frente, por el hambre y la enfermedad. No se ha elaborado ningún censo oficial de prisioneros, de exiliados, de represaliados, no se ha realizado un censo de incautaciones y requisas a la población.

Los procesos de justicia transicional, desarrollados tras la Segunda Guerra Mundial, para establecer las responsabilidades penales sobre aquellas personas y regímenes dictatoriales causantes de millones de muertos, no hubiesen sido posibles de no haber existido la clara determinación de hacer de la verdad, la justicia, y la reparación, los objetivos prioritarios, no hubiesen podido reconstruir la sociedad europea sobre nuevas bases políticas e ideológicas, desvinculadas de los poderes heredados de los anteriores regímenes dictatoriales.

Esta es una de las cuestiones determinantes que están pendientes de ejecución en el caso español: la eliminación de las estructuras de poder, erigidas durante el régimen franquista, actualmente controladas y gestionadas por sus directos herederos (http://www.youtube.com/watch?v=Khyw4t5hB5Q). Sólo con una sincera voluntad de superación del modelo de impunidad español (Amnistía Internacional y Informe Nizkor, 2004), a través de la constitución de la Comisión de la Verdad de Euskal Herria, se podrá posibilitar la investigación de la verdad, la afectiva realización de la justicia y la implementación de las medidas reparadoras correspondientes, incluidas, las también irrenunciables e imprescindibles, garantías de no repetición.

* Firman también: Gotzon Garmendia Amutxastegi, Andoni Txasko, Manuel Sainz Sañudo, Juanramon Garai Bengoa, Julia Monge Sarabia (Plataforma Lauhaizetara bidean).

Libertad, igualdad, solidaridad

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NOTICIAS DE GIPUZKOA 17 de Julio de 2009
Koldo Gorostidi
Vecino de Iztieta y miembro de Zutik-Orereta

Tres palabras bellas donde las haya. Grito extendido al calor de la Revolución Francesa, objetivos maltratados y manipulados por los de arriba, siguen siendo bellas si expresan el anhelo de las personas que desde nuestro más profundo ser, afectivo, intelectual y político, aspiramos a realizar en todas las situaciones de crisis social.

Iztieta, y de igual manera muchos barrios de Errenteria/Orereta, se desarrollaron rápidamente en los tiempos del desarrollo franquista: urbanización, infraestructuras, equipamientos sociales, humos, ruidos, Campsas, olores, rías sucias, contaminación, diseñados para poblaciones trabajadoras marginadas desde el poder. Por aquí no han pasado los ricos. Barrio obrero, multiétnico desde sus orígenes, ha tenido que abrirse camino en una selva de contradicciones y crisis sociales. Barrio en sus orígenes de pescadores gallegos, trabajadores andaluces, extremeños, euskaldunes, etc… movidos por la búsqueda de una vida digna, y según las necesidades del mercado capitalista: industria, construcción, etc... Y con vaivenes según la marcha de la economía y con voluntad de organizarse. Barrio vivo, decidido y valiente que ha sido capaz de autoconstruirse en luchas, exigencias y en fiestas, desarrollando valores de libertad, igualdad y fraternidad.

Aquí se creó el primer euskaltegi. Iztieta fue parte de las luchas antifranquistas en manifestaciones y huelgas. Aquí, tras el asesinato hace 30 años del homosexual Francis, se respondió con una huelga general de todo el pueblo. Iztieta, duramente castigado por la plaga de la drogodepencia (antes delincuencia, hoy sobre todo enfermedad), se movilizó contra la misma. Iztieta conoció la dura crisis de los años 80. El barrio cambió de fisonomía. Y con el repunte de los años de la globalización, años de trabajo precario y de globalización del hambre en el mundo, el barrio empieza a vivir, como muchos pueblos de Europa, la llegada de nueva mano de obra para cubrir las necesidades del capital (construcción, cuidado de personas dependientes, limpieza de montes). Una nueva emigración se desarrolla, personas de otros continentes, de otras culturas, lenguas, etnias, de color de piel diferente... empujadas por la pobreza y el hambre generados en sus países por la combinación de extorsión mundializada y gobiernos corruptos vendidos al capital mundial. Iztieta, y todo nuestro pueblo, vive un nuevo fenómeno social. Un nuevo reto para el barrio. Si estos fenómenos se encaran, se tratan y resuelven de modo adecuado, pueden tener consecuencias positivas, enriquecedoras, social, económica y culturalmente para todos. Los llegados de otras tierras, hermanos de clase, pobres, obreros y obreras, buscan fuera de sus tierras, dejando con mucho dolor a sus padres, hijos y su querida tierra, encontrar un horizonte de alguna mejor posibilidad. También ellos tienen que comprender que conviven con personas con una cultura diferente, compleja para ellos, que tienen que comunicarse, tratarse, etc…

