La debilidad del enemigo, es nuestra oportunidad

sábado, 21 de junio de 2014 · 0 comentarios

Joxe Iriarte, Bikila. Miembro de Gorripidea

Obligado por fuerza mayor a no poder salir a la calle durante unos días (lo cual me impide participar en las manifestaciones anti-monárquicas y pro-republicanas), trato de aliviar mi frustración ordenando los pensamientos que rondan por mi cabeza.

Manifestar en primer lugar, la coincidencia en el tiempo de una crisis sistémica (de carácter internacional en la cual confluyen la crisis económica del 2008 y la ecológica que es anterior y más profunda)  y la de los pilares básicos del régimen y del Estado, nacida de la Transición (como son la monarquía y las formas oligárquicas). La popularización de eslóganes:“No nos representan”, “Lo llaman democracia y no lo es”, “No hay pan para tanto chorizo” o “No es una crisis, es una estafa”, así lo testifica.

Pero, como escribió Marx, “en general, las reformas sociales no suelen llevarse a cabo por la debilidad de los fuertes; sino por la fuerza de los débiles”. Y es que, aunque la  respuesta popular va en aumento, continúa estando por debajo de lo que haría falta para convertir la crisis del gobierno y del régimen en una oportunidad para  desbordar los diques de contención del sistema.

De ahí la urgencia de reflexionar sobre los objetivos a plantear y los caminos a transitar para ir forjando una movilización sostenida en el tiempo. Objetivos como el rechazo a la deuda ilegítima, la defensa de lo público, la derogación de todos los recortes y contrarreformas, la redistribución de la riqueza y los trabajos, la creación de una banca pública al servicio de una economía eco-social, todo ello desde una democracia de la ciudadanía, desde la soberanía de los pueblos y el derecho a decidir, deben de ser puestas en primer plano. Nuevos repertorios de lucha como la desobediencia civil y la toma de las plazas y las calles, además de mejorar y profundizar en las más clásicas como la Huelgas Generales, etc.

Un paso importante sería superar la debilidad simbólica alternativa. Los movimientos sociales son productos del encuentro entre distintos factores y sujetos. Sin embargo, para que un movimiento social dure, necesita la solidaridad del entorno y una capacidad interna de imaginarse a sí mismo como una comunidad en movimiento. La Reivindicación de la República (las repúblicas en realidad) puede jugar ese papel,  a escala estatal, aglutinante y rupturista respecto al Régimen de la Transición.

Este problema de símbolos está resuelto, en parte, en Catalunya y Euskal Herria, ya que bajo los símbolos nacionales (señeras e ikurriñas) se desarrolla  una poderosa fuerza de ruptura con el régimen. Quiero sin embargo señalar, que las vías hacia la independencia y el ejercicio real del derecho a la autodeterminación nacional de Catalunya, de Galiza o de Euskal Herria, en donde cada cual discurre de forma particular, difícilmente se materializarán sin que tengan un apoyo popular en el resto del Estado español o, al menos, una real oposición a los intentos del Estado por impedirlos y reprimirlos. Hay que lograr una coincidencia entre quienes reivindican la Tercera República Española y quienes reivindicamos la Primera República Vasca. Dos objetivos que no pueden, en la actualidad, darse la espalda, sino confluir en torno al derecho a decidir: en el estado español respecto al Régimen que desean; en Euskal Herria sobre nuestro propio proyecto, y si cabe, una relación fraternal entre los mismos, o cada cual, busca su propio lugar en una Europea diferente a la actual.

En segundo lugar, remarcar que la irrupción de Podemos, supone un gran paso  en el ámbito re-constitutivo de la izquierda estatal. Así mismo, la plasmación de diferentes procesos constituyentes de distintas partes del estado.

Decimos diferentes porque ni en lo institucional (propuestas republicanas varias) ni en la reorganización y reconstrucción de la izquierda puede haber un solo proceso constituyente aglutinante para todo el Estado español.

Esta conclusión no es contradictoria (lo he mencionado antes) con la búsqueda por parte de todas las izquierdas, sean de ámbito nacional vasco, catalán, gallego o estatal, para que sintonicen sus proyectos propios con sinergias comunes contra el régimen de la monarquía y los planes de la Troika.

