La vieja España no quiere cambiar

jueves, 31 de diciembre de 2015 · 0 comentarios

Borja de Riquer i Permanyer

Por julio del año 1937, en plena Guerra Civil, Pere Bosch Gimpera pronunció en la Universitat de València un lúcido discurso sobre la necesidad de revisar el concepto de España, dado que la persistencia de su versión más ortodoxa había sido un factor de graves tensiones políticas. Hacía falta, según Bosch, hacer una modificación sustancial de la historia y de la idea de España y aceptar la existencia de un conjunto de pueblos variados que las superestructuras políticas siempre habían escondido.

Bosch era historiador y político y conocía perfectamente que la idea de nación era un producto intelectual creado con la pretensión de cohesionar sentimientos identitarios y proyectos de futuro que necesitaba de un discurso histórico para justificarse y arraigar. Y sabía que, en el caso español, se había construido una historia ortodoxa de matriz castellana que primero quiso ignorar la existencia de pueblos con personalidad propia, y después, cuando algunos de ellos pre­tendieron “cristalizar políticamente”, se negó a aceptarlos.

Los últimos 75 años, y en buena parte condicionados por la experiencia de la Guerra Civil y la dictadura franquista, los historiadores y los políticos españoles han tenido que enfrentarse con el concepto de España. Pero así como entre los primeros, con no pocas disputas, se han ido imponiendo visiones abiertas sobre “la invención” de la nación, entre los políticos, en cambio, nunca ha habido un ­debate sincero sobre la idea de España. Para ellos, esta temática forma parte de las creencias, de aquellas “verdades” que se tienen que aceptar e imponer como algo incuestionable. La realidad es que los políticos, desde la transición hasta ahora, nunca han querido revisar a fondo el concepto de España fabricado por la ortodoxia nacionalista conservadora a finales del siglo XIX. De hecho, casi todos se han identificado más con la tesis esencialista de Cánovas del Castillo –“ España, obra de Dios o de la naturaleza”– que no en la visión positivista de Pi i Margall.

La creación del Estado de las autonomías tendría que haber significado un incentivo para modificar el concepto y buscar una alternativa en la nación única, heredada del franquismo y del jacobinismo liberal. Pero entonces sólo se divulgó la bienintencionada tesis de la nación de naciones, que nunca fue desarrollada conceptualmente ni encontró ninguna resonancia política. (Josep Pulido)

Por el contrario, el artículo 2 de la Consti­tución del 1978 significó una contundente reafirmación en la visión más­ ortodoxa del nacionalismo español.

Durante los años ochenta y noventa los socialistas españoles abandonaron la reflexión crítica sobre el pasado para centrarse obsesivamente en defender la normalidad europea del itinerario histórico español. Y cuando se produjo la contraofensiva nacionalista de Aznar, a partir de 1996, con aquella segunda transición que tenía que corregir “los excesos autonomistas e izquierdistas” de la primera, las izquierdas fueron incapaces de reaccionar. Aznar recuperaba “la verdad” de la nación española configurada en tiempos remotos. Aquello era el nacionalismo español desacomplejado, frente al cual los socialistas sólo supieron refugiarse en la tradición jacobina y apoyar a la derecha. No dejaba de ser una curiosa ironía que los que no habían querido construir un nuevo concepto de la España del siglo XXI en cambio defendieran la necesidad de construir una nueva idea de Europa.

El año 2006, Pasqual Maragall, con el nuevo proyecto de Estatut protagonizó, tal vez, el único intento serio de modificar aquella vieja idea de España. Recordad sus palabras: “Con el Estatut en la mano, ahora vamos a cambiar España. No vamos a inventar una nueva Catalunya, que es más vieja que España, sino que vamos a intentar inventar una nueva España”. Este era un elemento sustancial de la propuesta maragalliana: desde Catalunya se intentaba ir hacia la idea de una España plural que reconociera las diferencias identitarias existentes. Pero a Maragall lo dejaron solo. No lo apoyó, por supuesto, el PSOE, ni buena parte del mismo PSC. La derecha, evidentemente, sacó toda su artillería esencialista para atacarlo, mientras que gran parte de los nacionalistas catalanes hacían ver que aquello no iba con ellos.

Lo que ha pasado los últimos cinco años no ha sido más que la confirmación de esta incapacidad intelectual de los políticos españoles para abordar con valentía esta cuestión. Pese al callejón sin salida del Estado de las autonomías y la rebelión catalana, los dirigentes del PP, del PSOE y de Ciudadanos persisten en no considerar necesario renovar el concepto de España para adaptarlo a la realidad: la vieja visión ortodoxa y esencialista ya les va bien.

No debe extrañar, así, que los resultados de las elecciones del día 20 evidencien que la mayor parte de los catalanes quieren decidir el futuro por su cuenta y que incluso un sector significativo de ellos opte por una vía propia al margen de España. La famosa “ conllevancia” predicada por Ortega ya se ha acabado.

Cinco argumentos a favor del decrecimiento

domingo, 13 de diciembre de 2015 · 0 comentarios

El decrecimiento es un “concepto misil” que abre el debate silenciado debido al irrefutable consenso que existe en torno al desarrollo sostenible.

Giorgos Kallis

El desarrollo sostenible y su reencarnación más reciente, el crecimiento verde, prometen la imposible hazaña de continuar el crecimiento económico sin dañar el medioambiente. Los defensores del decrecimiento, a diferencia, no pretenden apostar por un desarrollo mejor ni más verde, sino idear y aplicar una visión alternativa al desarrollo moderno basada en el límite al crecimiento.

El decrecimiento hace vacilar la mirada de sentido común que ve al crecimiento como algo bueno. Como decía la autora estadounidense de ciencia ficción, Úrsula K. le Guin, se trata de “obstaculizar con un cerdo la vía del tren que nos lleva a un futuro de una única dirección, el crecimiento.” O, dicho de otra forma, el decrecimiento es un “concepto misil” que abre el debate silenciado debido al irrefutable consenso que existe en torno al desarrollo sostenible.

1. El decrecimiento es subversivo

La primera crítica común contra el decrecimiento es que este representa un punto de vista pesimista y limitado –más una pesadilla que un sueño–. Pero esto depende de la perspectiva personal. Para los 3 500 participantes que asistieron a la última conferencia sobre el decrecimiento, el crecimiento es una pesadilla, el decrecimiento, un sueño. El crecimiento tiene más coste social que beneficios, como documentó Herman Daly, y es actualmente anti-económico. Nos acerca al desastre climático como muestran Kevin Anderson y Naomi Klein Siendo así, ¿por qué tendríamos que proteger las ideas de crecimiento como si se tratara de una visión optimista?

Principalmente por dos razones. La primera que el decrecimiento asusta a mucha gente que aún cree que el crecimiento es beneficioso. La segunda porque el decrecimiento es políticamente ‘imposible’. Muchos dicen que no se puede hablar de decrecimiento en medio de una crisis.

Si nuestro papel como científicos y educadores fuera complacer a la opinión pública y satisfacer a aquellos que están en el poder, la tierra seguiría siendo plana. El decrecimiento, tal y como lo plantea Serge Latouche, es una afirmación secular contra el dios del Crecimiento. El crecimiento ha sustituido a la religión en las sociedades modernas, dando así sentido a todos los esfuerzos colectivos. El decrecimiento está pensado para ser subversivo. El decrecimiento modifica la percepción de los bueno y la percepción de los malo. En un principio, puede que el término “decrecimiento” no suene bien en una u otra lengua. Entonces, el objetivo es hacer que suene bien. A juzgar por un artículo reciente en The Guardian, que sostiene que el decrecimiento es una “palabra preciosa”, los defensores del decrecimiento lo están consiguiendo.

El decrecimiento no es un objetivo final. La “economía solidaria”, los “bienes comunales” o la “conviencialidad” son visiones optimistas impulsadas por la comunidad defensora del decrecimiento. Aun así, si este futuro llega, vendrá acompañado de una reducción drástica en la extracción de materiales y energía, junto con una “forma de vida” que se simplificará de forma radical. El obstáculo principal en el camino hacia una Gran Transición de este tipo es la obsesión por el crecimiento. Vencer el miedo al decrecimiento y revertir la aprensión a vivir con menos en alegría, es un primer paso.


PINCHA AQUÍ PARA LEER MÁS: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=206695

El terror del Estado Islámico, el estado de excepción en Francia, nuestras responsabilidades

jueves, 26 de noviembre de 2015 · 0 comentarios

Pierre Rousset y François Sabado *

El 13 de noviembre constituye un cambio en la situación política nacional e internacional. El Estado Islámico (EI, Daesh) ha golpeado de nuevo y, también, con más fuerza. En enero, el objetivo fueron los periodistas de Charlie Hebdo, la policía y los judíos. Esta vez, quien estaba en el punto de mira era la juventud. No han matado a no importa quién y no importa donde: han cargado contra la gente joven, contra la juventud, sin distinción alguna, ni de sus orígenes, ni de religión (o de ausencia de religión), ni de sus opiniones políticas. Al menos 130 muertos y más de 350 personas heridas; según testigos directos de la matanza, como mínimo un millar. Muchos de nosotros tenemos víctimas conocidas y, si no, amigos que las tienen. La onda de choque, la emoción, es profunda.

Solidaridad con las víctimas
El objetivo que perseguían los comandos del EI no constituye un misterio: destrozar la sociedad mediante el terror. Crear una situación en la que se imponga la guerra de unos contra otros; en la que el miedo levante barreras infranqueables entre los ciudadanos y ciudadanas en función de sus orígenes, su religión, su modo de vida, su identidad; cavar un foso de sangre en el seno de la religión musulmana, forzando a los creyentes a elegir un campo: quien no está con nosotros hasta lo inhumano, está contra nosotros y se convierte en un objetivo "legítimo".

Los atentados de Paris se encuentran entre los más sangrientos perpetrados en el mundo por el EI y otros movimientos similares que responden a la misma lógica destructora. Nuestra solidaridad es internacional y se dirige en particular hacia quienes lo combaten en otros países poniendo sus vidas en riesgo: en Siria y en Irak, en Líbano y en Bamako, en Pakistán y en Turquía… Ante todo, tenemos que proclamar nuestra compasión, nuestra identificación, nuestra fraternidad con las víctimas y con la gente cercana a ellas.

