Daniel Bensaïd, la muerte de un irreductible

martes, 9 de febrero de 2010 ·

Sergio Rodríguez Lascano Ciudad de México a 21 de enero del 2010.

Daniel Bensaïd murió el 13 de enero del 2010. Después de largos años de lucha contra su enfermedad -los más productivos desde el punto de vista intelectual-, Daniel dejó de existir.

Fue uno de los dirigentes del mayo de 1968 de París, inspirador de la Liga Comunista Revolucionaria, dirigente de la IV Internacional, de 1980 a 1993. Daniel fue siempre un comunista revolucionario, un propagandizador y profundizador del pensamiento marxista.

Pero Daniel fue también y antes que nada un militante. Un revolucionario de acción. Alguien que se alejaba como de la peste de los estudios académicos y asépticos. Alguien que se hacia responsable de lo que decía y escribía, incluso cuando se equivocaba.

Deja una gran obra escrita detrás de él. La mayoría, desgraciadamente, no traducida al castellano.

Al saber de su enfermedad se apresuró a escribir sus obsesiones teóricas producto de un trabajo práctico de años.

En el momento en que reivindicarse marxista era políticamente incorrecto escribió cuatro grandes libros: Marx, l’intempestif (existe una traducción al español), La discordance des temps, Le Pari mélancolique y Le Sourire du spectre. En estos libros se recrea el pensamiento de Carlos Marx más allá de los viejos manuales, y se ubica dentro de eso que, una vez hace muchos años, el gran filósofo alemán Ernst Bloch llamó el marxismo cálido.

Igualmente, Daniel escribió Sentinelle mesianique, un libro sobre el pensamiento de Walter Benjamin.

En el momento de la fiesta termidoriana del bicentenario de la revolución francesa, escribió Moi, la Révolution (dedicada a tres de sus amigos: Miguel Romero “el Moro”, Flavio Koutzi, brasileño revolucionario y quien escribe estas notas). Ahí establece un diálogo con la revolución francesa para contarle lo que pasaba en la actualidad, en la continuación de la fase termidoriana, en ese momento con Francois Mitterrand a la cabeza.

En Le Sourire du spectre, dialoga con Derrida sobre Marx, a partir de una frase del primero que dice: “Concluyamos provisionalmente sobre una sonrisa, la sonrisa que el espectro de Marx nunca ha perdido”.

Daniel concluía sobre el tema: “Por que la historia no ha terminado y la eternidad no es de este mundo.

“Quizá sea el momento de devolverle a las revoluciones su pluralidad y de deshacerse del inmenso escombro; de desenredar los desacuerdos en su temporalidad para pensar en los contratiempos de la gran metamorfosis anunciada. La revolución permanente es a la vez un acto político y un proceso social, acontecimiento e historia, ruptura y continuidad. La concentración y la confusión sin precedentes de la propiedad y del poder, el reparto desigual del planeta, la multiplicación de las enajenaciones de todo género, ubican la actualidad de luchar por cambiar el malestar del mundo, la caída de los ídolos del orden subsistente, la depreciación de los fetiches estatales, burocráticos y jerárquicos.

“La duda grisácea que se pinta sobre el fondo gris del aire del tiempo, se ubica menos en la urgente necesidad de cambiar la lógica de la sinrazón histórica que en los medios para lograrlo. Para tener alguna oportunidad de conjurar la catástrofe, es indispensable comenzar por resistir lo irresistible, por decretar el estado de alerta.

“Sobre el umbral de la estrecha puerta, puede, en cualquier momento, aparecer el espectro sonriente” (Daniel Bensaïd: Le Sourire du spectre. Nouvel esprit du communisme. Pags. 230-231. Editions Michalon).

Resistir lo irresistible, Daniel fue un irreductible. Obsesionado con el tema de la revolución y su estrategia para los países desarrollados occidentales no tan sólo bregó por su construcción, sino que advirtió sobre las trampas que a su paso se abrían, la peor de todas, la que subsiste desde principios del siglo XX, el cretinismo parlamentario: “El parlamentarismo es la política moderna. Él destila su dosis venenosa de corrupción. De corrupción ordinaria y banal, monetaria y material, y de una corrupción de segundo tipo, insinuante y sinuosa, intelectual y oblicua, que curva las convicciones a los caprichos de la gloria. ¡La vana gloria! La gloria ‘profundamente burguesa, burguesa en sÍ misma’.

A la cual debe resistir la insumisión de los sin gloria”. (Daniel Bensaïd: La Discordance des temps. Essais sur les crises, les classes, l’histoire. Pag. 201. Les editions de la Passion).

En su penúltimo viaje que hizo a México tuvimos una larga conversación. Yo estaba enfrascado en un debate con una serie de editorialistas sobre la tristemente célebre idea de que era preferible optar por el mal menor (Andrés Manuel López Obrador). Él, sonriendo, me recitó de memoria un poema sobre este tema que luego puso en su libro más benjaminiano Fragments Mécréants, en donde decía: “La pobre dialéctica de las contradicciones principales y las secundarias, su giro infernal, nos ha jugado ya muchas malas pasadas. Y el enemigo secundario, normalmente subestimado en nombre de la lucha contra el enemigo principal, las más de las veces se ha revelado como mortal”. Y entonces transcribía el dichoso poema:

“En toda mi lucha
contra el enemigo principal
fui derrotado
por el enemigo secundario.

No por la espalda, traidoramente,
como lo pretenden sus enemigos principales.
Sino abiertamente desde la posición
que, desde hace mucho tiempo, él ocupa.

Y conforme
a sus intenciones declaradas.
Yo no me preocupé
lo ubicaba como demasiado intrascendente.

