El Congreso aprueba la Ley Mordaza y la reforma del Código Penal con el apoyo del PPSOE

viernes, 27 de marzo de 2015 · 0 comentarios

Catálogo de conductas prohibidas: 44 acciones que te costarán una multa

InfoLibre

La nueva Ley de Seguridad Ciudadana, aprobada este jueves en el Congreso, plantea multas de un máximo de 600.000 euros. Las sanciones ascenderán hasta 30.000 euros por impedir un desahucio o tomar y difundir imágenes de la policía.

La aprobación definitiva este jueves de la Ley de Seguridad Ciudadana, con los votos de PP y UPN y el rechazo de toda la oposición, pone fin a 16 meses de tramitación parlamentaria en los que el texto ha sufrido varios cambios con respecto al borrador original que presentó Interior en noviembre de 2013. La norma entrará en vigor el 1 de julio de 2015.

En unos casos han desaparecido del redactado algunas de las conductas más polémicas, como la que sancionaba los "ultrajes a España", y en otros se han rebajado las sanciones a imponer: concentrarse sin autorización ante el Congreso de los Diputados ya no será sancionado con un máximo de 600.000 euros, sino con un máximo de 30.000, siempre que se realice una "perturbación grave de la seguridad ciudadana", según informa Europa Press.

También se ha matizado la norma para establecer que serán multados quienes use graben a la policía y usen esas imágenes de manera que "pueda poner en peligro la seguridad personal o familiar de los agentes".

