La crisis mundial de refugiados y la crisis de la Unión Europea

miércoles, 30 de septiembre de 2015 · 0 comentarios

Pierre Rousset *
Nunca, desde la Segunda Guerra Mundial, los desplazamientos forzados de población habían conocido tal amplitud y habían sido tan mortíferos ni tan aleatorios y peligrosos, imponiendo a tantos niños y niñas, mujeres y hombres condiciones de existencia tan inhumanas, sufrimientos tan intolerables. Una verdadera tragedia que pone al desnudo la realidad del nuevo orden internacional establecido por la mundialización capitalista, como muestran la multiplicidad y la universalidad creciente de los flujos migratorios.

Actualmente la atención se dirige hacia los refugiados de guerra provenientes de Medio Oriente; pero hay muchos otros conflictos militares, en particular en África, con sus cortejos de poblaciones desplazadas. Hace poco, la prensa hablaba de las víctimas climáticas, golpeadas por millones en Asia. En cuanto a las llamadas “migraciones económicas” contemporáneas, son también “forzadas” (por tanto, políticas) por el desgarramiento del tejido social bajo los golpes del neoliberalismo y la violencia de los regímenes apoyados por las potencias occidentales.

Las migraciones tienen una historia. En el período precedente, vivíamos ya una migración sin esperanza, encarnada por la institutriz filipina convertida en empleada de hogar en Italia, clandestina. Hoy ivimos la hora de las migraciones de supervivencia. La población europea no está todavía en esa situación pero, signo de los tiempos, en países como España o Grecia están de nuevo en marcha verdaderos movimientos migratorios debido a la falta de porvenir para la juventud. No se había visto algo así desde hace decenios.

Se construyen centenares, miles, de kilómetros de muros fronterizos y no solo en Europa. En Israel despreciando los derechos de los palestinos a sus tierras. En los Estados Unidos, frente a México -el mismo México en el que la descomposición del Estado, convertido en narco-Estado, y el aumento inaudito de la violencia, que llega hasta el feminicidio, contribuye a la huida de las poblaciones.

La explosión de las migraciones tiene por tanto múltiples causas: las guerras sin fin, la crisis climática, el desgarro del tejido social, la descomposición de los Estados, el desencadenamiento de violencias sin límites; y, también, la destrucción de los suelos, el hundimiento de las poblaciones que viven de la pesca, el acaparamiento de las tierras campesinas, la marginación de los pobres urbanos, la desposesión de los pueblos en beneficio de las transnacionales…

Todas estas causas concretas tienen un origen común: el modo de dominación impuesto por la mundialización capitalista con la consecuencia de una situación inédita: el permanente estado de desorden geopolítico y, herencia de las derrotas pasadas, una lucha de clases en sentido único llevada a cabo de forma feroz por el núcleo duro de las burguesías mundializadas. La contrarrevolución sin la revolución abre las compuertas a todas barbaries. Una competencia aguda entre antiguos y nuevos imperialismos, entre subimperialismos y otras potencias regionales, como en el Medio Oriente Irán y Arabia Saudita. La guerra de forma permanente como respuesta a la inestabilidad permanente.

Los pueblos pagan un precio enorme por este desorden mundial. A su vez, la “crisis de los refugiados” pone hoy al desnudo el fracaso de la construcción europea/1. Ayer, para poner a Grecia bajo tutela, el Eurogrupo (19 países de los 28 que constituyen la Unión) impuso su ley a costa de las instituciones que están en el corazón de la UE: la Comisión y el Consejo. Hoy, en lo que respecta al tema de la acogida de los sirios, lo que domina es el cada país resuelva los problemas por su cuenta. No solo en Europa del Este, sino también en Francia frente a Italia, hay fronteras que se cierran en el seno mismo del espacio Schengen, de libre circulación. En ciertos países se han movilizado amplios movimientos de solidaridad ciudadana para acoger a los refugiados -en particular en Alemania/2; en otros prevalecen la xenofobia y el racismo en beneficio de un poder de extrema derecha; particularmente en Hungría.

La UE existe, pero la integración europea ha fracasado. Antidemocrático, el proceso de construcción de la Unión no ha dado nacimiento a una ciudadanía europea. Se podía esperar que una identidad común así, solidaria, tomara nacimiento por abajo, en el marco del Foro Social Europeo o de las Marchas contra el Paro y la precariedad, pero esta dinámica se ha atascado.

Dos proyectos han fundado el proceso “por arriba” de construcción de la Unión. El del mercado único, que revela toda su impotencia en tiempos de crisis. El de la Europa potencia capaz de desempeñar un papel particular en el mundo frente a los Estados Unidos y, hoy, China; pero los imperialismos europeos están desdentados. Los ejércitos francés y británico están sometidos a sucesivos recortes presupuestarios. Alemania, pilar económico, sigue siendo un enano militar. ¿Cómo brillar en la escena internacional cuando ni siquiera se es capaz de enfrentarse a los desafíos que lanza Putin a sus propias puertas?

Enfrentarse a la fuente de la “crisis migratoria” es enfrentarse a la mundialización capitalista. Atacar a la fuente de la “crisis europea” es refundar sobre otras bases una Europa abierta a los pueblos tanto hacia el Este como hacia el Sur, comenzando por el espacio mediterráneo. Esta perspectiva es esencial para permitir una acción sostenida y no engañarse con los discursos engañosos de nuestros gobiernos; comenzando por sus pretensiones humanitarias. Así como la movilización ciudadana en Alemania da fe de un verdadero impulso solidario, la patronal germánica dirige una mirada cínica sobre la situación: juzgando que el paro es demasiado pequeño, desea que el país acoja una mano de obra, a menudo cualificada, pero desesperada y dispuesta a aceptar cualquier empleo.

