Finaliza el debate en Batasuna

martes, 16 de febrero de 2010 · 0 comentarios

Iñaki Iriondo GARA 16 de Febrero de 2010

Las asambleas de Batasuna ratifican que los únicos instrumentos y garantía de avance son la lucha política y el apoyo popular

Las bases de la izquierda abertzale han concluido su debate reiterando su apuesta por el uso de «medios exclusivamente políticos y democráticos» para la consecución de un marco en el que todas las opciones puedan materializarse en igualdad de condiciones. Y ven necesario tener «una formación legal para la intervención político institucional».

Objetivo: «Alcanzar un marco democrático en el que todos los proyectos políticos, incluido el de los independentistas, puedan ser materializados».

Reto: «Poner en marcha una nueva estrategia basada en la acumulación de fuerzas creciente y la activación popular que lleve la confrontación al terreno político, que es donde los estados son más débiles». «Corresponde a toda la izquierda abertzale alimentar las condiciones para que esto pueda desarrollarse con fortaleza».

Instrumentos: «Únicamente la lucha de masas, la lucha institucional y la lucha ideológica», buscando «modificar la correlación de fuerzas y también el apoyo internacional». Es decir, «utilización de vías y medios exclusivamente políticos y democráticos».

Evidencia: «Para avanzar en esta apuesta política, en el futuro la izquierda abertzale deberá disponer de una formación legal para la intervención político institucional, así como para participar en la mesa de partidos donde se logre el acuerdo político resolutivo».

De esta forma puede resumirse la resolución «Zutik Euskal Herria» que concluye el debate abierto hace meses por la izquierda abertzale. Según una nota de prensa hecha pública ayer, el pasado fin de semana se reunieron las asambleas territoriales de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa, en las que participaron cerca de 600 militantes independentistas en representación de los más de 270 pueblos en los que se han realizado asambleas locales.

Junto a la aprobación de esta resolución, en las asambleas territoriales se ha definido la planificación política para los próximos meses. Según se señala, «las principales líneas de trabajo consisten en sumar fuerzas en favor de la independencia y la soberanía, en fortalecer las dinámicas en favor de las libertades democráticas y de los presos y presas, en proyectar los instrumentos e iniciativas que desarrollen el proceso democrático -en concreto, para impulsar la negociación política-, y en diseñar el camino para fortalecer la propia izquierda abertzale».

Decisión unilateral a largo plazo

A lo largo de su debate, la izquierda abertzale ha llegado a la conclusión de que, después de 50 años de lucha y «de haber logrado frenar la operación de asimilación de Euskal Herria diseñada tras la muerte de Franco», se dan las condiciones nacionales e internacionales para optar a la constitución de un estado vasco.

Se reconoce que «no ha sido un camino fácil. El sufrimiento ha sido la terrible consecuencia de este largo ciclo de conflicto político y confrontación armada», fruto de «la negación de los derechos de Euskal Herria».

Pero ahora que se dan las condiciones para «alcanzar un escenario democrático», la izquierda abertzale «da su palabra de que no dejará que se pierda la esperanza». Además, asegura que «puede confirmar que otros agentes, tanto en Euskal Herria como en el ámbito internacional, están dispuestos a realizar junto con nosotros y nosotras este camino».

En resumen, «la fase política a la que se dirige Euskal Herria es la fase del cambio político, por medio del proceso democrático. Es decir, una vez creadas las condiciones del cambio, llega la hora de realizarlo». «La clave -señalan- reside en concretar la estrategia eficaz que, aprovechando esas condiciones, materialice dicho cambio».

En la resolución final se reitera que «tal y como se afirmó en la Declaración de Altsasu, iniciar el proceso democrático supone una decisión unilateral de la Izquierda Abertzale. Pese a los altibajos y superando los problemas que se presenten, el proceso democrático constituirá un reto que deberá mantenerse en el tiempo. Para su desarrollo se buscarán acuerdos bilaterales o multilaterales con los agentes políticos vascos y con la comunidad internacional. Así como con los estados para alcanzar la resolución del conflicto».

Tres estaciones

Las conclusiones de la izquierda abertzale definen el proceso democrático como algo dinámico y prevén tres estaciones que serían el establecimiento de unos mínimos basados en la igualdad de oportunidades entre todos los partidos, para que se pueda alcanzar un acuerdo que después debería materializarse en un marco democrático. El motor de todo el proceso sería siempre «la voluntad popular».

