Gernikako Akordioa sustatzen dugun eragile politiko, sindikal eta sozialok Euskal Herriko jendarteari adierazi nahi diogu:

jueves, 31 de marzo de 2011 · 0 comentarios

Espainiako Auzitegi Gorenak Sortu alderdi politikoa ez legeztatzeko hartu duen erabakiak euskal gizartearengan eragindako egonezinaren jabe gara. Azken batean, Sortu ez legeztatzeak espainiar Estatuak euskal herritarren oinarrizko eskubide zibil eta politiko guztiekiko duen begirune eskasa berriro agerian uzten du. Gure iritziz, bake eta normalizazio politiko agertoki baterantz bidean, giza eskubideak oinarri izanik, eskubide zibil eta politiko guztiekiko begirunea ezinbestekoa da.

Tamalez, Espainiako Auzitegi Gorenak hartutako erabakiak berriro ere espainar Estatuak heldutasun demokratiko eskasa erakutsi du. Gernikako Akordioa izenpetu dugun eragile guztion aburuz, espainiar Estatuak legalizazioak eta jarduera politiko guztien normalizazioa kontrapartida politikorik eskatu gabe eman behar ditu

Gauzak horrela, ez dugu zalantzarik erabaki berri honen bitartez espainiar Estatuak Euskal Herrian abian dagoen bake eta normalizazio prozesua zapuztu nahi duela. Gainera Auzitegi Gorenaren erabakia ez da, zoritxarrez, uharte bat ozeano zabalean, ezta gutxiago ere. Azken hilabeteetan Estatuak Euskal Herrian behin eta berriz oinarrizko eskubideen aurkako jarduera latzak kateatu egin ditu, hala antolakunde independentistetako kideen atxiloketak nola tortura kasu izugarriak.

Badakigu Euskal Herriko jendarteak bake eta normalizazio politiko agertokia nahi eta behar duena. Badakigu Euskal Herriko gehiengo politiko, sindikal eta sozialak eskaera honekin bat egiten duena. Hargatik, Gernikako Akordioarekin bat egin dugun eragileok espainiar Estatuak euskal jendartearen gainean etsipen zama astuna utzi nahi duela pentsatzen dugu.

Gernikako Akordioa sinatzen dugunok Euskal Herriko jendarteari gaurkoan ere prozesu honen motorea izan behar duela jakinarazi nahi diogu, berari eta bakarrik berari prozesu honetako protagonismo guztia baitagokio. Gure lana jendarte horren mesedean tresnak jartzea da, prozesuaren baitan dagokion protagonismoa har dezan tresnak eskaintzea, hain zuzen ere. Luze jotzen duen ibilbidea egiteko tresna berriak, tresna desberdinak eskaintzeko konpromisoa hartzen badugu ere, gaurkoan etsipen oro gaindituz bidea eginez segitzeko tresna zehatza jarri nahi dugu Euskal Herriko jendarte osoaren esku: apirilaren 2an, Bilbon La Casillatik arratsaldeko 5´30etan abiatuko den nazio manifestazioan parte hartzeko deia luzatzen diogu. “Euskal Herriarentzat normalizazioa. LEGALIZAZIOA ORAIN!” lelopean Bilboko kaleak legalizazioa eta jarduera politiko guztien normalizazioa nahi dituen gizarte oso baten bozgoragailuak izango dira.

Los agentes políticos, sindicales y sociales que suscribimos el Acuerdo de Gernika queremos hacerle saber a la sociedad vasca:

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Nos hacemos eco del profundo malestar que ha generado en la sociedad vasca la decisión tomada por el Tribunal Supremo español para no legalizar a Sortu. Esta decisión demuestra el desprecio del Estado español por el respeto de los más elementales derechos civiles y políticos de la ciudadanía vasca. En nuestra opinión, tomando como base los derechos humanos, el respeto a los derechos civiles y políticos es imprescindible para avanzar ahcia un escenario de paz y normalización política.

Por desgracia, la decisión del Tribunal Supremo vuelve a mostrar la escasa madurez democrática del Estado español. En opinión de los agentes que firmamos el Acuerdo de Gernika, el Estado debe legalizar y normalizar toda actividad política sin exigir ningún tipo de contrapartida política a cambio.

No nos queda ninguna duda de que el Estado con esta nueva decisión ha pretendido hacer fracasar el proceso de paz y normalización plítica abierto en Euskal Herria. No obstante, esta decisión no es, por desgracia, una isla en el océano, ni mucho menos. En los últimos meses el Estado español no ha dejado de realizar acciones de sabotaje al proceso abierto, como las detenciones de militantes de organizaciones independentistas o las torturas que han sufrido muchas y muchos de ellos.

Sabemos que la sociedad vasca quiere un escenario de paz y normalización política. Nos consta que la mayoría social vasca quiere estar ahí. Por eso consideramos que el Estado pretende dejar una pesada carga de escepticismo y resignación sobre esa sociedad para convencerla de que su legítimo deseo es imposible.

Quienes firmamos el Acuerdo de Gernika le queremos hacer saber a la sociedad vasca que ella es el motor de este proceso, que el protagonismo del mismo sólo le corresponde al conjunto de ciudadanos y ciudadanas vascas. Nuestra función es tratar de ofrecer instrumentos a esa sociedad para que pueda hacer efectivo su protagonismo en este proceso. Nos comprometemos a esforzarnos por ampliar nuestra oferta de instrumentos para un camino que prevemos largo. Hoy venciendo toda resignación queremos seguir haciendo camino todas y todos juntos. Esa es nuestra fuerza. Por eso hacemos un llamamiento a toda la sociedad vasca para que participe en la manifestación nacional que el próximo 2 de abril a la 17´30h. partirá desde La Casilla en Bilbo. Las calles de Bilbo serán el altavoz de una mayoría social que bajo el lema “Euskal Herriarentzat normalizazioa. LEGALIZAZIOA ORAIN!” reclama pasos efectivos hacia la normalización de toda actividad política en Euskal Herria.

Los derechos laborales de “Rebajas”

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A lo largo de estos días diferentes colectivos sociales y sindicales de Barakaldo desarrollaremos una intensa campaña para denunciar las situaciones de desempleo y precariedad laboral que se producen en nuestra localidad, y sobre todo en el complejo comercial MegaPark. Como ejemplo baste citar los 12 despidos "improcedentes" que se han producido en el IKEA de la localidad, y buque insignia de este macrocentro comercial de los contratos basura.

Por todo esto queremos denunciar sus ofertas en derechos laborales, su campaña de rebajas en materia socio-laboral, su 3x2 salarial. Barakaldo se merece algo más que empleos basura y algo más que centros comerciales que no producen nada más que miseria laboral. ¿Cuántos puestos de trabajo en mejores condiciones laborales se han destruido en el pequeño comercio de Barakaldo?

Los derechos laborales y sociales de los trabajadores y trabajadoras del MegaPark se encuentran por los suelos. Así:

-1.350 trabajadores y trabajadoras con salarios muy por debajo de los convenios provinciales de comercio y trabajando más horas anualmente que cualquier trabajador del sector: 720 euros de media a jornada completa y 345 euros mensuales a media jornada.
-Plantillas mínimas a jornada completa y abundancia de jornadas de 20 ó menos horas semanales. La mayoría con contratos por fin de obra (IKEA), por un mes (TOYS’R’US y DECLATHLON) o como máximo 3 meses (LEROY MERLIN) y contratación por horas o por un día aunque la misma persona trabaje de forma permanente por espacio de varios meses encadenando contratos de esta modalidad.

Buzoneo y reparto de 30.000 hojas informativas por los domicilios y las paradas de metro, movilizaciones y como colofón final de esta campaña una concentración a las 19:30 horas el viernes 1 de abril a las puertas del IKEA de Barakaldo. Todo ello para denunciar las altas tasas de desempleo y precariedad existentes en el municipio de Barakaldo: 8.100 personas desempleadas y 19.000 con contratos en precario.

COLECTIVOS SOCIALES y SINDICALES DE BARAKALDO:
Asociaciones de Vecin@s de El Carmen, Rontegi, Zuazo-Arteagabeitia y San Vicente; Asamblea de Parad@s de Barakaldo; Barakaldoko Gazte Asanblada; Berri-Otxoak; Centro Asesor de la Mujer “Argitan”; JOC; CNT; CGT; STEE-EILAS; ESK; LAB y ELA.

BERRI-OTXOAK (Plataforma Contra la Exclusión Social y Por los Derechos Sociales) Vídeo declaraciones Miembros del Comité de Empresa de IKEA Barakaldo: http://www.tele7.tv/index.php?option=com_content&task=view&id=38767&Itemid=1

www.nodo50.org/ berri_otxoak Informazio bulegoa berrietxea@nodo50.org oficina de información

Boletines de Derechos Humanos de las Mujeres

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En la Página WEB de MUNDUBAT se encuentran los nuevos boletines de Derechos Humanos de las Mujeres. http://www.mundubat.org/

Están disponibles para que se puedan utilizar, copiar o colgar en vuestras páginas webs, si lo veis de interés!. Estos boletines de Derechos Humanos de las Mujeres son:


Boletín 1: Violaciones de los Derechos Humanos de las Mujeres:


Boletín 2: Defensa de los Derechos Humanos de las Mujeres:


Boletín 3: El Movimiento Feminista Internacional como propulsor de los Derechos Humanos de las Mujeres


Boletín 4: Nuevas Masculinidades: implicaciones para la cooperación

Ante la criminalización política y mediatica de la acción feminista pacífica en la capilla de la Universidad de Somosaguas

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Comunicado de colectivos feministas

Revista Trasversales número 21 marzo 2011

En estos momentos no conocemos aún la lista definitiva de colectivos firmantes.

Ante las noticias y los hechos ocurridos a raíz de la acción feminista en la capilla de la universidad complutense de somosaguas el pasado jueves día 10 de Marzo. Los grupos abajo firmantes MANIFIESTAN:

• Nuestra solidaridad y total apoyo hacia todas las personas que participaron en dicha acción, absolutamente pacífica y reivindicativa. Sobre todo a las personas que están siendo llamadas a declarar por la policía (hasta ahora son siete). Consideramos inaceptable la actuación policial guiada por quienes quieren convertir la libertad de expresión en un supuesto acto delictivo.

• Nuestro hartazgo e indignación ante las intervenciones públicas expresadas por la iglesia católica y sectores afines, ante cualquier manifestación que cuestione la situación de privilegio que poseen. Sobre todo cuando lo que se reivindica son los derechos de las mujeres.

• Nuestra denuncia ante la criminalización que se está haciendo de los hechos, por parte de algunos medios de comunicación, colectivos de derechas y ultracatólicos.

• Que los hechos ocurridos demuestran, como cualquier acto feminista y pacífico que intente denunciar la utilización que se hace de los cuerpos y la vida de las mujeres, es aprovechado por los sectores más reaccionarios para coartar la libertad de expresión de estos colectivos y personas, intentando invisibilizar el objetivo feminista-político de la acción para convertirlo en un supuesto acto vandálico.

• Así mismo, queremos expresar nuestro más profundo rechazo a que en un Estado “aconfesional” sigan existiendo capillas y centros de culto católicos en las Universidades públicas. Esto es un privilegio que el Estado otorga a la iglesia católica, a raíz de los Acuerdos firmados entre el estado español y el Vaticano en 1979 y que debe ser abolido de forma inmediata.