Más que humanitaria, la respuesta europea es muy a menudo militar. En nombre de la lucha contra las mafias y en lugar de abrir vías de inmigración legales y seguras, se da luz verde para llevar a cabo operaciones armadas contra los navíos que les transportan. París utiliza la tragedia de los refugiados para justificar la extensión de la zona de intervención de sus fuerzas aéreas de Irak a Siria. En un número creciente de países miembros de la UE, los soldados son movilizados al lado de los policías para controlar a las poblaciones “extranjeras”.

Es una tendencia de fondo que conocemos bien en Francia, donde los militares patrullan contra la amenaza terrorista/3. Para numerosos expertos, esta política es muy costosa, ineficaz y moviliza demasiados medios cuando el ejército está ya implicado en diversos teatros de operaciones en Medio Oriente y en África. Si se mantiene es porque establece una frontera entre las situaciones de guerra (que competen al ejército) y las situaciones de paz (que competen a la policía), habituando a la población a una especie de estado de excepción permanente. Actualmente, la crisis de los refugiados está instrumentalizada en la misma perspectiva. Cuando las extremas derechas surfean sobre los repliegues identitarios (en Francia, con el Frente Nacional) y cuando tendencias estatales fascistizantes se manifiestan hasta en las puertas de Europa (Turquía) y en el seno mismo de la Unión (Hungría), para defenderlos mejor, tendríamos necesidad de la recuperación de los movimientos antimilitaristas/4, igual que tenemos necesidad de una extensión del combate contra la xenofobia y contra todos los racismos. Muy lógicamente, la brutalidad destructiva de la mundialización capitalista crea las condiciones de emergencia de nuevos fascismos.

La “crisis de los refugiados” es por tanto una faceta trágica de la crisis global inducida por la mundialización capitalista. Exige ser tratada teniendo en cuenta sus especificidades, lo que exige por nuestra parte importantes “puestas al día”. En el período reciente, no hemos dejado de responder, apoyándonos en datos, a los demagogos xenófobos sobre que el flujo de inmigración en Francia permanecía constante. Evidentemente, esto ya no es cierto. Hacemos frente a una crisis humanitaria de una amplitud excepcional; sin embargo, las “formas de pensar” tradicionales de las izquierdas radicales no están adaptados a un desafío solidario así. Han juzgado en lo esencial que la urgencia humanitaria era algo que correspondía solo a los Estados (las Cruz o Creciente rojos) o a asociaciones especializadas. Felizmente, hay importante excepciones, como la notable movilización de la coalición Mihands en Mindanao, en el sur de Filipinas, de la que podemos sacar muchas lecciones/5.

Necesitamos, en efecto, repensar la relación entre lo humanitario y lo político. En un pasado ya lejano, enviábamos ayuda médica a los Frentes de liberación que tenían sus propios servicios de salud, eficaces e implantados. Hoy, en su gran mayoría, las poblaciones desplazadas carecen de organización, si exceptuamos las redes informales por lugares de origen y el recurso a Internet o al teléfono móvil para hacer circular la información.

La respuesta a las crisis humanitarias se impone como un campo esencial para el internacionalismo. La inmensa mayoría de los refugiados no se encuentra en Europa, sino en países del Sur que no tienen ni la infraestructura ni los recursos de los países del Norte -cuando los gobiernos del Norte, hay que recordarlo, tienen una responsabilidad enorme en la actual situación. Los “refugiados del interior” se siguen encontrando en sus propios países, e incluso han permanecido en sus lugares de origen, como las víctimas de una catástrofe climática que no han podido intentar encontrar un refugio en otra parte. Efectivamente, ninguna cifra oficial da cuenta de la amplitud del problema. Las solidaridades Norte-Sur deben organizarse y reforzarse, de forma muy particular, en este terreno.

* Pierre Rousset, del Comité Ejecutivo de la IV Internacional, militante del NPA, anima la asociación Europe Solidaire Sans Frontières (www.europe-solidaire.org). Este artículo fue publicado originalmente en la página de ESSF.

Notas
1/ Etienne Balibar Borderland Europe and the challenge of migration – On the relationship between European construction (or de-construction) and the new reality of human migration », https://www.opendemocracy.net/can-e...
2/ Manuel Kellner, “Elan de solidarité – Réfugiés, bienvenue ! Du nouveau en Allemagne… “, http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article35838, en español, http://www.vientosur.info/spip.php?...
3/ Franck Johannès, “Vigipirate et le fantôme de la guerre d’Algérie” , http://libertes.blog.lemonde.fr/2015/09/07/vigipirate-et-le-fantome-de-la-guerre-dalgerie/
4/ Nick Buxton, Ben Hayes, “Ten years on : Katrina, militarisation and climate change”, https://www.opendemocracy.net/nick-buxton-ben-hayes/ten-years-on-katrina-militarisation-and-climate-change
5/ Sally Rousset, (intervención en la sesión de apertura de los Segundos Encuentros Internacionales “Alternativas frente a los desafíos ecológicos”, Madrid, 26-28 junio 2015), “La crise socio-écologique et

Un terremoto que no se quedará ahí

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Josep Maria Antentas

El 27S confirma el terremoto a cámara lenta que ha sacudido la sociedad catalana en los últimos cuatro años, zarandeada por las políticas de austeridad y la explosión del 15M primero, y por el movimiento independentista después. El sistema de partidos tradicional estalló. Y de las urnas sale una hoja de ruta que muestra que lo que está por venir será igual o más profundo que lo acontenció.

Junts pel sí, refundación de Convergencia y aspiraciones unitarias
Junts pel Sí consigue un buen resultado, 1.616.962 votos (39’6%) y 62 diputados (aunque por debajo de la suma de CiU y ERC en 2012: 1.614.383, 44’4% y 72 diputados), suficiente para asentarse como la fuerza dominante clara del panorama político catalán. En términos porcentuales su resultado es ligeramente superior del obtenido por Mas en 2010 (38’47%) e inferior a los obtenidos por Convergencia i Unió en 1984 (46’8%), 1988 (45’7%), 1992 (46’1%), 1995 (40’95%), aunque en términos de votos es el más alto jamás obtenido por una fuerza ganadora (1.346.729 en 1984, 1.232.514 en 1988, 1.221.233 en 1992, o 1.198.010 en 2010).