Evidentemente, en esos momentos continuamos impulsando la lucha de clases, apoyando la lucha de toda la gente oprimida; pero más allá de eso, defendemos la humanidad frente a la barbarie. Para nosotros, la dimensión humanista del compromiso revolucionario sigue siendo una brújula. Cualquier política progresista comienza con la indignación, la emoción. Y si bien no se reduce a ello, ésta constituye su punto de partida. No opongamos la reflexión a la aflicción. Abandonemos los estereotipos; dejemos de escribir sin sentimientos. Aquí y ahora ayudemos a las víctimas y a la gente próxima a ellas, compartamos su dolor, participemos en los minutos de silencio, en las manifestaciones de solidaridad. Formamos parte de ese movimiento y es a partir de él que podremos explicar nuestras razones.

Sea cual sea el papel del imperialismo, el Estado Islámico es responsable de sus actos
Los revolucionarios deben rechazar de forma clara y neta la barbarie fundamentalista. Hay que combatirla, con nuestros métodos, con nuestra orientación; no con la de nuestros gobernantes; pero esta barbarie debe ser derrotada activamente.

Bajo el impacto de los acontecimientos, algunas organizaciones de izquierda y sindicatos se han plegado al llamamiento de unidad nacional; otras, en reacción, denunciaron tan fuertemente las responsabilidades políticas e históricas del imperialismo occidental que su denuncia del EI era casi inaudible. En general, con el paso de los días estas tomas de posición se han clarificado. Tanto mejor. Pero aún leemos muchos artículos juzgando que, si bien los atentados "no tenían ninguna excusa", era necesario sobre todo tener en cuenta el "contexto"; reduciendo, por lo esencial, el análisis del contexto a la enumeración de los estragos imperialistas, se podría concluir que los movimientos fundamentalista no hacen mas que reaccionar a la acción de las grandes potencias y que, en cierta medida, deberíamos acordarles circunstancias atenuantes. Es necesario despejar toda ambigüedad al respecto.

Curiosamente, muchas plumas de la izquierda denuncian con vigor los atentados fundamentalistas pero rechazan condenar, nombrándolos de forma explícita, a los movimientos que las cometen. Más curioso aún, muchas de las organizaciones que no dudan en hacerlo (nombrar a los culpables, explicitar su carácter reaccionario) no extraen ninguna consecuencia práctica de ello. Cuando se llega a las tareas, ya no se menciona el combate contra el terrorismo y contra estos fundamentalismos; lo que, digámoslo de pasada, deja a nuestros gobernantes el monopolio de las respuestas concretas.

En general, nos podemos de acuerdo para hacer frente a los imperialismos y a sus guerras, a una globalización capitalista destructora, a las desigualdades y a las discriminaciones, a la ideología del choque de civilizaciones, a los racismos –entre ellos la islamofobia–, a las herencias del pasado colonial, a las políticas de seguridad y a los Estados de excepción, a los llamamientos a la unidad nacional y a la paz social… a determinadas causas y a las consecuencias de los dramas que vivismos. Pero también debemos combatir la influencia del Estado Islámico (entre otros) en nuestras propias sociedades y solidarizarnos de forma concreta con las resistencias populares en los países del Sur desgarrados por el fanatismo religioso. Ese es un deber internacionalista donde los haya. En una buena parte de la izquierda radical, incluso la que no se hunde en el nocivo "campismo", existe un "ángulo muerto". Por eso damos importancia a esta cuestión en nuestra contribución.

El EI u otro movimiento similar no se contenta con reaccionar: actúa según su propia agenda. Son agentes políticos que persiguen objetivos. Efectivamente, no hay ninguna duda que EI sea el responsable de los atentados de Paris. Esta organización ha construido un proto-Estado en un territorio equivalente al de Gran Bretaña. Gestiona una administración, acumula inmensas riquezas (evaluadas en cerca de 1,8 mil millones de dólares), organiza el contrabando de petróleo y de algodón. Desarrolla operaciones de guerra en múltiples teatros de operaciones, ha reclutado informáticos de alto nivel… ¡no se trata de una marioneta! Es responsable de sus actos; totalmente responsable de todos los atentados que comete en tantos lugares.

Esta responsabilidad propia no se diluye en las responsabilidades del imperialismo, por muy abrumadoras que sean estas últimas y aunque lo sean desde hace tiempo: desde los acuerdos Sykes-Picot [https://es.wikipedia.org/wiki/Acuerdos_Sykes-Picot] de principios del siglo XX hasta las intervenciones actuales de las grandes potencias. A menudo se oye decir que sin la intervención de EE UU el año 2003 en Irak (que desestabilizó la región y desintegró Estados), EI no existiría. Esto no es verdad más que en lo que respecta al encadenamiento específico que ha conducido a la fundación del Estado islámico tal como lo conocemos. Por todo lo demás, es falso. La emergencia de las fuerzas yihadistas no solo deriva mecánicamente de la dominación imperialista; es el producto combinado de numerosos factores, que van desde la derrota de las izquierdas árabes (y europeas) hasta la voluntad de las burguesías de la región de contar con nuevas fuerzas contrarrevolucionarias para dar impulso a sus ambiciones regionales o combatir el ascenso revolucionario en el seno del mundo árabe. Esto también es cierto en lo que respecta al ascenso de los fundamentalismos religiosos en otras partes del mundo; incluso en países que no han conocido nada comparable a la guerra de 2003, tales como India (extrema derecha hinduista), Birmania (extrema derecha budista) o Estados Unidos (extrema derecha cristiana, poderosa antes del 11 de setiembre de 2011 y muy cercana a Bush).

A vueltas con el "choque de barbaries"
Existe una responsabilidad imperialista occidental, como la hubo al día siguiente de la guerra del 14-18 (el tratado de Versalles) en relación el ascenso del nazismo en Alemania. En aquella época, no faltaron antifascistas que lo recordaban de forma sistemática. Sin embargo, una vez que el nazismo se desarrolló, denunciaron al partido nazi y lo combatieron. Estado Islámico ya se ha desarrollado…

Tenemos que continuar explicando el contexto, pero hay que comprender el Estado Islámico por lo que es, no como una mera sombra de Occidente. El imperialismo contemporáneo, las políticas neoliberales, la globalización capitalista, las empresas de recolonización, las guerras sin fin, desgarran el tejido social de un número creciente de países, dando rienda suelta a todas las barbaries. Pero los fundamentalismos religiosos también son agentes temibles de la desintegración de sociedades enteras. En este caso no existe una "barbarie principal" (de Occidente) que habría que combatir hoy y una "barbarie secundaria" (EI y sus consortes) de la que no nos deberíamos preocupar más que en un futuro indefinido. Lo contrario también es verdad: no se debe cerrar los ojos a la barbarie imperialista y de las dictaduras "aliadas" bajo pretexto de combatir la barbarie fundamentalista. En el horror no existe una jerarquía. Es preciso defender activamente y sin demora todas las víctimas de estas barbaries gemelas, que se alimentan unas a otras, so pena de fracasar en nuestras obligaciones políticas y humanitarias.

A menudo los fundamentalismos religiosos estuvieron apoyados por Washington en nombre de la lucha contra la URSS (en Afganistán, en Pakistán…) antes de que afirmaran su autonomía o, incluso, se volvieran contra sus padrinos. Estos movimientos no tienen nada de progresistas, son profundamente reaccionarios. El antiimperialismo reaccionario, no existe. Quieren imponer un modelo de sociedad a la vez capitalista y que nos devuelva al pasado: totalitario en el sentido fuerte del término. Por supuesto, Francia fue atacada en función de su política en Medio Oriente o de su historia colonial y post colonial. Pero cuando EI masacra a los Yazidis porque son Yazidis, reduce las poblaciones al esclavismo, vende las mujeres, desestabiliza el Líbano, lleva hasta el extremo las violencias interconfesionales (sobre todo contra los chiitas), ¿qué tiene que ver esto con un supuesto antiimperialismo?

Todos los movimientos fundamentalistas no tienen las mismas bases ni la misma estrategia. Algunas, como el Estado islámico, ¿son fascistas? No mantienen las mismas relaciones (complejas) con sectores de las burguesías imperialistas como en la Europa de los años 30, pero las reproducen con sectores de las burguesías de las "potencias regionales" como en el Medio Oriente, Irán, Arabia Saudí, Catar, Turquía… Atraen la "descomposición de la humanidad" en sociedades que se desintegran, así como a elementos de las "clases medias", de la "pequeña burguesía", de un asalariado culto. Para imponer su orden, utilizan el terror "por abajo". Deshumanizan al Otro y lo convierten en cabeza de turco, como ayer lo hicieron los nazis con la población judía, gitana o con los homosexuales. Erradican toda forma de democracia y de organización popular progresistas. La exaltación religiosa juega el mismo papel que la exaltación nacional durante el período de entreguerras y, además, les permite desplegarse internacionalmente. Sería extraño que las convulsiones provocadas por la globalización capitalista no diesen origen a nuevos fascismos, de la misma forma que sería extraño que éstos se parezcan como dos gotas de agua a los del siglo pasado. Existe una diferencia con los fascismos europeos; es la superposición de esta reacción integrista totalitaria, con la dislocación de los Estados y la crisis de las relaciones de dominación imperialistas, económicas y militares que contextualizan la región. La lucha antiterrorista debe ser impulsada por los pueblos de la región y no por una coalición de potencias occidentales. Una nueva intervención militar de las potencias imperialistas y de Rusia, apoyada en cada uno de sus flancos por los países del Golfo y por la dictadura siria, puede debilitar EI en el terreno militar pero no puede provocar mas que una reacción de rechazo de todos los pueblos sunitas de la región.

La crisis de la sociedad francesa
Los atentados del 13 de noviembre fueron cometidos, sobre todo, por franceses o franco-belgas; Francia, junto con Bélgica, son dos de los países de los que más gente ha partido hacia Siria. No existe un perfil único de las personas que se unen al Estado Islámico. Pueden venir de familias creyentes, de musulmanas laicas o de no musulmanas: son bastante numerosos los no árabes recién convertidos. También pueden provenir de medios muy precarizados o estables, tener un pasado delincuente o no. En determinados casos, la "radicalización" de un individuo es el punto de llegada de un proceso largo; para otros, se trata de una transformación repentina. Como era de esperar, la mayor parte de los hombres, pero no todos, que han cometidos los atentados en Francia provienen de áreas particularmente desfavorecidas, han conocido la prisión y han sido miembros de bandas. Frente a esta pluralidad de perfiles, no podemos contentarnos con explicaciones simplistas, únicamente sociológicas (precarización, racialización de relaciones sociales…) o históricos (la huella post-colonial).