Una vez asentada la base de un escenario democrático, la izquierda abertzale apunta que plantearía «crear una autonomía conformada por los cuatro territorios de Hego Euskal Herria y con derecho a decidir» y, «del mismo modo, articular una autonomía con los tres territorios de Ipar Euskal Herria».

Toda actuación, para sumar

Las bases de la izquierda abertzale sostienen que «estamos comenzando una nueva fase, y ello exige nuevas estrategias e instrumentos. Para llevar a cabo el cambio resulta imprescindible posibilitar una acumulación de fuerzas creciente». Y se ha decidido que «todas las formas de actuación» deben situarse al servicio de ese objetivo.

En la nota hecha pública ayer se indica que «nos reiteramos en el compromiso con el uso de vías y medios exclusivamente políticos y democráticos. Son dichos medios los que hacen posible la necesaria activación popular y la unidad de acción de las fuerzas democráticas y progresistas del país, garantía, motor y eje de tracción de la apertura y avance del proceso democrático. Proceso democrático que debe desarrollarse en ausencia total de violencia y sin injerencias, rigiéndose el diálogo y la negociación entre las fuerzas políticas por los principios del Senador mitchell».

Y en la resolución se concreta que «nadie podrá utilizar la fuerza o amenazar con su uso para influenciar en el curso o el resultado de las negociaciones multipartitas, así como para tratar de modificar el acuerdo que nazca de las mismas».

Nueva referencia legal

Las bases de la izquierda abertzale constatan que para desarrollar este proceso en igualdad de condiciones y para poder participar en una mesa de partidos precisan de una formación política legal.

Y apuntan que «le corresponderá a dicha formación, sea cual sea su nombre y estructura legal, ser la referencia de todos los independentistas y socialistas de Euskal Herria en la práctica política, de masas, ideológica e institucional a desarrollar en el proceso democrático».

Aralar ve condiciones para el diálogo y EA exige a Madrid que dé la oportunidad de trabajar

La nota de prensa en la que la izquierda abertzale avanzaba ayer algunos aspectos de la resolución final de su debate ha sido calificada de positiva por Aralar y Eusko Alkartasuna, que se muestran dispuestas a dar nuevos pasos.

Según Patxi Zabaleta, «el comunicado hecho publico por la otra sensibilidad de la izquierda abertzale constituye un paso positivo importante» y en él observa «un acercamiento ideológico a los postulados de Aralar». Añadió que «la prueba de esa importancia va a ser decidida por la capacidad de sacar las consecuencias concretas que han de dimanar necesariamente de las palabras» y que «se dan las condiciones para un diálogo abierto y sincero» entre ambas formaciones.

EA también hizo pública una nota de prensa en la que considera que la izquierda abertzale avanza «en la dirección correcta» y entiende que ahora «el paso lógico» del Gobierno español debería ser el de «derogar la Ley de Partidos» para favorecer la confrontación de ideas y propuestas». El partido de Pello Urizar entiende que se abre un camino que posibilitará la normalización política y la pacificación de Euskal Herria, y advierte al Gobierno español que la sociedad vasca no permitirá que ponga obstáculos en el mismo. Por ello, subrayó la importancia de que se dé la oportunidad de trabajar en todos los ámbitos de la política a quienes apuestan de manera clara por las vías civiles y democráticas para defender su proyecto político.

EA anunció para próximos días una valoración más profunda de su secretario general.

El PP reacciona de inmediato desde Madrid y Bilbo

El PP reaccionó con rapidez a la nota de prensa de la izquierda abertzale y lo hizo tanto desde Madrid como desde Bilbo. El responsable del Justicia del PP, Federico Trillo, respondió que «no hay nada que negociar», al tiempo que subrayó que ETA sólo puede acabar cuando todos sus responsables estén «en las cárceles» y que el comunicado de ayer es «uno más». El portavoz del PP de la CAV, Leopoldo Barreda, destacó que no recoge una «condena a ETA» ni reconoce la legalidad actual y consideró que se trata de «otro montaje pensando en colarse en las elecciones municipales de 2011». En este sentido, instó a estar «atentos» para impedir «una maniobra de Batasuna».