Por último, (pero para mí lo mas importante), si bien desde Euskal Herria, partimos de dos experiencias previas (de diferente naturaleza) fracasadas: la político-militar ETA desarrollada con el fin de conseguir una negociación directa con el gobierno central sobre la autodeterminación vasca y la  institucional del Plan Ibarretxe, que pretendía un cambio de relaciones, y que pese a la inicial promesa de someterla a consulta ciudadana nunca se supo más de ella; así como de diferentes derrotas sociales; en la actualidad, aprendiendo de los errores pasados nos encontramos en pleno proceso de acumulación de fuerzas y de remodelación (político y social) estratégica para dar un gran salto adelante.

El éxito de la iniciativa Gure Esku Dago, sobre el derecho a decidir, y la constitución de la Asamblea de movimientos sociales y sindicales de EH (con el objetivo de elaborar una “Carta de Derechos sociales” referente de movilizaciones futuras), son una prueba de ello.

En el plano partidario, si bien, el nacimiento de Podemos, tendrá su reflejo en Euskal Herria, ello no alterará el hecho de que EH-Bildu siga siendo el referente político principal de la izquierda transformadora en EH. Los resultados de las Europeas confirman esta apreciación. Es de esperar que se dé una buena sintonía entre ambas formaciones.

Sabemos, que pocas veces la izquierda real (de pretensión transformadora), incluso en sus expresiones más receptivas, se ajusta al modelo ideal. Y EH-Bildu, a pesar de los cambios efectuados no es una excepción (como tampoco lo será Podemos a nada que vaya cuajando). Sin embargo, puede y debe mejorar todavía más su oferta, propiciando una mayor apertura hacia otros sectores políticos y sociales, que en la actualidad no están (no estamos) en su interior, pero sin embargo coinciden en lo fundamental. El experimento Podemos, demuestra la rabiosa actualidad de abrirse a nuevas formas de organización y representación política (primarias, listas abiertas, participación ciudadana mediante mecanismos diversos, incluidos los de las nuevas redes sociales, etc) que necesitan ser experimentadas y corregidas. EH-Bildu no puede se ajeno a esa exigencia. En ello confiamos.


Por último, urge aunar  fuerzas para el cambio (en Nafarrroa y CAV). Si nos atenemos  a los resultados electorales, la izquierda (en la cual no entra el PSOE-PSE) es ya mayoría en los cuatro territorios de Hego-Euskal Herria. Seria bueno que ello se tradujese en resultados en el terreno institucional y social. Movilizaciones ciudadanas e instituciones gobernadas por una izquierda con objetivos transformadores, no limitada a la mera gestión de lo posible (sin menosprecio de otro tipo de alianzas, por ejemplo, en torno al Derecho a Decidir).

Monarkiari ez! Erabakitzeko eskubidearen alde!!

jueves, 5 de junio de 2014 · 0 comentarios

Gorripidea

MONARKIARI EZ!
ERABAKITZEKO ESKUBIDEAREN ALDE!

Francok hautatu zuten Joan Carlos Borboikoa errege izateko. Trantsizioan, indar faktikoen aginduz, zer erregimen mota nahi genuen galdetu gabe, ezarri ziguten Monarkia. Eta Espainiar Batasuna inposatu. Eta sistema kapitalista funtzionatzeko araudia behartu. Ia berrogei urte geroago, Errege zaharrak bere aita-pontea izan zenaren diktadorearen antzera (bere semea Feliperen aldeko abdikaziorekin) dena lotuta utzi nahi du monarkiaren iraunpena eta berau ordezkatzen duen sistema sozial eta politikoa bere horretan jarrai dezan.

Denbora, ordea, ez da alferrik igaro.
Monarkia eta berau ordezkatzen duen Estatu egitura, eta sistema sozial eta politikoa krisi larrian dago. Jendarteak, herriek eta nazioek, jada ez daude prest aurpegi garbiketa batekin konformatzeko. Pertsona bezala, herri bezala, gure bizitzarako garrantzia duten gai ororen buruz modu librean erabakitzeko gai izan nahi dugu.

GURE ESKU DAGO, HERRI PLAZETARA, KALERA!
GORA EUSKAL ERREPUBLIKA!


