Discurso del Papa Francisco en el II EMMP

martes, 14 de julio de 2015 ·

Papa Francisco

Expo Feria, Santa Cruz de la Sierra (Bolivia).Jueves 9 de julio de 2015

Hermanas y hermanos, buenas tardes.

Hace algunos meses nos reunimos en Roma y tengo presente ese primer encuentro nuestro. Durante este tiempo los he llevado en mi corazón y en mis oraciones. Y me alegra verlos de nuevo aquí, debatiendo los mejores caminos para superar las graves situaciones de injusticia que sufren los excluidos en todo el mundo. Gracias Señor Presidente Evo Morales por acompañar tan decididamente este Encuentro.

Aquella vez en Roma sentí algo muy lindo: fraternidad, garra, entrega, sed de justicia. Hoy, en Santa Cruz de la Sierra, vuelvo a sentir lo mismo. Gracias por eso. También he sabido por medio del Pontificio Consejo Justicia y Paz, que preside el Cardenal Turkson, que son muchos en la Iglesia los que se sienten más cercanos a los movimientos populares. ¡Me alegra tanto! Ver la Iglesia con las puertas abiertas a todos Ustedes, que se involucre, acompañe y logre sistematizar en cada diócesis, en cada Comisión de Justicia y Paz, una colaboración real, permanente y comprometida con los movimientos populares. Los invito a todos, Obispos, sacerdotes y laicos, junto a las organizaciones sociales de las periferias urbanas y rurales, a profundizar ese encuentro.

Dios permite que hoy nos veamos otra vez. La Biblia nos recuerda que Dios escucha el clamor de su pueblo y quisiera yo también volver a unir mi voz a la de Ustedes: las famosas tres “t”, tierra, techo y trabajo para todos nuestros hermanos y hermanas. Lo dije y lo repito: son derechos sagrados. Vale la pena, vale la pena luchar por ellos. Que el clamor de los excluidos se escuche en América Latina y en toda la tierra.


1. Primero de todo. Empecemos reconociendo que necesitamos un cambio. Quiero aclarar, para que no haya malos entendidos, que hablo de los problemas comunes de todos los latinoamericanos y, en general, también de toda la humanidad. Problemas que tienen una matriz global y que hoy ningún Estado puede resolver por sí mismo. Hecha esta aclaración, propongo que nos hagamos estas preguntas:

—    ¿Reconocemos, en serio, que las cosas no andan bien en un mundo donde hay tantos campesinos sin tierra, tantas familias sin techo, tantos trabajadores sin derechos, tantas personas heridas en su dignidad?

—    ¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando estallan tantas guerras sin sentido y la violencia fratricida se adueña hasta de nuestros barrios? ¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando el suelo, el agua, el aire y todos los seres de la creación están bajo permanente amenaza?

Entonces, si reconocemos esto, digámoslo sin miedo: necesitamos y queremos un cambio.

Ustedes –en sus cartas y en nuestros encuentros– me han relatado las múltiples exclusiones e injusticias que sufren en cada actividad laboral, en cada barrio, en cada territorio. Son tantas y tan diversas como tantas y diversas sus formas de enfrentarlas. Hay, sin embargo, un hilo invisible que une cada una de exclusionesNo están aisladas, están unidas por un hilo invisible. ¿Podemos reconocerlo? Porque no se trata de cuestiones aisladas. Me pregunto si somos capaces de reconocer que esas realidades destructoras responden a un sistema que se ha hecho global. ¿Reconocemos que ese sistema ha impuesto la lógica de las ganancias a cualquier costo sin pensar en la exclusión social o la destrucción de la naturaleza?

Si esto es así, insisto, digámoslo sin miedo: queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los Pueblos… Y tampoco lo aguanta la Tierra, la hermana Madre Tierra como decía San Francisco.

Queremos un cambio en nuestras vidas, en nuestros barrios, en el pago chico, en nuestra realidad más cercana; también un cambio que toque al mundo entero porque hoy la interdependencia planetaria requiere respuestas globales a los problemas locales. La globalización de la esperanza, que nace de los Pueblos y crece entre los pobres, debe sustituir esta globalización de la exclusión y de la indiferencia.

Quisiera hoy reflexionar con Ustedes sobre el cambio que queremos y necesitamos. Ustedes saben que escribí recientemente sobre los problemas del cambio climático. Pero, esta vez, quiero hablar de un cambio en otro sentido. Un cambio positivo, un cambio que nos haga bien, un cambio –podríamos decir- redentor. Porque lo necesitamos. Sé que Ustedes buscan un cambio y no sólo ustedes: en los distintos encuentros, en los distintos viajes he comprobado que existe una espera, una fuerte búsqueda, un anhelo de cambio en todos los Pueblos del mundo. Incluso dentro de esa minoría cada vez más reducida que cree beneficiarse con este sistema reina la insatisfacción y especialmente la tristeza. Muchos esperan un cambio que los libere de esa tristeza individualista que esclaviza.