Finalmente estas son las 44 razones por las que alguien podría ser sancionado con multas que van desde los 100 euros hasta los 600.000 siempre que no sea delito.
4 faltas muy graves: entre 30.001 y 600.000 euros
  • Manifestaciones no comunicadas o prohibidas ante infraestructuras críticas.
  • Fabricar, almacenar o usar armas o explosivos incumpliendo la normativa o careciendo de la autorización necesaria o excediendo los límites autorizados.
  • Celebrar espectáculos públicos quebrantando la prohibición ordenada por la autoridad correspondiente por razones de seguridad pública.
  • Proyectar haces de luz sobre los pilotos o conductores de medios de transporte que puedan deslumbrarles o distraer su atención y provocar accidentes.
23 faltas graves: entre 601 y 30.000 euros
  • Perturbar la seguridad ciudadana en actos públicos, espectáculos deportivos o culturales, solemnidades y oficios religiosos u otras reuniones a las que asistan numerosas personas.
  • La perturbación grave de la seguridad ciudadana en manifestaciones frente al Congreso, el Senado y asambleas autonómicas aunque no estuvieran reunidas.
  • Causar desórdenes en la calle u obstaculizarla con barricadas.
  • Impedir a cualquier autoridad el ejercicio legítimo de sus funciones en el cumplimiento de resoluciones administrativas o judiciales. Este punto sancionaría, por ejemplo, las concentraciones para impedir la ejecución de desahucios.
  • Las acciones y omisiones que impidan u obstaculicen el funcionamiento de los servicios de emergencia.
  • La desobediencia o la resistencia a la autoridad así como la negativa a identificarse a requerimiento de la autoridad o de sus agentes.
  • Negarse a disolver reuniones y manifestaciones en lugares de tránsito público cuando lo ordenen las autoridades competentes cuando concurran los supuestos del artículo 5 de la Ley Reguladora del Derecho de Reunión. Entre estos supuestos se encuentra "cuando se produzcan alteraciones del orden público con peligro para personas o bienes" por lo que podría emplearse esta infracción para sancionar los llamados escraches.
  • Perturbar el desarrollo de una manifestación lícita.
  • La intrusión en infraestructuras críticas (que prestan servicios esenciales para la comunidad) incluyendo su sobrevuelo, cuando se haya producido una interferencia grave en su funcionamiento.
  • Portar armas prohibidas o portar o usar armas de modo negligente y temerario o fuera de los lugares habilitados para ello.
  • Solicitar y disfrutar (por parte del demandante) de servicios sexuales en zonas de tránsito público, cerca de lugares destinados a su uso por menores (colegios, parques...) o en zonas que pueda generar un riesgo para la seguridad vial.
  • Fabricar, almacenar o usar armas reglamentarias o explosivos sin autorización así como la omisión o falta de eficacia de las medidas de seguridad o precauciones que resulten obligatorias.
  • Negarse a las inspecciones en fábricas, locales, establecimientos, embarcaciones y aeronaves.
  • El uso público e indebido de uniformes, insignias o condecoraciones oficiales, o réplicas de los mismos del equipamiento de los cuerpos policiales o de los servicios de emergencia que puedan generar engaño.
  • No colaborar con las Fuerzas de Seguridad en la averiguación de delitos o en la prevención de acciones que puedan poner en riesgo la seguridad ciudadana.
  • El consumo o la tenencia ilícitos de drogas, aunque no estuvieran destinadas al tráfico, en lugares públicos, así como el abandono de los instrumentos empleados para ello.
  • El traslado de personas, con cualquier tipo de vehículo, con el objeto de facilitar a éstas el acceso a drogas (las cundas).
  • Plantar y cultivar drogas en lugares visibles al público.
  • La tolerancia del consumo ilegal o el tráfico de drogas en locales o la falta de diligencia en orden a impedirlos por parte de los propietarios.
  • La carencia de los registros previstos en esta ley para las actividades con trascendencia para la seguridad ciudadana o la omisión de comunicaciones obligatorias.
  • Dar datos falsos para la obtención de las documentaciones previstas en esta Ley.
  • Incumplir las restricciones a la navegación reglamentariamente impuestas a las embarcaciones de alta velocidad y aeronaves ligeras.
  • El uso no autorizado de imágenes o datos personales o profesionales de autoridades o miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que pueda poner en peligro la seguridad personal o familiar de los agentes, de las instalaciones protegidas o en riesgo el éxito de una operación, con respeto al derecho fundamental a la información.
17 faltas leves: entre 100 y 600 euros
  • La celebración de manifestaciones sin comunicar a las autoridades, cuya responsabilidad corresponderá a los organizadores.
  • Exhibir de objetos peligrosos para la vida e integridad física de las personas con ánimo intimidatorio.
  • Incumplir las restricciones de circulación peatonal o itinerario con ocasión de un acto público cuando provoquen alteraciones menores en el normal desarrollo.
  • Las faltas de respeto y consideración cuyo destinatario sea un miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en el ejercicio de sus funciones de protección de la seguridad.
  • Hacer o incitar a actos que atenten contra la libertad e indemnidad sexual, o ejecutar actos de exhibición obscena.
  • La proyección de haces de luz, mediante cualquier tipo de dispositivo, sobre miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para impedir o dificultar el ejercicio de sus funciones.
  • La ocupación de casas y la venta ambulante no autorizada.
  • No denunciar la perdida o el robo de un arma.
  • Las irregularidades en la cumplimentación de los registros previstos en esta Ley con trascendencia para la seguridad ciudadana.
  • No tener la documentación personal legalmente exigida o no denunciar su robo o pérdida.
  • La negligencia en la custodia y conservación de la documentación personal legalmente exigida, considerándose como tal la tercera y posteriores pérdidas o extravíos en el plazo de un año.
  • Negarse a darle la documentación a la Policía.
  • Causar daños a bienes muebles o inmuebles de uso público o privados que estén en la vía pública.
  • Escalar edificios o monumentos sin autorización cuando haya riesgo de que se ocasionen daños.
  • La remoción de vallas, encintados u otros elementos fijos o móviles colocados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para delimitar perímetros de seguridad.
  • Dejar sueltos o en condiciones de causar daños animales feroces, así como abandonar animales domésticos en condiciones en que pueda peligrar su vida.
  • El consumo de alcohol en lugares públicos cuando perturbe gravemente la tranquilidad ciudadana.
Reforma del Código Penal
La otra normativa aprobada definitivamente ayer es la reforma del Código Penal presentada por el exministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, en septiembre de 2013 y la relativa al Pacto Antiterrorista. La reforma del Código Penal contempla una serie de modificaciones pactadas entre el PSOE y el Partido Popular tras la tragedia de Charlie Hebdo. Entre otras, la cadena perpetua -denominada en el texto prisión permanente revisable- para delitos de terrorismo con víctimas mortales y el aumento de la pena máxima de cárcel para delitos de enaltecimiento de terrorismo hasta los 3 años, con lo que las personas condenadas por este delito podrían ir directamente a la cárcel aun sin tener antecedentes penales. También incluye como delito el “adiestramiento pasivo”, en referencia a la visita de páginas web yihadistas.