Ahora la situación en la que nos encontramos es la de una crisis económica como nunca hemos conocido fruto del desarrollo capitalista. Aquí se agudiza el paro y las dificultades para todos, empezando por los más desprotegidos: emigrantes, ancianos, mujeres, jóvenes; allí se recrudece la miseria y el hambre. Se globaliza el capital y a la vez se globaliza la miseria. Y en estas situaciones difíciles, asociar lo diferente, lo desconocido con amenaza, genera una reaccion de miedo negativa, reacciones racistas peligrosas, guetos, enfrentamientos. Sin embargo, ante la crisis y sus consecuencias, podemos tratar de unir todos los brazos dispuestos para dar una respuesta conjunta a esta amenaza y en esos lazos y en esa respuesta iremos creando día a día un barrio de libertad, igualdad y solidaridad, que tomando lo mejor de su pasado no hace dejación de su responsabilidad con su presente y futuro.

El Ayuntamiento no ha actuado de modo responsable con el barrio de Iztieta. Ha hecho oídos sordos a exigencias hechas durante meses y años. Ahora planea recurrir a mediadores externos y al aumento de la presencia policial. Pero el acercamiento entre los vecinos es tarea de los vecinos. Establecer puentes, caminos libres y despejados, crear espacios sociales comunes, es una tarea que no se puede delegar. O lo hacemos los vecinos, o ningún mediador la hará. Y esta dinámica es clave para acabar con el deterioro y desalentar y erradicar los delitos. El aumento de la presencia policial para la persecución del delito no es solución, pero además, ¿va a facilitar o va a dificultar la creación de puentes sociales, la libertad de expresión, de movilización, de denuncia y protesta sobre los más diversos temas? Como tampoco es solución la "Directiva de la vergüenza" de la Unión Europea, ni la Ley de Extranjería española.

Necesitamos crear respuestas que unan a todos los de abajo y construyan un barrio donde da gusto vivir.

Arrazakeriaren inguruan hausnarrean

viernes, 17 de julio de 2009 · 0 comentarios

Joxe Iriarte "Bikila"

Badirudi Errenteria-Oreretako Iztieta auzoko egoera baretzen eta “normalizatzen” ari dela. Hobe horrela! Badakit orri hauetan egin nuen salaketak hautsak harrotu dituela, eta batzuek ez dutela oso ondo hartu. Nik ez nuen idatzi inor mintzeko asmoz, eztabaida pizteko eta, batez ere, jarrerak alda zitezen esperantzaz baizik. Eta esperantza hori, hein handi batean bete egin da, hurrengo egunetan manifestarien jarrera eta norabidea aldatzen joan delako. Horrek esan nahi du gauzak diren bezala agertzeak hausnarketa bultzatzeko eta jiteak aldarazteko balio duela. Hau da, egia gordin azaltzeak, batzuetan, baduela errentarik.

Dena den aitortu behar dut edozein idatzik, osatuenak ere, ñabardurak eta xehetasunak eskatzen dutela ia beti; gainera, idazterakoan kontziente nintzen hutsen edo akatsen bat egin nezakeela baita ere. Horregatik, usadio zaharrak dioen bezala: gaizki esanak barkatu, ondo esanak onartu! Nik neureak zuzentzeko presta nago, baina orokorrean eta gaiaren mamiaz esandakoan ez nuela huts egin deritzot.

Dena den, ika-mikan edo eztabaidaren haritik tiraka gauza asko azaldu dira gehixeago jorratzea merezi dutenak.

Arazoaren erroak eta hostoak. Krisialdiro, gurean bezala ia toki guztietan gauza bertsua gertatzen da; 80. hamarkadan gertatutakoaz gogoratu besterik ez dago. Orduan ere, Iztieta bezalako Euskal Herriko auzo langile gehienetan, droga zela edo beste edozein arazo zela, batzuk “ijitoei”, “yonkiei” edo “punkyei” leporatzen zieten auzoko elkarbizitzaren gainbeheraren errudunak izatea; alegia, sintomei ematen zitzaien garrantzia, gizartea jasaten ari zen krisi-gaixotasunari baino gehiago. Orduan ez zegoen etorkin magrebtarrik, krisiak kolpaturiko bertako (edo inguruetako) gisa-gaixoenak baizik. Ezkerrekook, garai hartan gaur baino aktiboagoak eta eraginkorragoak ginen eta, akatsak akats eta zailtasunak zailtasun (gaur bezala), erroetara joaten saiatu ginen. Arazo horiek xenofobiaz edo arrazakeriaz (edo bestelako jarrera “anti” laidogarriez) xaxakatzea, suari gasolina botatzea bezala delako. Herritarrok ateratzen baikara beti galtzaile horrelakoetan.