El tiempo, hermanos, hermanas, el tiempo parece que se estuviera agotando; no alcanzó el pelearnos entre nosotros, sino que hasta nos ensañamos con nuestra casa. Hoy la comunidad científica acepta lo que hace ya desde mucho tiempo denuncian los humildes: se están produciendo daños tal vez irreversibles en el ecosistema. Se está castigando a la tierra, a los pueblos y a las personas de un modo casi salvaje. Y detrás de tanto dolor, tanta muerte y destrucción, se huele el tufo de eso que Basilio de Cesarea –uno de los primeros teólogos de la Iglesia- llamaba “el estiércol del diablo”. La ambición desenfrenada de dinero que gobierna. Ese es “el estiércol del diablo”. El servicio para el bien común queda relegado. Cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos, cuando la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo, destruye la fraternidad interhumana, enfrenta pueblo contra pueblo y, como vemos, incluso pone en riesgo esta nuestra casa común, la hermana y madre tierra.

No quiero extenderme describiendo los efectos malignos de esta sutil dictadura: ustedes los conocen. Tampoco basta con señalar las causas estructurales del drama social y ambiental contemporáneo. Sufrimos cierto exceso de diagnóstico que a veces nos lleva a un pesimismo charlatán o a regodearnos en lo negativo. Al ver la crónica negra de cada día, creemos que no hay nada que se puede hacer salvo cuidarse a uno mismo y al pequeño círculo de la familia y los afectos.

¿Qué puedo hacer yo, cartonero, catadora, pepenador, recicladora frente a tantos problemas si apenas gano para comer? ¿Qué puedo hacer yo artesano, vendedor ambulante, transportista, trabajador excluido si ni siquiera tengo derechos laborales? ¿Qué puedo hacer yo, campesina, indígena, pescador que apenas puedo resistir el avasallamiento de las grandes corporaciones? ¿Qué puedo hacer yo desde mi villa, mi chabola, mi población, mi rancherío cuando soy diariamente discriminado y marginado? ¿Qué puede hacer ese estudiante, ese joven, ese militante, ese misionero que patea las barriadas y los parajes con el corazón lleno de sueños pero casi sin ninguna solución para sus problemas? Pueden hacer mucho. Pueden hacer mucho. Ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de “las tres t”, ¿de acuerdo? (trabajo, techo y tierra) y también, en su participación protagónica en los grandes procesos de cambio, cambios nacionales, cambios regionales y cambios mundiales. ¡No se achiquen!


2. Segundo. Ustedes son sembradores de cambio. Aquí en Bolivia he escuchado una frase que me gusta mucho: “proceso de cambio”. El cambio concebido no como algo que un día llegará porque se impuso tal o cual opción política o porque se instauró tal o cual estructura social. Dolorosamente sabemos que un cambio de estructuras que no viene acompañado de una sincera conversión de las actitudes y del corazón termina a la larga o a la corta por burocratizarse, corromperse y sucumbir. Hay que cambiar el corazón. Por eso me gusta tanto la imagen del proceso, los procesos, donde la pasión por sembrar, por regar serenamente lo que otros verán florecer, remplaza la ansiedad por ocupar todos los espacios de poder disponibles y ver resultados inmediatos. La opción es por generar procesos y no por ocupar espacios. Cada uno de nosotros no es más que parte de un todo complejo y diverso interactuando en el tiempo: pueblos que luchan por una significación, por un destino, por vivir con dignidad, por “vivir bien”, dignamente, en ese sentido.

Ustedes, desde los movimientos populares, asumen las labores de siempre motivados por el amor fraterno que se revela contra la injusticia social. Cuando miramos el rostro de los que sufren, el rostro del campesino amenazado, del trabajador excluido, del indígena oprimido, de la familia sin techo, del migrante perseguido, del joven desocupado, del niño explotado, de la madre que perdió a su hijo en un tiroteo porque el barrio fue copado por el narcotráfico, del padre que perdió a su hija porque fue sometida a la esclavitud; cuando recordamos esos “rostros y esos nombres” se nos estremecen las entrañas frente a tanto dolor y nos conmovemos, todos nos conmovemos… Porque “hemos visto y oído”, no la fría estadística sino las heridas de la humanidad doliente, nuestras heridas, nuestra carne. Eso es muy distinto a la teorización abstracta o la indignación elegante. Eso nos conmueve, nos mueve y buscamos al otro para movernos juntos. Esa emoción hecha acción comunitaria no se comprende únicamente con la razón: tiene un plus de sentido que sólo los pueblos entienden y que da su mística particular a los verdaderos movimientos populares.

Ustedes viven cada día, empapados, en el nudo de la tormenta humana. Me han hablado de sus causas, me han hecho parte de sus luchas, ya desde Buenos Aires, y yo se los agradezco. Ustedes, queridos hermanos, trabajan muchas veces en lo pequeño, en lo cercano, en la realidad injusta que se les impuso y a la que no se resignan, oponiendo una resistencia activa al sistema idolátrico que excluye, degrada y mata. Los he visto trabajar incansablemente por la tierra y la agricultura campesina, por sus territorios y comunidades, por la dignificación de la economía popular, por la integración urbana de sus villas y asentamientos, por la autoconstrucción de viviendas y el desarrollo de infraestructura barrial, y en tantas actividades comunitarias que tienden a la reafirmación de algo tan elemental e innegablemente necesario como el derecho a “las tres t”: tierra, techo y trabajo.