Junts es una alianza desigual entre Convergencia y ERC, bajo el liderazgo de la primera, avalada por las organizaciones sociales impulsoras del proceso independentista, ANC y Omnium. Su creación marcó la culminación de los esfuerzos de Mas para forzar una lista “unitaria” con ERC, y asegurándose su continuidad en la presidencia de la Generalitat. Es el resultado directo del desasosiego del independentismo tras las tribulaciones posteriores el 9N y, sobretodo, del fantasma de una posible victoria de una eventual Catalunya en Común en la estela de Barcelona en comú, cuyo triunfo rasgó todo el relato oficial de la política catalana.

En el seno de Junts coexisten dos proyectos en tensión. De un lado, la pretensión de la derecha catalanista de refundar su espacio político cabalgando sobre el proceso independendista, una vez agotado históricamente el instrumento Convergencia, construyendo un nuevo partido “nacional” transversal que se convierta en el pivote central de la política catalana. Del otro lado, la voluntad de ERC, ANC y Omnium de articular una lista unitaria que garantizara una mayoría independentista para proseguir el proceso de ruptura con el Estado. Son dos objetivos estratégicos distintos, pero no contrapuestos, de los cuales el primero actúa como vampirizador del segundo.

Aunque Junts pel Sí sea la herramienta que garantiza la continuidad de Mas al frente de la Generalitat y del proceso independentista (sin controlarlo enteramente, más bien a modo de un surfero sin el cual cae la tabla pero que no controla las olas que la impulsan), expresa a la vez las sinceras aspiraciones unitarias de mucha gente que buscaba una traslación unitaria político-electoral del clamor expresado en las cuatro grandes movilizaciones del 11 de Septiembre desde 2012 en adelante. Junts pel Sí recoge el impulso del movimiento ciudadano por la independencia y ofrece una hoja de ruta que aparece verosímil para el grueso de la base social mayoritaria del independentismo. Existe, sin embargo, una lacerante contradicción entre las esperanzas de la base popular y ciudadana de Junts pel Sí y la supeditación de su proyecto estratégico a una agenda neoliberal estricta. Ahí hay una brecha donde clavar la punta del cincel para sacar a la luz las inconsistencias de su planteamiento.

Los bailes del PSC
El 27S confirma la pérdida de centralidad del PSC, cuyo declive histórico es una tendencia de fondo fruto de su falta de credibilidad tanto en el terreno nacional como en el social, tras las dos legislaturas de gobierno Tripartit en Catalunya (2003-2010) y los dos gobiernos Zapatero (2004-2011). Sin embargo, consiguió estabilizar su caída y remontar hacia arriba tras estar al borde de una “pasokización” irreversible, de caer estrepitosamente a la lona noqueado por el 15M y el proceso independentista, bajo el “liderazgo” inconsistente de Pere Navarro (noviembre 2011-junio 2014). Pero sus 520.000 votos (12’7%) y 16 escaños, aún siendo los peores de su historia e inferiores a los de 2012 (523.333 votos, 14’6%, y 20 diputados), muestran que parece haber tocado suelo y que conserva resortes sobre los cuales intentar levantarse e ir hacia arriba. Su resultado es un éxito visto las perspectivas iniciales y da aires al PSOE de cara las inminentes generales. Lo más importante para Iceta: haber ganado a Catalunya sí que es Pot. Un elemento decisivo para garantizarse un rol visible en la próxima legislatura. Otra vez, como en todas las comunidades autónomas el pasado 24 de Mayo, Podemos queda por detrás del PSOE. Un torpedo directo a su hipótesis de victoria electoral rápida frente a las cenizas de los partidos del régimen.

Sin duda, el PSC ha sabido aprovecharse de la pérdida de empuje de Podemos a escala estatal desde enero de este año y de la incapacidad de Podem para contrarestar en clave catalana dicha situación y para cabalgar sobre la victoria de Barcelona en Comú el 24 de mayo, así como de las habilidades del candidato Iceta para conseguir, combinando bailes (¿populistas?) y buenos recursos oratorios, meterse inesperádamente en la campaña. De aparatero gris a simpático John Travolta, Iceta se ganó durante la campaña el lugar bajo el sol que otros no pudieron tener, vendiendo una fiebre del sábado noche suficientemente animada para transmitir ilusión a los suyos y suficientemente calmada para atraer a una parte del electorado no polarizado por el debate independentista.

El fiasco de Catalunya sí que es Pot
Sin margen para la discusión, Catalunya sí que es Pot (CSQP) ha sido la gran damnificada de éstas elecciones. Entre las expectativas iniciales de reeditar un éxito similar al de Barcelona en Comú y los resultados obtenidos, 364.823 votos (8’9%) y 11 diputados, el contraste es sangrante. Y, simbólicamente, su debacle ante un PSC hundido hace unos meses es decisiva. La permanente reducción de horizontes que ha supuesto su campaña tiene pocos precedentes. Si el mapa dibujado tras las elecciones municipales podía hacer imaginable convertir el 27S en Pesadilla en Mas Street al final nos hemos encontrado en un “sí se puede”Desaparecido en Combate (¿se acuerdan de Chuck Norris en su papel de Rambo de serie B?). Muchas son las razones de este completo descalabro y ellas se entrecruzan no siempre de forma coherente:

Primero, CSQP fue víctima de su propio fantasma y la amenaza de que se acabara constituyendo una candidatura en la estela de Barcelona en Comú precipitó la conformación de Junts pel Sí. Ello modificó completamente el panorama político, haciendo impensable la idea de una posible victoria del “sí se puede”, que perdió automáticamente la capacidad de convertirse en un imán”’atrapalotodo” donde se concentraran las expectativas de cambio social ante la Catalunya de Mas. Se generó un efecto desmovilizador en cadena, y una fuga centrífuga de votos potenciales hacia Ciutadans y PSC por un lado, y la CUP y Junts pel sí por el otro. De “núcleo irradiador” (utilizando uno de los términos manejados por Iñigo Errejón) de un proyecto hegemónico, pasó a ser un colador agujereado desgarrado por dinámicas opuestas en diagonal. Y perdió un pulso decisivo con el PSC.