NO A LA MONARQUIA!
POR EL DERECHO A DECIDIR!

Fue Franco quien decidió que Juan Carlos de Borbón fuese rey. Fueron los poderes fácticos, quienes sin darnos la opción de poder decidir que régimen deseábamos, nos impusieron la monarquía. Y la Unidad de España. Y los mecanismos de dominación capitalista.

Casi cuarenta años después, se repite la operación. Al igual que su padrino el dictador, el decrepito rey acaba de abdicar a favor de su hijo Felipe, con la intención de que todo quede atado y bien atado, y el actual sistema pueda continuar tal cual.

Pero el tiempo de maniobrar a su libre albedrío se les ha pasado.
El régimen monárquico, el propio estado español, y el sistema político y social que representa está en crisis. Las gentes, los pueblos y naciones, ya no están dispuestas a dejar en sus manos la gestión de los asuntos públicos, sean económicos, políticos, sociales o culturales.

En tanto que personas, pueblos y naciones, queremos decidir de forma libre y soberana sobre todos los temas que atañan a nuestro presente y nuestro provenir.

¡ESTA EN NUESTRAS MANOS. TODAS Y TODOS A LAS PLAZAS Y CALLES!

¡VIVA LA REPUBLICA DE EUSKAL HERRIA!

"Estoy seguro de que a Juan Carlos de Borbón le han garantizado que seguirá siendo inimputable"

miércoles, 4 de junio de 2014 · 0 comentarios

Julio Anguita

El excoordinador federal de IU ve en la jugada del monarca un movimiento auspiciado por el poder económico que gobierna el país para reforzarse, y asegura que con la abdicación no llegará la III República. "El movimiento republicano tiene que llegar al acuerdo de qué república quiere, sin mirar permanentemente atrás"

Aunque Rajoy llame a la calma, la abdicación del rey ya ha sacado a cientos de miles de personas a las calles para exigir la celebración de un referéndum monarquía-república, además de provocar un importante revuelo mediático.

Sin embargo, la jugada del monarca no ha cogido por sorpresa al  fundador de Frente Cívico, Julio Anguita, que ve en esta abdicación un claro movimiento del poder económico que gobierna el país para reforzarse, alarmado por la debacle electoral sufrida por el bipartidismo el pasado 25 de mayo.

El excoordinador federal de Izquierda Unida asegura que Juan Carlos de Borbón lleva mucho tiempo planeando este golpe de efecto, y critica a los movimientos republicanos por no haber trabajado en el modelo de Estado que quieren implantar: "Vamos a dejar de agitar tanto las banderas y vamos a trabajar en sesiones, creando un poder republicano".

Julio Anguita asegura que la impunidad de la familia real está garantizada, e insiste en que el camino a la Tercera República es idéntico al que siempre ha marcado para encarar unas elecciones : "Programa, programa, y programa".


¿Qué lectura hace de la abdicación del rey?

Creo que esto es algo que ustedes -los medios de comunicación- ya habían tratado. Esto es muy viejo. En el año 1994 se llegó a hablar de una conjura republicana, y era muy curioso porque estaba protagonizada por algunos sectores monárquicos: pasó cuando el tema de Javier de la Rosa, cuando Manuel Prado y Colón de Carvajal, cuando Mario Conde [casos de corrupción]; cuando se intentaba que los primeros escándalos en torno al monarca pudieran salpicar a la institución. Usted sabe que aunque fue sólo la punta del iceberg, con el caso de los elefantes volvió a hablarse de que el rey pudiese abdicar, pero el problema es más de fondo y quiero enmarcarlo en una serie de ideas.

La primera es que nos encontramos con que el bipartidismo imperante, que ha ido sosteniendo la Transición como las dos columnas de este edificio, se ha visto afectado por ese terremoto del 25 de mayo. Que el bipartito baje de esa manera en votos y escaños es preocupante para ellos, sobre todo cuando es necesario que el bipartito se refuerce ante lo que va a venir. ¿Y qué es lo que va a venir o está viniendo? Que la Troika va a seguir exigiendo más sacrificios; más medidas, más rebajas salariales y más impuestos indirectos, por mucho que el presidente del Gobierno lo niegue. Les hace falta un fuerte bloque político que sostenga eso. No en vano, don Felipe González, que no da puntada sin hilo, acaba de recordar que es necesario reforzar el bipartito, y pone como ejemplo a Alemania. Por tanto, tenemos una necesidad de afrontar los problemas económicos, que no están ni muchísimo menos resueltos, en absoluto. Hace falta que algo reimpulse al bipartito, porque también se habla de cambiar la Constitución para introducir elementos, al aire de lo que pueda pasar en Catalunya.