El parlamentario autonómico de Unión, Progreso y Democracia (UPyD), Gorka Maneiro, tampoco se mostró satisfecho con la posición hecha pública por la izquierda abertzale y se vio en la necesidad de recordarle que el Estatuto de Gernika y la Constitución española son «los límites vigentes» para ejercer la acción política, así como que debe dar «un paso previo a todos sus comunicados, que es condenar la existencia de ETA y pedir su disolución incondicional».

La financiación de las pensiones

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Juan Francisco Martín Seco. Público 14 de Febrero de 2010

Desde hace más de 20 años, periódicamente se alzan voces pronosticando la quiebra de la Seguridad Social, y otras tantas veces llega la fecha en que se había anunciado el cataclismo sin que este se produzca. Tal discurso parte de una premisa errónea: la de considerar la Seguridad Social como algo distinto al Estado. Es esa concepción liberal, promovida por las entidades financieras y las organizaciones empresariales, y transmitida por algunos expertos y políticos, la que se coló de rondón en el Pacto de Toledo. La separación de fuentes no se ha entendido como algo convencional, un mero instrumento para la transparencia y la buena administración, sino como algo sustancial, de forma que se considera la Seguridad Social como un sistema cerrado que debe autofinanciarse y aislado económicamente de la Hacienda Pública, con lo que queda en una situación de mayor riesgo y complica cualquier mejora en las prestaciones.

En el marco del Estado social, de ning una manera se puede aceptar que las pensiones deban ser financiadas exclusivamente con las cotizaciones sociales. Son todos los recursos del Estado los que tienen que hacer frente a la totalidad de los gastos de ese Estado, también a las pensiones. La Seguridad Social es parte integrante del Estado, su quiebra sólo es concebible dentro de la quiebra del Estado, y el Estado no puede quebrar; todo lo más, acercarse a la suspensión de pagos, pero tan sólo si antes se hubiese hundido toda la economía nacional, en cuyo caso no serían únicamente los pensionistas los que tendrían dificultades, sino todos los ciudadanos: poseedores de deuda pública, funcionarios, empresarios, asalariados, inversores y, por supuesto, los tenedores de fondos privados de pensiones. Los apologistas de estos últimos, que son los que al mismo tiempo más hablan de la quiebra de la Seguridad Social, olvidan que son los fondos privados los que tienen más riesgo de volatilizarse, como ha demostrado la actual c risis bursátil.

Ante una hecatombe de la economía nacional, muy pocos podrían salvarse, pero no tiene por qué ser ese el futuro de la economía española, a no ser que el dogmatismo liberal nos introduzca en una coyuntura parecida a la de Argentina. Desde hace 30 años, la economía de nuestro país ha venido creciendo, abstrayendo de movimientos cíclicos, a una tasa media anual superior al 2,5% mientras que la población en todo el periodo sólo se ha incrementado en un 25%, con lo que la renta per cápita a precios constantes ha aumentado cerca del 100%. Somos casi el doble de ricos que en los últimos años del franquismo. Y no hay razón para pensar que, al margen de oscilaciones cíclicas, la evolución en los próximos 30 años no sea similar. La pregunta no es cuántos van a producir, como pretenden los agoreros de las proyecciones demográficas, sino cuánto se va a producir y si la respuesta es que lo producido en el año 2040 va a ser el doble que en la actualidad, ¿por qué raz ón las pensiones habrían de estar en peligro?

Previsiblemente, el problema que se plantea de cara al futuro no va ser el de la falta de recursos sino el de su distribución, entre activos y pasivos, entre rentas del trabajo y del capital y entre bienes públicos y privados. Las transformaciones en las estructuras sociales y económicas comportan también cambios en las necesidades que hay que satisfacer y, por ende, en los bienes que se deben producir. La incorporación de la mujer al mercado laboral y el aumento de la esperanza de vida generan nuevas necesidades y exigen, consecuentemente, la dotación de nuevos servicios.

Hace ya tiempo que Galbraith anunciaba que todos estos cambios demandaban una redistribución de los bienes que hay que producir a favor de los llamados bienes públicos y en contra de los privados. El pronosticado envejecimiento de la población de ninguna manera hace insostenible el sistema público de pensiones, pero sí obliga a dedicar un mayor p orcentaje del PIB no sólo al gasto en pensiones, sino también a la sanidad y a los servicios de atención a los ancianos. Detracción por una parte perfectamente factible y, por otra, inevitable si no queremos condenar a la marginalidad y a la miseria a buena parte de la población, precisamente a los ancianos; una especie de eutanasia colectiva.