Segundo, CSQP se configuró como un acuerdo por arriba entre partidos (uno nuevo pero en fase declinante y sin una estructura consolidada, Podem; otro antiguo, ICV, con una fuerte estructura y aparato, pero ya apenas sin peso electoral), con la letal fotografía entre Pablo Iglesias y Joan Herrera como evento fundacional, sin generar ningún tipo de dinámica popular-ciudadana. Justo el reverso de lo que había sido Barcelona en Comú (lo que no quita reconocer que su campaña ha movilizado a un sector importante de la sociedad, como lo refleja el éxito numérico de muchos de sus actos). El descuelgue del Procés Constituenty la no implicación de Barcelona en Comú representaron la puntilla para el proyecto en ciernes. Por supuesto, las limitaciones de ambos actores (la poca cohesión interna en el caso del Procés, y el cansancio tras la resaca de las municipales y de la asunción del gobierno municipal en el caso de Barcelona en Comú) pueden explicar parcialmente su ausencia en el intento de configurar una candidatura del “sí se puede” para el 27S. Pero la responsabilidad fundamental recae en el estilo aparatero de la propuesta encabezada por Podemos e ICV, que empujó hacia afuera a los dos actores que hubieran podido dar un cambio cualitativo al proyecto. Ambos partidos sobrevaloraron su propia fuerza y se negaron a reconducir el proceso para facilitar la incorporación de Procés yBarcelona en Comú. Definitivamente, lo que arrancó a finales de julio bajo el nombre de Catalunya sí que es Pot tenía ya muy poco que ver con el fantasma, tan esperanzador para algunos como amenazante para otros, de la Catalunya en comú que recorrió la vida política catalana tras el 24 de mayo. ¿Intentar proseguir la dinámica de cambio de las elecciones municipales sin el apoyo de Barcelona en comú? ¿Pretender tener credibilidad en el terreno soberanista sin el respaldo delProcés Constituent? Misión Imposible. Aunque Tom Cruise ha protagonizado con éxito las cinco películas de la saga, Catalunya sí que es Pot se ha estampado en la primera. No conviene, pues, que se prodigue en el intento. Ya se sabe que en laspelis de Hollywood todo es posible. En ellas siempre sí se puede… aún en los contextos más inverosímiles.

Tercero, la polarización entorno al debate sobre la independencia ha sido letal para CSQP. Ella favorece a Junts pel Sí, a la CUP, y a Ciutadans. CSQP aparecía en tierra de nadie en este debate, con una posición no siempre distinguible del PSC (a pesar de ser muy diferente). Las pretensiones inciales de Podemos de desbordar el marco del debate independentista no sólo no se cumplieron. Sinó que Podemos fue desbordado por el marco que pretendía rebosar. El desbordador desbordado. De patear el tablero a ser pateados por el mismo. La espiral en negativo para CSQP ha sido infernal. El no tener un discurso serio sobre el proceso independentista, le impide discutir con su base social de izquierdas ligada a la CUP y a ERC. Al carecer de un discurso españolista claro, no puede competir con Ciutadans. Y al no poder generar una dinámica ganadora, una parte de su voto vuelve hacia el PSC. Se le abre la base social bajo los pies. Ello sólo habría podido solventarse con la capacidad de poner sobre la mesa otro eje de debate en el que CSQP hiciera de campo atractor, y al mismo tiempo ofrecer una propuesta sólida en el eje nacional, como la firme defensa de un proceso constituyente catalán no subalterno a dinámicas estatales, que recogiera buena parte de las aspiraciones de la base social independentista. Aunque en su manifiesto fundacional CSQP reivindicaba un proceso constituyente catalán no subordinado y el horizonte de una República catalana cuyos vínculos finales con el Estado español permanecieran abiertos, su discurso de campaña obvió por completo dicho planteamiento, centrándose en la lucha por un referéndum vinculante. Una propuesta carente de credibilidad y que es percibida como un frenazo impotente a cualquier proceso de ruptura institucional, y no como una reformulación distinta, más amplia, del proceso de ruptura que plantea el independentismo.

Conviene señalar, sin embargo, que las insuficiencas de Catalunya sí que es pot en su discurso soberanista, si bien son fruto en primera instancia de las decisiones programáticas adoptadas por las fuerzas que integran dicha candidatura, expresan lo que piensa gran parte de su base social y electoral. Y ello es, a su vez, el talón de Aquiles del independentismo y del conjunto de la izquierda catalana. Es un problema para el primero, porque sin el apoyo de la base social del “sí se puede”, su mayoría será siempre ajustada, y lo es para la segunda, porque al quedarse fracturada entre una posición minoritaria dentro del independentismo y una posición minoritaria exterior al mismo, no consigue articular un espacio que pueda postularse de forma creíble como alternativa con vocación mayoritaria. No preocuparse por este escenario y tirar hacia adelante olvidando la base social del “sí se puede” es un error casi simétrico al de adaptarse sin complejos a dicha situación, aguando el perfil nacional hasta reducirlo a una defensa de un derecho a decidir abstracto y sin contenido sustantivo. El pésimo enfoque de CSQP respecto a su relación con el proceso independentista no debería hacer olvidar las complejidades estratégicas de la cuestión.