Hay otro elemento que hace necesarias estas medidas; usted sabe que si se pone en marcha todo lo que hay, lo que conocemos como el caso Gürtel, con el nombre de los ERE y como el caso Nóos, excelentísimos señores y señoras van a terminar en la cárcel, así que aquí habrá que buscar la manera de llegar a una ley de punto y final de cambio de estampitas, para que esto no pueda ocurrir ¿Cuál es la salida? Está muy clara: entra un nuevo rey, es joven, en fin. Para eso están ya los medios de comunicación palatinos; empiezan a operarse unas reformas y se van introduciendo estos elementos que permiten, como el gattopardo, que todo cambie para que todo siga exactamente igual. Esta es la operación que se ha puesto en marcha con la abdicación del monarca.

¿Hay otros motivos más allá de los que menciona?

Hombre, si a usted le parece poco esto...

¿Quién está apoyando esta manera de actuar? ¿Estamos hablando del bipartidismo? ¿Sólo el PP?

Detrás del PP y del bipartidismo están los que realmente mandan en España, los poderes económicos: Banco Santander, Banco Bilbao Vizcaya  [BBVA], Gas Natural, los grandes empresarios. Todos estos son los que están detrás, preocupados ante la situación política, preocupados ante el hecho de que en las calles cada día hay un estallido. Preocupados ante el ascenso de determinadas fuerzas políticas: ahí está el tema de Izquierda Unida, ahí está el tema de Podemos. Ellos, que tienen la obligación de ver qué es lo que pueda pasar, tienen que buscar una solución que no se ha planteado hace 24 horas. En esto llevan ya muchos meses, por no decir años , lo que pasa es que ha llegado el momento de acelerarlo.

¿Por qué la cúpula del PSOE -que en teoría tiene un electorado más de izquierdas que el PP- está apoyando tan descaradamente a la monarquía?

Realmente, si usted recuerda todo lo que ha habido detrás de la Transición, paradójicamente, e igual que ocurrió en un momento en el propio Partido Comunista, la monarquía tenía mas apoyos en la izquierda que dentro de la derecha. El PSOE ha asumido un rol que ha venido muy bien a las castas dominantes, de tal manera que las grandes reformas económicas, cuando hubo que hacerlas, las hizo en el nombre de la izquierda Felipe González. La derecha no se hubiera atrevido, pero ahora sí lo hace, ya ha puesto en marcha todo eso. Aunque no se lo esperaba, González llegó al poder y se pulsaron los mecanismos económicos de la racionalidad, la modernidad y toda esa quincalla ideológica que acompaña siempre a las políticas conservadoras, es normal. Es más, el monarca se ha sentido más a gusto con Felipe González que con José María Aznar.

El PP y el PSOE están apuntalando la monarquía, otros partidos están pidiendo un referéndum o un proceso constituyente, empezar de cero. ¿Qué debería hacerse?

Yo soy de los que pidieron el referéndum en su tiempo, y ahora también, pero no me llamo a engaños. Llevo hablando de esto durante 15 años y he publicado un libro planteando el tema. Lo primero que tienen que hacer el pueblo español y las organizaciones republicanas es empezar a aclararse sobre qué clase de república quieren. Hasta ahora, el movimiento republicano -salvo honrosas excepciones- se ha limitado a conmemorar los acontecimientos de la II República. Pues muy bien, pero eso no vale. Hay que llegar a un acuerdo, a una conjunción; hay que sentarse a hablar de un proyecto republicano concreto para el siglo XXI, y eso todavía no lo veo. Dentro de un rato me voy a la concentración republicana en la plaza de las Tendillas [Córdoba], porque tengo que estar allí. Pero si se queda en eso, en agitar cuatro banderas sin plantear un proyecto, no habrá república. No creamos que con la abdicación del rey, por mucho que entre Felipe VI y se le critique, esto está acabado, no. En el peor de los casos, la oligarquía que manda en España traería una república, pero sería una república como usted puede entender. Creo que ya es hora de que el movimiento republicano se vaya dando cuenta de que tiene que llegar al acuerdo de qué república quiere, sin tener que mirar permanentemente atrás.