Que es perfectamente factible lo indica el hecho de que sea España, en estos momentos, el país de la UE (de los 15) que dedica menor parte de su renta a pagar las pensiones (8,8%). Por el contrario, Alemania, Holanda, Francia, Austria e Italia gastan todos ellos en pensiones más del 12% del PIB. Existe por tanto margen suficiente para incrementar el gasto en pensiones. El reducido importe a que ascienden las prestaciones sociales en nuestro país tiene su contrapartida en los siete puntos de diferencia con la media europea (de los 15) que presenta la presión fiscal en España.

La verdadera amenaza para el sistema público d e pensiones se encuentra en una concepción neoliberal de la economía que ha criminalizado los impuestos, de manera que ninguna formación política se atreve a proponer una política fiscal más agresiva. Las continuas rebajas fiscales como es lógico perfectamente dirigidas a beneficiar especialmente a las rentas de capital, a las empresas y a los contribuyentes de ingresos altos están vaciando de contenido el sistema tributario, minorando su progresividad y limitándolo a la imposición indirecta y a gravámenes sobre las rentas de trabajo, al tiempo que reducen su futuro potencial recaudatorio. El colmo de la esquizofrenia, pero una esquizofrenia muy rentable para algunos consiste en proponer hace unos meses la bajada de varios puntos de las cotizaciones y afirmar ahora que se precisa una reforma para que el sistema sea viable.

Juan Francisco Martín Seco es economista

Daniel Bensaïd, la muerte de un irreductible

martes, 9 de febrero de 2010 · 0 comentarios

Sergio Rodríguez Lascano Ciudad de México a 21 de enero del 2010.

Daniel Bensaïd murió el 13 de enero del 2010. Después de largos años de lucha contra su enfermedad -los más productivos desde el punto de vista intelectual-, Daniel dejó de existir.

Fue uno de los dirigentes del mayo de 1968 de París, inspirador de la Liga Comunista Revolucionaria, dirigente de la IV Internacional, de 1980 a 1993. Daniel fue siempre un comunista revolucionario, un propagandizador y profundizador del pensamiento marxista.

Pero Daniel fue también y antes que nada un militante. Un revolucionario de acción. Alguien que se alejaba como de la peste de los estudios académicos y asépticos. Alguien que se hacia responsable de lo que decía y escribía, incluso cuando se equivocaba.

Deja una gran obra escrita detrás de él. La mayoría, desgraciadamente, no traducida al castellano.

Al saber de su enfermedad se apresuró a escribir sus obsesiones teóricas producto de un trabajo práctico de años.

En el momento en que reivindicarse marxista era políticamente incorrecto escribió cuatro grandes libros: Marx, l’intempestif (existe una traducción al español), La discordance des temps, Le Pari mélancolique y Le Sourire du spectre. En estos libros se recrea el pensamiento de Carlos Marx más allá de los viejos manuales, y se ubica dentro de eso que, una vez hace muchos años, el gran filósofo alemán Ernst Bloch llamó el marxismo cálido.

Igualmente, Daniel escribió Sentinelle mesianique, un libro sobre el pensamiento de Walter Benjamin.

En el momento de la fiesta termidoriana del bicentenario de la revolución francesa, escribió Moi, la Révolution (dedicada a tres de sus amigos: Miguel Romero “el Moro”, Flavio Koutzi, brasileño revolucionario y quien escribe estas notas). Ahí establece un diálogo con la revolución francesa para contarle lo que pasaba en la actualidad, en la continuación de la fase termidoriana, en ese momento con Francois Mitterrand a la cabeza.

En Le Sourire du spectre, dialoga con Derrida sobre Marx, a partir de una frase del primero que dice: “Concluyamos provisionalmente sobre una sonrisa, la sonrisa que el espectro de Marx nunca ha perdido”.

Daniel concluía sobre el tema: “Por que la historia no ha terminado y la eternidad no es de este mundo.

“Quizá sea el momento de devolverle a las revoluciones su pluralidad y de deshacerse del inmenso escombro; de desenredar los desacuerdos en su temporalidad para pensar en los contratiempos de la gran metamorfosis anunciada. La revolución permanente es a la vez un acto político y un proceso social, acontecimiento e historia, ruptura y continuidad. La concentración y la confusión sin precedentes de la propiedad y del poder, el reparto desigual del planeta, la multiplicación de las enajenaciones de todo género, ubican la actualidad de luchar por cambiar el malestar del mundo, la caída de los ídolos del orden subsistente, la depreciación de los fetiches estatales, burocráticos y jerárquicos.