A diferencia de otras radicalizaciones anteriores de la juventud, ésta es muy minoritaria y no lleva la impronta de aspiraciones humanistas. El Estado Islámico se pone él mismo en escena de la forma más cruda: "Venid a cortar cabezas con nosotros". El ejército francés torturó masivamente, sobre todo durante la guerra de Argelia, pero el gobierno y el Estado mayor negaban de forma encarnizada sus crímenes: jamás hicieron un llamamiento proclamando: "Adheríos a vuestro gran ejército, venid a torturar con nosotros". Estado Islámico explicita públicamente un discurso de odio y de exclusión del Otro (al igual que la más extrema de las extremas derechas). No hay analogía posible entre las actuales partidas hacia Siria y la constitución de las Brigadas Internacionales durante la guerra civil española o la radicalización de los años 60.

No existe nada de banal en todo esto ni en el recurso al terror de masas. Pretender que el terrorismo sería el arma "natural" de los oprimidos en las guerras "asimétricas" es ignorar las lecciones de los grandes combates de liberación del siglo pasado, de las guerras revolucionarias. En las luchas a favor de su independencia o contra el imperialismo, en Indochina o en América latina, los atentados terroristas de la época fueron raros y los movimientos implicados comprendieron rápidamente que el coste político de tales operaciones era demasiado elevado y que generaban muchos problemas éticos. En Argelia, el FLN, que se aventuró en ese terreno, dio marcha atrás rápidamente bajo la presión de algunos de sus sectores o de los movimientos de solidaridad con la independencia argelina.

Sufrimos las consecuencias profundas de la "crisis política", de la pérdida de socialización inherente a nuestras sociedades neoliberales y de su creciente injusticia, de la derrota sufrida por nuestras generaciones (los radicales de los años 60-70), de la incapacidad de las izquierdas en nuestros países para ofrecer una perspectiva radical y desarrollar una actividad en el seno de las poblaciones precarizadas. Nos enfrentamos a cuestiones que la mayoría de nosotros no domina: la psicosociología, la relación entre las fragilidades identitarias individuales y el desgarre del tejido social, las búsquedas adolescentes… El Estado islámico ofrece una armadura identitaria y de poder: poder de representación, poder de las armas, poder sobre las mujeres, poder sobre la vida y la muerte…. En esto se basa so poder de atracción, mucho más que un supuesto antiimperialismo,.

Se trata de cuestiones que debemos integrar más de lo que lo hemos hecho hasta ahora y de las que podemos extraer algunas consecuencias. La lucha antirracista, por muy importante que sea, no es suficiente. Frente al individualismo neoliberal y su anonimato (¿quién conoce a sus vecinos o vecinas?) es preciso favorecer, reconstruir, los espacios de socialización, de "convivencia", el mestizaje, y reintroducir una reflexión de fondo sobre la ética del compromiso y la lucha.

En esta situación, todos los racismos constituyen un peligro mortal; entre ellos el racismo de Estado, por supuesto, pero no solo. Luchemos contra lo que puede alimentar las tensiones intercomunitarias, enfrentar a unos oprimidos contra otros, sea a través del racismo anti-árabe o de la negrofobia, del antisemitismo o de la islamofobia, o de la discriminación de los gitanos; y para eso nutrámonos de una cultura de convivencia, de respecto de los derechos de todos y todas.

Nuestras tareas internacionalistas
Los últimos acontecimientos (13 de noviembre, atentados en el Sinaí contra el avión de línea ruso…) han precipitado una evolución de las alianzas, que ya se percibía con anterioridad, con la formación de una gran coalición: integración de Rusia, abandono de las pretensiones de autonomía de Francia, preocupación manifiesta, incluso en Arabia Saudí, en torno al despliegue del Estado Islámico… En contrapartida, se apoya al régimen de Assad, aunque está en el origen de la crisis Siria y sea el culpable de los crímenes que conocemos. ¿Basta esto para favorecer un acuerdo temporal entre las potencias regionales pertenecientes a los llamados "bloques" sunita y chiita?

Aún es demasiado pronto para medir todas las implicaciones de este giro en la situación internacional. Por el momento señalemos los siguientes puntos.

Los acuerdos entre los Occidentales y Turquía o con el régimen de Assad se harán en detrimento de las fuerzas que más merecen nuestro apoyo sobre el terreno: Kurdos, Yazidis, componentes progresistas y no confesionales de la resistencia al régimen. Es preciso aportarles nuestra solidaridad política y material y, sobre todo, exigir que reciban armas adecuadas, esas que los componentes progresistas del ELS (Ejército Libre Sirio) jamás han tenido (y sin embargo, ¡resisten!) y de las que los Kurdos podrían verse privados, en particular en el frente sirio. Es obligado reconocer que, en lo que respecta a esto, en Francia nunca hemos hecho lo que era necesario.

La intensificación de los bombardeos de la coalición, con el exorbitante precio pagado por la población civil, corre el riesgo de reforzar la audiencia de EI entre otros componentes islamistas que operan en Siria. El resultado neto de esta política sería entonces, reforzar tanto al régimen de Assad como a las organizaciones fundamentalistas (comenzando por el Estado Islámico). Para evitar esta trampa, es preciso romper con la lógica de las grandes potencias: ayudemos a las fuerzas populares en Siria y en Irak a continuar su lucha, en lugar de quererlas sustituir o incluso marginarlas aún más.

Luchemos pues contra la política de guerra de nuestros gobernantes, pero comprendamos también la especificidad de este conflicto, muy diferente de las guerras de Indochina o de Argelia: en ellas, la retirada de las tropas francesas o americanas significó el fin de las principales injerencias extranjeras y creó las condiciones para una victoria. No es el caso, en estos momentos, en Medio Oriente quedarían: Turquía, Irán (y Hezbollah), Arabia Saudí, Catar, Argelia, Egipto… En una geopolítica tan compleja, es necesario prestar atención a los movimientos a los que apoyamos para saber qué es lo que necesitan, material y políticamente. Son los pueblos quienes tienen que decidir, no las coaliciones imperialistas. Pero, y esto constituye una dimensión específica en esta guerra, tanto los Kurdos como los demócratas sirios han pedido y siguen pidiendo ayuda sanitaria y militar, incluso a los gobiernos occidentales. Es preciso otorgársela. No a la sustitución de capacidad de decisión y autodeterminación de las fuerzas democráticas sirias y kurdas; pero ninguna duda, tampoco, a la hora de ayudarles y hacer presión sobre nuestros gobiernos para que respondan a los llamamientos que lanzan.

En el ámbito internacional, hay que denunciar la hipocresía de las fuerzas occidentales: de un lado, pretenden combatir el terrorismo y de otro apoyan a los regímenes de Catar, Arabia Saudí o Turquía.

La coalición que se constituye no tiene nada que ver con una alianza "democrática" contra una amenaza totalitaria. Además de nuestros imperialismos "clásicos" esta coalición incluye a la Rusia de Putin, a Arabia Saudí cuyo régimen está muy cerca del modelo de sociedad preconizado por EI, a Catar, a la teocracia iraní, a la Turquía de Erdogan, etc. Cualquiera que sea la naturaleza del Estado Islámico, toda analogía con un "frente democrático antifascista" no tiene ningún sentido. No estamos ni con la coalición ni con EI, ni con Assad. Estamos por el derecho a la autodeterminación de los pueblos –entre ellos el pueblo Palestino– y contra todas las barbaries.

Una inflexión en la situación nacional
Al igual que en enero pasado tras la masacre de los periodistas de Charlie Hebdo, el asesinato de los policías y el ataque de Hypercacher/1, la emoción sumerge al país, lo que es totalmente normal. Los actos islamófobos se han multiplicado, pero sólo corresponden a una franja de la población. Los actos de solidaridad y de convivencia también se han multiplicado: muestras de simpatía en el metro cuando se cruza a una persona magrebí, la amabilidad ostentosa (incluso pasada de moda) apartándose para dejar el paso a una mujer con velo, reocupación de los espacios festivos y del mestizaje, rechazo de las amalgamas… Por desgracia, todos estos gestos no se registran ni forman parte de las estadísticas.

Igualmente, como en enero, se aclaman las políticas de seguridad y se aplaude a las fuerzas del orden. Solo que, más aún que en enero, el gobierno se aprovecha de la ocasión para adoptar medidas liberticidas. Fue el caso de la ley de inteligencia, que otorga de poderes exorbitantes a los servicios secretos. Es lo que ocurre hoy con la implantación del estado de excepción y su endurecimiento por parte del Parlamento, con el llamamiento del gobierno francés a que la Unión Europea se comprometa, especialmente fichando a quienes viajan en avión, y el anuncio de François Hollande de una reforma constitucional.

Francia ya dispone de dos regímenes de excepción forjados, fundamentalmente, con motivo de la guerra de Argelia: el estado de excepción (una pseudo ley marcial que da carta blanca a las fuerzas del orden, al control judicial y limita las libertades) y el estado de sitio (una ley marcial integral que otorga todo el poder al Ejército). ¿Por qué no les basta con esto a los gobernantes? Porque el recurso al estado de excepción, por ejemplo, está limitado en el tiempo y exige un voto en el parlamento; que en esta ocasión fue casi unánimemente favorable: fue apoyado por la gran mayoría de los socialistas, de los verdes y de los diputados comunistas. La reforma constitucional permitirá al gobierno (¿o al presidente?) adoptar las medidas de excepción con más libertad y, finalmente, convertir la excepción en regla: intervención del ejército en asuntos policiales, registros arbitrarios, detenciones "preventivas", prohibición de manifestaciones o huelgas, censura de la prensa, etc. Aún no se conoce el texto de ley que elaborará Hollande, pero sus intenciones están claras. El régimen se hará cada vez más autoritario y la militarización de la sociedad dará un salto adelante.

Muchas personas se inquietan por lo que pasaría si Marine Le Pen y el Frente Nacional ganaran las elecciones (un escenario que nada tiene que ver con la política ficción), pero no se plantean lo que los Hollande, Valls, Sarkozy u otros harían. Por ello es muy importante recordar lo que han hecho en el pasado los gobiernos "republicanos": la tortura en Argelia, la adopción de una ley de amnistía que prohibe acusar a sus autores (solo se les puede acusar de apología de la tortura si, después de todo, defienden su utilización), el olvido mediático de la masacre de las y los argelinos del 17 de octubre de 1961 en Paris (que si algo fue, fue terrorismo de Estado), el golpe de los generales de Argelia, los múltiples juegos sucios de los servicios secretos, el atentado contra el Rainbow Warrios de Greenpeace (un muerto; de nuevo, terrorismo de Estado), el asesinato de los dirigentes kanakos, etc. De hecho, el conjunto de leyes de seguridad adoptadas estos últimos años y los dispositivos de vigilancia puestos en pie pueden permitir al poder, esté quien esté en él, desarrollar una guerra civil larvada cuando lo desee. En fin, más allá de ir hacia una [sociedad] "totalmente securitaria" existe un cálculo político: Hollande y Valls cuentan con el Estado de excepción para utilizar una vez más el arsenal bonapartista y situarse, en cierto modo, por encima de los partidos e instituciones. Una operación cuyo objetivo es neutralizar el balance catastrófico de los gobiernos desde 2012 y prometer al Partido Socialista mejores resultados electorales. Una apuesta de lo más imprudente. Hollande y Valls, apoyados en las instituciones de la Vª República, pueden jugar la carta de la seguridad, pero en la situación política actual en la que los malos vientos van hacia la derecha y la extrema derecha, son estas fuerzas las que corren el riesgo de aprovecharse de esta maniobra.