La combinación entre la dependencia respecto a Pablo Iglesias para movilizar al electorado y la ausencia de referentes catalanes fuertes de la propia candidatura, impidió que CSQP hiciera la síntesis necesaria para articular a su heterogénea base social social en lo que al proceso independentista se refiere. Iglesias, si bien consigue movilizar a un público amplio fiel, en esta campaña ha parecido Lost in Translation, con patinazos de manual como la llamada al voto de “los catalanes que no se se avergüenzan de tener padres andaluces o abuelos extremeños“. Desde las innecesarias críticas a David Fernández en diciembre de 2014 hasta ahora, han sido ya demasiados los tropiezos de Iglesias con la misma piedra, el proceso independentista, con el resultado patente de la visible y creciente erosión de su imagen. La paradoja de la política catalana es que en ella faltan voces claras en el rechazo a Mas por el flanco izquierdo como las del propio Iglesias. Pero precisamente, lo que el líder de Podemos no parece entender es que la credibilidad de su virulento y correcto discurso anti-Mas se ve lastrado mortalmente precisamente por su falta de credibilidad en la defensa de los derechos nacionales de Catalunya.

Tras su irrupción en la política, Iglesias se convirtió en una de las bestias negras del establishment catalán. Y no por el hecho de no ser independentista, pues Rajoy y Sanchez tampoco lo son y más que temor, despiertan desprecio y burla. Iglesias genera inquietud porque propone un proyecto de cambio político y social que no pasa por la independencia, y esto pone encima de la mesa preguntas incómodas que el grueso del movimiento independentista no ha querido o sabido responder. Por ello, en alguien que se sabe examinado hasta la lupa, las reiteradas muestras de desconocimiento de la realidad catalana y de sus complejidades constituyen un error de bulto difícil de entender. Iglesias sale de Catalunya empantanado a más no poder en su ruta hacia las generales, en la que está obligado a generar un imperativo revulsivo para remontar el vuelo a escala estatal.

Éxitos electorales y límites estratégicos de la CUP
En términos electorales, la CUP es una de las fuerzas ganadoras de la noche, con 335.520 votos (8’21%) y 10 escaños (126.435, 3’48% y 3 diputados en 2012), creciendo en base al electorado de ERC que no quiso votar a una lista con Mas, a nuevos electores y a quienes se sintieron insatisfechos con las debilidades de discurso, radicalidad y estilo de CSQP.

Su entrada en el Parlament en 2012 fue una de las primeras señales de que se estaba abriendo un nuevo ciclo político, tras el estallido del 15M y el proceso independentista, en el que había espacio para los partidos que jugaban fuera de las normas. El parlamentarismo rupturista practicado en estos tres años con David Fernández al frente visibilizó otro estilo y práctica. En términos estratégicos, la CUP presentó sin embargo tres límites: primero, la política de mano tendida en lo nacional y puño cerrado en lo social separó demasiado ambas esferas, renunciando a pelear de forma real para introducir en el relato y la estrategia del grueso del movimiento independentista la idea de que un proceso de independencia requería, para articular una mayoría lo más sólida posible, introducir un plan de emergencia anti-crisis y anti-corrupción. Segundo, quedó demasiado atrapada en el marco discursivo del proceso independentista y en su escenificación política (acuerdo para la pregunta del 9N, firma de su convocatoria, celebración del 9N…). Si ello fue paradójicamente decisivo para el aumento de sus expectativas electorales tras el 9N a cosa en especial de ERC, también la cortó de parte de la base potencial de Podemos no independentista, respecto a la cual nunca tuvo una política ofensiva clara. Tercero, mantuvo una concepción lineal y autoreferencial de la construcción de la “unidad popular”, siendo muy refractaria a toda política de alianzas en la que no tuviera un rol hegemónico claro y a plantear una estrategia de confluencia, sobre bases de ruptura, con el resto de fuerzas de izquierda imprescindible para articular mayorías de cambio.

Conviene entrecruzar la política de CSQP y la de la CUP y los límites estratégicos respectivos pues, si bien la primera sale del 27S fracasada y la segunda reforzada, es en las insuficiencias de los planteamientos de ambas donde recae la responsabilidad de que el gran terremoto que ha sacudido a Catalunya en los últimos años no haya permitido la cristalización de un polo rupturista con incidencia decisiva en la vida política catalana. Los planteamientos rupturistas han ganado posiciones, que duda cabe, desde 2012 en adelante, pero no en la medida de lo posible y lo necesario.

El No apocalíptico del PP y el españolismo neoliberal con estilo de Ciutadans
El No, ya fuera en boca del PP, de Ciudadanos, de Felipe Gonzalez, o del poder financiero, sólo vendió miedo, reificación del orden institucional y aceptación de los dictados imperiales de la geopolítica mundial. Su combinación entre un improvisado discurso apocalíptico y las contradicciones chapuceras de sus portavoces (corralito sí, corralito no), sirve para movilizar a una parte del electorado y mantenerlo en tensión. Pero no es capaz de ofrecer ningún horizonte alternativo creíble.

Garcia Albiol, a pesar de ser convincente en su papel de autoritario jinete del apocalipsis, poco ha podido hacer para contener la sangría de su partido, igual de asociado a la corrupción y a los recortes que a la defensa de la unidad de España. El PP no puede competir con Ciutadans, que es capaz de vestir su españolismo neoliberal como un proyecto de renovación y de defender la “unidad de la patria” sin parecer abiertamente reaccionario. No por previsible, el mal resultado del PP, 347.758 votos (8’5%) y 11 diputados (frente a los 471.681, 12’98% y 19 escaños de 2012) debe dejar de ser señalado. Rajoy sale, una vez más, debilitado de las urnas y del embate catalán.

A menudo, de Ciutadans sólo se percibe en Catalunya su españolismo. Pero no hay que olvidar su carácter de partido neoliberal, pro-business y fiel amigo del Ibex 35. Su ascenso y ascendencia entre un sector de la clase trabajadora implica una involución de su consciencia política en un doble sentido, en el terreno de la identidad nacional y en el terreno del modelo social. Con su destacado segundo puesto, 732.147 votos (17’9%) y 25 diputados (275.007, 7’57% y 9 escaños en 2012), Ciutadans sale del 27S propulsado hacia las generales, en las que podrá presentarse como el principal adversario del independentismo en Catalunya y tras haber conseguido una importante victoria simbólica sobre Podemos.