La reforma del Código Penal supone que el 40% de los comportamientos que antes se consideraban faltas ahora pasarán a ser delito. El otro 60% de las faltas pasarán ahora a ser consideradas infracciones, recogidas en la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, cuya tramitación administrativa tendrá que agotar esa vía y acudir a una jurisdicción menos garantista. Tanto la Ley de Seguridad Ciudadana como el nuevo Código Penal contemplan como infracciones con importantes multas, o delitos, acciones relacionadas con la protesta social, muchas de ellas popularizadas a partir del 15M, como la ocupación de entidades bancarias o las manifestaciones frente al Congreso o parlamentos autonómicos.

El Partido Popular ha sido el único en defender en el Congreso la entrada en vigor de la pena de prisión permanente revisable, a la que han tachado de medida “moderna” que trata de evitar “rigideces” y responde a los “problemas” de las personas. Un hemiciclo medio vacío ha asistido a un debate en el que el PP ha defendido que la cadena perpetua se trata de una medida apoyada por dos tercios de la sociedad, un apoyo que ha sido puesto en duda por la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA). Esta organización ha realizado una encuesta en la que se explican las condiciones del istema penal, y en la que se muestra que, facilitando algunos elementos de información, sobre el coste de mantener en prisión permanente a una persona, los encuestados cambian su opinión sobre esta medida.

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Internacionalismo es reciprocidad

miércoles, 18 de marzo de 2015 · 0 comentarios

A los txistularis y demas solidarios del txoko mirandes que nos recibieron con los brazos abiertos y despidieron con el Eusko Gudariak y la Internacional.

Joxe Iriarte "Bikila" - Miembro de Alternatiba

Hace un año, las Marchas de la Dignidad convocadas desde Andalucía y secundadas por diferentes agentes sociales y sindicales de todo el estado español (incluidas las agrupadas en la columna Euskal Herria,) concentraron en Madrid a centenares de miles de personas que reclamaban pan, trabajo, techo y dignidad.

Las marchas previstas para los días 19, 29 y 21 de marzo, que volverán a concentrarse en Madrid, se plantean esta vez como paso previo para en octubre realizar una Huelga General laboral, de consumo y social en torno a los siguientes objetivos: No pagar de la deuda, ilegal, ilegitima y odiosa. La defensa de los servicios públicos para todos y todas. Trabajo digno con derechos y salario suficiente, reducción de la jornada de trabajo y renta básica. La defensa de los derechos de las mujeres y por un futuro para la juventud. Contra la precariedad laboral y social; no a las reformas laborales. Contra la represión y contra la Ley Mordaza. No a los tratados entre gobiernos y transnacionales contra los derechos sociales; no al TTIP. Por el derecho a una vivienda digna y no al corte de los servicios esenciales de luz, agua y gas. Por el derecho a decidir de las personas, los pueblos y las naciones del estado en los aspectos que atañen a su vida y futuro. No a la OTAN; no a las guerras.

Objetivos todos ellos con las cuales coincido plenamente y me impulsan a participar en la Marcha.

Sé que muchos independentistas de izquierdas piensan que no tenemos por qué estar en las movilizaciones de ámbito estatal. Que basta con que cada cual luche en su territorio, o quizá en Bruselas, pero nunca en Madrid. Incluso lo de evitar coincidir en el tiempo con las movilizaciones generales. Soy de la opinión contraria. Hay dinámicas propias, de ámbito exclusivamente vasco, que no tienen por qué coincidir con otras; pero también debe haber momentos de confluencia necesarios y a todas las escalas. Sean nacionales, estatales e europeas. A mi juicio, el internacionalismo (máxime cuando se trata de pueblos oprimidos por las mismas oligarquías y el mismo sujeto estatal), consiste en unir fuerzas y solidaridades. Un dar y recibir. Un ir y venir.

Por ello es bienvenida la solidaridad que llega a Euskal Herria para exigir a nuestro lado el respeto por los derechos de las y los presos políticos vascos, como lo es también la que apoya nuestra lucha contra el TAV o quienes saludan la celebración del Aberri Eguna. Y por nuestra parte, respondiendo de forma recíproca, acudiendo a distintos lugares del Estado Español, incluida su capital, en defensa de objetivos ecologistas, feministas y sociales, y como no, democráticos, como el derecho a decidir como pueblos y como personas. Sin olvidar el internacionalismo del más alto nivel como el que expresaron las Brigadas Internacionales que el 36 acudieron en defensa de la República y lo que ello suponía en aquel entonces. O el de militantes vascos que murieron en el Salvador combatiendo con el FLM Farabundo Martí. Ciertamente, hay otro internacionalismo, el del fundamentalismo que está eclipsando el internacionalismo de izquierdas, pero eso es harina de otro costal.