PINCHA AQUÍ PARA LEER MÁS: http://www.alainet.org/pt/node/170996

2 comentarios :

RESISTENCIA ANTIESPAÑOLA dijo...
15 de julio de 2015, 13:45  



Comunicado de la Resistencia :

Recientemente se han constituido los nuevos gobiernos en los Ayuntamientos y pronto en la mayoría de Comunidades Autónomas del estado español, producto de las elecciones llevadas a cabo el 24 de mayo, y que han configurado un mapa novedoso del reparto de poder, como consecuencia de la nueva correlación de fuerzas resultante de dichas elecciones.

Se han formado pactos y gobiernos de conveniencia , en los que abundan alianzas llamativas y clarificadoras en muchos casos, de los derroteros que puede tomar la política en estos momentos. Desde acuerdos pp-ciudadanos, o psoe-ciudadanos, de lo más lógicos, vista la trayectoria neofascista de dichas organizaciones, hasta acuerdos curiosos que siembran razonables dudas sobre la posición que ocupan o pretenden ocupar los exmiembros del 15-M.

Desde la Resistencia Antiespañola siempre hemos defendido que con los partidos españoles, especialmente con los más representativos del régimen ( psoe , pp ) no cabe ningún pacto o alianza , y lo único que se puede negociar con estas formaciones son las condiciones para un traspaso de poderes a las Naciones que aspiran a lograr su Independencia, con el fin de conseguir la creación de los nuevos estados catalán, vasco, galego, y cuantos otros pueblos quieran constituirse en estados libres e independientes.

Esperamos que Podemos y sus marcas blancas, apoyen decididamente los procesos políticos que se están llevando a cabo en distintos territorios, como por ej. Catalunya ; si así lo hacen , mostrarán una faceta digna de respeto y alabanza, y contarán con el beneplácito de miles de ciudadanos comprometidos con la causa de la libertad y los derechos civiles.

RESISTENCIA ANTIESPAÑOLA dijo...
15 de julio de 2015, 13:46  



En estas fechas, hemos asistido también al hecho histórico de la ruptura de la coalición CiU , debido a la actitud intransigente y obcecada de buena parte de la dirección y militancia de UDC, partido que siempre apareció como el obstáculo interno de esa coalición y que impedía avanzar en la construcción política de Catalunya.
UDC como formación , ha mostrado permantentemente su carácter netamente españolista, y se comprendía que con una fuerza política de ese sentido, no se podía seguir con paso firme , sino sorteando impedimentos que ellos mismos ponían al proceso constituyente.

Es por ello, que a nuestro entender, el camino tomado por CDC ha sido el más indicado para los intereses de Catalunya y del proceso de construcción nacional. Al romper con el lastre que suponía UDC, se podrá progresar con más rapidez y eficacia en el camino emprendido hacia la libertad.

Felicitamos pues, a CDC y pedimos a todos los partidos , asociaciones, etc., vinculados al Derecho a Decidir, la mayor unidad en torno al proceso, para alcanzar satisfactoriamente los objetivos marcados , cuando sólo quedan tres meses para la gran cita electoral que puede, y debe, significar un antes y un después para Catalunya, un paso seguro y definitivo hacia la ansiada liberación del yugo español.

Queremos mostrar también nuestra satisfacción y total apoyo a las manifestaciones y cadenas humanas llevadas a cabo en Euskal Herria por el colectivo Gure esku dago, para demandar a los estados español y francés el respeto y la posibilidad de realizar , al igual que en Catalunya , una consulta a favor de la libre expresión en torno al Derecho a Decidir el futuro político de Euskal Herria.

Desde nuestra organización hemos defendido siempre, sin ambajes, el derecho de los pueblos y naciones a expresarse, y a decidir la conformación de su estructura política y su derecho inalienable e irrenunciable a conseguir su libertad.

Reafirmamos pues, nuestro apoyo y admiración por las fuerzas políticas y sociales que están haciendo posible que se tome conciencia sobre los contenciosos , catalán y vasco especialmente, debido a su actualidad, y animamos a otras fuerzas políticas y colectivos ( PNV, BNG, etc. ) a unirse
cada vez con más empuje a estas demostraciones cívicas en las zonas y territorios ocupados.

Juntas, las Naciones conseguirán los objetivos para llegar a su liberación, defendiendo sus derechos, no dejándose pisotear ni amedrentar por el poder central, representado por las formaciones neofascistas psoe, pp, y otras que surgen con fuerza, como Ciudadanos, que no son más que el reverso de la misma moneda.

Frente a las arbitrariedades del estado central, no cabe otra solución que luchar por los derechos civiles, políticos y sociales de los pueblos, en la hora decisiva en la que se encuentra no sólo Catalunya, sino Euskal Herria, Galiza, etc.

Adelante, pueblos, no os rindáis, redoblad esfuerzos y continuad la lucha por las libertades !!
Vivan los pueblos que luchan por su libertad !!

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