Retos poliformes
Se abre un inestable escenario. Las fuerzas independentistas han obtenido una relevante mayoría de escaños (62 +10=72), aunque no en votos (47’8%). Su número absoluto, 1.952.482 es ligeramente superior al del sí-sí en la Consulta del 9N, 1.897.274 (aunque ahí podían votar los mayores de 16 años). Ello muestra la masividad del sentimiento independentista, pero también un estancamiento relativo de su base social, y los límites de la política del “primero la independencia y después todo lo demás” que ha constituido el eje estratégico principal de laAssemblea Nacional Catalana (ANC). Pero las diferencias entre Junts pel sí y la CUP-Crida Constituent hacen prever una mayoría parlamentaria inestable y llena de contradicciones. La CUP deberá afrontar la relación con Junts pel Sí desde una correlación de fuerzas muy desfavorable. Sus pretensiones de no investir a Mas formuladas durante la campaña serán muy difíciles de materializar. Cuesta imaginar dentro de Junts pel Sí una rebelión de Romeva, Junqueras y Forcadell contra el todavía president. Los precedentes en la política catalana no invitan a pensarlo.

En el horizonte inmediato, se vislumbra un escenario de confrontación inédita entre las instituciones catalanas y las del Estado, del que no cabe esperar ningún comportamiento democrático a corto plazo. Y, en la confrontación entre un movimiento democrático (al margen de las insuficiencias que tenga) y un Estado y un régimen cuyos déficits saltan a la vista, no hay duda sobre en que lado hay que estar en los momentos decisivos. Catalunya sí que es Pot debería tenerlo bien presente. Del frente del No sólo se deriva miedo y ley y orden. El bloque del “sí” abre posibilidades y trae el germen de la esperanza, aunque lleva en su seno un defecto de fábrica, la hegemonía de la derecha neoliberal en su seno, que amenaza en permanencia en ahogar todos los sueños que masivamente muchos catalanes depositan en la independencia y reconducirlos hacia un proyecto neoliberal autóctono que vacía la soberanía desde dentro. La CUP-Crida Consituent no debería olvidarlo.

Las fuerzas de izquierda rupturista tendrán un numero importante de escaños, pero globalmente están muy por debajo de lo que hubiera sido posible en caso de haber tomar otras sendas. Había otras posibilidades. Otros desvíos en el camino. Quizá más arriesgados. Quizá más complejos. Un triple reto aparece encima de la mesa: derrotar al Estado en su confrontación autoritaria con el movimiento independentista, desbordar la agenda de éste introduciendo la propuesta de un proceso constituyente popular y participativo y un plan de emergencia social ante la crisis que ayude a reformular los términos del debate, y articular un nuevo proyecto, atractor de un amplio espectro social y articulador un bloque mayoritario, y que encarne otro modelo de Catalunya distinto al de Junts pel Sí.

Josep Maria Antentas pertenece al Consejo Asesor de VIENTO SUR

Lo que nos jugamos en Grecia

domingo, 20 de septiembre de 2015 · 0 comentarios

Joxe Iriarte "Bikila" – Aternatiba

A pesar de lo que afirman los apologetas de la Unión Europea, o las izquierdas llamadas europeístas que no ven futuro fuera de dicha realidad (llegando a aceptar el chantaje de la Troika); los desgarradores acontecimientos de Grecia nos refuerzan en el convencimiento de que es necesaria levantar otra Europa, bien diferente a la actual; austericida, imperialista, consedida como una fortaleza cerrada en si misma, y cada día menos democrática.

Asistimos a la configuración de la peor versión de una Europa, que si bien desde el inicio (del Tratado de Roma en 1957 al Acta Única de 1986, del Tratado de Maastricht de 1992 al Tratado de la Constitución Europea de 2005), la casta política y económica que la construyó jamás estuvo motivada por otra cosa que no sea la voluntad de construir un amplio mercado económico con el fin de satisfacer los intereses inmediatos de algunos grupos capitalistas y financieros; a día de hoy, se ha convertido en una maquinaria de desmantelar las conquistas logradas por los sectores populares mediante grandes sacrificios.

Desde que estalló la crisis del 2008, los sucesivos memorándum que la Troika ha impuesto a Grecia no han hecho más que agravar extraordinariamente los sufrimientos de su población: más deuda, más reformas con el único propósito de beneficiar a los ricos y reducir derechos y un saqueo sistemático de las empresas y el patrimonio griego.

“Tras cinco meses de negociación nuestros socios nos han planteado un ultimátum (...) Su objetivo es humillar a todo un pueblo y manifiestan ante todo la obsesión del FMI por una política de austeridad extrema (…) tenemos una responsabilidad histórica de afirmar la democracia y la soberanía nacional, y esta responsabilidad nos obliga a responder al ultimátum basándonos en la voluntad del pueblo griego. He propuesto al consejo de ministros la organización de un referéndum y esta propuesta se ha aceptado por unanimidad”. Fueron las desgarradoras palabras de Tsipras ante en chantaje de la Troika.

Tras la aplastante victoria del OXI, el pueblo griego sorprendió a Europa y al mundo respondiendo masivamente al llamamiento del gobierno y, en condiciones sin precedentes según los estándares de posguerra de cualquier país europeo, votando “no” de forma masiva a las propuestas coercitivas y humillantes de los prestamistas.

Desgraciadamente, y de forma desconcertante, el gobierno griego, cedió finalmente al chantaje, argumentando que era la opción menos mala. En realidad, antepuso sus miedos a la opinión de la gente, y convirtió la consulta popular en papel mojado. Y con ello, toda su estrategia basada en la defensa de un plan anti-austeridad sin salirse del euro ha terminado con un estrepitoso fracaso. Syriza ha sido doblemente víctima, de la implacable estrategia de sus acreedores y de su propia estrategia, la de apostar todo a la negociación sin preparar un plan alternativo (su estrategia inicial consistía en negociar sin traspasar la línea roja del acatamiento al austericidio). Plan alternativo, que supusiese, entre otras medidas, salirse de la eurozona.