Las resistencias a la prolongación del estado de excepción han sido muy débiles en la izquierda parlamentaria, aunque más importantes a nivel de base (en el seno del PCF, por ejemplo, contra el voto de sus representantes en la Asamblea Nacional) o en los movimientos sociales: declaraciones de Solidaires y, también, de la CGT.

El actual momento político es duro y comporta grandes riesgos. La democracia política ya fue vaciada de contenido; los parlamentos ya no deciden sobre las cuestiones principales (que están en manos de la Unión Europea, de la OMC o de los tratados intergubernamentales…). Ahora se trata de las libertades civiles, ya bajo presión, que corren el riesgo de convertirse en una cáscara vacía. El gobierno quiere poner a la sociedad en arresto domiciliario, pero la gente no ha tomado aún conciencia de ello.

Lo importante es establecer puentes entre las resistencias, manifestar nuestra solidaridad con las víctimas del terrorismo, ofrecer a los pueblos que luchan por su libertad los medios materiales, políticos y militares para sobrevivir y vencer; ayudar a las fuerzas progresistas y no confesionales que luchan sobre el terreno, tanto contra el obscurantismo sanguinario, terrorista, del Estado Islámico como del régimen de Assad que tanto lo ha favorecido. Es poner fin a la escalada de guerra y bombardeos, poner fin al apoyo a los regímenes absolutistas y a la promoción de injusticias sociales y políticas tanto en Medio Oriente como en otras partes.

La situación de las fuerzas progresistas en Francia es bastante desastrosa, pero en este momento clave existen puntos en los que apoyarse para resistir: el sentimiento de solidaridad compartida en la población, la reacción de la juventud, el rechazo de un buen número de organizaciones y sindicatos a aceptar medidas liberticidas, un régimen de excepción permanente. De ahí que sea necesario construir un frente unido en defensa de las libertades, de convivencia y solidaridad, aquí y en todas partes.


* Militantes del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) de Francia.

Nota

1/ Ver nuestro artículo de aquella época: "Charlie-Hebdo: ¿Y ahora? Los hechos, su alcance y los retos" en http://www.vientosur.info/?article9740

Kataluniako independentziaren prozesuaren inguruan

viernes, 20 de noviembre de 2015 · 0 comentarios

Joxe Iriarte, ‘Bikila’ - Alternatibako kidea

Nahiko haserre nabil, salbuespenak salbuespen, Kataluniarekiko Euskal Herriko elkartasun mugimendua zein eskasa den ikusita. Batez ere, Euskal Jaurlaritzaren eta Eusko Legebiltzarraren aldetikoa. Egia da, aurreko urteetan Estatuko indar faktikoen erasoen aurrean Kataluniako  burgesiaren alderdiek oso ustel jokatu zutela, konplize izan ez zirenean. Baina, hori ez da arrazoi, egun Espainiako estatua krisiaz jota dagoen garaiotan gu antzeko parezido jokatzeko. Kataluniaren askatasuna gurearekin lotua dago nahiz eta bakoitzak gure bidea egin. Inork ez dezala pentsa euskaldunok edo katalanak bakarka eta isolaturik Estatuari aurre egiteko gai izango garenik, batez ere honek errepresio bidea hartzen badu. Beraz, elkartasuna gure aldetik, lehenengo aldarria.

Alabaina, badugu gurean, estrategiaren inguruko eztabaida bat, zeina egun Kataluniari begira egiten dena, baina, bide batez gurearekikoa dena. Eskandalizatua nago gure tertuliakide, iritzi emaile eta Kataluniatik datozen zenbait iritziek zer nolako amorruarekin kritikatzen dute CUPen jarrera eta nola modu akritikoan zuritzen duten JPS-rena. ETB1eko mahi inguruan denek larrutu zuten CUP. Egunkari honetan igandeko Vicent Partal eta Martxelo Otamendiren ohiko solasaldian, Vicentek, kristorenak eta bost bota zituen CUPen aurka: “axola zaion gauza bakarra Artur Mas Kataluniako presidentea ez izatea”. Are, “independentista iraultzaileak prozesua blokeatzen” ari omen dira. Askotan hain zuhur eta zorrotz izan ohi den adiskidea oraingoan oso eskas eta aldebakarreko dabil. Bistan da, berak JPS-ren aldeko hautua egina duela eta horren arabera epaitzen duela CUP. Nik zalantzak ditut CUPen taktikaz, alabaina ziur nahiz arrazoi sakonak dituztela soka tenkatzeko eta JPS-koei gauzak zail jartzeko.  Egun bereko “Azaroko zazpi egun” iritzi artikuluan David Fernandezek argi azaltzen ditu beren arrazoiak: “Nola eta noiz. Nork ez da garrantzitsua”. “Independentzia, pobreziarik ez, ustelkeriari ez”. Hor datza gakoa.

Bistan da Mas oso azkarra izan dela Espainiar Gobernuaren gogortasunari zukua ateratzen, batez ere A9ko erreferendumaren ondorengoari. Une horretaraino hain eredugarri genuen gizarte zibilaren protagonismoari buelta eman zion eta prozesuaren buruaren buruan jarri zen agendaren edukia eta erritmoa berak markatuz. Ezin da ahaztu, Kataluniako Asanblada Nazionalak beste erreferendum mota nahi zuela eta partiduen arteko paktuak ere bai, eta Mas-ek maniobratu egin zuela urak bere errotara erakartzeko, ERC bigarren lerrora atzeratzeko, eta “ni hala ezer ez” mehatxupean CUP ere paretaren aurka jartzeko.  CUPekoek ez dute ahaztu.

Garai zaharretan Jordi Pujol eta Katalunia parekatzen zutenek, gauza bera egin nahi dute Mas eta prozesuarekin. Eta ez da egia. Mas paper garrantzitsua jokatzen ari da, eta jokatuko du, alabaina, bera ez da prozesua. Berau, gizarte zibilaren baitan behar du egon, edo egon beharko luke. Jakina, Gobernu berriak garrantzi handia izango du instituzional arloan prozesua kudeatzen; bidenabar demostratu beharko du independentzia herritarren onerako izango dela, eta batez ere, krisiak gehien kaltetu dutenekiko. Nazio askatasuna eta justizia soziala, txanponaren bi alde banaezinak direla sinesten dugunok ezin dugu ulertu, lehenengo independentzia eta gero gerokoak. Aldiz, “Independentzia, pobreziarik ez, eta ustelkeriarik ez” uztartu behar ditugu David Fernandezek aldarrikatzen duen bezala. Ez da Independentzia eta sozialismoa une berean bat egitea. Ez gaude horrelako tesitura batean. Baina bai bizimodu duinarekin lotzea. Nola arraio bestela bere burua espainiar duten sektore behartsuei konbentzitu Espainiatik alde egiteak onuragarria izango zaiela?

Hots. Gobernu garbi eta zuzena behar da, justizia soziala gauzatzeko eta independentzia lortzeko ere. Mas-ek klase ertain abertzalean lidergoa du, baina ez urte hauetan bultzatu duen politika neoliberala jasan dutenen artean.

Bukatzeko. Zergatik presio oro CUPen aurka eta ez JPS-eko ezkerrekoei? Zer egiten ari dira ERC eta independenteek irtenbide bat aurkitzeko?

Izan ere, Davidek oso modu egokian dioen bezala: “Hemezortzi hilabete barru irabazi egin behar baita etorkizuneko errepublikako erreferendum konstituzionala”. Nola irabazi independentismoak alde soziala eta nazionala uztartzeko ez bada gai? Hots. Arazoa ez da, batzuk dioten bezala, ezkerkeria edo dogmakeria gaitza, prozesua nola kudeatu baizik. CUPekoak segur aski neurri batean amore eman beharko dute, ez baitute aski indarra bere tesiak gauzatzeko, eta ez dut uste prozesua usteltzen utziko dutenik, baina JPS-koak ere antzeko. Eta orain arte egin duten guztia itxurakeria izan da, ez benetako eskaintza. Eta Euskal Herriko ezkerreko independentistei nire iritzi apala. Arren, ez dezagun zama guztia CUPeri egotzi, baita ERCri eta JPS barruan Mas-en morroi bihurtu direnei ere.

CATALUNYA. La desobediencia, sus alternativas y sus desafíos

jueves, 19 de noviembre de 2015 · 0 comentarios

Martí Caussa

La resolución del Parlament de Catalunya del 9N del 2015 es una proclamación de la soberanía propia y de desobediencia a las instituciones del Estado español. Se trata sin duda de una medida excepcional, de enorme trascendencia, y anuncia una batalla de grandes dimensiones si se lleva adelante de modo consecuente. Así lo evidencian la reacción del Estado español, de los principales partidos políticos y de los grandes medios de comunicación. Ante el choque que se avecina es lógico preguntarse si existe otra vía para poder ejercer el derecho a decidir. Y la respuesta es que sí, pero esta vía ya no depende de Catalunya, depende solamente del Estado y no está dispuesto a utilizarla; aunque sea una vía plenamente democrática y asumida por otros países en circunstancias similares: un referéndum vinculante.

El PQ de Quebec sólo había obtenido el 41,37% de los votos cuando Canadá aceptó celebrar el referéndum de 1980; y el 44,75% en las elecciones de 1994 antes de celebrar un segundo referéndum en 1995. El SNP obtuvo solo un 44,04 % en las elecciones de 2011 y Cameron aceptó convocar el referéndum de 2014 en Escocia. Junts pel Sí y la CUP obtuvieron el 47,74% en las elecciones del 27S, pero PP, PSOE y C’s se niegan en redondo a convocar un referéndum. Catalunya lo ha pedido insistentemente, con millones de personas en la calle desde el año 2010, cuando el Tribunal Constitucional decidió mutilar gravemente el Estatut que había sido aprobado en referéndum después de haber sido ya seriamente recortado por la Cortes españolas. Y todavía hoy la hoja de ruta de Junts pel Sí afirma tener una “actitud expectante respecto a la alternativa de un referéndum vinculante”.