Krisi hura modu kapitalistan “gainditu” zen; alegia, zenbait lantegi desegin ziren, eta langile asko jubilatuarazi zituzten edo langabe kronikoak bihurtu ziren. Errekuperazio ekonomikoaren baitan, dena berregituratu zen, eta lanpostuek gora egin zuten, gehienak aldizkakoak baziren ere. Baina, lanpostuak eta dirua gora zihoazen heinean (baita kreditu sistema ere, kontsumo maila handituz, edozeinek zuelarik automobilak berritzeko edo espekulazioak puzturiko etxebizitzak erosteko gaitasuna), salbuespenak salbuespen, ez zitzaion ikusten arrisku gehiegi hazkunde mota hori. Sindikalistak, ekologistak, ezker muturrekook, dena den gutxiengo nabarmen bat, izan ezik denak pozik. Baina hazkunde ekonomiko horrek beste toki batzuetan (Hirugarren Munduan) izugarrizko triskantzak egin zituen, bertakoak gurera etortzera behartuz bizi ahal izateko. Etorkinen kopurua erruz handitu zen; baina lana zegoen bitartean, eta batez ere bertakook nahi ez genituen lanak hartzen zituzten bitartean, arazorik ez.

Alabaina krisiak kolpatu gaitu berriro, eta nola gainera! Lana galtzeak miseria zabaldu du, batez ere etorkinen artean (lehenak baitira lantegietatik kanporatuak izaten), eta pobrezia azal eta hizkuntza desberdinez jantzi da, eta kale gorrikoen presentzia asko nabarmendu da langile auzoetan eta laguntza soziala ematen den tokietan. Halaber, modu esponentzialean egin du gora urduritasunak, egonezinak. Eta xenofobiak eta arrazakeriak ere bai. Gure gazteak, duela bost urtekoak baino arrazistagoak omen dira. Eta adinekoak?

Beraz, batzuentzat etorkinak omen dira arazo gehienen erantzule. Eztabaidan entzuna. Etorkinak pilatzen diren auzoetan, etxebizitzen prezioek behera egiten dutela eta, beraz, bertakoen ondareak ere bai (hori saltzekotan dagoenaren ikuspegitik, jakina; erosteko dagoenaren aldetik berriz?) Alabaina, begi bistakoa da etxeen (gain)balioaren beherakada burbuila inmobiliarioaren eztandaren ondorio dela, etorkinena bigarren mailako faktorea izanik. Joko horretan sartu zirenek (langile asko, tartean) nori leporatu beharko liokete erantzukizuna, etorkinei edo espekulatzaileei? Zer esanik ez, garraio azpiegiturek, makro-obrek eta industria kutsazaileek sortzen duten etxe eta auzo askoren balio galeraz. Etorkienei leporatzea auzoaren gainbehera oso erraza da; kapitalismoari kontuak eskatu eta garapen suntsitzailearen nondik norakoak azaltzea zaila eta konplexua gertatzen zaigu, ordea.

Arrazakeria, suari gasolina botatzea bezala da. Jakina, oso gutxik onartzen du hitz lauz arrazista dela (garela). Eta oso esplikazio eta argudio bitxiak sortzen dira. Esate baterako, galera ekonomikoaz eta seguritate ezaz gain, kulturarekiko, ohiturekiko edota hizkuntzarekiko kezkak zabaltzen da. Zer esanik ez, gurea bezalako herri gutxitu batean. Masifikazioa niretzako ez da ona. Horregatik maiteago ditut herri txikiak hiri erraldoiak baino. Baino badira alderantzizkoa maite dutenak ere. Alabaina etorkinen ustezko “masifikazioaren” inguruan dauden uste okerrek kezkatzen naute. Azterketa guztiek diote uste den baino askoz etorkin gutxiago dagoela gurean, naiz eta haien lokalizazioa edo fokalizazioa desberdina izan (Errenteriako Iztieta auzoa kasu). Zergatik sortzen da pertzepzio edo uste faltsu hori, eta batez ere kezka? Kultura eta ohitura batzuek besteak baino gehiago azaltzen direlako edo islatzen direlako kalean? Beren azalaren kolorea nabarmenagoa dutelako?

