Israel, la vergüenza del mundo

jueves, 10 de julio de 2014 ·

Iosu Perales

El asesinato de tres  jóvenes colonos israelíes me merece la más firme condena. No es de este modo que se puede avanzar hacia una paz justa. Desde el primer momento el gobierno de Israel ha atribuido a Hamás la comisión de los crímenes, pero la organización islámica no los ha reivindicado. No faltan voces que aseguran la posibilidad de una mano oculta dispuesta a generar la excusa para un ataque israelí brutal sobre Gaza y de incursiones en Cisjordania que tendrían como objetivo romper el acuerdo nacional entre Al Fatha y Hamás. No lo sé. Pero invito a las lectoras y lectores a no desechar este punto de vista.

Ahora bien, pongamos que ha sido obra de Hamás o de otra facción islámica. En ese caso afirmo que nadie en su sano juicio puede pensar que Eyal Yifrah, de 19 años, Gilad Shaar de 16 y Naftali Fraenkel, también de 16 años, son responsables de la ocupación que sufre palestina. Quienes les han asesinado han cometido un acto aberrante, profundamente inmoral, y además políticamente equivocado. Acciones como esta son contrarias a los intereses del pueblo y de la causa palestina, pues lesiona gravemente su imagen en el ámbito internacional, y degrada sus luchas. Para mí, que defiendo al pueblo palestino y sus derechos, y condeno firmemente al sionismo, la violación de los Derechos Humanos es condenable venga de donde venga.

Es igualmente monstruoso el asesinato del joven palestino Mohamad Abu Jedir de 16 años, a manos de un grupo sionista radicalizado. El ojo por ojo es un modo de venganza que desgraciadamente ha sido y es alentado por el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, como ha sido reconocido por el diario israelí Yediot Aharonot. Él mismo ha ordenado venganza cuando su ejército bombardea Gaza, un pequeño espacio de 360 kilómetros cuadrados convertido en un ghetto donde viven 1.657.000 palestinos en completa indefensión.

Cuando escribo estas líneas los bombardeos sobre Gaza se han cobrado 70 muertos y más de 500 heridos, la mayoría civiles. Para los sionistas que gobiernan Israel la vida de cada uno de los suyos vale por muchas vidas árabes. Esa es la piedra angular de una concepción que los sitúa por encima de otras razas. ¿A qué recuerda semejante barbaridad etnicista?

También digo que Israel, su existencia tal y como la conocemos actualmente, se debe a la sistemática expulsión de los palestinos de sus tierras, de su patria. 536 poblados palestinos fueron destruidos por Israel en la guerra de 1948 y hoy son más de cuatro millones los que viven en el exilio. El intento sionista de invertir la demografía pasa por prácticas como la demolición de casas en nuestros días, la ocupación de tierras y propiedades palestinas y su confiscación, los saqueos, los cierres herméticos de ciudades y pueblos a lo largo del tiempo, las detenciones masivas…La propia ciudad de Jerusalén  bajo control israelí consiente que unos cuantos miles de judíos norteamericanos propietarios de viviendas que no las ocupan (viven habitualmente en Estados Unidos) figuren como empadronados para así aumentar la población judía y minorizar a la palestina.
La historia de este conflicto es la historia de una ocupación seguida de una progresiva colonización militarizada. No es este un conflicto entre iguales, sino entre un Estado que posee armas nucleares y un pueblo sin estado que dispone de armas ligeras y está sometido a controles por tierra, mar y aire. La ocupación es el origen y sólo cuando tenga punto y final habrá esperanza para una paz basada en la convivencia de dos estados.

Esta ocupación ha sido condenada por Naciones Unidas. El Tribunal de Justicia de la Haya exigió asimismo la demolición del muro que rodea Cisjordania y aísla a las poblaciones palestinas que permanecen encerradas en cárceles abiertas. Son más de 30 las resoluciones de Naciones Unidas que Israel no cumple. Es un Estado díscolo que vive en la impunidad gracias a la protección de Estados Unidos.