Pero una cosa es estar dispuesto a estudiar una propuesta de referéndum por parte del Estado y otra seguir llamando a la misma puerta, sin hacer nada diferente, cuando se recibe una negativa tras otra. La resolución presentada al Parlament por Catalunya Sí que es Pot proponía: “Para apoyar esta exigencia democrática de convocatoria de un referéndum, si al finalizar el año 2016 quedara bloqueada esta opción, el Parlament de Catalunya llamaría a poner en marcha nuevos y más enérgicos procesos de movilización”. Sin embargo existe la casi total seguridad de que a finales de 2016 existirá el mismo bloqueo que ahora, porque así lo han repetido hasta la saciedad los partidos que tienen más probabilidades de formar gobierno (PP, PSOE y C’s); Podemos es el único partido que se ha comprometido a convocar este referéndum de forma inmediata si gana las elecciones, pero hay muy pocas posibilidades de que esto suceda. Por eso la alternativa de Catalunya Sí que es Pot conduce a esperar a finales de 2016 para convocar nuevas movilizaciones, que difícilmente serían más enérgicas que las de 2012, 2013 y 2014, porque a lo largo de este año el movimiento por el derecho a decidir se habría desgastado y desmoralizado.

Sin embargo el 9N de 2014 inauguró una nueva vía: obedecer el mandato de las instituciones propias (el Parlament) y desobedecer el mandato de las instituciones españolas (el Tribunal Constitucional), cuando éstas niegan derechos fundamentales (consultar a la ciudadanía sobre las relaciones que quería mantener con el Estado español). En aquella ocasión 2 3000 000 personas protagonizaron una desobediencia civil masiva y pacífica. La resolución del Parlament del 9N de 2015 propone profundizar en esta vía. Y de momento la alternativa es: sometimiento o desobediencia.

En Catalunya y el Estado español la desobediencia civil no es una novedad en las movilizaciones populares de la época democrática. A finales de los años 70 y principios de los 80 el movimiento feminista, en su lucha por el derecho al aborto, practico abortos ilegales y realizó miles de autoinculpaciones de haber abortado ilegalmente hasta que su lucha obtuvo una importante victoria parcial con la entrada en vigor de la ley del aborto de 1985. A finales de los años 80 y durante los 90 se desarrolló un importante movimiento por la abolición del servicio militar obligatorio que puso en marcha la objeción de conciencia colectiva y la insumisión hasta conseguir la abolición de la mili en el año 2001. Sin duda lo que está en juego ahora es todavía más importante: la posible independencia de un territorio que concentra aproximadamente ez 15% de la población y ez 20% del PNB del Estado español. Precisamente por eso, si se adopta la vía de la desobediencia civil masiva, hay que esperar una lucha larga y difícil, tanto por la resistencia del Estado español, como por el contexto europeo e internacional (que es muy distinto de cuando los países bálticos consiguieron importantes apoyos a su independencia).

La única posibilidad de éxito es ampliar todavía mucho más la base popular del movimiento. Para ello una condición imprescindible es que las clases populares asocien la independencia a una mejora de sus condiciones de vida. El anexo de nueve puntos que se añadió al final de la resolución del Parlament es un paso en la buena dirección, porque aborda algunas de las necesidades populares urgentes: pobreza energética, vivienda, sanidad, educación, etc. Pero solo un paso, llega tarde y se trata solo de un papel, mientras que lo decisivo es adoptar medidas prácticas concretas. Otra condición importante es la que consta en el tercer punto de la resolución: la “apertura de un proceso constituyente ciudadano, participativo, abierto, integrador y activo para preparar las bases de la futura constitución catalana”. Pero hay que conseguir que participen en este proceso los sectores que, sin ser independentistas, defienden el derecho a decidir (representantes y votantes de Catalunya sí que es Pot, de candidaturas municipales como Barcelona en Comú, etc.); para ello será necesario poner en pie mecanismos flexibles, imaginativos y respetuosos con la diferencia: discusión por bloques temáticos, consultas populares sobre algunos de los temas fundamentales, etc.

Si se está de acuerdo con las tareas anteriores, probablemente se coincidirá en que para llevar a buen puerto la declaración aprobada por el Parlament haría falta un gobierno y un presidente independentista de izquierda, no necesariamente revolucionario o anticapitalista, pero sí de izquierda en el sentido de ser sensible a las necesidades de una población machacada por la crisis y de impulsar la democracia participativa. Y ahí reside uno de los grandes problemas, el que permite explicar la tensión política vivida con los dos intentos fracasados para investir a Artur Mas como presidente.

En efecto, Junts pel Sí (la coalición ganadora) es una mezcla de independentistas de derecha y de izquierda moderada; y el candidato que proponen es un representante notorio del independentismo neoliberal, que ha presidido un gobierno que ha desarrollado políticas contrarias a los intereses populares y cuyo partido, CDC, está implicado en importantes casos de corrupción; es un presidente que genera justificada desconfianza en los sectores populares a los que se trata de atraer. Ante la razonable negativa de la CUP a investirle, el sector de izquierda de Junts pel Sí, particularmente ERC y las personas ligadas a la ANC y Omnium, parece que no quieren o no pueden encontrar un candidato diferente, con un perfil coherente con la declaración que ha aprobado el Parlament. Como en ocasiones anteriores el argumento de la unidad sirve en la práctica para ceder ante las exigencias de Mas y de CDC; y en lugar de presionar a estos últimos se presiona a la CUP. Existe el riesgo de que éste sea el significado de la concentración convocada por la ANC el 22 de noviembre en el Parc de la Ciutadella con el lema “Unitat, govern, independencia”; esperemos que consiga evitarse.

La CUP no tiene fuerza suficiente para imponer sus tesis: ni en diputados, ni en votos, ni en capacidad de movilización. Su fuerza principal es que se necesitan los votos de al menos dos de sus diputados para investir al presidente que proponga Junts pel Sí, pero es poco probable que sea uno diferente de Mas. Esto sitúa a la CUP en un dilema complicado, puesto que sus opciones pueden verse reducidas a elegir entre un mal menor y la catástrofe. El mal menor sería seguir como oposición después de ceder dos votos para la elección de Mas a cambio de obtener compromisos del nuevo gobierno: los conseguidos hasta la última sesión de investidura han sido el anexo de medidas sociales a la resolución del Parlament, un diseño de gobierno más coral (con tres vicepresidencias) y la promesa de una moción de confianza en el plazo de diez meses. Lo catástrofe sería que la negativa a ceder dos votos para investir a Mas, incluso después de obtener compromisos importantes del nuevo gobierno, hiciera a la CUP co-responsable de la convocatoria de nuevas elecciones autonómicas en marzo: este escenario sería un elemento de desmoralización del movimiento y harían imposible volver a obtener una relación de fuerza como la actual.

Si finalmente se consigue un presidente diferente de Mas lo celebraré como un éxito del movimiento popular y de la CUP. Si la CUP cede dos votos para investir a Mas y se mantiene como oposición, valoraré las contrapartidas que haya obtenido y cómo las ha peleado en función de las fuerzas que realmente tiene. Hasta ahora lo ha hecho muy bien y por eso sube en las encuestas. Y confío que lo seguirá haciendo igual.

Kapitalaren mesederako eta gure hondamendirako

martes, 13 de octubre de 2015 · 0 comentarios

Joxe Iriarte, ‘Bikila’ - Alternatiba

Marx itzuli da liburuan, Daniel Bensaid-ek diosku Marxek eleberri beltza moduan idatzi zuela Das Kapital (Kapitala). Millennium eleberria bezala hiru tomoetan, hain zuzen. Izan ere, kapitalaren erresuman dirudiena inoiz ez da zinezko, itxurak mamia (naturaren ustiaketa eta pertsonaren esplotazioa) ezkutatzen du. Hori aski ez, beren morroiak, intelektual zein politikoek, oso iaioak desitxuratze hori bilgarri deigarriekin edo modu sofistikatuetan apaintzen, are mozorrotzen (edo  ustelkeriaz  dena kakazten) pista okerrak han eta hemen jartzen sistemaren labirintoetan gal gaitezen. Kapitala ez baita dirua edo ekonomia soil-soilik, sistema labirintikoa baizik. Kapitala ez da abstrakzio bat, botere sistema osatu bat baizik, zeina oso modu korapilatsuan egituratzen den. Badu merkatua deritzan sarea zeinerako produzitzen duen irabazien arabera; badu ordena zaintzarako prestaturiko polizia mota desberdinak eta Estatu eta internazional arloko nazio armadak; badu finantza egitura bat eta bertan ari diren exekutibo ondo baino hobetu sarituak, eta baita beren zeregina betetzen duten alderdi politiko eta politikari, hitz batez, kapitalaren krimenen zantzuak desitxuratzen eta ezkutatzen (erretolika aberkoi eta demokratikoarekin igurtziz) ari diren morroiak.

Hortik, gure gizartean sortzen diren desmasien aurrean derrigorrezkoa da geure buruari galdetzea ikertzaile batek hilketa baten aurrean egingo lukeen modura: zeini egiten dio mesede  heriotza honek? Zeini egiten dion mesede natura hain modu zentzugabean ustiatzea? Zergatik diru publikoarekin banku pribatuen zuloak estali herritarren kaltetan? Edo aberatsei zerga zuzenak jaitsi eta denok ordaintzen ditugun zeharkakoak handitu? Eta batez ere, zergatik jasaten dugu hain egoera larria eztanda egin gabe?

Nire gaitasuna guzti horri buruz nahiko murritza denez eta batez ere orriotan ezina denez, politikoen jukutriaz arituko natzaizue, adibide batzuk jarriz.

Erabaki hori zeini egiten dio mesede? Berriro galdera. Aitzakiak direnak direla Troikak Europako Batasunaren mailan eta PPk Espainiar estatuan lau urteotan hartu dituzten erabaki  guztiak kapitalaren aldekoak izan direla zalantza gutxi: PPk elektrika alorrean hartutako erabakiak oligopolioen mesederako izan direla herritarren eta energia berriztatzaileen kalterako zalantza gutxi. Gauza bera bankaren erreskatearekin. Alabaina, gurean, EAJ artista dugu igeri egin eta arropa zaintzen maisu, onura guztiak beren kargu hartzeko eta emaitza txarrak Estatuari, Europari edo ezkerreko muturreko joerari. Herria eta aberria hitzak ahoan baina kapitalisten, lagunen edo aipa ezinezkoen interesen alde, beti.