• Defendemos un Estado laico, donde las creencias religiosas formen parte del ámbito privado y no sean impuestas al resto de la sociedad. La situación de privilegio que en este país se sigue otorgando a la Iglesia católica, organización privada que no distingue entre ciudadanía y feligresía, atenta contra derechos de las mujeres. La iglesia católica intenta de manera obsesiva reglamentar lo que las mujeres debemos hacer o dejar de hacer, controlar nuestros cuerpos restringiendo la sexualidad femenina a la procreación, condenando el aborto, el divorcio, cualquier relación o conducta sexual al margen del matrimonio heterosexual, negando la diversidad sexual, es decir, defendiendo el modelo patriarcal basado en la dominación masculina.

Por el cese inmediato del hostigamiento policial a los Colectivos y personas que se han visto implicadas.

.- Que cese la manipulación de los hechos que están haciendo algunos medios.
.- Fuera las capillas de las Universidades y Centros Públicos.
.- Por un estado laico. No a la injerencia de la iglesia en nuestras vidas.
.- Por el derecho de las mujeres a expresarse en libertad.
.- Fuera los rosarios de nuestros ovarios.

El accidente de Harrisburg empequeñecido ante el de Fukushima

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Ecologistas en Acción 11/03/27

30 años después del accidente de Three Mile Island

El 28 de marzo se cumplen 32 años del accidente de Three Mile Island (TMI), en Harrisburg, Pensilvania, EE UU. Una fusión parcial del reactor provocó grandes emisiones de gases radiactivos a la atmósfera que nunca se cuantificaron, ni tampoco sus efectos en la población. Los efectos del accidente de Fukushima Daichii superan con mucho a los del de TMI.

El reactor TMI-2 sufrió graves daños y una emisión de gases radiactivos que afectó a unas 25.000 personas. Fue calificado como nivel 5 en la escala INES. El accidente de Harrisburg comienza con un fallo del circuito secundario, que hace que la temperatura del reactor aumente. En ese momento, un operador tomó una decisión errónea e introdujo grandes cantidades de agua fría en el circuito primario de refrigeración para intentar bajar la temperatura. Pero este agua hirvió, formando burbujas de vapor.

Además se produjo hidrógeno, al igual que en Fukushima, que fue necesario ventear para evitar una explosión dentro de la contención. Este venteo dio lugar a una nube radiactiva. La fusión del núcleo no se pudo evitar y fue necesario arrojar agua y arena al interior. Aunque esta concatenación de sucesos era improbable en opinión de los expertos en energía nuclear, acabó por producirse, con efectos catastróficos.

32 años después, el accidente de Fukushima ha provocado la fusión parcial de tres reactores (números 1, 2 y 3) y emisiones procedentes de la piscina de combustible gastado del reactor número 4. Las emisiones de tritio, yodo y cesio están superando -siguen produciéndose- en varias veces la magnitud de la catástrofe de la central estadounidense y, según estimaciones, alcanzan los niveles de entre el 10 y el 50 % de las emitidas en Chernóbil (Ucrania). Sus efectos sobre las personas aún están por determinar, aunque ya se están constatando las primeras víctimas.

La radiactividad medida en el agua y la leche supera en más de tres veces los niveles permitidos a unos 40 km de la central. Las verduras presentan concentraciones radiactivas de unas 30 veces las permitidas y se han registrado puntos contaminados en el terreno con más de 3.000 veces la contaminación de cesio-137 permitida. Esto es grave, dado que la vida media de este isótopo es de 30 años, lo que significa que tardará unos 300 años en desaparecer. Además se hace imprescindible el control del pescado y de los moluscos, dado que el agua contaminada por la refrigeración de los reactores se ha vertido al mar. Por si todo esto fuera poco, se ha detectado contaminación radiactiva en cinco purificadoras de agua en Tokio y existe ya preocupación en Corea y China de que la nube lleve cantidades no desdeñables de radiactividad a estos países.

La industria nuclear anuncia, como hizo entonces, que aprenderá de los errores y los corregirá para que las centrales sean más seguras. Varios accidentes se han sucedido desde entonces y el lobby pronuclear no ha aprendido lo principal, que la seguridad absoluta no existe y que los sucesos, por improbables que sean, acaban por producirse.

La pregunta que debe hacerse no solo la industria nuclear, sino toda la sociedad es: Si podemos prescindir de la energía nuclear, ¿por qué seguir manteniendo ese inmenso peligro? Ecologistas en Acción ha elaborado una propuesta de generación eléctrica para 2020 en la que se demuestra cómo se puede prescindir de la energía nuclear y del carbón manteniendo cubierta la demanda ininterrumpidamente a lo largo de todo el año.

Con motivo del aniversario del accidente de Harrisburg, la organización ecologista ha convocado actos de protesta en las centrales nucleares de Garoña y Almaraz el domingo 27 de marzo. Especialmente significativa será la de Santa María de Garoña, gemela al reactor 1 de Fukushima Daichii, aunque en peor estado de lo que se encontraba éste antes del terremoto.

LEGALIZAZIOA ORAIN!!

miércoles, 30 de marzo de 2011 · 0 comentarios



Allí la gente no quiere que vayan tropas extranjeras. Es consciente de los peligros y desconfían sabiamente de las potencias occidentales”

sábado, 26 de marzo de 2011 · 0 comentarios

19/3/2007. Znet entrevista a Gilbert Achcar

¿Quién forma la oposición libia? Algunos han señalado la presencia de la antigua bandera de la monarquía en las filas rebeldes.

Esta bandera no se utiliza como símbolo de la monarquía, sino como la bandera que adoptó el Estado libio cuando se independizó de Italia. La utilizan los insurrectos para manifestar su rechazo de la bandera verde impuesta por Gadafi paralelamente a su Libro Verde, cuando imitó a Mao Zedong y su Pequeño Libro Rojo. La bandera tricolor no expresa en modo alguno un sentimiento de nostalgia por la monarquía. Según la interpretación al uso, simboliza las tres regiones históricas de Libia, y la media luna y la estrella son los mismos símbolos que aparecen en las banderas de las repúblicas de Argelia, Túnez y Turquía, no son símbolos monárquicos.

¿Quién constituye la oposición? Su composición, al igual que en todas las demás revueltas que sacuden la región, es muy heterogénea. Lo que une a todas las fuerzas dispares es el rechazo de la dictadura y el ansia de democracia y derechos humanos. Más allá de esto hay muchos puntos de vista diferentes. En Libia, particularmente, hay una mezcla de defensores de los derechos humanos, demócratas, intelectuales, elementos tribales y fuerzas islámicas, en suma: un abanico muy amplio. La fuerza política más destacada en la revuelta libia es la Juventud de la Revolución del 17 de Febrero, que defiende una plataforma democrática y reivindica el Estado de derecho, libertades políticas y elecciones libres. El movimiento libio incluye además a sectores de las fuerzas armadas y gubernamentales que han desertado y se han unido a la oposición, cosa que no ocurrió en Túnez ni en Egipto.

Por tanto, la oposición libia está formada por un conjunto variopinto de fuerzas y la conclusión es que no hay motivo para mantener una actitud distinta ante ellas que ante todas las demás revueltas de masas en la región.

¿Es o ha sido Gadafi una figura progresista?

Cuando Gadafi llegó al poder en 1969 representó una manifestación tardía de la ola nacionalista árabe que siguió a la segunda guerra mundial y la nakba de 1948. Trató de imitar al líder egipcio Gamal Abdel Nasser, a quien consideraba su modelo y fuente de inspiración. Así, cambió la monarquía por la república, abanderó la unidad árabe, forzó el cierre de la base aérea estadounidense de Wheelus en territorio libio y puso en marcha un programa de cambio social.

Después, el régimen siguió su propia dinámica en la senda de la radicalización, inspirándose en una especie de "maoísmo islamizado". A finales de los años setenta hubo amplias nacionalizaciones, que abarcaron casi todos los sectores. Gadafi se ufanó de haber instituido la democracia directa y cambió formalmente el nombre de la república, que pasó a denominarse Estado de las Masas (Yamahiriya). Pretendió haber realizado en el país la utopía socialista con democracia directa, pero fueron pocos los que se dejaron engañar. Los “comités revolucionarios” actuaban en realidad como un aparato gubernamental dedicado, junto con los servicios de seguridad, al control del país. Al mismo tiempo, Gadafi también desempeñó un papel especialmente reaccionario en la revitalización del tribalismo, para utilizarlo en beneficio de su propio poder. Su política exterior se tornó cada vez más temeraria y la mayoría de árabes acabaron tomándolo por loco.

Con la Unión Soviética en crisis, Gadafi abandonó sus pretensiones socialistas y volvió a abrir la economía del país a las empresas occidentales. Afirmó que la liberalización económica vendría acompañada de una liberalización política, imitando ahora la perestroika de Gorbachov después de haber imitado la “revolución cultural” de Mao Zedong, pero fue una promesa vacía. Cuando EE UU invadió Irak en 2003 so pretexto de buscar las “armas de destrucción masiva”, Gadafi, preocupado por la posibilidad de que él fuera el siguiente en la lista, operó un cambio súbito y sorprendente de su política exterior, ganándose espectacularmente la categoría de estrecho colaborador de los países occidentales, cuando hasta poco antes era calificado de “Estado canalla”. Colaboró especialmente con EE UU, prestándole ayuda en la llamada guerra contra el terrorismo, e Italia, llevando a cabo el trabajo sucio de repatriar a los inmigrantes potenciales que trataban de pasar de África a Europa.

A lo largo de todas estas metamorfosis, el régimen de Gadafi siempre ha sido una dictadura. Aunque Gadafi hubiera aplicado al comienzo algunas medidas progresistas, en la última fase no quedaba ni un soplo progresista o antiimperialista en su régimen. Su carácter dictatorial quedó demostrado por la manera en que respondió a las protestas populares: tratando de aplastarlas por la fuerza desde el principio. No hubo ningún intento de ofrecer alguna salida democrática a la población. Amenazó a los manifestantes con un discurso tragicómico que se ha hecho famoso: “Avanzaremos centímetro a centímetro, casa a casa, calle a calle… Os encontraremos en vuestras madrigueras. No tendremos piedad ni compasión.” No debe extrañar, si se recuerda que Gadafi fue el único gobernante árabe que criticó públicamente al pueblo tunecino por haber derrocado a su dictador Ben Alí, de quien dijo que era el mejor gobernante que podían encontrar los tunecinos.

Gadafi recurrió a las amenazas y a la represión violenta, afirmando que los manifestantes se habían vuelto drogadictos por obra de Al Qaeda, que les introducía sustancias alucinógenas en el café. Atribuir el levantamiento popular a Al Qaeda fue su manera de intentar ganarse el apoyo de Occidente. Si hubiera habido cualquier ofrecimiento de ayuda por parte de Washington o Roma, no cabe duda de que Gadafi la habría aceptado con los brazos abiertos. De hecho, expresó su amarga decepción ante la actitud de su compinche Silvio Berlusconi, el primer ministro italiano, con quien compartía fiestas, y se quejó de que sus otros “amigos” europeos también le hubieran traicionado. En los últimos años, Gadafi se había hecho amigo, en efecto, de varios gobernantes occidentales y otras figuras del sistema que, por un puñado de dólares, se habían prestado a hacer el ridículo intercambiando abrazos con él. El propio Anthony Giddens, distinguido teórico de la “tercera vía” de Tony Blair, siguió los pasos de su discípulo y visitó a Gadafi en 2007; luego describió en el Guardian cómo Libia estaba aplicando las reformas e iba camino de convertirse en "la Noruega de Oriente Próximo".