Alabaina, masifikazio hori askoz eraginkorragoa eta eraldatzaileagoa da Mediterraneo aldean, non herri eta urbanizazio asko ingelesez, frantsesez edota germaniarrez (eta baita arabiar dirudunez; baina hauek inoiz ez dira “moro”-tzat jotzen, “jekeak” baitira) nagusi egin baitira. Beren tabernetan eta dendetan beren hizkuntzaz aritzen dira, inongo lotsarik edo konplexurik gabe, sarrerako iragarkietatik hasita. Ez dakizula ingelesez? Zure arazoa da, ez beraiena. Eta bertakoak haien morroi bihurtzen dira, eta pozik gainera, horrela lana omen dute eta. Alegia, toki horietan bertakoen morrontza eta serbidunbrea barneratu egiten da, turistek (batez ere egonaldi luzekoek) lana eta aberastasuna ekartzen omen dutelako. Eta beren hizkuntza ikasi behar bada, ikasi egiten da, nola edo hala, eta kito. Gainera, morroi bilakatu horiek kapatazen subjetibitatea hedatzen dute: apala eta mantsoa jabeen aurrean, harroa eta bortitza beren mailaren azpitik daudenekin. Batez ere “etorkinak” baldin badira. Arrotzak eta arrotzak daude eta!

Estetika arloa ahaztu gabe. Bai estetika. Gure begitatik sartzen zaigunetik zerk egiten digun min eta zerk ez. Egia da inori ez zaiola gustuko ingurua zarpailez beteta ikustea (niri ere ez), horrek egonezina eta beldurra sortzen baitu; baina inor gutxiri egiten die begietan min inguru-marietako luxuak eta aberastasun ezaugarriek: txaletek, urbanizazio itxiek eta abarrek. Pobrezia itsusia egiten zaigu, batez ere beste kolorezko azalez eta (probetxuzko omen ez diren) hizkuntzez jantzita agertzen badira. Niri, berriz, izugarrizko amorrua eta egonezina sorrarazten didate hain txukunak eta seguruak (askotan guarda pribatuek zainduta) ageri diren auzo, urbanizazio eta herriek. Oso argi baitaukak hain gaizki eratua eta banatua dagoen aberastasunaren iturria bertako langileen eta hirugarren mundukoen bizkar sortu dela. Batzuen asea, askoren gosea. Estetika ere, askotan, arrazista eta klasista da.

Mundu guztiko herri eta langile zapalduok elkar gaitezen! aldarrikatzea ez dago modan. Hizkuntza eta kultura arloan, ni ziur naiz euskaldunon kaltea ez datorrela gaurko etorkinen aldetik. Etorkinak gurera egokitu behar direla? Jakina. Nola ordea? Beraiena ukatuz? Eta gure aldetik ez al dago ezer egiterik ahalik eta hobekien “egokitu” daitezen? Guk ere beraiengatik ikasiz? Integrazioa eta aniztasuna ez al da bi norabideko harremana?

Kultura eta hizkuntza gutxituak. Arriskuan daude egungo munduan. Globalizazioa da ezbairik gabe egungo etorkin joan-etorrien erantzule nagusia, eta baita ere mundu osoan hizkuntza baten –ingelesaren- nagusiaren bultzagilea. Are, ohituren (janzkerak, janariak, portaerak) aldaketaren erantzulea. Baina horiek denak, batzuen ustez, progresoaren, garapenaren, eta ez dakit zenbait topikoren aldarean eskaini beharreko sakrifizioak lirateke. Horientzat ez dira sakrifizioak, irabaziak, mozkinak, etekinak baizik. Presta gaitezen globalizaziorako!, da instituzioetatik eta sektore batzuetatik datorkigun leloa eta aldarria (hemendik aurrera ikusi egin behar). Baina etorkinei zer nolako harrera prestatu zaie? Nola prestatu gara gure baitan hartzeko? Egia da hezkuntzan eta osasungintzan egin direla ahaleginak, baina aski al dira? Jarri al dira bitartekoak beraiek ere kultura eta ohitura arloan eman dezaketen onena eman dezaten, guk ere jaso al ditzagun?. “Erabili eta botatzeko” muki zapiak bezala ikusten ditugu etorkinak, ala Euskal Herri anitz baten partaideak bezala? Lagun batek dio azken finean denok garela zuritzen edo zurbiltzen joan garen jatorri afrikarreko gizakiak.