Bi adibide: atez atekoaren auzia inposaketa, kuxidadea zela eta herri galdeketa bandera (beraiek inoiz egin ez dutena) jo eta ke aritu ziren, (PSEren laguntzarekin) aurreko legegintzaldian, aferaren oinarrian zegoen Errauskailuaren auzia ezkutatuz. Zeina foru gobernua berreskuratu bezain pronto argira azaldu duen. Izan ere, Errauskailuak janaria behar du, erretzeko gaia, eta birziklapen tasa handituz, eta batez ere organikoaren bilketa aurrera joanez gero, Errauskailuak ez baitu zentzurik. Oso kutsagarria da eta aldaketa klimatikoaren eragilea ere, bere neurrian. Hor daude Zabalgarbiren gas (CO2) isurketaren emaitzak. Eusko Jaurlaritzaren hitzak eta pitzak iruzurra galanta bilakatzen dira halako egitasmoekin. Kontua da Errauskailua negozioa dela patrika batzuentzako. Nola sinatu zuten finantza erakundeekin ikusi besterik ez dago. Naomi Kleinek arrazoia du dioenean ezinezkoa izango zaigula naturaren hondamendiari aurre egitea kapitalisten eta beren morroiei aurre egiten ez badiegu. Ezin gera geldi besoak gurutzatuta Errauskailua eraikitzen hasten badira eta, Pasaian bezala, atez atekoa eraisten hasten badira. Bigarren gaia: zergaren harmonizazioaren aitzakia Gipuzkoan aberatsei zergak murrizteko. Gogoratzen zarete ditxosozko LOAPAz? Harmonizazioak esan nahi zuen autonomi erkide guztiak parekatzea: kafesnea denontzat. Egun gauza bera kontzertuarekin. Kasu horretan, EAJ, haserretu egin da bere kalterako baita kudeatzen duen “txiringitoak” galdu egingo bai luke. Zergatik ez dute harmonizatu Gipuzkoaren mailarekin? Jakina, kontua ez baitzen harmonizazioa, Gipuzkoan zergen demokratizazioaren aldeko aurrerapausotxoa (gehiago dutenei gehiago eskatu gutxi dutenen mesederako) bertan behera uztea baizik. Gauza bera egiten ari dira Gasteizen PPrekin batera. Dena kanpoko kapitala eta bertako kapitalisten inbertsioa erakarriko duelakoan...


Naomi Klein-ek Honek dena aldatzen du bere azken liburuan larrialdi klimatikoaz ohartarazten digu, eta horren erantzulea den Kapitalismoaren jarduerari azkar eta modu erradikalean aurre egin behar zaiola aldarrikatu. Ados nago iritsi horrekin. Eta nago ere, ezkerra, zoritxarrez, orain arte motel, ezgai, noraezean dabilela arazoari aurre nola egin ez dakiela, gehienetan defentsibak eta kapitalaren logikaren baitan. Horren adibidea litzateke VWek automobilen kutsadura-neurgailuekin egindako iruzurraren aurrean Nafarroako Gobernuak (Ezkerreko gobernua) eta sindikatuek ageri duten beldurra eta espantua multinazionalak Landabeneko lantokian egin behar dituen inbertsioak bertan behera ez ote diren geratuko. Ulergarria da gobernuak ondasunaren galeren eta langileek lanpostuen galtzeari beldur izatea, baina produkzio asmoak zein baldintzak egiten diren ezin ditugu ahaztu edo saihestu. Langileen lan-baldintzak hobetzeko edo kutsadura murrizteko inbertsioak balira, gaitz erdi; alabaina automobilen kopura gehitzeko bada? Eta hala da. Noiz arte lotu behar dugu lantegi baten iraupena ingurumenarekin talka egiten duen produkzio motarekin? Hauteskunde programak, sindikatuen kongresuetako programak, Alternatiba-Herria bezalako jai egunerako dira, soil soilik? Irabazia nora kapitala hara. Eta gu?

La persecución del espectro

lunes, 12 de octubre de 2015 · 0 comentarios

Joseba Barriola. Alternatiba. 

Los espectros, llámense espíritus, fantasmas, ánimas en pena o almas errantes, tienen una presencia abrumadora en todas las memorias orales de todos los pueblos del mundo, también en lo que llamamos Occidente. Los pueblos que han decidido y/o han podido transcribir en letras esa memoria oral, tienen también una amplia literatura popular donde pululan los espectros.

En la literatura más intelectual son referenciales las obras en las que los espectros juegan un papel vital. Tenemos el caso del espectro del Mïo Cid el Campeador, del que se dice que ganaba victorias después de muerto. No las ganaba el muerto, sino el espectro del muerto. En el otro extremo de la producción literaria occidental contamos con la increíble novela “Pedro Páramo” de Juan Rulfo, donde vivos y fantasmas de muertos hablan y se prestan mutua ayuda y memoria. Entre medio de ambos, recordamos a Dante guiado al Cielo por el espectro de Beatriz, que ya estaba muerta. A comienzos del siglo XX, Nietzche afirma la muerte de Dios. Aclaremos que no afirmó la muerte de los que pretenden ser la voz de Dios, las estructuras eclesiales. Pero tras Nietzche, lo que queda, ¿el espectro de Dios?, sigue actuando en formas espectaculares, entre las cuales destacaré solamente la teología de la liberación, que ella misma parece un espectro de si misma, que aparece y desaparece en forma de Movimiento de los Sin Tierra, y otros, con millones de implicados.

Pero en este momento de todos los famosos espectros de la literatura quiero hacer mención de dos famosos espectros. Por un lado el espectro del Rey de Dinamarca, padre de Hamlet, asesinado por su hermano, tío de Hamlet, con la complicidad de su esposa, madre de Hamlet, que tras el asesinato de su esposo el Rey, se casa con su amante, (cuñado suyo, hermano de su esposo y tío de Hamlet), que es proclamado nuevo Rey de Dinamarca.  Y por otro lado el famoso fantasma “que recorre Europa: es el fantasma del comunismo Todas las potencias de la vieja Europa se han aliado en una sacrosanta cacería de este fantasma”.(Carlos Marx).

El espectro del Rey de Dinamarca, es y no es, aparece y desaparece. Y solamente hace una cosa: decir la verdad. Espera que la verdad que anuncia florezca. Pero sólo hace una cosa: hablar verdad. ¿Qué es lo que dice?  Lleva aparte a Hamlet y le dice dos cosas: 1.- “Soy el espíritu de tu padre, condenado por cierto plazo… hasta que se quemen y purifiquen los turbios delitos que cometí en mis días naturales” Esto es reconoce los turbios delitos, reconoce su parte en la generación de dolor, pero no reniega de su condición de Rey de Dinamarca. 2.- “Escucha ahora, Hamlet: se ha dicho que una serpiente me mordió cuando dormía en mi jardín: así se ha engañado pútridamente todo oído de Dinamarca con un falso relato de mi muerte, pero has de saber, noble joven, que la serpiente que mordió la vida de tu padre, lleva ahora su corona”. Es decir, tiene una verdad que afirmar (el asesinato de que ha sido víctima) y una mentira que denunciar (el falso relato que engaña pútridamente todo oído de Dinamarca).

El fantasma del comunismo comunica una verdad, que es el propio Manifiesto Comunista, y señala un falso relato mentiroso y calumnioso: “Todas las potencias de la vieja Europa se han aliado en una sacrosanta cacería de este fantasma… ¿Dónde está el partido opositor al cual sus adversarios en el gobierno no hayan tildado de comunistas? ¿…que no haya lanzado de retorno la estigmatizadora acusación de comunismo…? El fantasma del comunismo habla dice una verdad y denuncia una mentira: sacrosanta cacería, tildados de comunistas, estigmatizadora acusación.

El espectro o fantasma pues, es y no es. Es espectro de un muerto, pero está vivo: habla y dice una verdad y su palabra florece en acción. El espectro del Rey de Dinamarca no blande la espada, no hace atentados, simplemente habla la verdad y desvela la mentira. El fantasma del comunismo, es el fantasma de un muerto que habla, manifiesta la verdad de la explotación de los últimos milenios, y denuncia falsos relatos. Luego vive, sólo habla y  su palabra florece en acción. Por ello el espectro o el fantasma, por sus características es invencible. El Rey de Dinamarca puede ser vencido. Los comunistas de la Revolución Francesa, los niveladores de la revolución Inglesa, los campesinos de Munster, los pobladores de la revuelta de Massinelo en Nápoles, pueden ser derrotados. El fantasma del comunismo resulta no vencible. Este tipo de fantasmas sólo desaparecen cuando la verdad que manifiestan florece y la mentira que desvelan fenece.

Cualquier comparación con el presente político de Euskal Herria y de los gobierno de los Estados español y francés, no es casualidad, sino totalmente pertinente. Estos Gobiernos han establecido una santa coalición entre los poderes de la República francesa y los poderes de la Monarquía española. A esa coalición se han sumado todos los constructores y defensores del Régimen del 78 (PP-PSOE-Convergencia y Unión, UPN, PNV, la jerarquía de ¨Rouco Varela, la flor y nata de los doctores de Universidad…). Esta coalición persigue un fantasma, un fantasma que sólo habla, un fantasma que aparece y desaparece en sus ocasionales comunicados y que es aparecido por detenciones calculadas en el tiempo, de militantes de una organización armada que ya no existe. Que decidió hace más de tres años, acabar con una de sus señas de identidad, la inevitabilidad de la lucha armada para lograr la autodeterminación de Euskal Herria. Desde esa fecha no hay organización armada llamada ETA. Y los repetidos comunicados, gusten más o menos, reafirman una y otra vez su decisión de abandonar la lucha armada. Es el fantasma de ETA.  Sólo existe una coalición de la vieja España y de la vieja Francia, que se empeña en la cacería imposible de un fantasma, que ya no existe pero habla.

Ya no existe, porque decidió acabar, morir como organización armada. Y fue decisión difícil para ETA, tomada, segurmente muy tarde, y tras fuertes debates, en condiciones realmente difíciles, de acoso y dificultad cada vez mayor no solo en el plano de la lucha armada, sino de acoso y cercamiento en los terrenos políticos, mediáticos y financieros. Pero la decisión fue de ETA. Lo mismo que la decisión y realización de atentados fue decisión de ETA, la decisión de acabar con la “inevitabilidad de la lucha armada” fue decisión de ETA. Así lo hizo público y así lo ha reafirmado desde entonces. Esa decisión convierte a ETA en un fantasma que habla, que sólo avisa de la maniobra de un falso relato y anuncia una verdad: Euskal Herria sigue siendo una nación oprimida.

Y es cierto que Euskal Herria sigue siendo una nación a la que se le prohíbe incluso hacer una consulta. Una nación que contra su manifestación expresa en Referendum organizado por el estado español, es forzada a ser parte de la OTAN. Una nación a la que se le cierra el primer y único periódico diario euskaldún, en un juicio que a los años declara la inocencia de todos los detenidos y torturados.