¿Cómo se explica que algo así coja por sorpresa a los movimientos?

Desde el año 2001 vengo planteando ese tema, y hablo desde la modestia. En abril del año pasado publiqué un libro llamado Conversaciones sobre la III República[editorial El Páramo] donde planteaba un modelo de república, de la Tercera. Hablaba sobre esto; la gente lo escucha, que bien que bien, pero al día siguiente vuelven a hablar de la II República, de la Guerra Civil. Lo digo con todo el dolor de mi corazón, y con las ganas que tengo de que en España haya república. Como quiero que haya república, hay que empezar a tomárselo en serio.

¿Cuáles serían los pasos a dar por los ciudadanos para acercarse a esta III República? ¿Tiene que partir necesariamente de los movimientos republicanos?

Los movimientos republicanos -asambleas, ateneos, partidos- tienen la enorme responsabilidad de empezar ya, que están tardando en hacerlo, a intentar conectar para crear una plataforma republicana que vaya colocando en lo alto un programa de III República, con medidas inmediatas y concretas para atajar los problemas que hay. Tiene que ir diseñando con un gran concurso de participación las ideas maestras de la futura Constitución Republicana.

¿Hasta que esto no se produzca no llegará la Tercera? ¿Entendemos que el bipartidismo conseguirá imponer como jefe de Estado al hijo no electo del rey?

Evidentemente. ¿Por qué Felipe González dijo que tenían que unirse? Para reforzar a la Corona, porque la Corona es la piedra del arco sobre el que se sustenta el dominio de la oligarquía en la Transición, y esos dos partidos han sido las columnas del proceso. Ante la situación a la que han llegado, y ante el horizonte que hay después de tanto escándalo, la operación está clarísima.

Por otra parte, el rey sabe que en cualquier momento puede surgir otro escándalo; alrededor de Zarzuela hay multitud de escándalos. Usted sabe que el rey es inviolable, ¿no?

Por la Constitución.

Estoy seguro de que a Juan Carlos alguien le ha garantizado la inimputabilidad para cuando deje de ser rey. El poder le garantiza la inimputabilidad.

¿Volvemos a hablar de los poderes económicos?

Es que son los poderes, lo demás son tonterías. Hablamos del poder económico y del político, que se presta muy bien a hacer esa labor gregaria, claro.

El anuncio de la abdicación ha llevado a la inmediata convocatoria de manifestaciones y protestas. Aunque las plataformas republicanas que a su juicio tienen que organizar este proceso no estén listas, ¿están la mayoría o una parte importante de los ciudadanos pidiendo una III República? ¿Es lo que esperan?

Si ahora mismo me dirigiese a los republicanos diría: "Miren, compañeros, de acuerdo con la república. Vamos a trabajar en serio para traerla, vamos a discutir qué república queremos y vamos a dejarnos de tantas manifestaciones". Vamos a dejar de agitar tanto las banderas y vamos a trabajar en sesiones, creando un poder republicano. Eso no se hace con banderas y manifestaciones; hay que hacerlas, obviamente, pero en base a eso no se hace la república.

La Casa Real recientemente ha llevado a cabo acciones como la apertura de una cuenta de Twitter, intentando renovarse para vender una mejor imagen. Ya que los españoles asumen que van a colocar a Felipe VI, ¿pueden perdonar las corinnas, las cacerías de elefantes y el resto de excesos?

Los españoles lo perdonamos todo. Mire usted, eso es cuestión de que los medios de comunicación larguen 15 días de Sissi Emperatriz, que la vamos a ver reponer estos días. Es cuestión de cuatro garambainas de estas, para que en seguida las infantitas y la futura reina pequeñita salgan en reportajes en esta revista y en la otra, se hable de lo apuesto que es el rey, etc. Esas garambainas están llevándose a la población española en un porcentaje muy alto.