En muchos aspectos la opresión sionista sobre Palestina tiene similitudes con la sufrida por el pueblo judío a manos de los nazis. Los ghettos, las redadas indiscriminadas, las persecuciones que sufren los jóvenes, las hogueras de libros sacados de la universidad de Ramallah, las detenciones administrativas que se prolongan durante meses, la destrucción de los bienes de población palestina (viviendas, comercios, vehículos), las venganzas sobre familiares de milicianos palestinos, el bombardeo de campos de refugiados como Yenin, Jabalia, Qalandia, los cortes agua y luz de poblaciones palestinas…

Mi denuncia no obedece a una predisposición anti judía. Debo decir que la clase obrera judía es heredera de una gloriosa tradición en las luchas del movimiento obrero. Los caminos del proletariado occidental están sembrados de una multitud de heroicos luchadores judíos. Todavía me emociono leyendo La Orquesta Roja, o viendo su versión cinematográfica. El problema es que un sionismo de guerra, que incluso desprecia a quienes murieron en los hornos crematorios por no rebelarse ante sus verdugos, se ha erigido en la marca del Estado de Israel: la masacre de Sabra y Chatila, rebasó todas las líneas rojas y desde ese momento la ética quedó enterrada y la mayoría israelí eligió ser cómplice en lugar de denunciar y hacer pagar a los culpables por semejante atrocidad. La paranoia de la seguridad ha hecho de Israel un Estado sometido a la lógica de la guerra.

El pueblo llano israelí, para recuperar su tradición gloriosa no tiene otro camino que ponerse de parte de los palestinos y sus derechos, pasarse al lado de quienes sufren represión y son esclavizados por el Estado de Israel. Ya hay muchas mujeres y hombres judíos que luchan contra el sionismo. La propaganda oficial los llama traidores, renegados, antisemitas, por oponerse a la opresión, pero ellos son la esperanza de un futuro en el que judíos y árabes puedan vivir juntos, en paz.

Lo cierto es que sólo mediante una gran presión de la comunidad internacional se puede poner fin a la tragedia. A los Estados y a Naciones Unidas toca la gran responsabilidad de obligar a Israel a una negociación que realmente no quiere ya que el sionismo se encuentra cómodo en su política actual de hechos consumados: seguir avanzando hacia el dominio total de la Palestina Histórica. Lo que no puede ser es que Israel tuerza la voluntad de la comunidad internacional, siga siendo un estado rebelde cuando no delincuente, y representando un peligro para la paz mundial.


También la diplomacia ciudadana tiene mucho que decir. ¿Cómo? Apoyando activamente el Boicot internacional a Israel. El BDS, el boicot, las desinversiones y las sanciones contra la ocupación, el apartheid y la colonización, es una gran iniciativa surgida de la sociedad civil palestina, no contra el pueblo israelí, ni contra los judíos, sino contra el Estado que practica políticas sionistas. ¡Acabemos con la opresión sionista, vergüenza del mundo!

0 comentarios :

emeek emana

Soberanía y emancipación

Soberanía y emancipación
Bikila

Mosaiko. Gure esju dago

Mosaiko. Gure esju dago
VIDEO. Pincha la imagen

Gorripidearen Aurkezpena

Lehenengo Konferentzia

Lehenengo Konferentzia
1ª Conferencia de Gorripidea

Eztabaida - Debate

Dekalogoa

Gure esku dago

Giza eskubideak / DDHH

Gernikako akordioa

Garoña Itxi Orain!

VIDEO. German gogoan

Etxe kaleratze gehiagorik ez!

Etxe kaleratze gehiagorik ez!
VIDEO: Pásalo

EUSKAL PRESOAK EUSKAL HERRIRA

EUSKAL PRESOAK EUSKAL HERRIRA
Joxe Iriarte "Bikila" Cumbre del Akonkagua 6.959 m

Artxiboa

Etiketak