Reino de España: ¿Marchas de la Dignidad en “tierra de nadie”?

miércoles, 26 de marzo de 2014 ·

Antoni Domènech · G. Buster · Daniel Raventós. SIN PERMISO

"El concepto de mal menor es uno de los más relativos. Enfrentados a un peligro mayor que el que antes era mayor, hay siempre un mal que es todavía menor aunque sea mayor que el que antes era menor. Todo mal mayor se hace menor en relación con otro que es aún mayor, y así hasta el infinito. No se trata, pues, de otra cosa que de la forma que asume el proceso de adaptación a un movimiento regresivo, cuya evolución está dirigida por una fuerza eficiente, mientras que la fuerza antitética está resuelta a capitular progresivamente, a trechos cortos, y no de golpe, lo que contribuiría, por efecto psicológico condensado, a dar a luz a una fuerza contracorriente activa o, si ésta ya existiese, a reforzarla." [Antonio Gramsci, Quaderno, 16 (XXII)]
La entrada en Madrid de las Marchas de la Dignidad y su calurosa acogida popular convertida en una "gigantesca manifestación" –como la ha calificado Le Monde— que bloqueó todo el centro de la ciudad han venido en un momento que no podía ser más oportuno. En un momento de desgaste, de cansancio, de hartazgo y –seamos claros— de desmoralización profunda y creciente de un pueblo trabajador cruelmente castigado durante seis años por la crisis, un paro obrero peor que el de la Gran Depresión y unas pérfidas políticas procíclicas de ajuste fiscal, devaluación salarial, contracción sin precedentes del gasto social y contrarreforma reaccionaria del derecho laboral democrático. El indudable éxito de las marchas –a las que no han dejado de ningunear y poner vergonzosamente sordina los grandes medios de comunicación del Reino (todos en manos de la banca privada, todos financieramente dependientes de la publicidad institucional pública)— ha venido a recordarnos a todos la enorme capacidad de movilización solidaria que todavía existe, el potencial de rabia, indignación y cólera popular que todavía es capaz de expresarse organizadamente en la calle. El Manifiesto de las Marchas no podía haberlo dicho mejor: vivimos en "una situación extremadamente difícil, una situación límite, de emergencia social, que nos convoca a dar una respuesta colectiva y masiva de la clase trabajadora, la ciudadanía y los pueblos".
Esa convocatoria, como explicó en SP Carlos Martinez, uno de sus coordinadores andaluces, había nacido desde la confluencia de experiencias de combate muy variadas, como las marchas y ocupaciones de tierras de jornaleros de la CUT, del Campamento de la Dignidad de Cáceres, de las concentraciones contra los desahucios de la PAH, de las mareas ciudadanas, de los márgenes críticos y contestatarios del movimiento obrero organizado pero en primera línea de la resistencia social contra las políticas de ajuste. Superando las divergencias inevitables que nacen de experiencias tan distintas y duras, de inveteradas confrontaciones sectarias de pequeños aparatos, minúsculas vanidades e ínfimas raposerías, los miles de participantes de las distintas columnas de las Marchas sobre Madrid han venido a convertirse en un catalizador euforizante para la movilización de cientos de miles de personas que han volcado en ellas su solidaridad. También –o eso puede razonablemente conjeturarse— han depositado en ellas renovadas esperanzas en una lucha unida capaz de poner freno y acaso comenzar a revertir las catastróficas políticas dimanantes del "Consenso de Bruselas" a las que –en abierta violación de todas sus promesas electorales— terminaron allanándose el Gobierno de Rodríguez-Zapatero y Rubalcaba, primero, y el de Rajoy, después.
De esa capacidad de fermento y solidaridad, de puesta en común de luchas dispersas y aun aisladas en un gran frente de resistencia coordinada, depende en definitiva la existencia de una izquierda social y política organizada merecedora de tal nombre. Una izquierda social y política, por acordarnos de un clásico, "que realiza su agitación sin tregua ni descanso " (F. Lassalle). Conviene recordarlo especialmente ahora que las izquierdas sociales se encuentran en nuestro país ante una disyuntiva que ha quedado resumida estos días en dos imágenes: la de las Marchas de la Dignidad, una; y otra, la patética imagen –no hay palabra más certera para describirla— del encuentro en Moncloa de los secretarios confederales Cándido Méndez (UGT) e Ignacio Fernández Toxo (CC OO) con Rajoy y el representante de la patronal para publicitar el "relanzamiento del diálogo social".
PINCHA AQUÍ PARA LEER TODO

0 comentarios :

emeek emana

Soberanía y emancipación

Soberanía y emancipación
Bikila

Mosaiko. Gure esju dago

Mosaiko. Gure esju dago
VIDEO. Pincha la imagen

Gorripidearen Aurkezpena

Lehenengo Konferentzia

Lehenengo Konferentzia
1ª Conferencia de Gorripidea

Eztabaida - Debate

Dekalogoa

Gure esku dago

Giza eskubideak / DDHH

Gernikako akordioa

Garoña Itxi Orain!

VIDEO. German gogoan

Etxe kaleratze gehiagorik ez!

Etxe kaleratze gehiagorik ez!
VIDEO: Pásalo

EUSKAL PRESOAK EUSKAL HERRIRA

EUSKAL PRESOAK EUSKAL HERRIRA
Joxe Iriarte "Bikila" Cumbre del Akonkagua 6.959 m

Artxiboa

Etiketak