¿Cómo valoras la resolución nº 1972 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas del pasado 17 de marzo?

La resolución como tal está redactada de manera que hace suya y aparentemente responde a la petición de establecer una zona de exclusión aérea. En efecto, la oposición libia ha solicitado explícitamente esta medida, con la condición de que no se desplieguen tropas extranjeras en territorio libio. Gadafi cuenta con el grueso de las fuerzas armadas de élite, con aviones y tanques, y la exclusión aérea neutralizaría efectivamente su principal ventaja militar. Esta petición de los rebeldes está reflejada en el texto de la resolución, que autoriza a los Estados miembros de la ONU a “tomar todas las medidas necesarias… para proteger a los civiles y las zonas pobladas por civiles frente a la amenaza de ataque en la Yamahiriya Árabe Libia, incluida Bengasi, descartando toda fuerza de ocupación extranjera bajo cualquier forma y en cualquier parte del territorio libio.” La resolución declara la “prohibición de todos los vuelos en el espacio aéreo de la Yamahiriya Árabe Libia para ayudar a proteger a los civiles.”

Ahora bien, en el texto de la resolución no hay suficientes garantías que impidan su uso con fines imperialistas. Aunque el objetivo de toda acción es supuestamente la protección de la población civil, y no un “cambio de régimen”, la determinación de si una acción cumple este objetivo o no queda en manos de las potencias que intervienen y no en las de los insurrectos, ni siquiera en las del Consejo de Seguridad. La resolución es asombrosamente confusa, pero dada la urgencia de impedir la masacre que se habría producido si las fuerzas de Gadafi tomaran Bengasi y ante la ausencia de cualquier medio alternativo para conseguir el objetivo de protección de los civiles, nadie puede oponerse razonablemente a ella. Podemos entender las abstenciones; algunos de los cinco países que se han abstenido en la votación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas querían expresar su desconfianza y/o incomodidad ante la falta de una supervisión adecuada, pero sin asumir la responsabilidad de permitir una masacre inminente.

La respuesta occidental, desde luego, tiene sabor a petróleo. Occidente teme un conflicto prolongado. Si se produjera una masacre importante, tendría que imponer un embargo sobre el petróleo libio, con lo que el precio se mantendría en un nivel alto, y esto, tal como está actualmente la economía mundial, tendría importantes consecuencias adversas. Algunos países, inclusive Estado Unidos, han actuado con desgana. Únicamente Francia se ha mostrado decididamente a favor de una acción contundente, lo que puede tener mucho que ver con el hecho de que este país –a diferencia de Alemania (que se ha abstenido en la votación del Consejo de Seguridad), Gran Bretaña y, sobre todo, Italia– no tiene una participación significativa en el negocio del petróleo libio y sin duda espera conseguir aumentarla en la Libia de después de Gadafi.

Todos sabemos qué hay detrás de los pretextos de las potencias occidentales y del doble rasero que aplica. Por ejemplo, su supuesta preocupación por los civiles bombardeados desde el aire no pareció aplicarse a la población de Gaza en 2008-2009, cuando centenares de no combatientes murieron bajo el fuego de los aviones israelíes. O el hecho de que EE UU permita que el régimen de Bahrein, donde hay una importante base naval norteamericana, reprima violentamente la revuelta local con ayuda de otros vasallos regionales de Washington.

El caso es que si se deja que Gadafi prosiga con su ofensiva militar y tome Bengasi, habrá una importante masacre. Estamos en una situación en que la población corre realmente peligro y no existe ninguna alternativa plausible para protegerla. El ataque de las fuerzas de Gadafi se habría producido en cuestión de horas o a lo sumo de un par de días. Uno no puede oponerse, en nombre de los principios antiimperialistas, a una acción que evitará la masacre de civiles. De modo parecido, aunque conozcamos muy bien la naturaleza y el doble rasero de la policía en el Estado burgués, uno no puede oponerse, en nombre de los principios anticapitalistas, a que alguien la llame cuando está a punto de ser violada y no hay otra alternativa para impedirlo.

Dicho esto, y sin estar en contra de la zona de exclusión aérea, debemos expresar nuestra desconfianza y defender la necesidad de vigilar muy de cerca las acciones de los países que intervengan, a fin de asegurar que no vayan más allá de la protección de los civiles con arreglo al mandato de la resolución del Consejo de Seguridad. Al ver en la televisión a la muchedumbre en Bengasi aplaudiendo la aprobación de la resolución, vi un gran cartel que decía en árabe “No a la intervención extranjera”. Allí la gente distingue entre “intervención extranjera” –entendiendo por ello la presencia de tropas sobre el terreno– y la zona de exclusión aérea con fines de protección. No quiere que vayan tropas extranjeras. Es consciente de los peligros y desconfían sabiamente de las potencias occidentales.

Así, para resumir, creo que desde una perspectiva antiimperialista uno no puede ni debe oponerse a la zona de exclusión aérea, dado que no existe ninguna alternativa plausible para proteger a la población amenazada. Dicen que los egipcios están suministrando armas a la oposición libia, cosa que está muy bien, pero solamente esta ayuda no podía haber salvado Bengasi a tiempo. No obstante, una vez más, hay que mantener una actitud muy crítica ante lo que puedan hacer las potencias occidentales.

¿Qué ocurrirá ahora?

Es difícil saber qué va a ocurrir ahora. La resolución del Consejo de Seguridad no preconiza un cambio de régimen, sino la protección de los civiles. El futuro del régimen de Gadafi está en la cuerda floja. La clave está en si asistiremos a la reanudación de la revuelta en la parte occidental de Libia, incluida Trípoli, provocando así la desintegración de las fuerzas armadas del régimen. Si esto ocurre, tal vez Gadafi tenga las horas contadas. Pero si el régimen logra mantener el control en la parte occidental, entonces se producirá, de hecho, la división del país, por mucho que la resolución afirme la integridad territorial y la unidad nacional de Libia. Tal vez sea esto lo que haya decidido el régimen, que acaba de anunciar su acatamiento de la resolución de las Naciones Unidas y proclamado un alto el fuego. Entonces habrá seguramente una prolongada situación de empate, en la que Gadafi controlará la parte occidental y la oposición, la parte oriental. Está claro que la oposición necesitará tiempo para sacar provecho de los suministros de armas que recibe de Egipto y a través de Egipto hasta el punto de ser capaz de derrotar militarmente a las fuerzas de Gadafi. Dada la naturaleza del territorio libio, esto solo podrá ser una guerra regular, una guerra de movimiento sobre vastas franjas de territorio, más que una guerra popular,. De ahí que sea difícil predecir el resultado. La conclusión, en todo caso, es que deberíamos apoyar la victoria de la revuelta democrática libia. Su derrota a manos de Gadafi supondría un grave revés que afectaría negativamente a la ola revolucionaria que recorre actualmente Oriente Próximo y el norte de África.


Gilbert Achcar es profesor en el School of Oriental and African Studies, University of London, y autor de Les Arabes et la Shoah: la guerre israélo-arabe des récits (Actes Sud, coll. Sindbad).

Manifestazioa

viernes, 25 de marzo de 2011 · 0 comentarios

Gernikako Akordioa sustatzen dugun eragile politiko, sindikal eta sozialok Euskal Herriko jendarteari adierazi nahi diogu:

Espainiako Auzitegi Gorenak Sortu alderdi politikoa ez legeztatzeko hartu duen erabakiak euskal gizartearengan eragindako egonezinaren jabe gara. Azken batean, Sortu ez legeztatzeak espainiar Estatuak euskal herritarren oinarrizko eskubide zibil eta politiko guztiekiko duen begirune eskasa berriro agerian uzten du. Gure iritziz, bake eta normalizazio politiko agertoki baterantz bidean, giza eskubideak oinarri izanik, eskubide zibil eta politiko guztiekiko begirunea ezinbestekoa da.

Tamalez, Espainiako Auzitegi Gorenak hartutako erabakiak berriro ere espainar Estatuak heldutasun demokratiko eskasa erakutsi du. Gernikako Akordioa izenpetu dugun eragile guztion aburuz, espainiar Estatuak legalizazioak eta jarduera politiko guztien normalizazioa kontrapartida politikorik eskatu gabe eman behar ditu

Gauzak horrela, ez dugu zalantzarik erabaki berri honen bitartez espainiar Estatuak Euskal Herrian abian dagoen bake eta normalizazio prozesua zapuztu nahi duela. Gainera Auzitegi Gorenaren erabakia ez da, zoritxarrez, uharte bat ozeano zabalean, ezta gutxiago ere. Azken hilabeteetan Estatuak Euskal Herrian behin eta berriz oinarrizko eskubideen aurkako jarduera latzak kateatu egin ditu, hala antolakunde independentistetako kideen atxiloketak nola tortura kasu izugarriak.

Badakigu Euskal Herriko jendarteak bake eta normalizazio politiko agertokia nahi eta behar duena. Badakigu Euskal Herriko gehiengo politiko, sindikal eta sozialak eskaera honekin bat egiten duena. Hargatik, Gernikako Akordioarekin bat egin dugun eragileok espainiar Estatuak euskal jendartearen gainean etsipen zama astuna utzi nahi duela pentsatzen dugu.

Gernikako Akordioa sinatzen dugunok Euskal Herriko jendarteari gaurkoan ere prozesu honen motorea izan behar duela jakinarazi nahi diogu, berari eta bakarrik berari prozesu honetako protagonismo guztia baitagokio. Gure lana jendarte horren mesedean tresnak jartzea da, prozesuaren baitan dagokion protagonismoa har dezan tresnak eskaintzea, hain zuzen ere. Luze jotzen duen ibilbidea egiteko tresna berriak, tresna desberdinak eskaintzeko konpromisoa hartzen badugu ere, gaurkoan etsipen oro gaindituz bidea eginez segitzeko tresna zehatza jarri nahi dugu Euskal Herriko jendarte osoaren esku: apirilaren 2an, Bilbon La Casillatik arratsaldeko 5´30etan abiatuko den nazio manifestazioan parte hartzeko deia luzatzen diogu. “Euskal Herriarentzat normalizazioa. LEGALIZAZIOA ORAIN!” lelopean Bilboko kaleak legalizazioa eta jarduera politiko guztien normalizazioa nahi dituen gizarte oso baten bozgoragailuak izango dira.


Los agentes políticos, sindicales y sociales que suscribimos el Acuerdo de Gernika queremos hacerle saber a la sociedad vasca:

Nos hacemos eco del profundo malestar que ha generado en la sociedad vasca la decisión tomada por el Tribunal Supremo español para no legalizar a Sortu. Esta decisión demuestra el desprecio del Estado español por el respeto de los más elementales derechos civiles y políticos de la ciudadanía vasca. En nuestra opinión, tomando como base los derechos humanos, el respeto a los derechos civiles y políticos es imprescindible para avanzar ahcia un escenario de paz y normalización política.