Ni ez naiz aditua; agian, nire euskaltasuna eta unibertsal zaletasuna uztartzen saiatu naizen ezkertiarra naizelako, gauzak errazegi ikusten ditut. Baina usten dut gai hauek mahi gainean jarri behar ditugula alor intelektualean, eta batez ere egunerokotasunean.

Adibide bat jarriko dut Errenteriako Mikelazulon ikasi dudanaren eskutik. Inork ezin dezake esan Mikelazulo ez dela gune euskalduna (Oreretan gutxi bera baino euskaldunagorik) eta euskal kulturaren bultzagilea; halaber, beste hizkuntza eta kulturen arteko elkarlanaren aldekoa. Zein aberasgarria eta gozagarria zinema arloan, poesia eta literatura arloan izandako lankidetza. Bertatik pasatzen diren etorkinek ere beren arrastoa uzten dute, eta aldi berean euskaltasuna arnasten dute.

Hauek nire gogoetak Pirinioetako mendietan murgiltzeko bezperan.

Para vivir mejor

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Karlos Ordoñez Ferrer -Miembro de SOS Racismo-

Vivimos bien. En general vivimos bien. Es a otros quienes angustia la supervivencia diaria. Vivimos con poca inquietud en lo inmediato. En dos palabras, somos miembros de una sociedad de relativo bienestar. Y sin embargo, el termómetro del miedo queda reflejado en algunos medios de comunicación. Los rostros dibujan gestos de crispación. ¿Qué pasa?

En un barrio de Trapagarán parte del vecindario lanza consignas y cuelga carteles contra una familia gitana. “Es una familia conflictiva”. El marido tenía antecedentes penales. En una ocasión robó chatarra. En otro barrio de Errentería, doscientos vecinos acosan comercios de inmigrantes porque “el Ayuntamiento tiene el barrio abandonado desde hace años”, como si la corporación municipal estuviera en manos de ciudadanos marroquíes. En otra zona de la misma localidad, la mayoría de los vecinos se opone de manera rotunda a que se instale una oficina de información sobre cuestiones de extranjería y derechos humanos. “No queremos que venga la delincuencia” dicen al unísono.

Los problemas sociales existen. Siempre han existido. Las asociaciones de vecinos han luchado históricamente por mejorar las condiciones de vida. Y ahí hemos participado. Fueron un puntal en la lucha por la democracia. ¿Lo recuerdan? Pero hoy, cuando desde alguna tribuna se señala a una minoría étnica o cultural como la culpable de nuestros miedos, y se la acosa e insulta, eso tiene un nombre muy incómodo de escuchar. Y muy incómodo de decir. Racismo. Y haberlo dicho nos ha supuesto sufrir reacciones de animal herido por parte de algunas personas. Pero también ha supuesto confundir al monstruo. Obligarle a parar. Las personas de buena voluntad recapacitaron. Reflexionaron y recondujeron. Mereció la pena llamar esas actitudes por su nombre.

La conexión automática y burda que se hace de inmigración y delincuencia es una de las fuentes de la que bebe la extrema derecha sociológica. Aquí y en Italia. En los años ochenta aquella generación que sucumbió bajo la aguja del caballo era tan autóctona como usted, estimado lector. La inseguridad ciudadana es algo que va de la mano de la decisión que tomamos de vivir de manera grupal. Y afecta a todas las personas. También a las venidas de fuera. Por ejemplo, el desempleo se ceba con más saña contra ellos y ellas. El paro además les expulsa incluso de la periferia de nuestra sociedad. Los arroja al camión de la basura de los nadie. Y ahí tienen que sobrevivir, rodeados de amenazas y sospechas. Las personas que han venido de lejos y se han instalado entre nosotros y nosotras son víctimas de un injusto sistema mundial de inequidad económica. Muy pocos emigran por el placer de conocer nuevos paisajes. Algo que además es un derecho que hemos ejercido desde la existencia del ser humano. Todos somos africanos que nos hemos ido destiñendo con el paso de los siglos y de los pasos. El miedo al “ajeno” ha ido aumentando conforme ha aumentado un imaginario alimentado de titulares de prensa, exageraciones, sensaciones, mentiras, irresponsables declaraciones de políticos irresponsables. La alarma vivida ha llegado a tal nivel que se sospecha del que argumenta con cifras, del que acoge con hospitalidad, del que procura introducir elementos de cordura en ese manicomio colectivo.