“La duda grisácea que se pinta sobre el fondo gris del aire del tiempo, se ubica menos en la urgente necesidad de cambiar la lógica de la sinrazón histórica que en los medios para lograrlo. Para tener alguna oportunidad de conjurar la catástrofe, es indispensable comenzar por resistir lo irresistible, por decretar el estado de alerta.

“Sobre el umbral de la estrecha puerta, puede, en cualquier momento, aparecer el espectro sonriente” (Daniel Bensaïd: Le Sourire du spectre. Nouvel esprit du communisme. Pags. 230-231. Editions Michalon).

Resistir lo irresistible, Daniel fue un irreductible. Obsesionado con el tema de la revolución y su estrategia para los países desarrollados occidentales no tan sólo bregó por su construcción, sino que advirtió sobre las trampas que a su paso se abrían, la peor de todas, la que subsiste desde principios del siglo XX, el cretinismo parlamentario: “El parlamentarismo es la política moderna. Él destila su dosis venenosa de corrupción. De corrupción ordinaria y banal, monetaria y material, y de una corrupción de segundo tipo, insinuante y sinuosa, intelectual y oblicua, que curva las convicciones a los caprichos de la gloria. ¡La vana gloria! La gloria ‘profundamente burguesa, burguesa en sÍ misma’.

A la cual debe resistir la insumisión de los sin gloria”. (Daniel Bensaïd: La Discordance des temps. Essais sur les crises, les classes, l’histoire. Pag. 201. Les editions de la Passion).

En su penúltimo viaje que hizo a México tuvimos una larga conversación. Yo estaba enfrascado en un debate con una serie de editorialistas sobre la tristemente célebre idea de que era preferible optar por el mal menor (Andrés Manuel López Obrador). Él, sonriendo, me recitó de memoria un poema sobre este tema que luego puso en su libro más benjaminiano Fragments Mécréants, en donde decía: “La pobre dialéctica de las contradicciones principales y las secundarias, su giro infernal, nos ha jugado ya muchas malas pasadas. Y el enemigo secundario, normalmente subestimado en nombre de la lucha contra el enemigo principal, las más de las veces se ha revelado como mortal”. Y entonces transcribía el dichoso poema:

“En toda mi lucha
contra el enemigo principal
fui derrotado
por el enemigo secundario.

No por la espalda, traidoramente,
como lo pretenden sus enemigos principales.
Sino abiertamente desde la posición
que, desde hace mucho tiempo, él ocupa.

Y conforme
a sus intenciones declaradas.
Yo no me preocupé
lo ubicaba como demasiado intrascendente.

Por eso mi muerte, ella misma,
no suscitó ningún problema en su alma.
Mi sólo y único objetivo seguirá siendo
la lucha contra el enemigo principal.

(E. Fried: Pòemes sans frontière).

El zapatismo era algo difícil de aprehender para él. Muchas cosas no le gustaban o no las comprendía. Desde luego, siempre evitó una discusión a fondo sobre el asunto, él reconocía que la insurrección del 1 de enero había abierto un nuevo ciclo de luchas, pero no le gustaba tanta referencia a la diversidad, pluralidad y a lo Otro. Incluso de una manera un poco sobrada señaló en una de sus últimas entrevistas: “El movimiento alterglobalista reúne a cientos de miles de personas y lanza los foros. Pero yo creo que todos esos hechos clave nos han llevado a un momento utópico. Es decir, unas ideas de emancipación que no se confrontan a la aplicación práctica de lo posible. De ahí que usen y abusen del término “alter”, “otro”, “otra”... “Otro mundo es posible”, “la otra izquierda”, “la otra campaña”... Eso evita tener que definir, eso demuestra que no hay madurez”.