Por desgracia, la decisión del Tribunal Supremo vuelve a mostrar la escasa madurez democrática del Estado español. En opinión de los agentes que firmamos el Acuerdo de Gernika, el Estado debe legalizar y normalizar toda actividad política sin exigir ningún tipo de contrapartida política a cambio.

No nos queda ninguna duda de que el Estado con esta nueva decisión ha pretendido hacer fracasar el proceso de paz y normalización plítica abierto en Euskal Herria. No obstante, esta decisión no es, por desgracia, una isla en el océano, ni mucho menos. En los últimos meses el Estado español no ha dejado de realizar acciones de sabotaje al proceso abierto, como las detenciones de militantes de organizaciones independentistas o las torturas que han sufrido muchas y muchos de ellos.

Sabemos que la sociedad vasca quiere un escenario de paz y normalización política. Nos consta que la mayoría social vasca quiere estar ahí. Por eso consideramos que el Estado pretende dejar una pesada carga de escepticismo y resignación sobre esa sociedad para convencerla de que su legítimo deseo es imposible.

Quienes firmamos el Acuerdo de Gernika le queremos hacer saber a la sociedad vasca que ella es el motor de este proceso, que el protagonismo del mismo sólo le corresponde al conjunto de ciudadanos y ciudadanas vascas. Nuestra función es tratar de ofrecer instrumentos a esa sociedad para que pueda hacer efectivo su protagonismo en este proceso. Nos comprometemos a esforzarnos por ampliar nuestra oferta de instrumentos para un camino que prevemos largo. Hoy venciendo toda resignación queremos seguir haciendo camino todas y todos juntos. Esa es nuestra fuerza. Por eso hacemos un llamamiento a toda la sociedad vasca para que participe en la manifestación nacional que el próximo 2 de abril a la 17´30h. partirá desde La Casilla en Bilbo. Las calles de Bilbo serán el altavoz de una mayoría social que bajo el lema “Euskal Herriarentzat normalizazioa. LEGALIZAZIOA ORAIN!” reclama pasos efectivos hacia la normalización de toda actividad política en Euskal Herria.

¡Hay que derribar a Gadafi cuanto antes y rechazar los bombardeos de la OTAN!

miércoles, 23 de marzo de 2011 · 1 comentarios









Declaración de Izquierda Anticapitalista 19 de marzo de 2011
Solidaridad con la insurrección popular y rechazo al ataque de las potencias

La resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, estableciendo una zona de exclusión aérea sobre Libia y autorizando una intervención militar , ha dado paso a intensos bombardeos de aviones franceses y norteamericanos sobre Libia, que serán apoyados por al menos otros cinco países, entre ellos España. Lo primero que hay que decir en estos momentos es que este ataque militar de las potencias occidentales tiene por única misión mantener el control de una zona rica en petróleo en la que su antiguo aliado ya no puede seguir gobernando como antaño. Ni derechos humanos ni defensa del pueblo libio. Si así fuera, EE.UU y sus aliados estarían bombardeando Bahrein o Arabia Saudí, donde sátrapas aún peores que Gadafi están masacrando a los manifestantes que reclaman libertad. La posición del gobierno español es un paso más de Zapatero en su vasallaje hacia los poderes fácticos. Primero, se rindió ante los mercados. Ahora lo hace ante EE.UU y las potencias occidentales.Al calor de los levantamientos populares que se iniciaron en Túnez y Egipto, y que siguen recorriendo el Norte de África y Oriente Medio, la población libia inició una enérgica oleada de protestas contra el régimen de Gadafi. La sangrienta represión con que respondió la dictadura desató una rebelión armada que, en los primeros días, parecía imparable. La abrumadora superioridad armamentística de las fuerzas fieles a Gadafi le permitió sin embargo contraatacar, arrinconando a la insurrección en las ciudades del nordeste… que el tirano amenazaba retomar, según sus propias palabras, “del mismo modo que Franco entró en Madrid”.

Sarkozy, Cameron, la administración norteamericana, la Unión Europea – por no hablar de las monarquías árabes o de los gobiernos de Rusia y China, que con su abstención han dado luz verde a la resolución de la ONU -, ¿se han vuelto acaso sensibles ante los sufrimientos del pueblo libio? ¡Iluso quien lo crea! La inesperada primavera de los pueblos ha trastocado todos los dispositivos con que las grandes potencias dominaban la región y explotaban sus recursos. Ben Alí y Mubarak cayeron en pocas semanas. Las revueltas no cesan. Y los poderosos tienen que correr tras los acontecimientos, rediseñando precipitadamente políticas y alianzas, tratando de no perder influencia. Durante la última década y hasta hace apenas unas semanas, la dictadura de Gadafi era considerada útil y provechosa por los mismos que se aprestan a bombardearle y que han estado armándole, agasajándole y haciendo negocios con él. Pero, tras semanas de lucha sangrienta, y más allá del desenlace inmediato de la contienda civil, ese régimen ya no es viable. Apostar por el carnicero de Trípoli significaría cortar todos los puentes con los pueblos soliviantados. Tras las expediciones de Irak y Afganistán, en plena ebullición revolucionaria de Túnez y Egipto, tratar de hacerse militarmente con el control de Libia no es una opción para Estados Unidos, ni para la OTAN. No por ahora.

Francia ha dado el primer paso hacia la única política practicable por el momento: “cabalgar el tigre”, congraciarse con la insurrección, tratar de hacer olvidar quién fabricó las bombas que Gadafi descarga sobre el pueblo, ganar tiempo para buscar entre la oposición fuerzas proclives a un nuevo entendimiento con el imperialismo… Gadafi está políticamente acabado. Pero la insurgencia da miedo. ¿Hasta dónde puede llegar? ¿Qué gobierno surgirá de ella? ¿Qué programa acabará imponiéndose? No es de extrañar que las monarquías árabes se hayan abstenido de facilitar armas a los rebeldes. Cuanto más debilitados y dependientes de la intervención de los cazas occidentales, mejor. Hasta hace unos días hubo dudas y conciliábulos.

París tenía prisa, quería recuperar el tiempo perdido, rehacerse del ridículo que supuso la connivencia de sus ministros con las dictaduras recién caídas. Pero Obama quería verse arropado antes de tomar cualquier iniciativa militar. Incluso la OTAN, cuya bandera se ha teñido con la sangre de tantos civiles en Afganistán, ha tratado de permanecer en un segundo plano.

A Alemania le gusta apostar a caballo vencedor. Por su parte, Rusia, India y China no querrían que se perpetuase la hegemonía americana sobre el petróleo y han arrastrado los pies hasta el final. Quizás el miedo a la inestabilidad revolucionaria, a una crisis regional absolutamente descontrolada, haya vencido las reticencias de Pekín, desistiendo de oponer un veto a la resolución de la ONU. En el fondo de si misma, la casta gobernante se sabe tan ilegítima que basta una convocatoria por Internet para que sus noches se pueblen con la pesadilla de Tiananmen transformada en una nueva Tahrir. En cuanto a las autoridades españolas, no sabemos si han cuidado como es debido de los caballos árabes con que les obsequió Gadafi. Pero, eso sí: como portavoz de una potencia subalterna, Zapatero se ha apresurado a presentarse voluntario para lo que le manden desde Washington.

¡Qué poco puede fiarse el pueblo libio de semejante hatajo de bandidos! Aunque ahora digan querer “proteger a la población civil”, los antecedentes de sus “guerras humanitarias” han dejado un largo rastro de sufrimiento, desde los Balcanes hasta Asia Central. Su objetivo es el petróleo, su finalidad contener la revolución. Los desequilibrios que ésta ha provocado, hacen que el imperialismo se vea obligado a atacar al régimen del que se sirvió en el último período… sin tener aún otro poder afín de recambio. Es el momento que debe aprovechar la revolución para ir lo más lejos posible, instaurando un nuevo orden surgido de la insurrección: retomar la iniciativa contra Gadafi, desmantelar su régimen, incautar los bienes del dictador y nacionalizar los pozos de petróleo, asentar la autoridad de comités populares que organicen la vida en las ciudades, mantener a la ciudadanía armada, constituir un gobierno provisional que no admita presencia militar extranjera en Libia y que convoque una Asamblea Constituyente…

Mal servicio prestan al pueblo libio quienes siembran la confusión dando a entender que, puesto que Gadafi es atacado por las potencias imperialistas, algo de progresista tendrá. La crueldad mostrada hacia su pueblo, por no hablar de la inmensa fortuna expatriada, deberían ser suficientes para desvanecer ese espejismo. El imperialismo se deshace de un estorbo, maniobrando para crear las condiciones más favorables a sus intereses. La conducción de las operaciones militares estará determinada por ellos.

¡Alerta, pues! Izquierda Anticapitalista está convencida de que una salida favorable a la independencia nacional y el progreso del pueblo libio exige el apoyo decidido, a escala internacional, a su empuje insurgente, a su iniciativa revolucionaria y a su pleno protagonismo. A nuestros gobiernos hay que decir que no permitiremos que aprovechen la situación para poner un pie en Libia y que vamos a rechazar en las calles los bombardeos que están perpetrando en Libia. De nuestros gobiernos hay que exigir, por el contrario, el embargo efectivo sobre la entrega de armas a Gadafi, sobre las cuentas corrientes del régimen y sobre el petróleo libio – hasta que un gobierno legítimo asuma su titularidad. Y hay que reivindicar ante todo el derecho de la rebelión a armarse. Al pueblo pertenecen las armas que compraba Gadafi y que hasta ahora llegaban a Trípoli. ¡Que vayan a Tobruk y a Bengasi! El propio pueblo libio liberará la capital sin contraer hipotecas con los mentores del tirano.

¡ Rechazo total a los bombardeos aliados!
¡Abajo la dictadura sanguinaria de Gadafi!
¡Salud a la revolución libia!

Contra la amenaza nuclear... ¡¡Garoña cierre Ya!!

jueves, 17 de marzo de 2011 · 0 comentarios




Ekologistak Martxan convoca una manifestación el jueves 17 en Bilbao, para expresar su solidaridad con el pueblo japonés, denunciar la amenaza nuclear y reiterar la exigencia de cierre de la central nuclear de Garoña.

Denuncia los gravísimos efectos de los accidentes nucleares en Japón y la similitudes con la central nuclear de Garoña.

Además, el miércoles 16, activistas de Ekologistak Martxan realizarán una acción de protesta contra la política nuclear.

Ante la grave situación de sucesivos accidentes nucleares y alarma nuclear generalizada, que está sufriendo Japón tras el devastador terremoto y posterior tsunami, Ekologistak Martxan quiere manifestar su solidaridad con el pueblo japonés y otros pueblos que se verán afectados por estos hechos, mostrar su preocupación por las consecuencias gravísimas sobre las personas y el medio ambiente y hacer públicas algunas reflexiones sobre estos hechos.

La situación ahora mismo en las centrales nucleares de Fukushima (explosiones en 3 reactores y problemas en otro, constantes escapes radiactivos y una alarma nuclear generalizada) y otras centrales japonesas, en una situación todavía descontrolada y en constante evolución, debe hacernos reflexionar sobre el grave riesgo que supone la producción de electricidad mediante reactores nucleares.