El año pasado los componentes de la columna Euskal Herria, recorrimos la sierra y la ciudad de Madrid con las ikurriñas al viento, disfrutamos de un espléndido recibimiento, y una buena comunicación y entendimiento en  los lugares por donde pasamos, sin ocultar por nuestra parte qué somos y qué demandamos. En Euskal Herria, no tenemos enseñas diferenciadas (como en Cataluña) pero si las tuviéramos lo mostraríamos (por dignidad) también en la Marcha de la Dignidad.

Este año volveremos, y nuevo lo haremos con razones propias. Nos encontramos inmersos en un ciclo político y electoral en el que es previsible que se den cambios políticos de entidad en el ámbito institucional, tanto en Euskal Herria como en el Estado Español. Pero tales cambios, sin un contrapoder ciudadano que transforme la correlación de fuerzas sociales y políticas, apenas podrán superar el umbral de deseo. Un contrapoder, solidario de los diferentes pueblos y naciones dentro y fuera del estado. Es la lección de Grecia. Un gobierno de izquierdas comprometido con las demandas populares es un gran paso, pero los obstáculos y presiones de la Troika y las oligarquías locales puede obstaculizar, incluso neutralizar tales cambios si no se cuenta con un pueblo movilizado y apoyado por la solidaridad internacional.


Se trata de compaginar el impulso constituyente propio, el iniciado por la sociedad civil o con propuestas políticas abiertas como la Euskal Bidea, con la necesidad de potenciar un frente de carácter subversivo y plural, internacionalista, anticapitalista y transversal a escala europea, y que agrupe a movimientos de diferente naturaleza: ecologismo, feminismo, movimiento obrero, de liberación nacional, de defensa de libertades democráticas básicas, etc.

Respondiendo a Salvador López Arnal

sábado, 14 de marzo de 2015 · 0 comentarios

No hay peor sectario que aquel que no cree serlo (ni es menos nacionalista quien piensa que solo los otros lo son)

Joxe Iriarte "Bikila"

De tanto en tanto leo algunos de los artículos (por aquello de conocer todo tipo de argumentos) que Salvador López Arnal escribe en Rebelión. Reconozco que muchos me satisfacen, por su agudeza crítica y conocimiento de los temas que aborda. Pero en lo relativo a los conflictos nacionales, sobre todo el catalán, me da que se escora y resbala.

Me llama la atención cómo, de la justa crítica de la naturaleza y comportamiento político social de las élites burguesas catalanas, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, termina siempre atacando de forma un tanto obsesiva el independentismo catalán, incluido el de izquierda (algunas de sus críticas a las CUP dan grima cuando no risa).

Me choca, también, la forma tan basta de abordar el proceso de construcción nacional catalán, el cual en sí mismo, se le antoja, antihumanista, insolidario y burgués. Utilizo el concepto construcción nacional con plena conciencia, distinguiendo su diferente significado en relación a España y Francia, naciones con una historia plagada de imperialismo y colonialismo, y las naciones sin estado, que por no tenerlo, no se han visto implicado en tales desmanes. Otra cuestión es el grado de responsabilidad de sus élites en las rapiñas coloniales. Recientemente, de mano de algunos dirigentes de Podemos se apela a un patriotismo popular español frente a la dictadura de la Troika y la sumisión del PP. Está por ver si ello es posible sin que choque con los patriotismos de las nacionalidades, y sin que sea capitalizado por quienes, hasta el presente, han monopolizado y manipulado su contenido. El estado español no es Venezuela o Cuba, donde el patriotismo es antiimperialismo.