Yo prefiero quedarme con lo que escribió sobre el zapatismo en Le Pari mélancolique:

“La profecía zapatista es de este tipo. Como Jeremías, ella lanza un grito de insumisión: ¡Ya Basta! Que redoblen los tambores, que traqueteen los telex, que se turben los satélites. Que vibren los tambores de la esperanza, a contracorriente del aire del tiempo, cepillando a contrapelo la realidad ordinaria del mundo, a contratiempo de las razones económicas y de las oportunidades políticas. Otra cosa es forzosamente posible, aunque no se conozcan aún sus contornos. Otra cosa debe venir, porque la eternidad no existe. Esta profecía intempestiva se inscribe en la tradición milenarista indígena, donde constantemente se mezcla lo sagrado con lo profano, de lo celeste a lo terrestre, donde los tiempos cíclicos quedan simbólicamente abiertos. Ningún milenio vendrá, si los elegidos no luchan por su instauración”.

Daniel fue mi compañero y mi amigo a pesar de los desencuentros en la parte final de su vida. Con él viajé por América Latina, traté de entender lo imbricado de la izquierda británica. Gracias a él conocí a los marxistas revolucionarios del Estado Español, con los que desde entonces me une un gran compañerismo. Con él tuve la oportunidad de aprender cómo un judío podía apoyar a los palestinos y reclamar su derecho, junto con muchos otros judíos, para que no se utilice el nombre de su pueblo como coartada para asesinar niños palestinos.

Reproduzco la carta que le envíe a Miguel Romero “el Moro” cuando supe de la muerte de Daniel:

Hermano: el día 13 de enero del 2010 amanecimos más pobres. Nosotros, ese gran nosotros, que a pesar de todo y de algunos, todavía somos. Murió Daniel. Una muerte no por esperada, menos inesperada. Murió Daniel y sé que no tengo derecho a reclamar nada; bueno, quizá sí; nuestras caminatas por los Alpes italianos cuando era verano o por las playas de Italia cuando era invierno. Siempre llevándole la contra al tiempo. Reclamo mi derecho a considerarlo el mejor de nosotros. Reclamo mi derecho a no estar de acuerdo con él y con lo que escribía, en particular en la parte final de su vida. Reclamo mi derecho a recordarlo y desafiar el poema de García Lorca sobre la muerte (“porque te has muerto para siempre… tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, un andaluz tan claro, tan rico de aventuras… porque te has muerto para siempre, como todos los muertos de la tierra, como todos los muertos que se olvidan en un montón de perros apagados…”).

Reclamo mi derecho a sentirme más pobre y más triste.

Reclamo mi derecho de rendir homenaje al militante, a aquel que no era un profesor universitario que desde su salón de clases insulta y denigra a Marx, Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo, Gramsci o al Che.

Aquel que peleaba por sus convicciones. Lo recuerdo hablando con una pierna subida en la silla o en la mesa, como si quisiera correr atrás de cada palabra que salía por su boca para llevarla a la práctica, dispuesto a correr riesgos, sabiendo que existía un compromiso con lo que decía, que tenía responsabilidad por lo que escribía.Me enteré de su muerte mientras estaba en un mitin luchando por la liberación de dos trabajadores electricistas acusados de sabotaje. Gente buena, anarquista y zapatista. Y, entonces, la tristeza y el sentimiento de que en ese momento era más pobre me invadió.
Mientras escribo esto, en mis oídos resuena su risa cuando me decía que yo era un “perverso polimorfo”.

Cuídate hermano. Te acompaño en tu dolor que es igual al mío. Un abrazo, Sergio.Daniel Bensaïd, adiós camarada y amigo.

Una década de foros sociales

domingo, 7 de febrero de 2010 · 0 comentarios

Joseph Maria Antentas y Esther Vivas*

El Foro Social Mundial (FSM) está de aniversario. Desde su lanzamiento en el año 2000 se ha convertido en el referente internacional más importante para el grueso de las fuerzas críticas con la globalización neoliberal y ha permitido afirmar un espacio simbólico de oposición.

Nacido bajo el impacto de las movilizaciones de Seattle, conectó con el espíritu del movimiento emergente, apareciendo como una referencia para buena parte de sus integrantes (aunque no para todos). El formato de la propuesta y su concepción de fondo eran funcionales a las necesidades del momento, al abrir un punto de encuentro amplio y flexible, adaptable a un movimiento cambiante, plural y en desarrollo. De ahí su éxito inicial imparable.