La inmigración es tolerada por la sociedad y por los poderes públicos en la medida en que ponga parches a nuestra seguridad social o a nuestro sistema de pensiones. Se acepta si aporta algo de colorido o si cuida a la abuela por poco dinero. Cuando la crisis aumenta esa “tolerancia” se reduce. Cada vez estorban más los acentos distintos. En épocas electorales compiten los partidos políticos en poner obstáculos a la inmigración en su carrera contra la muerte. Eso da votos. Da votos culpabilizar a los colectivos más frágiles de la rotura de mi espejo retrovisor. Da votos endurecer la ley de extranjería.

Nos cruzamos en la acera con el inmigrante y sentimos miedo sin querer saber que él o ella tiene pánico de nuestra reacción. La comunicación se rompe de nuestro lado y armados de prejuicios y estereotipos le culpabilizamos de todos nuestros problemas sin querer atender a más voces que a nuestra propia consigna xenófoba sin quererlo ser, pero siéndola.

No nos afectan los numerosos insultos recibidos estos días. Tenemos muy claro cual es nuestro cometido. Defender a los más débiles. Tender puentes. Llamar a las actitudes racistas por su nombre aunque incomode. La reacción a esa incomodidad ha de reencauzar los esfuerzos por hacer sociedades más habitables, más humanas, menos crispadas y más solidarias.

Vivimos bien. Y podríamos vivir mejor si espantáramos esos fantasmas de nuestras cabezas y con mayores dosis de empatía tendiéramos las manos a los que vienen. Como a nosotros nos gusta que nos las tiendan cuando vamos.

Lotsaren lotsaz

miércoles, 8 de julio de 2009 · 0 comentarios

Joxe Iriarte, Bikila

Bortxakeria sexuala, edozein delarik bortxatua eta bortxatzailea, izugarrikeria bat da. Salagarria, guztiz gaitzesgarria eta kontra egin beharrekoa, ezbairik gabe. Horregatik joan nintzen, uztailaren 6ean (San Fermin bezperan) Oreretako emakume taldeak bortxaketa bat salatzeko deituriko elkarretaratzera. Askotariko jendea zegoen bertan. Baita ere arabiar talde bat, gehienak gazteak. Beraien ahotik jakin nuen bortxaketaren ustezko egilea gazte arabiar bat omen zenaren aitzakian, auzoko arabiar komunitateak (eta beraien denda eta meskitak) era desberdineko mehatxuak jasaten ari zela. Hori kontuan izanik, elkarretaratzea bukatuta, SOS Arrazakeriako lagun bat tarteko, mehatxuak jasan dituen Ondartxo auzoko arabiarren tabernara joan ginen zenbait lagun, arazoa bertatik bertara ezagutu asmoz. Baita ezagutzea lortu ere.

Hizketan ari ginela, auzotarrek osaturiko salaketa manifestazioa hurbildu zitzaigun eta aurrez aurre jarri. Benetan, egoera bitxia bezain gogorra. Gorrotoa zenbait manifestariren aurpegitan (batzuk ezagunak gainera, garai bateko herriko manifestazio eta asanbladetan parte hartutakoak, eta orain manifestazio xenofobo batean). Bai, manifestazio xenofobotzat jotzen dut, jarrerak eta oihuak oso esanguratsuak eta zoritxarrez oso garbiak zirelako: «Alde hemendik!», «Moroak kanpora!», eta gisakoak. Alegia, ezin da aitzakiarik jarri (holako kasuetan esaterik balego) «bortxatzaileen aurka» ari zirela esanez, zeren ustezko bortxatzailea jadanik atxilotuta baitzegoen, eta tabernan bilduta zeudenak (zer esanik ez meskitan) arazoan erantzukizunik ez zuten gazte eta zahar arabiarrak ziren... eta gu. Zertara zetozen, horrelakoetan erru eta erantzukizun kolektiboak badirela sinisten ez badugu behintzat…? Eta ez dirudi hala denik usu: esate baterako, duela urte bete Iruñako San Fermioetan bertako famili ezagun eta dirudun bateko semeak Irungo neska gazte bat bortxatu eta hil zuenean, inori ez zitzaion burutik pasa «Nafarrak kanpora!» edo «Dirudunak kanpora!» oihukatzea.

Denok kezkaz beterik geunden. Izuturik. Hori garbi utzi nahi dut. Kanpoko giroa ikusita, lagun marokoarrekin batera izua sentitua nuen taberna barruan. Haiekin batera mehatxatua ikusi nintzen herritar askorengandik.