Por mi parte, el patriotismo vasco, está circunscrito a los elementos y aspectos relacionados con lo que algunos autores llaman el “soberanismo de los justos”, o la exigencia de mecanismos políticos y económicos propios necesarios para garantizar el bienestar social de la nación minoritaria. Aspectos todos ellos, compatibles con el internacionalismo y el soberanismo de izquierdas. Y es que Cataluña y Euskal Herria, son proyectos nacionales en construcción, negados y vetados por los Estados (francés y español) que no les reconocen tal derecho, y encima utilizan contra el mismo, todas sus baterías económicas, culturales y políticas. En Euskal Herria tenemos a un auténtico Virrey llamado Urkijo que cual Gran Hermano persigue con escuchas ilegales y lupa en mano todo proceso de implantación y normalización lingüística impulsado desde los ayuntamientos que han decidido dar prioridad a vivir en euskera.

Salvador López Arnal tiene todo el derecho a considerarse catalán y español, republicano federalista y humanista y pensar que su posición es la más racional y laica de las propuestas, pero tiene un problema: que la mayoría de las sociedad catalana no está en su onda y quiere democráticamente independizarse. Digo la mayoría, no toda la sociedad catalana. Y desde luego con posiciones como la suya (y sobre todo, gracias al PSC) no me extraña que el federalismo de corte español esté política e ideológicamente finiquitado en Cataluña. Está la incógnita de Podemos, pero espero que actúen con otros parámetros.

Todo lo dicho, no tendría por mi parte más importancia que la del mero contraste de pareceres, si no fuera por la indignación que me ha producido la forma tan rastrera y sectaria de caracterizar los símbolos independentistas catalanes, y su posible relación contra la Marcha de la Dignidad. Concretamente cuando afirma: “ Yo no estoy dispuesto a acudir a un 22M o 21M de fraternidad, lucha y esperanza y pasearme por las calles de la ciudad resistente, que algunos llaman displicentemente Madrid, tras una estelada. Entiendo que algunos compañeros puedan ser independentistas y sentirse cómodos con ella (…) No tiene sentido vindicar y usar símbolos que nos separan y rompen. Tengo la esperanza, que creo que no será vana, que eso que cuento no vuelva a ocurrir. Si sucediera, que no va suceder, prometo organizar la más razonable y sonada de las protestas (…) Hay banderas que unen y otras que separan. La senyera, que no la estelada, y la republicana juegan en el primer campo, no en el segundo. La estelada no se ubica del mismo modo. No es una amenaza, por supuesto que no, es también un acto de dignidad republicana”.

Salvador cree ver la paja en el ojo del vecino, pero no ve la viga en el suyo.

De entrada, no creo que nadie le pida que vaya a Madrid tras la estelada. Ni que él tenga que conceder a otros que puedan hacerlo (faltaría más). La cuestión estriba en saber si la estelada tiene sitio en tal evento, si es legítimamente aceptada por los organizadores de la marcha y los propios marchistas, vayan tras ella unos pocos o varios miles. Porque de no ser así, ¡Apaga y vámonos! De entrada, un montón de vasc@s nos retiraríamos de la participación en la marcha por entender que no tenemos sitio dentro de ella. Por suerte, los organizadores no son del mismo pelo que Salvador, y han incluido (con buen criterio) entre los objetivos de la marcha reivindicar el derecho a la libre decisión de los pueblos. Tal reivindicación, ¿une o separa? ¡Une! Si entendemos tal unidad como un punto de partida plural contra el enemigo común, entonces…, lo que si separa ¡y mucho! es partir de la idea de que para ir contra tal enemigo solo cabe una posición.

Desde mi condición independentista de izquierdas, he mantenido y mantengo discrepancias con muchos colegas que piensan que no tenemos por qué estar en las movilizaciones de ámbito estatal. Que basta con que cada cual luche en su territorio, (en todo caso, sí en Bruselas pero no en Madrid). Incluso lo de evitar coincidir en el tiempo con las movilizaciones generales. Soy de la opinión contraria. Hay dinámicas propias, de ámbito exclusivamente vasco, que no tienen por qué coincidir con otras; pero también debe haber momentos de confluencias necesarias y en todas las escalas. Sean nacionales, estatales e europeas. A mi juicio, el internacionalismo (máxime cuando se trata de pueblos oprimidos por las mismas oligarquías y el mismo sujeto estatal), consiste en unir fuerzas y solidaridades. Un dar y recibir. Un ir y venir. Por ello es bienvenida la solidaridad que llega a Euskal Herria para exigir a nuestro lado el respeto por los derechos de las personas presas políticas vascas; también a detener la construcción del TAV; o a celebrar el Aberri Eguna. Y por nuestra parte, respondiendo de forma recíproca, acudiendo a distintos lugares del Estado Español, incluida su capital, en defensa de objetivos ecologistas, feministas y sociales, y como no, democráticos.