2. Con la convocatoria de nuevas elecciones Tsipras busca refundar su gobierno sobre una base completamente pro memorándum, quitando tiempo para organizarse a la oposición interna en Syriza y antes de que los costos sociales del nuevo acuerdo comiencen a corroer su liderazgo.

Ello ha producido la ruptura interna de Syriza y ha abierto las puertas a la recuperación electoral de los partidos conservadores. Y lo que es peor, ha reforzado la tesis de que esta UE, sus políticas y sus relaciones reales de poder, no tienen alternativa. Lo que queda es la estrategia del miedo: o se aceptan estas políticas o se producirá el caos y la catástrofe de la salida del euro.

En este contexto, hay que situar la aparición de una nueva formación política, Unidad Popular, convocada por la Plataforma de Izquierda. Pese a que la capitulación de Tsipras constituye una derrota de largo alcance para las clases populares europeas, la posibilidad de que emerja una fuerza política con peso de masas, que sea heredera de la experiencia organizativa de Syriza y de las lecciones de la experiencia gubernamental de Tsipras (principalmente respecto a la necesidad de estar dispuesto a una ruptura con el Euro), constituye un paso adelante de alcance estratégico.

El quid de la cuestión va a residir en el nuevo proyecto converja con la voluntad que logró el 61% del NO en el referéndum. Incluidos quienes todavía dentro de Syriza se oponen a su dirección, nuestras simpatías.

3. Desde Euskal Herria, y por lo que Alternatiba respecta, además mostrar nuestro deseo de que las fuerzas anti-memorándum salgan fortalecidas de la convocatoria electoral del 20 de Septiembre, tenemos que señalar que una de las lecciones fundamentales de lo acontecido en Grecia es la necesidad de acumular fuerzas a escala europea. Grecia, ha comprobado las enormes resistencias que es necesario enfrentar para hacer otra política al servicio de otra economía. Son muy poderosos los intereses que se han articulado –y muchas las ganancias que se han cosechado- alrededor de las políticas e instituciones comunitarias.

Se trata, una vez más, de afirmar la necesidad de afianzar, desde Euskal Herria, una amplia alianza trasversal entre los distintos pueblos y sus clases trabajadoras, basada en el mutuo interés: el de acabar con unos estados capitalistas oligárquicos y antidemocráticos, así como con el actual modelo de UE construido para la defensa del capital internacional. Un frente político y social de carácter subversivo y plural, internacionalista, anticapitalista y transversal a escala europea, y que agrupe a movimientos de diferente naturaleza: ecologismo, feminismo, movimiento obrero, de liberación nacional, de defensa de libertades democráticas básicas, etc.

El propio Tsipras, consciente de lo le venía encima, advertía en vísperas e las anteriores elecciones: “aunque ganáramos en Grecia y consiguiéramos establecer un gobierno de izquierdas, si no experimentamos cambios graduales en la distribución de poderes o en las relaciones entre fuerzas, al menos a nivel europeo, tal gobierno quedará simplemente como una aldea gala, aislado”. Con esa advertencia nos quedamos.

De nuevo contra la Incineración

domingo, 6 de septiembre de 2015 · 0 comentarios

La lucha contra la incineración de residuos urbanos tiene historia de muchos años en Gipuzkoa y, aunque muchos pensaban que había quedado definitivamente relegado, después de las últimas elecciones los nuevos dirigentes del PNV-PSE anuncian una y otra vez la resurrección del proyecto de la incineradora.

En la legislatura 2011-2015 en Gipuzkoa se dieron pasos importantes en el ámbito de los residuos urbanos, sobre todo en lo referente a la recogida selectiva aumentando del 30% al 50% y reduciendo la cantidad que se lleva a vertedero de 225 600 toneladas a 172 100. En casi todos los pueblos de Gipuzkoa se han hechos cambios en la recogida de residuos, con resultados diversos, pero en 60 pueblos se recoge selectivamente más de la mitad de los residuos.

Las nuevas autoridades de la Diputación Foral de Gipuzkoa y de algunos Ayuntamientos anuncian retrocesos y anteponen la incineradora de Zubieta. Parece mentira, pero el 9 de julio de 2015 los europarlamentarios de PNV, PSOE, PP, EH BILDU, PODEMOS… aprobaron una resolución en la que entre otros muchos puntos progresistas habla de “limitación de la incineración a los residuos no reciclables y no biodegradables para 2020”, “incrementar la vida útil de los productos, y la posibilidad de reutilizarlos y reciclarlos” “ evitar que los residuos desechados ( eliminados en vertedero o incinerados) se contabilicen como reciclados”.

No se entiende para qué quieren construir una incineradora con capacidad de 260 000 toneladas anuales, cuando en 2014 solo se han producido 172 000 toneladas y de aplicarse la legislación europea solo se podría incinerar el 5-10%. ¿Cuántas toneladas? ¿30 000 o menos? Esto tendría solo una solución: importar basura para que la planta sea rentable y las tasas no suban exageradamente. Esto ya está inventado; barcos cargados de basura parten de Cataluña e Italia con destino a la incineradora de Mallorca, ya que en la isla no producen suficiente para alimentarla. ¿Gipuzkoa va a hacerles competencia?

En esta situación tiene que quedar claro que no se pueden aceptar retrocesos, ni por parte de la administración, ni por parte de la ciudadanía. Tiene que seguir por el camino marcado los últimos años, mejorando las tasas de recogida selectiva y disminuyendo la basura con destino a vertedero. Es labor de todos y a todas se nos debe exigir nuestra responsabilidad.

Si la Diputación foral y los Ayuntamientos quieren basar el tratamiento de los residuos en la incineración, van a tener a la ciudadanía enfrente, movilizándose en la calle, pero si quieren “avanzar hacia una economía circular” como dice el encabezamiento de la resolución del Parlamento Europeo, van a tener el apoyo de la gente y Gipuzkoa podrá ser un buen ejemplo también en este campo.