Japón, que siempre se ha caracterizado por su avanzada tecnología -y según la industria nuclear por sus ejemplares reactores atómicos-, se sitúa hoy en el ojo del huracán, al estar en puertas de una posible hecatombe nuclear. Varias centrales nucleares japonesas, que alardeaban de estar construidas para resistir los mayores terremotos, no han podido llevarse a parada segura en su totalidad. La energía nuclear, heredera de la bomba atómica, está expuesta a catástrofes naturales, ataques terroristas y fallos humanos y técnicos. Japón, que ya sufrió las consecuencias del uso militar del átomo, conoce y padece hoy los efectos más perversos del uso civil.

Estos riesgos se acrecientan con la avanzada edad de sus reactores, que se pretenden prolongar durante más años del que fueron inicialmente construidos, al igual que en el estado español, sin ninguna justificación técnica, económica, o de abastecimiento energético.

Por eso, hoy queremos denunciar una vez más el riego nuclear al que estamos sometidos de forma constante buena parte de las sociedades y pueblos del mundo. Y queremos recordar que muy cerca de nosotr@s tenemos un reactor nuclear de la misma tecnología y época que los reactores accidentados en Fukushima. El primer reactor afectado, el número 1, es de igual tecnología (BWM o agua en ebullición), similar potencia (460 Mw) y similar edad (conectada en 1971) que el reactor de Santa María de Garoña y había sido presentado por Nuclenor como “una central nuclear hermana”. Esta estrecha relación explicó la vista de técnicos japoneses a Garoña el pasado mes de junio, que Nuclenor presentó como una muestra más de la seguridad tecnológica de la central.

Desde Ekologistak Martxan queremos reiterar nuestra exigencia de cierre inmediato de la central nuclear de Garoña y pedimos al gobierno que adopte esta decisión sin más demora y sin agotar la última prórroga concedida hasta el 2013. Porque vivir sin nucleares es posible y deseable. Porque la energía de Garoña no es necesaria ni barata. Porque no queremos vivir acogotados por el miedo a la amenaza nuclear.

Por todo ello, hemos decidido convocar una Manifestación en Bilbao para el próximo jueves 17 de marzo, que partirá a las 19:30 de la tarde desde la Plaza del Teatro Arriaga hasta la plaza de Euskadi (frente a la torre de Iberdrola).

Invitamos a toda la sociedad, especialmente a aquellas organizaciones sociales, ciudadanas, sindicales y políticas que han venido exigiendo el cierre de la central nuclear de Garoña, a apoyar activamente esta manifestación.

Además el miércoles 16 a las 12 h., en la Plaza de Euskadi (frente a la torre de Iberdrola) activistas de Ekologistak Martxan realizarán una acción de denuncia contra la política nuclear del gobierno y las compañías eléctricas.

Bilbao, 15 de marzo de 2011

MADARIKATUAK!

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Joxe Iriarte, Bikila. Gorripideako kidea

Madarikatuak, energia nuklearraren aroari ateak ireki zenizkien (politikariak, enpresariak, militarrak eta zientzialariak) guztiak! Eta batez ere, Hiroshima eta Nagasakiren gainean lehergailu atomikoa jaurtitzea agindu (eta agindua bete) zenutenak!

Madarikatuak, oreka nuklearraren aitzakiaz mundu guztia bonba atomikoaz bete zenutenak, eta Sobiet Batasuna desagertu arren, bere horretan jarraitzen duzuenak!

Madarikatuak, “bakerako atomoak” edo arlo zibileko energia nuklearraren mozorropean, militar arloari laguntzeaz gain, energiari arriskutsuenari bide eman zenutenak! Eta batez ere nuklear lobbiarentzat morrontzan lan egiten duzuen zientzialari, katedradun eta idazleak!

Madarikatuak, Txernobylen hondamendian gainean urteak pilatzen utzi era beroketa klimatikoaren aitzakiaz energia nuklearraren aldeko sasi argudioak zabaltzen ibili zaratenak, gure (euskal) zientzialari laudatuak eta goraipatuak barne!

Madarikatuak, Fukushimako hondamendiaren aurrean ere (oraindik ez dela ezertxo ez dela gertatu dioten horiek, batez ere) lobbien konsignak itsu-itsu zabaltzen dutenak! Eta batez ere, tragediaren erdian nuklearraren beharra aldarrikatzen jarraitzen duten CONFEBASC-eko bozeramaileak. Horiengatik balitz Lemoizko zentrala lanean izango genuke.

Madarikatuak ere, beren interesa partikularengatik energia nuklearraren “dohainen” propaganda egiten ari diren langile astapotro ustel horiek! Eta gizarte kontsumistan goxo bizi al izateko nuklearrekin ados daudenak!

Eta madarikatua kapitalismoa! Ingurumenaren egoera aztertzen dituzten adituek zera esaten digute: "Mende erdian, ahalik eta etekin gehien lortzea helburu duen munduko ekonomia -kapitalista- zazpi bider handitu da, baina ekonomia hori sostengatzen duten sistemak suntsitzen ari dira: itsasoaren gehiegizko ustiaketa eta kutsadura, ur eskasia, zoruaren erosioa, baso soiltzea, klima aldaketa, espezie ugariren galtzea, baliabideen eskasia, hondamen naturalaren ugaritzea. Guzti horrek ondorio bat dakar: biziari eusteko behar diren zikloek oreka baten menpe daude. Egun oreka hori arrisku latzean dago, betirako galtzeko arriskuan". Erantsi beharko genieke gerra nuklearra eta istripu nuklearraren arriskuak.

Izan ere, ekonomia arloan bezala, pertsona guztientzat eskubide guztiak bermatzea eta naturarekiko oreka ekologikoa ziurtatzea ezinezkoa dela neoliberalismoaren markoan, eta ezta kapitalismo abegikorrago batean ere.Beste askotan esan duguna, errepikatuko dugu. Errepide sarean, garraio arloan zein industria edo energia arloan ere, norabidez aldatzeko aroa iritsi da. Emergentzia galgak sakatzeko ordua.

Hots! !NUKLEARRAK? EZ, ESKERRIK ASKO! Berriro ere, gure hormak kartelez, garraioak (publikoak badira hobe) pegataz eta gure paparrak txapaz bete behar ditugu, eta kaleak berreskuratu! ETA GAROÑA LEHENBAILEHEN ITXI ARAZI!

La izquierda y Gadafi

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En este artículo queremos hablar de las reacciones que la lucha del pueblo libio contra Gadafi están produciendo en el seno de esa izquierda que está más allá de la socialdemocracia.Y para hacerlo no hablaremos de la doble moral de los gobiernos que mantiene dictaduras tan crueles o más que la de Gadafi, ni de las ventas de armas, ni de la incongruencia de que algunos de los estados que piden que Gadafi sea juzgado internacionalmente no aceptan esa justicia para sí mismos… Tampoco hablaremos de las mil caras del neocolonialismo―por mucho que nos repugne― ni de sus secuelas de sufrimiento para la mayoría de la humanidad,

No hablamos de la socialdemocracia. No por arrogarnos el derecho a repartir el titulo de izquierda que ellos también reclaman, sino porque su papel como en Túnez y Egipto es solo un cúmulo de interés y propaganda donde la defensa de las personas no existe. La misma Internacional Socialista (IS) que daba cobijo a Ben Alí y Mubarak descubre que son unos tiranos días antes de ser derrocados. Y sólo entonces los partidos que les sustentaban son expulsados. El realismo político de esta organización no conoce amigos, ni valores que defender solo intereses geopolíticos y económicos. De este modo los que antes eran aliados pasan en unos días a ser apestados. Gadafi no ha estado nunca en la IS, no han tenido que echarle. Sin embargo las relaciones de hermandad de los gobiernos socialdemócratas con el tirano han sido similares a los que mantenían con los otros tiranos.

En este pequeño artículo queremos hablar de porque la izquierda no se lanza a la calle en contra de este tirano, de porque se le sigue mirando con cierta amistad, de porque nos fijamos en la geopolítica y no en las personas que luchan y, en cambio, sí lo hacemos cuando se trata del Sáhara o Palestina, mirando a sus pueblos, incluso asumiendo que sabemos poco de ellos.

En Libia se ha iniciado un proceso democrático que actualmente se encuentra en una fase de cruenta guerra. Un proceso revolucionario contra un dictador, un proceso democrático en sus demandas (no hay proclamas por Al Qaeda como delira Gadafi), y que ha derivado en una guerra. Las personas que firmamos este artículo estaríamos encantadas si a los rebeldes libios les diesen todos los medios necesarios para derrocar a Gadafi, como lo estaríamos en el caso de cualquier otro tirano ¿Quién se las puede dar? El que quiera. El precio político que se pague lo tendrán que decidir los representantes revolucionarios del pueblo libio. Quienes les apoyamos, lo hacemos por su lucha (sin el acriticismo del mundo bipolar) y denunciando a los colaboradores de Gadafi. Cuando decimos proceso revolucionario no estamos prefigurando ningún final del proceso, es revolucionario porque están en guerra. Uno de los dos bandos ganará, y en este momento es impensable un compadreo donde la familia Gadafi salga sin problemas si pierde. Sabemos que si gana, las represalias contra los insurrectos serán terribles.

La izquierda solemos denunciar a los colaboradores de los dictadores. Lo hacemos sin problemas cuando estos son EE.UU. o la UE y es algo justo, pero nos cuesta movernos cuando el colaborador o el agresor es otro. El genocidio de Rusia en Chechenia apenas tuvo impacto en nuestras calles; la represión tibetana del gobierno chino tampoco. El papel de China con las dictaduras africanas apenas nos ocupa… ¿Alguien se imagina a EE.UU. jugando el papel de China en el conflicto de Darfur sin movilizaciones de denuncia? Y sin embargo no las ha habido.

La guerra fría terminó hace 30 años, pero aún perdura en el corazón de miles de personas. No se nos ocurre otra explicación ―y es triste― a que Cuba, Nicaragua, Venezuela y China apoyen (y/o legitimen) a Gadafi y no les llamemos lo que son «colaboradores de crímenes de guerra». El caso de Cuba y Venezuela es más grave, porque por su influencia en la izquierda, embellecen al tirano y extienden el manto de la duda sobre las razones de la legítima revolución libia.

¿Quién gana con la caída de Gadafi? Sin lugar a dudas quien se ha jugado la vida para hacer que eso sea posible, es decir, el pueblo libio. A partir de ahora, si triunfan podrán construir con más libertad su futuro. Para quienes hemos sufrido una dictadura eso debería ser un elemento tan determinante que algunas dudas y descalificaciones de este proceso deberían sonrojarnos.
También ganará esa parte del ejército afín a los Warfallah, los que apoyaron el golpe de Estado en 1993 y fracasaron. Seguramente muchos de los oficiales rebeldes defienden también sus intereses. No están de acuerdo con que la camarilla familiar y los miembros de la tribu de Gadafi ocupen los puestos principales en el Estado y las empresas.