Ya está pasando, basta mirar las portadas

Yo no lo estoy viendo porque francamente es estomagante, pero me lo imagino porque ya lo han hecho otras veces.

Si Juan Carlos se va y deja a Felipe VI, ¿gozará la infanta de protección en caso de que finalmente se demuestre que tiene responsabilidad en los casos Aaizon o Nóos?

Usted sabe lo que ha pasado con el caso Nóos y el Frente Cívico, cómo nos han expulsado los dos defensores de la infanta: el fiscal y la Audiencia de Palma de Mallorca. Nos han expulsado con la pretensión de que el sindicato Manos Limpias nos representase. No les ha gustado que nosotros nos personásemos. ¿Por qué? Porque ya es evidente, no íbamos a ninguna componenda, ninguna otra cosa, y ya está. En este momento se está tramando desde todas partes que la infanta no se siente en el banquillo, esto es de cajón.


Todo esto también ha influido en lo que el rey acaba de hacer. Tenga usted en cuenta que esto no es algo que el rey decidiese ayer, se viene fraguando desde hace tiempo, y tiene mucho que ver con lo que le he contado y con la intervención de Felipe González de hace una o dos semanas. 

Juego de Tronos. Abdicación y procesos constituyentes

martes, 3 de junio de 2014 · 0 comentarios

Abdicación del Rey

Josep Maria Antentas

Esto va en serio. La crisis política, fraguada durante tres años de revuelta social ante las políticas de austeridad y tras el estallido del proceso independentista catalán, se ha convertido en una verdadera crisis de régimen. Corona, poder judicial y bipartidismo, todos ellos, alcanzan cotas de desafección sin precedentes. Las recientes elecciones del 25M fueron la primera traslación electoral de esta dinámica de crisis política generalizada. Marcaron el principio del fin del bipartidismo y significaron la irrupción de lo que lleva camino de convertirse en una ascendente pesadilla política para el sistema de partidos dominante: Podemos.

El buque de la Transición, es ya un verdadero Hispanic. Tiene vías de aguas por doquier y navega en aguas llenas de escollos, e icebergs. No parece que el capitán al mando y su tripulación tengan habilidades suficientes para sortear todos los obstáculos al frente. Pero van a intentar una maniobra desesperada para enderezar el rumbo y no hay que subestimarlos. Todavía tienen margen de maniobra. Carentes de legitimidad, poseen sin embargo el control de todos los resortes del poder económico, institucional y mediático. ¿El conjunto de los pasajeros será capaz de organizar una rebelión a bordo y tomar el timón de la nave para refundarla completamente? Esta es la cuestión.

Las esperpénticas loas que llueven de todas partes a la labor histórica de un Rey en descrédito y a la preparación y solidez de Felipe, no son más que burdos intentos para conjurar el espectro de un cambio real. La transición de Juan Carlos I a Felipe es un ejercicio de gatorpadismo político. Una operación de maquillaje político para insuflar oxígeno a un maltrecho régimen. La abdicación del Rey se enmarca, con toda probabilidad, en una operación de más calado para intentar recomponer la legitimidad del régimen, con reformas (constitucionales) insustanciales pero que puedan darle un balón de oxígeno. Salvar el actuar régimen implica desactivar de algún modo el proceso catalán y mantener, a toda costa, el bipartidismo del PPOE. Rescatar al PSOE de su naufragio es, en particular, de vital importancia para preservar el orden. Si éste no levanta el vuelo, la ascensión de Podemos será imparable. Una pesadilla para los de arriba que es un increíble, e inesperado, sueño para los de abajo. Tocados ambos partidos, el fantasma de una gran coalición para garantizar la gobernabilidad, aprece en el horizonte. Pero ésta es una última carta que sólo agrandaría su crisis, un último recurso antes de una salida autoritaria (cuya concreción tiene múltiples variantes) o de una victoria de una mayoría política democrática y contraria a la austeridad. De ahí la necesidad de mover ficha en búsqueda de la legitimidad perdida.