Por eso mi muerte, ella misma,
no suscitó ningún problema en su alma.
Mi sólo y único objetivo seguirá siendo
la lucha contra el enemigo principal.

(E. Fried: Pòemes sans frontière).

El zapatismo era algo difícil de aprehender para él. Muchas cosas no le gustaban o no las comprendía. Desde luego, siempre evitó una discusión a fondo sobre el asunto, él reconocía que la insurrección del 1 de enero había abierto un nuevo ciclo de luchas, pero no le gustaba tanta referencia a la diversidad, pluralidad y a lo Otro. Incluso de una manera un poco sobrada señaló en una de sus últimas entrevistas: “El movimiento alterglobalista reúne a cientos de miles de personas y lanza los foros. Pero yo creo que todos esos hechos clave nos han llevado a un momento utópico. Es decir, unas ideas de emancipación que no se confrontan a la aplicación práctica de lo posible. De ahí que usen y abusen del término “alter”, “otro”, “otra”... “Otro mundo es posible”, “la otra izquierda”, “la otra campaña”... Eso evita tener que definir, eso demuestra que no hay madurez”.

Yo prefiero quedarme con lo que escribió sobre el zapatismo en Le Pari mélancolique:

“La profecía zapatista es de este tipo. Como Jeremías, ella lanza un grito de insumisión: ¡Ya Basta! Que redoblen los tambores, que traqueteen los telex, que se turben los satélites. Que vibren los tambores de la esperanza, a contracorriente del aire del tiempo, cepillando a contrapelo la realidad ordinaria del mundo, a contratiempo de las razones económicas y de las oportunidades políticas. Otra cosa es forzosamente posible, aunque no se conozcan aún sus contornos. Otra cosa debe venir, porque la eternidad no existe. Esta profecía intempestiva se inscribe en la tradición milenarista indígena, donde constantemente se mezcla lo sagrado con lo profano, de lo celeste a lo terrestre, donde los tiempos cíclicos quedan simbólicamente abiertos. Ningún milenio vendrá, si los elegidos no luchan por su instauración”.

Daniel fue mi compañero y mi amigo a pesar de los desencuentros en la parte final de su vida. Con él viajé por América Latina, traté de entender lo imbricado de la izquierda británica. Gracias a él conocí a los marxistas revolucionarios del Estado Español, con los que desde entonces me une un gran compañerismo. Con él tuve la oportunidad de aprender cómo un judío podía apoyar a los palestinos y reclamar su derecho, junto con muchos otros judíos, para que no se utilice el nombre de su pueblo como coartada para asesinar niños palestinos.

Reproduzco la carta que le envíe a Miguel Romero “el Moro” cuando supe de la muerte de Daniel:

Hermano: el día 13 de enero del 2010 amanecimos más pobres. Nosotros, ese gran nosotros, que a pesar de todo y de algunos, todavía somos. Murió Daniel. Una muerte no por esperada, menos inesperada. Murió Daniel y sé que no tengo derecho a reclamar nada; bueno, quizá sí; nuestras caminatas por los Alpes italianos cuando era verano o por las playas de Italia cuando era invierno. Siempre llevándole la contra al tiempo. Reclamo mi derecho a considerarlo el mejor de nosotros. Reclamo mi derecho a no estar de acuerdo con él y con lo que escribía, en particular en la parte final de su vida. Reclamo mi derecho a recordarlo y desafiar el poema de García Lorca sobre la muerte (“porque te has muerto para siempre… tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, un andaluz tan claro, tan rico de aventuras… porque te has muerto para siempre, como todos los muertos de la tierra, como todos los muertos que se olvidan en un montón de perros apagados…”).

Reclamo mi derecho a sentirme más pobre y más triste.

Reclamo mi derecho de rendir homenaje al militante, a aquel que no era un profesor universitario que desde su salón de clases insulta y denigra a Marx, Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo, Gramsci o al Che.

Aquel que peleaba por sus convicciones. Lo recuerdo hablando con una pierna subida en la silla o en la mesa, como si quisiera correr atrás de cada palabra que salía por su boca para llevarla a la práctica, dispuesto a correr riesgos, sabiendo que existía un compromiso con lo que decía, que tenía responsabilidad por lo que escribía.Me enteré de su muerte mientras estaba en un mitin luchando por la liberación de dos trabajadores electricistas acusados de sabotaje. Gente buena, anarquista y zapatista. Y, entonces, la tristeza y el sentimiento de que en ese momento era más pobre me invadió.
Mientras escribo esto, en mis oídos resuena su risa cuando me decía que yo era un “perverso polimorfo”.

Cuídate hermano. Te acompaño en tu dolor que es igual al mío. Un abrazo, Sergio.Daniel Bensaïd, adiós camarada y amigo.

0 comentarios :

emeek emana

Soberanía y emancipación

Soberanía y emancipación
Bikila

Mosaiko. Gure esju dago

Mosaiko. Gure esju dago
VIDEO. Pincha la imagen

Gorripidearen Aurkezpena

Lehenengo Konferentzia

Lehenengo Konferentzia
1ª Conferencia de Gorripidea

Eztabaida - Debate

Dekalogoa

Gure esku dago

Giza eskubideak / DDHH

Gernikako akordioa

Garoña Itxi Orain!

VIDEO. German gogoan

Etxe kaleratze gehiagorik ez!

Etxe kaleratze gehiagorik ez!
VIDEO: Pásalo

EUSKAL PRESOAK EUSKAL HERRIRA

EUSKAL PRESOAK EUSKAL HERRIRA
Joxe Iriarte "Bikila" Cumbre del Akonkagua 6.959 m

Artxiboa

Etiketak