Eta Ertzaintza agertu zen. Ni ez nago edozein manifestazio, eta beti, erregulatzearen alde; inprobisazioari, protesta eta salaketa egiteko bat-batekotasunari bidea eman behar zaio. Alabaina, gehienetan hain zorrotz jokatzen duen Ertzaintzak kasu horretan ez zion garrantzirik eman manifestazio hura baimenik gabekoa izateari. Mehatxu xenofoboak delitutzat jotzen dira, baina ez nuen ikusi inongo atxiloketarik, ezta ere nortasun agiri eskaerarik, edota ohikoak diren bideo filmaketarik. Aldiz, taberna barruan zeudenei, bai: ertzainek, bertan sartu eta gazte batzuei ohartarazi zieten ez ateratzeko kanpora istiluak sortzea! Amorruz erantzun nion ertzainari: «Jauna: hauek dira mehatxatuak daudenak, ez kanpokoak!».

Dena den, izua baino mingarriagoa egin zitzaidan egoerak eragindako auzo lotsa. Izan ere, beti harro egon naiz Errenteria-Oreretan jaio izanaz eta, batez ere, bere borroketan parte hartu izanaz. Herri errebeldea, injustiziaren aurkako borrokalariz betea, eta esate baterako, homofobiaren aurka egotea hain zaila zen garaietan puntan edo abangoardian izandako herria. Badakit distira duen guztia ez dela urrea, eta herri ezkertiarrean ere badaudela atzerakoiak eta era guztietako jendilajeak. Baina, Errenteriako Iztieta auzoan ikusi eta entzun dudana gurean gerta zitekeela esan balidate urte batzuk lehenago, ezingo nuen sinetsi. Bai. Etorkin arabiarrekiko (moroekiko, beraien hizkeran) erkide askok agertu duten jarrera oldarkor eta mehatxugile ikusita, euskalduna eta errenteriarra izateaz lotsatu egin nintzen. Nazka sentitu nuen.

Halaz ere, larriena ez da nazka sentitzea edo zenbait herritarrekin lotsatua egotea. Gehien larritzen nauena horrelako gertaerek etorkizunari begira islatzen dutena edo adieraz dezaketena da. Alde batetik, logikoa iruditzen zait Errenteriako Iztieta bezalako auzotegietako bizilagun asko oso kezkaturik, are haserreturik egotea auzo horien gainbeherak sortu dituen arazoak (langabezia eta marjinazioa, seguritate eza, eta abar luzea) ikusita. Eta onuragarria iruditzen zait gainbehera horren aurka antolatzea eta protesta egitea. Baina, erroetara joz. Hori zen antzinako Errenterian egiten genuena: erroetara jo. Alegia gizarte kapitalistak sortzen dituen arazoak hausnartu, eta gizarte berri batean alde borrokatu. Erradikalak, ez erreakzionarioak.

Hor datza desberdintasuna. Izan ere, ikuspegi erradikalik ezean, arazoek sorrarazten dituzten erreakzioak guztiz atzerakoiak izan daitezke. Krisi garaiak oso aproposak izaten dira arazoak eztandarazteko. Arrazakeria da arazoei aurre egin beharrean ihes egiteko eta auzoa defendatzeko biderik okerrena. Europa osoan ikusi ditugu garai bateko auzo langile ezkertiarrak eskuin xenofoboaren gotorleku bihurtzen arrazakeriaren eskutik. Eskuinak, kapitalistek, faxistek, edota auzoetan sortzen diren demagogo populistek bultzaturik edo xaxaturik, arrazakeriak eta xenofobiak dena kiskal dezake. Ezkerra bera, etorkinekin batera, izanik kaltetuena, kiskaliena.

Defenda ditzagun auzoak krisitik! Aurre egin diezaiegun Iztieta bezalako auzoetan dauden arazo sozialei! Baina ez gaitezen eror arrazakeria merke bezain kaltegarrian. Oraindik garaiz gaude!.

Amorraturik

jueves, 2 de julio de 2009 · 0 comentarios

Joxe Iriarte, Bikila
Zutik-Gorripidea ildoko kidea.

Bihotza bero eta burua hotz! Hori esaten diot, behin eta berriro, nire buruari. Alabaina, noizean behin erraietarik ateratzen zaidan amorruari bide ematea ezinbestekoa egiten zait. Bestela lehertu egingo bainitzateke, nire barrenak eztanda egingo bailuke. Egunotan amorru bizian nago, eta beharbada, ez da izango zapatistak aldarrikatzen duten bezain duina, baina badu zer ikusterik injustiziarekiko gorrotiarekin.