Pero, el principal beneficiario del proceso es el pueblo libio y todos los pueblos del mundo que tiene aquí y ahora un relato revolucionario real, del siglo XXI, un relato que dice que se puede derribar a un tirano con la movilización popular y hacer frente a su violencia con la violencia. ¿Hay otros beneficiarios? Seguro que los hay, como en todo proceso de cambio. Algunos de esos beneficiarios secundarios también son sospechosos: desde los internos (los Hermanos Musulmanes o el FSNL) hasta los externos. Pero desde luego, la teoría conspirativa de que detrás de esta revolución están los intereses económicos de la UE-EEUU es tan poco fundada como débil. Las grandes multinacionales hace tiempo que trabajan con toda normalidad en Libia, a las petroleras Repsol, British Petrolean, Total, ENI OM, no les ha creado ni les crea problemas trabajar con Gadafi. Repsol sin ir más lejos tiene al Gobierno libio en su consejo de administración. A Libia se le ha vendido todo lo que querían, armas incluidas hasta ayer. ¿Salen beneficiados EEUU o la UE? ¿En qué? Hace años que Gadafi es amigo de los dirigentes yanquis y europeos, amigo de Aznar, de Berlusconi… hace años que es el gendarme de hierro de la UE contra la inmigración (con métodos tan brutales como impunes). Pensar en Gadafi como en algo diferente a un tirano es tener un definición de tirano que no mira a su pueblo ni a las personas migrantes que intentan llegar al «paraíso».

La teoría conspirativa extiende su manto de sospecha cuando los pueblos deciden rebelarse y son aplaudidos por los EEUU o la UE señalando que es el interés del imperialismo el verdadero motor de esos procesos. Esto ocurrió con los tibetanos (¿alguien piensa que China tiene algo de izquierda?) y ahora con los libios. No se presentan pruebas para apoyar la conspiración, eso es secundario. Si los yanquis amenazan con intervenir en Libia, si le llaman dictador a Gadafi esa es la prueba. Efectivamente Libia tiene el Índice de Desarrollo Humano más alto de África, pero todos sabemos que pese a ser un indicador mejor que la renta per cápita deja mucho que desear. Como ocurre con muchos países árabes exportadores de petróleo, esconde grandes desequilibrios sociales, con elevadas tasas de desempleo entre la juventud, discriminación de las mujeres y de los inmigrantes, corrupción y clientelismo tribal además de una brutal represión contra toda disidencia.

Esa misma teoría afirma que los pueblos oprimidos son soberanos cuando inician procesos que nos gustan (Venezuela, Bolivia, Sáhara,…). En el fondo anida una gran desconfianza hacia la gente real (incluso desprecio si son las masas occidentales adocenadas por el consumismo) y una extrema idealización de los sujetos revolucionarios: clase obrera, mujeres, pueblos oprimidos, indígenas…

Es verdad: No hay en estas revueltas árabes proyectos socialistas, «sólo» reivindicaciones contra la corrupción, las desigualdades económicas y a favor de reformas democráticas. Sólo eso, ni más ni menos que eso.

Tampoco tenemos ninguna seguridad de que los regímenes que resulten de estos procesos sean más respetuosos con los derechos de las mujeres o de las minorías… Desgraciadamente a veces el pueblo decide cosas que no nos gustan nada, pero ese es otro debate.

¿Fue Chernóbil: la última advertencia?

martes, 15 de marzo de 2011 · 0 comentarios

Dado el estado de las cosas, los cuestionables logros obtenidos por nuestra generación en la era de las máquinas son tan peligrosas como una cuchilla de afeitar en manos de un niño de tres años. La posesión de unos medios de producción extraordinarios no ha aportado libertad, sino preocupaciones y hambrunas. Lo peor de todo es el desarrollo técnico que posibilita los medios para la destrucción de la vida humana, y los productos de laboratorio creados con tanto esfuerzo.
Albert Einstein

Quienes hablan, hoy, de seguir construyendo reactores nucleares no han comprendido nada de la tragedia de Chernóbil. Y Chernóbil era, quizá, la última advertencia de la que podíamos aprender, si es que ha de existir en el futuro una humanidad libre sobre una Tierra habitable.

Mi convicción personal es que la única energía nuclear limpia y segura, que hemos de reivindicar sin tregua, es la de las reacciones de fusión que tienen lugar en el interior del sol y nos llegan luego en forma de bendita luz solar que caldea la atmósfera, mueve los vientos y nutre la vida.
Jorge Riechmann (2007). Presidente de CiMA

Sobre el accidente en la central nuclear de Chernóbil, del que no hace mucho se cumplieron 20 años, hubo una fuerte polémica en torno a sus efectos reales que aún sigue coleando. Se ha dicho que la potencia radiactiva del accidente (o de la catástrofe, como se prefiera) fue entre 50 y 100 veces la potencia de la bomba arrojada en Hiroshima. Desde fuentes oficiales se habló de un número reducido aunque importante de fallecidos, mientras que desde otras fuentes independientes se afirmaba que esa información había sido una gran manipulación, una falsificación desmedida y que los fallecidos y perjudicados fueron muchísimos más. Se han dado cifras de más de dos millones de ucranianos afectados, unos 700.000 de los cuales eran niños. Viktor Bryukhanov, el director de la central nuclear en el momento del accidente, ha acusado a las autoridades políticas de proteger ante todo la industria militar con mentiras, acusación que no excluye algunos sectores de las comunidades científicas. Tampoco han quedado al margen de sus críticas países y gobiernos poderosos -EEUU, Japón, Francia y Reino Unido- que, según él, ocultan las causas reales de los accidentes nucleares. Podrías explicarnos algo de esta polémica y por qué, desde posiciones oficiales u oficiosas, no se reconoce lo que realmente pasó y los dañinos efectos que ocasionó.

Es un tema que nos llevaría muy lejos. Un mínimo desarrollo exigiría un tratamiento largo y tendido. Intentaremos explicar aquí lo más importante.

Se creó, efectivamente, una importante polémica y no es casualidad que apareciese recientemente. El origen de ello es un informe que salió a la luz en septiembre de 2005, informe que se publicitó mucho medio año después. Apareció como un documento de la OMS, de la Organización Mundial de la Salud, en el que se nos iba a decir la verdad sobre Chernóbil y en el que se daba “la versión definitiva” de los efectos.

Entrevista a Esther Vivas en Attac TV

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“Ser anticapitalista es hoy un imperativo moral”

Entrevista a Esther Vivas en Attac TV 11/03/2011

Esther Vivas, activista en diferentes movimientos sociales y militante de Izquierda Anticapitalista, explica en esta entrevista para AttacTV hacia dónde y de qué manera han evolucionado los movimientos antiglobalización y qué significa hoy en día ser anticapitalista cuando se pertenece a una sociedad de consumo.

También nos ofrece su punto de vista en torno a la “criminalización” que padecen los movimientos antisistema y cómo, para luchar contra la crisis económica que sufrimos, resulta necesario tener una perspectiva ecológica y de género.

El roble y el bambú (Involuciones y revoluciones)

jueves, 10 de marzo de 2011 · 0 comentarios

Joxe Iriarte, Bikila

Escuchando las explicaciones jurídico-políticas dadas por Iñigo Iruin y Rufi Etxeberria en el Palacio Euskalduna, saltaba a la vista de que Sortu nacía “pasando por el aro” de las draconianas condiciones que la (recién modificada) Ley de Partidos exige para ser legalizado, tanto en relación al acatamiento del marco político-jurídico existente, como en lo relativo al desmarque y rechazo del empleo de la violencia. Diría más: chocaba la contundencia de las sanciones disciplinarias para quien trasgreda dichos propósitos. Tal planteamiento, impensable no hace mucho tiempo, corroboraba los cambios anunciados y puestos en práctica por la Izquierda Abertzale durante los meses anteriores. Cambios sin los cuales es imposible entender la naturaleza de la nueva formación política y sus estatutos.

Puede especularse si tal cambio es fruto de la necesidad (de operar en la legalidad) o de la convicción, o de ambas a la vez. Incluso si es muestra de debilidad (tesis de Ares) o de fortaleza (¿quién resiste mejor el huracán represivo, el robusto roble o el flexible bambú?). Todo ello se me antoja secundario. Lo importante es señalar la magnitud del cambio operado y su indudable realidad. En la IA se ha consumado una auténtica transformación estratégica para alcanzar sus objetivos históricos: la independencia y el socialismo. Objetivos que son los que de verdad le definen. La nueva estrategia se asienta en la constitución de un bloque soberanista-independentista que opere en todos los ámbitos políticos y sociales; que ocupe las calles y las instituciones, e impulse desde ambos ámbitos la confrontación democrática en demanda de un cambio de régimen. Y para todo ello ETA es un obstáculo.

Por su supuesto que a medio plazo su reflexión tendrá que ir más lejos. Si bien más vale tarde que nunca, los diez años perdidos desde la malograda experiencia de Euskal Herritarrok (sin Ley de Partidos pendiendo sobre su cabeza; con menos presos políticos que en la actualidad y bastantes de ellos a punto de terminar sus condenas; sin asociaciones de víctimas del terrorismo que claman ¡ni olvido ni perdón!), sin duda, pesarán mucho y obligarán a la autocritica (que tal vez abarque a la propia lucha armada durante la transición).

DIEZ AÑOS PERDIDOS. Digo esto por la sencilla razón de que durante estos diez años se han producido cambios que influyen negativamente sobre el conjunto de la izquierda con pretensiones transformadoras, y de forma muy particular para la Izquierda Abertzale. La cual, si bien en vez de la tradicional resistencia numantina que en el pasado le caracterizó ha escogido la flexibilidad del bambú (demostrando una gran habilidad para plegarse a la dirección del viento) para erguirse cuando pueda, no puede ignorar que los tiempos actuales son peores que los de un pasado no muy lejano. Ya advirtió de ello Txomin Iturbe hace 25 años. Prueba de ello es la prepotencia de los llamados constitucionalistas.

Los argumentos que desde el gobierno y, sobre todo, desde la derecha y las asociaciones de víctimas de su entorno se esgrimen contra la legalización de Sortu son producto de tiempos de marcada impunidad y restricciones democráticas. Aunque todo tiene su límite y al final Sortu será legalizado, habrán conseguido ganar tiempo.

Los estatutos, y sobre todo la explicación de los mismos, no dejan resquicio para su recusación. Son razones de otro tipo (algunas tan pedestres como el beneficio electoral que reporta al PP y al PSE) las que priman. Y la más importante es el empeño del PP de borrar del mapa a la Izquierda Abertzale reduciéndola a condición de grupúsculo extraparlamentario. Los de borrón y cuenta nueva para los crímenes del franquismo son hoy los adalides del ¡ni olvido ni perdón! Un partido que tiene por presidente a un ex ministro franquista partícipe directo en tantas fechorías pone como ejemplo de continuismo el que uno de los promotores de Sortu fuera hace treinta años miembro de la mesa nacional de HB. Una transición que fue guiada por ex¬ jefes del Movimiento, como Suarez a quien tanto se ha alabado por su cambio de chaqueta, pretende negar a las gentes de la Izquierda Abertzale la posibilidad de liderar un cambio de estrategia.

OTROS VIENTOS. Mientras en el llamado mundo occidental el azote neoliberal produce por doquier contrarreformas que destruyen conquistas consideradas históricas, y carga sobre las clases trabajadoras los efectos de la crisis, y los sindicatos e izquierdas diversas (con contadas excepciones) desaniman más que animan a la respuesta, un autentico huracán de luchas, movilizaciones, revueltas, rebeliones, insurrecciones y revoluciones sacude el Magreb y Oriente Medio. Es la hora del ariete de recio roble que reviente las puertas de las fortalezas donde se refugian los sátrapas de todo tipo y pelaje. En el mundo globalizado sigue dándose la de sincronía de los tiempos.