Por ello toca ahora una respuesta social tan rápida como unitaria, tan audaz como concreta. No basta con un referéndum sobre Monarquía o República. No sólo la forma de Estado está en juego. Es todo un sistema político y social el que debe ser cambiado. Por ello la apertura de una dinámica constituyente debe ser la demanda básica ahora mismo. Ahí una cuestión clave es el encaje de las aspirtaciones democráticas del pueblo español con las de los pueblos catalán, vasco y gallego. Hay un doble error simétrico a evitar. Por un lado, plantear desde el centro del Estado, en clave sólo española, la fórmula de "proceso constituyente" en singular, o la demanda de una III República española, como salida a la actual situación. Ello no da una respuesta satisfactoria al proceso nacional catalán y no permite explotar todas las grietas abiertas para hacer un roto definitivo a una segunda restauración borbónica que lucha por sobrevivir. Por otro lado, el reverso de esta perspectiva consiste, desde Catalunya, en desentenderse de la crisis del régimen español, y limitarse a buscar una mera acumulación de fuerzas en Catalunya en favor de la independencia. Ello no permite aprovechar las oportunidades que la crisis política general del régimen abre para el proceso catalán, ni utilizar a éste último para asestar un golpe certero al primero. Además, nos empuja a una lógica de unidad patriótica en Catalunya bajo la hegemonía, maltrecha, de CiU, en la que los derechos sociales se evaporan con la promesa de que llegaran más adelante en un futuro imaginario. Se trata, por el contrario, de reivindicar la perspectiva de procesos constituyentes, nacionales, independientes, coordinados y retroalimentados entre sí, para ayudarse y reforzarse en su búsqueda común de un nuevo orden democrático, justo y solidario.

Hace muy poco tiempo nunca habríamos imaginado lo que aconteceante nuestros ojos. Para bien y para mal. Nunca habríamos imaginado el impacto brutal de la crisis social, la violencia de los desahucios incesantes y del paro masivo, y la crisis de los mecanismos de representación política democrática, vaciados desde dentro por la aspiradora de la austeridad y los intereses financieros. Pero tampoco habríamos vislumbrado la pérdida de legitimidad galopante del sistema político, el descrédito de la banca, la inmensa toma de conciencia (contradictoria, pero real) ciudadana de la verdadera naturaleza del modelo político y económico.

La crisis política obliga, sin remisión, a pensar estratégicamente. Y a hacerlo rápido. Las oportunidades políticas no se prodigan ni suelen repetirse dos veces. Decía el filósofo Daniel Bensaïd que la política es el "arte estratégico de la coyuntura y del momento propicio". El arte de saber aprovechar aquellos raros momentos de la historia en los que el suelo se abre bajo los pies mostrando un abismo que puede ser tan oscuro como resplandeciente, en los que la escala de Richter social sacude al sistema político con una fuerza sismográfica inaudita. La crisis política e institucional no estará siempre ahí, tarde o temprano se cerrará en un sentido u otro. Estar a la altura de unas circunstancias que nos sobrepasan es el gran reto de fondo que tenemos todos aquellos que estamos comprometidos con la justicia social.

Ahora toca pensar en grande. Pensar en aquello que sabemos hacer muy mal, en aquello que casi siempre ha estado fuera de nuestro alcance: ganar. Es decir, articular una mayoria social y política contraria a las políticas de austeridad y favorable a la apertura de proceso constituyentes democráticos y desde abajo. Las brechas en la pared del edificio del régimen de la Transición se van agrandando. Hay que poner el pie para evitar que la puerta se cierre de nuevo. Con firmeza y valentía. No es el momento de ser espectadores pasivos ante la crisis política. Ni de contentarse en ser una minoría sin incidencia política real sobre los acontecimientos. No atreverse a luchar por lo (im)posible sería un error fatal. Hacer como siempre, continuar con las placenteras rutinas de las distintas organizaciones y fuerzas, también. Actuar de forma timorata y capillista y contentarse en cultivar el propio jardin, aún más.

Nunca en el pasado reciente nos habían acechado tantos peligros. Nunca tantas oportunidades se nos habían abierto. Esta es la contradicción intrínsecamente desgarradora del actual momento político y de nuestro "Juego de Tronos" particular. Todo o Nada. Esto es una pelea a tumba abierta. Ambos desenlaces son posibles. Rodando hacia el abismo, no está claro quien caerá por el precipicio. O nosotros o ellos. O su democracia o la nuestra

Josep Maria Antentas es profesor de sociología de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB)


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