Y es cierto que la Santa Coalición de estas seudo-democracias (lo llaman democracia y no lo es, afirmaba todo el M-15 en Madrid) francesa y española exijen al fantasma un relato, disfrazado de ética universal, y profundamente inmoral: exijen el reconocimiento de que España es una democracia; los que ejercen violencia extrema (guerra de Irak, guerra de Afganistan, golpe de estado contra Chavez, participación en todas las guerras de la OTAN…) para conseguir objetivos políticos (derrocar al chavismo(¿), implantar la democracia en Irak (¿)…)esos mismos exijen al fantasma que diga.que toda violencia, venga de donde venga y sea cuando sea es ilegítima; los mismos que sin condena (sino con amnistias) y sin pedir perdón por los crímenes del franquismo, fueron bautizados de demócratas, exijen al fantasma el arrepentimiento y a todos la condena. Los defensores de la ética universal, recurren a la ética inquisitorial. Las brujas eran condenadas a la hoguera, hicieran o dijeran lo que dijeran. Si reconocían su brujería, iban a la hoguera; si no reconocía su brujería, iban a la hoguera por mentirosas.

Finalmente, al igual que el espectro del Rey de Dinamarca, que reconocía que estaba “condenado por cierto plazo… hasta que se quemen y purifiquen los turbios delitos que cometí en mis días naturales”, el fantasma de ETA ha reconocido públicamente que su lucha armada ha ocasionado sufrimiento, y en ocasiones sufrimiento radicalmente innecesario, en ambas partes del enfrentamiento, que ha habido efectos colaterales, que lamenta este sufrimiento, y  que todo este sufrimiento habría sido evitado si los derechos mínimos del pueblo vasco hubieran sido reconocidos en el año 78, en vez de ser sacrificados en el altar de los poderes franquistas.

Podrán detener a uno y otro militante actual de ETA, podrán erradicar toda su dirección (ya no dirección militar, sino dirección política deseando entregar las armas que les quedan), y sin militantes y sin dirección el fantasma de ETA, el que habla, no el que practica lucha armada, seguirá apareciendo y desapareciendo hasta que su afirmación verdadera y su denuncia de la falsa ética del relato que se quiere imponer florezcan en una verdadera fiesta de la libertad, del pueblo vasco y de todos los pueblos sometidos al estado español, especialmente la libertad del pueblo español y el fin de sus cadenas: la herencia del imperio colonial español, la herencia del caciquismo, la herencia del franquismo, la herencia del juancarlismo. Herencia que hay que conocer para construir otro camino, radicalmente distinto, hacia el futuro.


Un mundo a la deriva

· 0 comentarios

Iosu Perales

Me preocupa lo que está por venir. Los comienzos del siglo XXI están siendo testigos del surgimiento de un mundo diferente del  hasta ahora conocido. Y como en todo proceso de cambio se está produciendo malestar e incertidumbre en el conjunto de la sociedad mundial. Nadie sabe ciertamente hacia dónde vamos.

Este dilema choca con una cierta autocomplacencia que nos ha acompañado durante décadas, al compás de un extraordinario desarrollo de la técnica, los constantes avances científicos y el aumento general de la calidad de vida de segmentos de la población. Y ello a pesar de que apenas ha amainado el sufrimiento de cientos de millones de personas, lo que desvela la inconsistencia de todo optimismo universal predicado por los vendedores de una globalización incapaz de erradicar la pobreza.

Pienso que, ahora, el escepticismo  de la modernidad sustituye a la euforia de la modernización.  De pronto hemos descubierto que estamos en situación de riesgo. Es verdad que no es la primera vez que se producen cambios radicales en la historia de la humanidad y podríamos concluir que estamos viviendo otro proceso crítico, uno más.

Sin embargo los cambios actuales tienen unas peculiaridades que lo diferencian de otros períodos críticos. La democracia está mostrando su fragilidad. Se halla sometida a riesgos constantes que provienen tanto desde fuera como desde dentro del propio sistema democrático. Si bien es verdad que históricamente los mayores peligros y los mayores enemigos de la democracia han provenido del exterior, en los últimos años se da la paradoja que cuanto más se extiende la democracia mayor resulta su debilidad interna. La desafección ciudadana hacia la política y los partidos políticos mucho tiene que ver con la duda ciudadana de si es verdad que gobiernan los elegidos en las urnas.

Vivimos en el reino mundializado de un solo modo de producción y creación, a través de la mano invisible, del mercado capitalista planetario. En este escenario las revoluciones tecnológicas, electrónicas han cambiado el instrumental del capitalismo.

El capital financiero se relaciona a la velocidad de la luz y ello ha facilitado que el capital se haya vuelto independiente, incontrolado por la política, se trata del capital financiero, del capital bursátil financiero. Sabemos que de las transacciones, de los cambios de identidad, no llega al 15% lo que corresponde a la creación de valor, el resto, más del 85% corresponde a capital virtual, especulativo que circula por el planeta las 24 horas del día. Sumas astronómicas circulan sin parar haciendo dinero con el dinero. Pero la pobreza no es virtual. La mortalidad infantil en el Sur, por hambre, desnutrición, falta de vacunas, no es virtual. El capitalismo ha creado fabulosas riquezas, pero al mismo tiempo ha fabricado una pirámide de muerte que llega hasta el cielo.

La crisis de la democracia está ligada a una globalización que provoca nuevos problemas que la comunidad internacional no estamos sabiendo resolver. Estructuras y organizaciones económicas o tecnológicas no democráticas -puesto que no reúnen dos requisitos básicos como son control de los gobernantes por los gobernados y el control mutuo entre gobernantes-, determinan políticas económicas de Estados y gobiernos en contra de la opinión de pueblos que deberían ser tratados como soberanos. La pesada carga de la deuda y los brutales ajustes para pagar lo que en buena parte es deuda ilegítima, hace que el mundo sea tan desigual que apenas existe esperanza para los países del Sur. No cabe duda que la deuda es un gran negocio que condena a países enteros a la precariedad  y el mal desarrollo.

Yo denuncio, con humildad pero con firmeza, a las estructuras opacas que desplazan a los gobiernos legítimos y los sustituyen. Digo que la ausencia de una política democrática a escala global está haciendo posible que grandes corporaciones y organizaciones financieras estén llevando a cabo una verdadera toma del poder, un control del mundo al margen de la política. El Estado democrático sustituido por un estado de derecho privado que no tiene como referencia a los Derechos Humanos y basa su lógica en la eficacia de rentabilidad, se desliza hacia una falta de orden, hacia una anarquía, lo que queda demostrado por los brutales índices de desigualdad y pobreza. No citaré las cifras del horror públicamente conocidas y que demuestran que cientos de millones de seres humanos mal viven humillados, olvidados, sin esperanza.
Sinceramente pienso que vivimos una época en la que corremos el peligro de una capitulación del Estado de Derecho ante organismos corporativos que toman decisiones secretas, sin transparencia pública, y muchas veces obviando el sistema político formado por gobierno, parlamento, jueces, opinión pública.

La democracia está siendo golpeada desde dentro por fuerzas económicas y potencias que llevan al mundo a múltiples guerras y a un estado general de inseguridad mundial. Naciones Unidas que es el foro donde se expresa la voluntad general de paz de los pueblos, apenas tiene peso en las decisiones que se toman en el pequeño grupo del Consejo de Seguridad. Lo cierto es que el mundo se ha vuelto un espacio de riesgo, sin que sepamos qué evolución tendrá en los próximos años conflictos que hoy parecen estancados a perpetuidad.

Sí, fue una decisión desacertada iniciar la guerra de Irak, lo que nos ha traído consecuencias de incalculable importancia. Ni había armas de destrucción masiva ni era posible imponer un cambio político democrático mediante la destrucción de ciudades y la muerte de cientos de miles de personas civiles. A la democracia se llega mediante procesos protagonizados por la sociedad civil que procuran el retorno de la política y el reconocimiento y respeto de la diversidad. Una sociedad bombardeada sólo puede, en el mejor de los casos, luchar por sobrevivir. En realidad estoy persuadido que guerras que nos asolan han sido iniciadas por intereses económicos y el afán de controlar materias primas, aun cuando los discursos que pretenden justificarlas hablen de derechos humanos y de democracia. Hay una doble moral en las relaciones internacionales, que es lo que explica que países que envían misiones de paz sigan vendiendo armas a los actores bélicos.

Yo me pregunto, al igual que el gran escritor uruguayo, Eduardo Galeano, ¿será que las guerras necesitan las armas o que las armas necesitan las guerras? Creo que las dos cosas son ciertas.

La gobernanza mundial, legítima, eficaz, encuentra enormes dificultades para al menos orientar una salida razonable y justa a los numerosos conflictos armados que forman ya una constelación incontrolable. Se eliminaron dictadores con métodos detestables y lo que hoy tenemos son países rotos por los que el terrorismo campa a sus anchas. Si Naciones Unidas, si el derecho internacional, no pueden re-orientar el drama para abrir ventanas de oportunidad a la paz, la democracia planetaria como modo de convivencia estará derrotada, y el miedo global se impondrá sobre la democracia. Hoy más que nunca el multilateralismo debe sustituir los deseos y decisiones unilaterales, impedir la ilegalidad internacional, y procurar siempre el diálogo y la negociación. Los acuerdos entre Estado Unidos y Cuba y entre varios poderosos países e Irán, son un camino a seguir.

Pero hemos de reconocer que otros conflictos internos amenazan también a los sistemas democráticos. Estoy pensando en las grandes redes de narcotráfico, de tráfico de armas, en la criminalidad común, que penetran en las estructuras de los estados extendiendo una metástasis mortal.

La región de Centroamérica que conozco muy bien, vive bajo el acoso de la criminalidad. Sólo en El Salvador nos acercamos a 450 homicidios por mes, y no podemos evitar pensar y creer que hilos no visibles manejan este escenario de inseguridad y muerte. Es un hecho que este fenómeno daña gravemente a la democracia, a la vida política y a sus actores, y es fuente de descreimiento y desafección de la gente corriente hacia las instituciones.

Como ya sabemos sobradamente el narcotráfico es poderoso. Puede corromper y corrompe regímenes políticos. Las instituciones de México están completamente penetradas por los narcos. Honduras y Guatemala son países secuestrados por el narcotráfico.
La prevención y represión de la criminalidad es un problema mundial, de ciudadanías, de Estados, un problema que debe llevar a todas las instituciones políticas a trabajar juntos en las esferas nacional e internacional. El desafío que representa a la convivencia, a la paz y a la democracia es demasiado importante como para hacer del problema una fuente de ventajas políticas y electorales.