En su trayectoria, el FSM ha ido evolucionando en consonancia con la coyuntura política y la de la movilización internacional. Después de una primera etapa de ascenso, de aumento de su visibilidad y de creciente capacidad de atracción, pasado el efecto novedad, el Foro perdió notoriedad, y su impacto e influencia disminuyeron, aunque no su poder de convocatoria. En esta situación ambivalente ha llegado a su décimo aniversario.

En esta década, el movimiento antiglobalización y el Foro consiguieron colocar sus preocupaciones en la agenda pública y desgastar la legitimidad del neoliberalismo, cuya credibilidad se hundió definitivamente con el estallido de la crisis. Pero no obtuvo casi ninguna victoria, más allá del terreno simbólico, con la excepción parcial de algunos países de América Latina.

La combinación entre las dificultades para derribar el neoliberalismo y el impacto de la crisis empujan al aumento del debate estratégico y político en el seno del Foro. Así se ha constatado en los eventos realizados con ocasión del presente aniversario, sin un aparente resultado concluyente acerca de su rumbo futuro. El FSM se fundó sobre la base de un cierto optimismo antiglobalizador, una visión bastante simple del cambio social que escamoteaba los grandes debates estratégicos y, especialmente, sobre la idea de que el movimiento social se bastaba por sí solo para transformar a la sociedad. Diez años después se constatan los límites del discurso fundacional del Foro y del movimiento antiglobalización, y la necesidad de repensarlo para obtener un segundo aliento. El contexto apremia a una mayor clarificación estratégica, sin por ello romper la unidad y la amplitud del proceso. “Pienso que pasamos de la fase de los eslóganes simpáticos de los foros sociales. Si otro mundo es posible, llegó la hora de decir cuál”, nos señalaba ya Daniel Bensaïd en vísperas de la edición de Belem en enero de 2009.

Los foros no son ninguna panacea o fórmula mágica para los movimientos sociales, pero sí experiencias que ayudan a sumar fuerzas. No han comportado de forma mecánica la creación de convergencias duraderas ni el desarrollo de luchas concretas, pero sí han tenido una influencia positiva genérica en esta dirección y han contribuido a crear un clima más propicio al trabajo en común en los lugares donde se han celebrado. Así lo hemos visto el pasado fin de semana en iniciativas como el Foro Social Catalán en Barcelona o el FSM en Madrid, que muestran cómo, en un periodo de dificultad para transformar el malestar social frente a la crisis en movilización colectiva, los foros ofrecen un espacio para encontrarse, verse y debatir.

El gran desafío que tenemos por delante es pasar de las convergencias y las solidaridades simbólicas a las tangibles y al refuerzo concreto de luchas específicas. Las formas que toman las luchas reales son imprevisibles y cambiantes y la articulación de las resistencias sociales no se realiza por decreto. Se trata de un proceso dinámico, con altibajos, que requiere voluntad de trabajo común y habilitar espacios de convergencia y solidaridad que permitan la discusión mutua, crear una cultura de trabajo compartida y aprender a ver los problemas particulares desde una óptica general.

En el debate actual sobre su futuro, marcado por las polémicas sobre si el Foro debe ser esencialmente un espacio de discusión o un instrumento orientado a la acción, conviene recordar que los foros sociales no son un fin en sí mismos, sino un instrumento al servicio de la discusión y la articulación de campañas y movilizaciones y tienen que ser vistos y concebidos como tales. Tienen sentido si ayudan a avanzar en esta dirección, si no pueden retraer energías de las luchas reales. Como señala Eric Toussaint, del Comité para la Abolición de la Deuda Externa del Tercer Mundo, “necesitamos un instrumento para determinar objetivos, un calendario común de acción, un elemento de estrategia común. Si el Foro no permite esto, tendremos que construir otro instrumento, sin eliminar el Foro”. De ahí la importancia de las asambleas e iniciativas de coordinación internacional de los movimientos sociales que tienen lugar en el marco y el entorno del Foro.

La vitalidad y autoridad simbólica del Foro Social Mundial se han derivado del hecho de ser percibido como la mayor expresión de las luchas contra la globalización neoliberal. El día en que el Foro apareciera como un proyecto desvinculado de ellas, el proceso se deshincharía rápidamente o perdería su utilidad como instrumento para seguir avanzando en la lucha por este “otro mundo posible” del cual ha sido, con sus límites y contradicciones, un estandarte muy importante.

* Josep Maria Antentas y Esther Vivas son autores de ‘Resistencias Globales. De Seattle a la crisis de Wall Street’

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