Bi gaien inguruan nago bereziki amorratzen.

Lehena, ezin dut jasan politikari, enpresaburu eta zenbait sindikatuko buruek aho zulotik uzkiraino darabilten ele-zurikeria. Krisiari aurre egin omen behar zaio, baina diru gutxiago dagoenez ezin denetara heldu eta osasun arloan, hezkuntzan, gizartekintzan, kulturan, egin beharko omen da murrizketa. Ez ordea, ekologikoki kaltegarri, sozialki onartezin eta ekonomikoki izugarrizko xahuketa diren makro proiektuetan, hau da, AHTan, Pasaiako kanpo portuan eta antzekoetan. Eta gainera, harro baino harroago agertu dira sortu berri duten misilarengandik! Ez dute aditzera eman, jakina, suntsiketa tramankulu horren kostu ekonomikoaz eta erabili izanez gero zer-nolako kalte sozial, humanitario eta ekologikoa egingo lituzkeen. Krisia omen dago, baina, Espainiako Gobernuak igarritako “bira fiskalak” berriro ere zaputz egin du, eta langabezia saria bukatuta kale gorrian geratuko direnentzako sei hilabetetako 420 euroko ziztrinkeria hori aparte, neurri guztiak kapitalistei aldekoak dira: ondare zergaren ezabapena; sozietate ondarearen beherapena, itsasontzi, hegazkin pribatuen zerga beherapena, eta abar.

Marxista zaharrak ere oraingoan arrazoia. Krisi garaian, neurri sozialak behera egiten duten heinean tresneria errepresiboak gora egiten du beti. Langile gutxiago baina polizia gehiago, hain zuzen.

Horren guztiaren aurka egin berri dugu Greba Orokorra, baina nire kezka da: izango al du segidarik? Azken hauteskundeek (oro har, Europa osoan eskuinak irabazi du) argi adierazten dute krisiarekiko kezka eta kontzientzia kritikoa ez dela automatikoki kapitalismoaren aurkako indar bihurtzen, baldin eta borroka soziala, politikoa eta ideologikoa modu iraunkorrean eta trinkoan ez badira uztartzen. Udaren ondoren udazken beroagoa beharko dugu,;bestela negua hotz egingo zaigu.

Bigarrena, berriro, ETAk beste hilketa bat egin du; oraingoan polizia. Hangoa edo hemengoa, kolore batekoa edo bestekoa ez dut gogoko polizia –errepresio tresna- baina, onartezina egiten zait, gaur eta hemen, pertsona bat hiltzea, edozein delarik argudioa: polizia delako, demokraziarik gabe bizi omen garelako edo Euskadiren Askatasunak hala eskatzen duelako. Halaber, ez nago batere ados gertakizun horren inguruan Eusko Jaurlaritza eta partidu politiko gehienek zabaltzen ari diren sistema (Espainiar Erresuma delakoak babesten duena) honen (eta bere indar polizien) aldeko apologia eta ezker abertzalearekiko gorrotoaren eta mendekuaren aldeko mezua, horren isla izanik Alfontso Sastre zigortzeko mehatxua.

ETAk eta Estatuak eta haren aldeko indarrek, ekintza-errepresioa-ekintzakhar dugun indpoendentzia batez ere bi indar horiekiakoa dela sortzen duen irtenbiderik gabeko zirimolan harrapatu nahi gaituzte, zulotik irteteko gure ahalegin guztiak deseginez eta gainontzeko arazoak -larrienak ere- bigarren lerroetara eta mailara atzeraraziz.. Bada garaia Euskal gizarteak, ezkerreko indarrek eta batez langile mugimenduak autodeterminazioaren aldeko berezko bidea egiteko, praktikan zinezko independentzia lortuz. Ez dago Estatuarekiko eta kapitalarekiko benetako (klase) independentzia lortzerik bidean ere, morrontza horiekiko (eta bestelakoekiko) independente izaten ez bada lortzen.

Berriro diot nik: maiatzaren 21ean irekitako bideari atxiki gatzaizkion! Erraietatik ateratzen zait oihua, baina, burua eta bihotza bat egiten dute oraingoan. Etorkizuneko bidea hortik etorriko delako eta ez itsu-itsuan tematzeagatik edo amore emateagatik, are, boterearekin gozo egitetik.

Arrazoia zuen poetak zionean, gure herrian soberan ditugula poltronides eta potronides guztiak. Nik erantsiko nuke, baina, eskas gabiltzala erronkari aurre egin al diezaiogun behar ditugun ekintzalari eta pentsalari sozialez.

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