Lamentablemente, la democracia planetaria pareciera tener enormes dificultades para entender adecuadamente los peligros que le amenazan y para dar respuesta a los nuevos retos a los que se enfrenta la humanidad.

Un factor de debilitamiento de la democracia lo constituye la pobreza. Seamos claros: cientos de millones de personas en el mundo difícilmente pueden creer en las bondades de la democracia cuando lo que sucede es que los países más desarrollados que la defienden dan la espalda al drama de un mundo consumido por la miseria en grandes extensiones de nuestro planeta. Los Objetivos del Milenio que tanta expectación crearon no han cumplido su compromiso. Y las promesas incumplidas son la peor de las noticias, pues fabrican poblaciones escépticas, descreídas.

Los Objetivos del Milenio fueron un avance. Juntos nos propusimos acabar con la pobreza extrema. El balance, 15 años después, es de luces y sombras. Es cierto que ha habido avances alentadores, como por ejemplo en la reducción de la mortalidad infantil, en la lucha contra el sida, en el acceso a la educación. Pero la malnutrición infantil sigue haciendo estragos, la igualdad de género sigue estando lejos, la mortalidad materna y neonatal sigue siendo enorme, la extrema pobreza es demasiado grande. Es verdad que ha disminuido el número de personas que viven con $1,25 dólares por día, en poco más del 10%. Pero la tasa alta de fertilidad  y el crecimiento de la población siguen produciendo más pobres. Por otra parte, ¿quién puede creer que obtener un ingreso de $1,25 por día supone salir de la extrema pobreza? A veces, uno está tentado a pensar que con este tipo de estándares, los gobiernos y organismos internacionales nos auto engañamos y desconsideramos la dignidad de las multitudes empobrecidas. Espero que los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), nuevos objetivos que vencen en 2030, subsanen las sombras de los Objetivos del Milenio y esta vez sí se cumplan los objetivos que de todos modos deben ser revisados, como es el caso del ingreso para salir de la extrema pobreza.

Pero mi reflexión sobre la pobreza es para plantear que se trata de hablar de DERECHOS. De todos los derechos para todas las personas.

El compromiso de la comunidad internacional no debe instalarse en el asistencialismo, en el paternalismo, en la decisión unilateral de los países más ricos. Derechos para todas y todos significa que estamos obligados a cumplir; que somos corresponsables del estado dramático de más de medio mundo. No debemos caer en la tentación de creer que otro mundo peor es probable. Pero lo cierto es que el futuro no es una rueda de luces desplegándose hacia adelante. La incertidumbre es demasiado grande para la humanidad de nuestro tiempo.

Lo cierto es que la globalización actual, la del libre mercado, no está reduciendo atávicas desigualdades. Pareciera que se lucha contra los pobres en lugar de contra la pobreza. Mientras esto ocurre, llamativamente, las fortunas de los tres seres humanos más ricos equivalen al producto interior bruto conjunto de los 48 países más pobres. 

Es verdad que la actual globalización capitalista ha generado resultados en apariencia positivos en segmentos precisos y lugares geográficos concretos, pero mucho más dudoso resulta, en cambio, que sirva para reorientar  en un sentido saludable y sostenible las relaciones económicas que hagan posible preservar servicios sociales de peso y la centralidad de las personas. Por el contrario, estoy convencido que la causa principal de una gran incertidumbre global viene dada por la rotunda primacía de la especulación en las relaciones económicas contemporáneas.

Tampoco sorprende que la globalización se vea acompañada de un crecimiento formidable de los flujos migratorios. Ciertamente este fenómeno obedece a causas diversas como el crecimiento demográfico en países empobrecidos, los conflictos bélicos a menudo desatados por la codicia energética y las agresiones medioambientales. La globalización expresa la plena libertad para los movimientos de capitales, pero restringe los movimientos de seres humanos. Así es como el mar Mediterráneo es hoy un gran cementerio de población subsahariana, y como las fronteras con el norte de América espacios de gran riesgo para la vida. Las migraciones crecerán aún más en el futuro y me temo que nuestro  mundo no está preparado para la solidaridad. Y una democracia planetaria sin solidaridad no puede llegar a ser. Debemos decir no a los muros levantados en los países ricos contra los migrantes. Nadie abandona su tierra, su casa, por gusto. El drama es enorme y duele escuchar de boca de un primer ministro tan importante como el Reino Unido llamar plaga a los migrantes en forma despreciativa.

Vuelvo a recordar: la democracia traiciona su promesa de un mundo mejor cuando la vida se ve gobernada por la tiranía financiera y la política queda reducida a una sombra de sí misma. Pero la democracia es también dañada cuando desde la política se defiende un gran apartheid mundial que condena a millones de personas al hambre, a la exclusión, a la persecución política y a las consecuencias de las guerras; y se impide a migrantes desesperados y vulnerables llegar a países del Norte donde puedan salvar sus vidas.

La democracia planetaria también se ve amenazada por los desastres medioambientales. Las agresiones contra la naturaleza y el progresivo agotamiento de recursos básicos, lejos de retroceder han ganado terreno. La lógica del libre mercado anula a la lógica del medio ambiente. La conclusión es muy clara: si queremos que la totalidad de las personas gocen de todos los derechos, si queremos que la vida digna de los seres humanos se de en el marco de un equilibrio con el medio, debemos dejar a un lado aquellas fórmulas que privilegian los beneficios e intereses de unos pocos. Salvar la vida del planeta es salvar la vida de la especie humana, ¡qué mejor legado para las nuevas generaciones!

Sé que suena raro hablar de los derechos de la naturaleza. Pero, realmente, sólo reconociéndolos seremos capaces de actuar con coherencia para construir una armonía entre los seres vivos, entre los seres humanos y la el conjunto de la naturaleza. Ya no se trata de dominar la naturaleza para someterla, sino de respetarla para preservarla. En realidad somos completamente interdependientes: sin un medio natural decente no podríamos vivir.

Es por ello que me congratulo del compromiso de algunos países más desarrollados con el descenso del CO2. Compromiso que debe ser extensible a otros que aún no se han comprometido con los protocolos de Kioto.

La democracia planetaria hoy en crisis, atacada desde dentro, necesita refundarse. 
Para lograrlo, necesitamos organizar una gobernanza mundial en la que la ONU se erija como principal pilar. Pero se trata de unas nuevas Naciones Unidas trabajando por un orden internacional democrático en el marco de un derecho internacional activo, diferente al actual. Del mismo modo que deben fiscalizarse las instituciones de cada Estado, también los organismos internacionales sobre los que se estructura el orden internacional deben ser objeto de un control democrático. Desde este enfoque no se trata ya de detener el despliegue internacional sino de democratizar las organizaciones internacionales.

El derecho internacional ha de trascender el actual sistema interestatal y estructurar un orden verdaderamente mundial en el que se estructuren poderes e instituciones capaces de imponer reglas tanto a individuos como a los Estados y a las demás organizaciones infra y supra estatales.

En este punto quiero ser claro: la limitación de la soberanía de los estados es una demanda de la democracia mundial, pero lo que no es aceptable es que esa limitación sea ejercida por otros estados fuertes, condicionando la soberanía de los demás estados. La ONU, como modelo seguramente caduco no resuelve adecuadamente este problema.

Algunos analistas aseguran que el prestigio de la ONU aumenta justamente cuando no actúa y decrece cuando lo hace. Creo que es un diagnóstico injusto, pero es una afirmación que debe alertarnos.

Para empezar la Carta constitutiva de Naciones Unidas necesita cambios. El poder de algunos  estados expresado en el veto representa una contradicción con el artículo 2 de la Carta que señala en su apartado uno que la Organización se basa en el principio de igualdad soberana de todos sus miembros. En el apartado siete de este último artículo se establece la prohibición expresa de intervenir en las cuestiones internas de cada estado.

La adecuación de la ONU a los tiempos actuales pasa por que diversos estados renuncien a su privilegio de imponer la fuerza a favor de un sistema de seguridad colectiva que proteja a los débiles y de responder rápidamente a los actos y situaciones que perturban la paz mundial. De esta manera, la Asamblea General tiene que ejercer un control sobre el Consejo de Seguridad, y por otro lado debe haber un control jurisdiccional sobre las decisiones de este mismo Consejo por parte de un Tribunal Internacional de Justicia decisorio y no simplemente consultivo.

Afortunadamente en los últimos años ha crecido una corriente de opinión que abunda en la idea de una reforma en profundidad de la Carta de 1945.

Propongo algunos ámbitos de reforma de la ONU: 1. El Consejo de Seguridad debe ceñirse de forma obligatoria a los principios del derecho internacional. De forma que ninguno de sus miembros pueda utilizar su poder para proteger a un país aliado cuando éste incumple la Carta y/o el derecho internacional. 2. Es necesario modificar el formato del propio Consejo que refleja una constelación de poderes de 1945. Es necesario acabar con el derecho de veto que, siendo antidemocrático, carece de sentido en el siglo XXI. 3. Es imprescindible reforzar el Tribunal de Justicia de La Haya, cuya competencia debe obligar a los gobiernos al cumplimiento de sus resoluciones.

No puede haber buena gobernanza mundial sin un marco jurídico adecuado. 4. Sería conveniente un parlamento global. 5. La ONU debe ser considerada no como un actor más, sino como un régimen que se define como conjunto de expectativas mutuas, normas, regulaciones, principios explícitos, apoyos financieros y energías organizadas.


No deseo alargarme en este punto. Hay muchos asuntos sobre los que trabajar para una buena reforma de la ONU, más de medio siglo después de su creación.

Como veréis he centrado este texto en las dificultades de la democracia planetaria. Concluyo convencido de que otro mundo es posible. Clavemos los ojos más allá de la infamia para imaginar y construir otro mundo más justo y más humano.

emeek emana

Soberanía y emancipación

Soberanía y emancipación
Bikila

Mosaiko. Gure esju dago

Mosaiko. Gure esju dago
VIDEO. Pincha la imagen

Gorripidearen Aurkezpena

Lehenengo Konferentzia

Lehenengo Konferentzia
1ª Conferencia de Gorripidea

Eztabaida - Debate

Dekalogoa

Gure esku dago

Giza eskubideak / DDHH

Gernikako akordioa

Garoña Itxi Orain!

VIDEO. German gogoan

Etxe kaleratze gehiagorik ez!

Etxe kaleratze gehiagorik ez!
VIDEO: Pásalo

EUSKAL PRESOAK EUSKAL HERRIRA

EUSKAL PRESOAK EUSKAL HERRIRA
Joxe Iriarte "Bikila" Cumbre del Akonkagua 6.959 m

Artxiboa

Etiketak