He dicho revolución a propósito, y nunca mejor dicho. Lenin, posiblemente el revolucionario que mejor comprendió la dinámica de la lucha de clases, definió las revoluciones como el momento en que los de abajo no quieren seguir obedeciendo y los de arriba no pueden seguir mandando. Es el momento en que las masas actúan independientemente y tumban gobiernos y regímenes. Y eso es lo que está ocurriendo en varios países del Magreb, y es probable que se extienda a más lugares. Que dichas revoluciones se consoliden, profundicen o terminen como el rosario de la aurora es harina de otro costal. De momento, están en plena ebullición.

Uno de los factores que influirá, sin duda, será cómo evoluciona la remodelación del mapa político de cada país: si los sindicatos clasistas y las izquierdas laicas alcanzan la capacidad necesaria para influir en un sentido progresista y socialista, o se imponen las direcciones islamistas o las directamente promocionadas por los imperialismos europeos y USA. Y para ello, además de corromper, el imperialismo no dudará en intervenir militarmente si lo ve oportuno y necesario. Y Libia puede ser la excusa apropiada.

Al mentar esta cuestión no puedo pasar por alto el nefasto ejemplo de H. Chaves, F. Castro y D. Ortega. De este ultimo nada me extraña, pues su corrupción personal y política, salvadas las deferencias debidas (en el pasado fue un revolucionario íntegro), ha seguido una evolución parecida. De los otros dos extraña que sólo mencionen lo relativo a las intenciones imperialistas, callando o banalizando lo que Gadafi está haciendo con su pueblo. Gadafi hace mucho dejó de ser lo que fue (y aún entonces, más en la apariencia que en la realidad) un nacionalista antiimperialista para convertirse un dictador y patético showman. En este momento es un tirano manchado con la sangre de su pueblo... El enemigo del enemigo, no es forzosamente un amigo: basta Al Qaeda como ejemplo. En este caso, ni eso.

DERECHO DE ASILO. Sanciones a dictadores, congelación de cuentas corrientes, acusación de crímenes contra la humanidad, etc... todo eso está muy bien. ¿Pero no se sabía antes? Sarkozy ha hecho dimitir a Alliot- Marie... por razones funcionales; ninguna mención a sus relaciones con gobiernos corruptos, ni a la actitud de Estado francés hacia los mismos...

¿Y de los crímenes de Israel contra Palestina? ¿Y los de Mohamed VI contra el pueblo saharaui? ¡Los hay que gozan de todo tipo de bulas!

Y ahora se extiende el pánico ante la oleada de huidos de los combates que puedan buscar a asilo en Occidente. Y es que de África interesa su petróleo y otras materias primas, pero no sus gentes. Salvo cuando es a conveniencia nuestra.

Contra la nueva carga del hombre blanco

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John Brown y Johanes Maurus

"Die Rose ist ohne warum; sie blühet, weil sie blühet..."
(La rosa no tiene porqué, florece porque florece)

Angelus Silesius

1. El gran cantor del colonialismo que fue Rudyard Kipling escribió allá por el año 99 del siglo XIX una auténtica oda a la intervención del hombre blanco en los países "atrasados"; su título se ha convertido en un auténtico lema de la desverguenza colonial: "La carga del hombre blanco". En él se ensalza el "sacrificio" que tienen que hacer los pueblos de "raza" europea para civilizar a las razas inferiores, "medio demonios y medio niños". La ocasión que mereció este poema fue, por otra parte, una circunstancia histórica precisa: la conquista y colonización de las Filipinas por los norteamericanos. Esa conquista se produjo en muy particulares circunstancias. Cuando las tropas independentistas del Katipunan tenían casi enteramente liberado el territorio de lo que estaba dejando de ser la colonia española, los Estados Unidos les propusieron su ayuda para conquistar Manila, que aún estaba en manos de los españoles. Manila fue tomada por los norteamericanos, pero estos no traspasaron el poder a los independentisatas, sino que les declararon la guerra, exterminando a centenares de miles (se habla de más de un millón) de miembros del ejército de liberación y de campesinos que les prestaban apoyo. Acto seguido, los norteamericanos establecieron un dominio colonial sobre las Islas que duraría formalmente hasta 1946. Los Estados Unidos pasaron así de una retórica de lucha contra el colonialismo a un lenguaje y una práctica abiertamente coloniales. Un guión parecido es el que siguieron en Cuba por esas mismas fechas, con el resultado de que la primera independencia del país se vió frustrada y sólo conquistó la Isla una independencia real con la Revolución de 1958 y la creación de la Cuba socialista.




Algo semejante a estas viejas intervenciones del hombre blanco en los asuntos del tercer mundo es lo que están tramando los Estados Unidos con Libia. Contrariamente a lo que han sugerido diversos responsables de gobiernos de izquierda latinoamericanos, la rebelión libia contra Gadafi no es en absoluto el resultado de una conspiración de los europeos y los norteamericanos. Gaddafi se había convertido desde hacía años en una pieza clave del dispositivo de dominación neocolonial del Norte de África y mantenía estrechas relaciones con gentes tan poco sospechosas de antiimperialismo como el expresidente Ben Ali de Túnez, Silvio Berlusconi, Joseé María Aznar o Nicolas Sarkozy. Además, se había convertio en el principal y el menos escrupuloso colaborador norteafricano de las brutales políticas antiinmigración de los Estados europeos. La Unión Europea estaba a punto, hace a penas unas semanas de conceder a Libia un estatuto de socio privilegiado como el que tiene nada menos que Israel.




2. La revuelta libia es con toda probabilidad endógena. Existían, efectivamente una serie de factores que la hacína improbable: 1) la cleptocracia gadafista tenía comprada a una parte de la población mediante ciertas prebendas propias de un gobierno semimafioso. 2) por otra parte, existía en la Yamahiriya libia -como apunta con acierto Fidel Castro en su última reflexión- un nivel de riqueza material, de salud y de instrucción superior al de sus vecinos árabes o africanos. Repárese, sin embargo, en que también Túnez se contaba entre los países africanos más adelantados conforme a esos criterios, lo cual no impidió que fuera el primer país en derribar una tiranía en el mundo árabe en las últimas décadas. Los motivos de descontento ante un régimen como el libio no faltaban: en primer lugar el imponente descontento de una juventud educada ante el caos cleptocrático y el despilfarro de los recursos del país en favor de unos pocos y, en particular del clan de Gadafi. La falta de libertad y el agobio que producía un régimen ilegalista y arbitrario que exterminó sistemáticamente a todos sus enemigos, empezando por los comunistas y los naseristas y estableció un ferreo control sobre las prédicas de las mezquitas vino a añadirse a esa indignación. Gadafi se había convertido en un émulo de los emperadores romanos decadentes o en una encarnación del Ubu Rey de Alfred Jarry, el gobernante cruel y rapaz sólo interesado por su propio beneficio y patológicamente endiosado. En una de sus últimas intervenciones llegó a adaptar a Libia una frase del personaje de Ubu Rey de Jarry al afirmar que "mi única riqueza es el pueblo libio", haciéndose eco del "¡Viva Polonia! Porque si no hubiera Polonia tampoco habría polacos"...de Ubu. Lo único que faltaba para que los jóvenes libios estallasen era una chispa, y se encontraron con un auténtico incendio en Túnez y en Egipto, que sigue avanzando en el resto del mundo árabe.

3. Como recuerda Santiago Alba, es imposible desde una posición antiimperialista y democrática -no hablemos de una posición comunista- defender a Gadafi. No basta que ahora pretenda el imperialismo euro-americano derribarlo, intentando así frustrar el triunfo de una nueva revolución según el modelo filipino o cubano, para que el tirano se cubra de virtudes antiimperialistas y los rebeldes se conviertan en marionetas de la CIA. Esto sería lo mismo que considerar que, como Cuba y Filipinas fueron dominadas por los Estados Unidos tras privar de la victoria a sus movimientos independentistas, José Martí o Rizal eran agentes del imperio americano. En este momento, europeos y norteamericanos intentan poner en pie una estrategia de intervención humanitaria mediante la cual intentarían controlar el desarrollo de la situación en este país estratégicamente situado entre Túnez y Egipto. Los pretextos de la operación son los mismos: una vieja cantilena que venimos oyendo desde Ginés de Sepúlveda, a Obama, pasando por Leopoldo II en el Congo o el inefable Kipling. El objetivo de la ofensiva humanitaria es, de nuevo, despolitizar un movimiento de despertar político y de reencuentro con la pasión ciudadana de las multitudes norteafricanas y árabes que tiene peligrosos ecos hasta en el interior de los Estados Unidos en las movilizaciones de Wisconsin. Se trata de acabar con el impulso democrático en Libia en nombre de una concepción "pasiva" de la democracia, en la que se trata más de proteger la vida que de permitir un despliegue político de la libertad que puede pasar por la guerra civil y la muerte. Defender hoy la libertad en Libia es dejar a los libios hacer la guerra y derrotar a Gadafi en paz, no instaurar un protectorado que pudra el conflicto interno indefinidamente como el que existe hoy en Kosovo, Bosnia Hercegovina, Macedonia, Afganistán o Iraq.

4. Tanto la derecha que propugna una "intervención humanitaria", como la izquierda que no tiene escrúpulos en apoyar a un tirano para evitar un supuesto nuevo avance del Imperio están asumiendo la "carga del hombre blanco", considerando a los libios como "niños o demonios", y no como adultos responsables de su destino. Esta involuntaria complicidad muestra uno de los primeros efectos de desconcierto producidos por la última revolución árabe. Una revolución surge siempre donde no se la espera y cuando no se la espera; se hace siempre contra todas las previsiones. Gramsci decía -erróneamente- que la revolución usa se hizo contra el Capital, no entendiendo en qué medida el Capital, Crítica de la Economía Política, es la mejor cura contra cualquier determinismo "económico". Los árabes nos dan hoy la misma sorpresa que dieron los rusos al mundo entero en 1917. La revolución árabe ha empezado en los países más prósperos y relativamente más instruidos, pero se extiende hoy por doquier. Ni el determinismo económico de algunos marxistas que se han negado a leer a Marx de cerca, ni el determinismo racial y cultural de un Bernard Lewis o un Huntington han podido preverla. Como la rosa de Angelus Silesius, la revolución: aunque tiene muchas razones, no tiene un porqué, una razón suficiente ("Sie ist ohne Warum", es "sin porqué"), "florece porque florece" ("Sie blühet weil sie blühet").

Yamahiriya en la aspiradora (2ª Parte)

martes, 8 de marzo de 2011 · 0 comentarios

"Huelga decir que Estados Unidos y Europa occidental están haciendo todo lo que está en su poder para canalizar, limitar y desviar el viento del cambio. Pero su poder ya no es lo que era. Y el viento del cambio está soplando en su propio terreno. Así es como funciona el viento. Su dirección e intensidad no son constantes y por lo tanto no son predecibles. Ya no será tan fácil canalizarlo, limitarlo, y redireccionarlo." Immanuel Wallerstein, “El viento del cambio, en el mundo árabe y más allá” (1 de marzo de 2011).