El año pasado recorrimos la sierra y la ciudad de Madrid con las ikurriñas en ristre, y disfrutamos de buena comunicación y entendimiento en los lugares por donde pasamos, sin ocultar por nuestra parte qué somos y qué demandamos. En Euskal Herria, no tenemos enseñas diferenciadas para el independentismo y el autonomismo, pero si las tuviéramos lo mostraríamos (por dignidad) también en la Marcha de la Dignidad.
Un planteamiento auténticamente republicano y democrático sobre la cuestión nacional, debe partir del reconocimiento del derecho a la secesión. Y si la independencia es un derecho reconocido, no es de recibo afirmar que las banderas independentistas dividen. A no ser, que se piense que una cosa es el derecho y otra su utilización.

Desconozco si independistas catalanes van a participar en la marcha (desde luego, con tales prejuicios de entrada, no me extraña que no lo hagan, si bien puede haber posicionamientos como los que he criticado en el caso vasco). Sí estaremos presentes independentistas de izquierda vasc@s. Lo haremos razonando de la siguiente forma: Nos encontramos inmersos en un ciclo político y electoral donde es previsible que se den cambios políticos de entidad en el ámbito institucional tanto en Euskal Herria como en el Estado Español. Pero tales cambios, sin un contrapoder ciudadano que transforme la correlación de fuerzas sociales y políticas, apenas podrán superar el umbral de deseo. Un contrapoder, solidario de los diferentes pueblos y naciones dentro y fuera del estado español. Es la lección de Grecia. Un gobierno de izquierdas comprometido con las demandas populares es un gran paso, pero los obstáculos y presiones de la Troika y las oligarquías locales puede obstaculizar, incluso neutralizar tales cambios si no se cuenta con un pueblo movilizado y apoyado por la solidaridad internacional.

Se trata de compaginar el impulso constituyente propio, iniciado con la Euskal Bidea, con la necesidad de potenciar un frente político y social de carácter subversivo y plural, internacionalista, anticapitalista y transversal a escala europea, y que agrupe a movimientos de diferente naturaleza: ecologismo, feminismo, movimiento obrero, de liberación nacional, de defensa de libertades democráticas básicas, etc.

Para terminar, López Arnal se considera ardiente antinacionalista, pero con su visión de país demuestra que en realidad en mas nacionalista de lo que piensa. Ciertamente no como la derechona, ni tampoco como el PSOE, pero no por ello su formula nacional (España, país de países, dice)a es neutra y aséptica, incólume de toda tacha nacionalista. Habla de la fraternidad entre los pueblos ¿ello es posible sin estar autodeterminados?, esto es, ¿en pie de igualdad? De un país de países (que a veces denomina Sefarat) dentro de la cual ubica a García Lorca, Castelao, Aresti y Espriu. Pero salvo el primero, que forma parte del país matriz (cultural y lingüísticamente) el resto no son más que parte de la parte , escritores en lenguas que son legales solamente en parte del país, pero no en todo el país. Y es que Cataluña, Galicia y Eskal Herria (o sea los países) según el Estado son lingüísticamente plurales, pero el país que agrupa al resto de los países no (aunque lo sea de facto, por ejemplo por los miles de Gallegos que viven en Madrid). Aresti, que no goza de reconocimiento alguno por parte del supuesto país de países, declamó gritando al cielo: Nire aitaren etxea defendatuko dut! (¡defenderé la casa de mi padre!), metáfora fruto de su época, que se refería al expolio cultural y lingüístico que sufría y sufre Euskal Herria.

¿Qué lugar se asigna en el país de países (donde eventos como la romería del Roció se emiten en todos los canales privados y públicos de ámbito estatal) a hitos como la Korrika, que recorre miles de kilómetros, pasando de mano en mano un testigo comprado por la persona portadora, porque el euskera es todavía un idioma sin normalizar, que necesita de academias de aprendizaje para adultos, que no puede sobrevivir sin tal esfuerzo y apoyo ciudadano? Uno de los muchos ejemplos…

Joxe Iriarte, Bikila. Miembro de Alternatiba y de EH-Bildu.

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