Termina el primer acto, que sólo podemos calificarlo así desde una perspectiva de año 0 y si dejamos atrás primaveras marchitas como la revuelta argelina de octubre de 1988 y eventos recientes como el griego. Lo que Wallerstein menciona al final de su último artículo es la reacción de las grandes potencias ante el terremoto que está transformando el norte de África y el Medio Oriente e inspirando al mundo entero. Sin embargo, los apóstoles occidentales del intervencionismo humanitario, que hace tan sólo un par de años apoyaron la masacre cometida por Israel en Gaza, tampoco acaban de ponerse de acuerdo entre ellos. Francia, afectada por la onda expansiva tunecina, propuso al principio, de manera unilateral, una acción masiva de la mano del "nuevo" ministro de Asuntos Exteriores Alain Juppé, que podría intentar repetir el fiasco de la Operación Turquesa en Ruanda, de la que fue responsable. Por su parte, David Cameron ve en Libia la oportunidad de tener su particular guerra de las Malvinas, con la que reforzar el maltrecho frente interior. Francia, alarmada por el belicismo británico, se apresuró a reclamar que toda intervención se realice con mandato del Consejo de Seguridad, del que forma parte. Finalmente Cameron, ante la presión de Francia y de Estados Unidos, tuvo que echarse a tras. Estados Unidos, por su parte, no descarta una acción aérea mientras que Alemania la rechaza categóricamente. En lo que coinciden es en dar por concluida la era Gadafi.

Todos intentan contactar de manera encubierta con los líderes de determinados grupos opositores (como Mustafá Mohamed Abud Jalil, ex ministro de justicia, que proclamó el 26 de febrero la creación de un gobierno interino, aseveración contestada al día siguiente por el recién formado Consejo Nacional Libio, en un intento de cooptar, controlar y "canalizar" el vendaval. A Estados Unidos y a la Unión Europea les interesa preservar el castillo de naipes que habían construido en la región. El último Gadafi, al igual que Ben Ali o Mubarak, representaba un inestimable aliado que permitió el establecimiento de compañias como Eni, StatoilHydro, Occidental Petroleum, OMV, ConocoPhillips, Hess Corp, Marathon, Shell, BP, ExxonMobil y Wintershall. Pero si los intereses petroleros pesan, especialmente en la agenda estadounidense, a Europa le preocupa sobre todo la contaminación política de la agitación, de la mano de un incontrolable movimiento migratorio. Curiosa solidaridad la que ofrece bombardeos y campos de refugiados en la orilla sur del Mediterráneo mientras cierra las puertas a una genuina hospitalidad en la orilla norte.

La mayoría de los libios se opone a una intervención militar extranjera. Lo cual no encaja con la hipótesis de que la revuelta no es más que una maquinación urdida por las potencias occidentales. Una hipótesis que desprecia las multitudes libias que se han jugado la vida. Manlio Dinucci escribió esto en Il Manifesto (los subrayados son míos):

"Este marco ahora revienta como resultado de lo que se puede caracterizar no como una revuelta de masas empobrecidas, como las rebeliones en Egipto y Túnez, sino como una verdadera guerra civil, debida a una división del grupo gobernante. Quienquiera que diese el primer paso ha explotado el descontento contra el clan de Gadafi, que prevalece sobre todo entre las poblaciones de Cirenaica y los jóvenes en las ciudades, en un momento en el cual todo el norte de África ha tomado el camino de la rebelión. A diferencia de Egipto y Túnez, sin embargo, el levantamiento libio se planificó y organizó con anterioridad. "

No presenta ninguna prueba para apoyar esa supuesta planificación, pero qué mas da si ya tenemos a los portavoces estadounidenses amenazando con entrar en Libia. De lo que se trata es de descartar que la revuelta libia tenga un carácter popular y endógeno que la inserte en el marco más amplio de las revoluciones árabes, con afirmaciones tan absurdas como que los libios no tenían motivos para quejarse o que la participación de profesiones liberales desvirtúan el carácter revolucionario de la revuelta. En este país los indicadores macroeconómicos se situaban entre los mejores de la región (sus reservas de divisas superaban, como en Argelia, los cien mil millones de dólares), pero como sucede con otros países árabes petroleros, ocultaban fuertes desequilibrios sociales, con elevadas tasas de desempleo entre los jóvenes y la discriminación institucional de una importante población extranjera. A lo que se unía la falta de libertades o el empleo sistemático de la tortura. Ya en enero, mucho antes de que llegara la prensa internacional (22 de febrero), se habían producido incidentes en Cirenaica.

En esta nueva fase se juega la continuidad de las insurrecciones y la institucionalización democrática de las mismas en aquellos países que, como Túnez o Egipto -con agitados procesos constituyentes en curso-, han cruzado un umbral sin retorno. Por lo que a Libia se refiere, además de los riesgos externos se unen las complejas interrelaciones que existen entre los comités populares que se han ido formando en las ciudades, las diversas fuerzas políticas -ahora agrupadas en torno al Consejo Nacional libio- que irrumpieron en el momento álgido de la represión, y las estructuras clánicas subyacentes. Quienes opten por ignorar estos procesos comprobarán cómo la ventolera acabará barriendo también sus prejuicios.

Yamahiriya en la aspiradora

viernes, 4 de marzo de 2011 · 1 comentarios

La Yamahiriya, el Estado de masas que Muamar el Gadafi instauró en 1977, se desintegra a una velocidad increíble. La revolución impulsada desde arriba tiene ahora el rostro abotargado de su Guía supremo, que lanza violentos zarpazos para defenderse de la revolución de los de abajo, los hijos de la acelerada urbanización. Abandonado por casi todos, después de haber provocado cientos de muertos en un corto espacio de tiempo, en su último discurso amenazó, como su hijo un día antes, con más sangre y terror. Qué mayor signo de debilidad que el empleo de mercenarios procedentes de las guerras africanas en las que se ha venido inmiscuyendo desde los años ochenta.

La revuelta libia comenzó en las ciudades de la región de Cirenaica. Lo que hoy conocemos como Libia, la unión de Tripolitania, Cirenaica y la desértica Fezzan tras la breve colonización italiana, es al fin y al cabo una creación reciente. Hoy ciudades como Bengasi, Al Baida o Tobruk son ciudades libres, controladas por comités ciudadanos que nada tienen que ver con las estructuras creadas por el régimen. Los líderes de las tribus tuareg, warfalah (mayoritaria, con casi un millón de miembros, y de donde procede muchos de los miembros de las fuerzas de seguridad) y hasawna se han revuelto contra Gadafi, que ha perdido su habilidad en el manejo de las relaciones intertribales e interclánicas. Tradicionalmente las tribus de la Cirenaica han sido las más refractarias a la idea de un Estado centralizado, y la prueba la vemos en la manera en que se han apropiado del territorio. Conforme la represión se fue cobrando víctimas, las protestas se extendieron a la Tripolitania, la región más poblada del país.

Gadafi trató de compensar la debilidad del Estado postcolonial con la industrialización petrolera y la adopción inicial de un panarabismo de corte nasserista, aunque su religiosidad le llevó a impulsar una alternativa islámica propia, siendo el único dirigente musulmán que sostiene que sólo el Corán es fuente del derecho, excluyendo la Sunna y todo el cuerpo doctrinal de las escuelas musulmanas. Una vía muy diferente a la del burguibismo tunecino pero que tuvo una consecuencia similar: marginar a los ulemas tradicionales. Tras su primer período nasserista Gadafi trató de relegitimar al Estado refundándolo como Yamahiriya. De esta manera rechazaba, siguiendo las tesis defendidas en su Libro Verde, el sistema representativo liberal: introdujo una estructura piramidal basado en congresos y comités populares que en cada nivel elegían a sus delegados hasta acabar en el Congreso General del Pueblo y el Comité General del Pueblo (ejecutivo). Instancias que en realidad eran controladas a su vez por comités revolucionarios designados por el Guía Supremo, supuestamente dotado de auctoritas pero no de poder. En política exterior, las frustradas iniciativas de unificación con otros países árabes le hará sustituir parcialmente su peculiar visión del panarabismo (con un concepto expansivo y supremacista de la arabidad que llegaba a incluir a los tuaregs) por una retórica panafricanista que empleó para intervenir en los países sahelianos o de África occidental. Mientras tanto, encerraba o expulsaba a miles de migrantes africanos que intentaban llegar a los países europeos, a instancia de sus gobiernos. Tras un período prolongado de confrontación con Estados Unidos y el Reino Unido, finalmente obtuvo la rehabilitación internacional bajo el mandato de George W. Bush y Tony Blair.

El particular socialismo de la Yamahiriya y las tensas relaciones que mantuvo en su día con Estados Unidos -bombardeo incluido en 1986- le valió a Gadafi las simpatías de determinados sectores de la izquierda. Pero este mes -por si no había quedado claro antes- hemos podido comprobar los límites de la perspectiva estatista y de aquellas posiciones ancladas exclusivamente en la retórica antiimperialista, especialmente en América Latina. Al lamentable silencio del gobierno venezolano -que hasta ahora mantuvo excelentes relaciones con el mandatario libio, intereses petroleros obligan- hay que unir la cobertura de un canal, Telesur, que se ha caracterizado por hacerse eco de la propaganda de Gadafi y por encubrir la represión.

Las lecciones que pueden extraerse del socialismo y del antiimperialismo de Gadafi son exactamente lo contrario de lo que vienen expresando sus desconcertados partidarios, exclusivamente preocupados por una hipotética intervención occidental y no por lo que ahora mismo están viviendo los libios que se enfrentan al Guía supremo. En primer lugar, la necesidad de superar un capitalismo de estado rentista dependiente del petróleo, que fomenta relaciones clientelares y consolida "tendencias estatistas y verticalistas", como está sucediendo en Venezuela (Edgardo Lander). Por ejemplo, en Venezuela los consejos comunales, teóricos instrumentos de participación, son con frecuencia estructuras creadas para conseguir financiación del Estado, que de este modo puede controlar la organización popular. Salvando las distancias, sucede algo parecido con los comités populares libios. En cuanto al antiimperialismo, una vez más comprobamos lo absurdo que resulta pretender valorar lo que sucede en Libia exclusivamente en función de lo que hace el gobierno de los Estados Unidos y lo que dice la prensa internacional, y cómo la retórica más inflamada de sus adversarios suele ocultar relaciones más prosaicas.

Gadafi fue uno de los primeros dirigentes árabes que entendió lo que se venía encima tras la caída de su amigo Ben Ali. En enero, antes de que ordenara a sus partidarios acabar con las ratas y drogadictos, se despachó a gusto con sus herramientas de comunicación:

"Este Internet, en el que cualquier demente, cualquier borracho puede escribir, ¿ustedes le creen? Internet es como una aspiradora, puede aspirar todo. Cualquier inútil; cualquier mentiroso; cualquier borracho; cualquiera bajo influencia; cualquier drogado puede hablar en Internet, y ustedes leen lo que escribe y lo creen. Esto es una charla gratuita. ¿Nos convertiremos en las víctimas de “Facebook” y “Kleenex”* y “YouTube”?" Muammar El Gaddafi, a propósito de la revuelta. Por Kleenex se refiere a Wikileaks.

Evidentemente, la aspiradora no es Internet, sino lo común que han estado construyendo los libios. Cualquiera puede hablar y compartir con los demás. La democracia es una charla gratuita,y esta charla colectiva y autónoma es lo que ha acabado con el dictador.

http://www.javierortiz.net/voz/samuel/yamahiriya-en-la-aspiradora

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