Para reivindicar todo lo citado anteriormente quienes firmamos a continuación hacemos un llamamiento a formar una cadena humana en la playa de la Concha el 13 de septiembre de 11 a 13. Las y los que estamos por personas, sociedades y medio ambiente saludables tenemos nuestro lugar en la Concha el segundo domingo de regatas.
NO A LA INCINERACION, NI ANTES, NI AHORA
POR UN USO EFICIENTE DE LOS RECURSOS

POR EL APROVECHAMIENTO MATERIAL DE LOS RESIDUOS

Berriro errausketaren aurka

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Hondakinen errausketaren aurkako borrokak urte askotako historia du Gipuzkoan, eta nahiz eta behin betiko errausketa bidezko hondakinen tratamendua baztertuta geratu zela pentsatu askok, azken hauteskundeen ondoren kargua hartu duten PNV-PSE-ko agintariek behin eta berriz erraustegi-proiektuaren berpiztea iragartzen ari dira.

2011-2015 legealdian hondakinei dagokionez aurrera pauso nabariak eman dira Gipuzkoan, batez ere gaikako bilketari dagokionez %30etik %50era handituz eta zabortegira doan hiri hondakin kopurua 225 600 tonatik 172 100 tonara gutxituz. Gipuzkoako ia herri guztietan aldaketa nabariak egin dira zabor bilketan, emaitza desberdinak lortuaz, baina 60 herritan hondakinen erdia baino gehiago gaika bildu da.

Gipuzkoako Foru Aldundiko eta hainbat Udaletako agintari berriek atzera pausoak agintzen dituzte eta guztien aurrean Zubietan erraustegia. Gezurra badirudi ere, 2015eko uztailaren 9an PNV, PSOE, PP, EH BILDU, PODEMOS...-eko europarlamentarien botoekin erresoluzio bat onartu dute, non esaten den beste puntu aurrerakoi askoren artean “2020an errausketa birziklaezinak eta biodegradagarri ez diren hondakinetara mugatu behar dela” , “produktuen bizi-iraupena luzatu, hauen berrerabilpena eta birziklapena bermatuko duen politika garatzea” edo “ekidin behar dela baztertutako hondakinak (zabortegira eramandakoak eta erraustuak) birziklatu bezala hartzea” .

Ezin da ulertu zertarako egin nahi duten 260 000 hondakin tona erreko dituen instalazioa, 2014ean 172 000 tona sortu zirenean, eta Europako legea aplikatzerakoan hiri hondakinen %10- %5a besterik ezingo denean erraustu. Zenbat tona? 30 000 edo gutxiago? Honek soluzio bakarra izango du: kanpotik zaborra ekarri egin nahi duten erraustegia errentagarria izan dadin eta herritarrok ordaindu beharreko tasak ez daitezen izugarri handitu. Irtenbide hau jadanik asmatuta dado: Kataluniatik eta Italiatik itsasontziak zaborrez beteak etortzen dira Mallorcako erraustegia janaria emateko, bertan ez dutelako nahikoa sortzen. Gipuzkoak konpetentzia egin behar al dio?

Egoera honetan argi geratu behar du ezin direla onartu atzera pausuak, ez administrazioaren aldetik, ezta herritarren aldetik ere. Azken urteetako bidean aurrera egin behar dugu, gaikako bilketa tasak hobetzen jarraitu eta zabortegira doan errefus kantitatea gutxitu. Guztion lana da eta guztioi exijitu behar zaigu geure ardura.

Errausketan oinarritzen den tratamenduarekin aurrera egin nahi baldin badute, Foru Aldundi berriari eta Udal berriei herritarrak aurrez aurre izango dituztela esango diegu, kalean aurre egingo diegu, baina Europako Parlamentuko Erresoluzioren izenburuan dion “ekonomia zirkular bateranzko bidean” jendearen aldetik laguntza izango dute eta Gipuzkoa eredugarri bat denon artean egin dezakegu alor honetan ere.

Hau guztia aldarrikatzeko behean sinatzen dugunok giza katerako deialdia plazaratzen dugu, irailaren 13an, 11etatik 13etara Kontxako hondartzan. Pertsona, jendarte, ingurugiro osasuntsua gauzatzearen alde baldin bazaude Donostiako estropadetako bigarren igandean Kontxan daukazu zure lekua.

ERRAUSKETARIK EZ, EZ LEHEN, EZ ORAIN.
BALIABIDEEN ERABILERA ERAGINKORRA.

HONDAKINEN APROBETXAMENDU MATERIALA.

Argi-itzalak

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Joxe Iriarte, Bikila

Uztailean bete behar izan banu orri hau, ezbairik gabe, Greziak bizi duen egoera deskribatzera mugatuko nintzakeen. Irailean balitz, agian, tragedia guztietako iheslarien hilobia bihurtu zaigun Mediterraneoari buruz idatziko nuke. Alabaina, abuztuan, nire gogoa Pirinioetako gailurretatik ezin jaitsiz dabil, eta altura horietan, ezin naiz zentratu gai bakar batean.

Esate baterako, begiak Grezian jartzen ditudanean, erreferendumaren osteko giro epikoa tragedia bihurtu izanak penatzen nau. Eta penagarria bada Grezian gertatutakoa, penagarriagoa, da ezker europarraren (eta gu horren parte gara) portaera: moralki solidarioa eta praktikoki alferrikakoa, lelotua, desmobilizatua, ezin ulertuzkoa da Greziako bataila. Espainiako Estatuan 1936koa bezala, dimentsio europarra eta historikoa duela.

Gurean, intentzio oneko lagun batzuen ezkerraren batasunaren aldeko aldarriak eman zidan pozak zer gutxi iraun duen zapuzten nau. Gaur gaurkoz ez omen daude sustraiak eta ondorengo zutabeak finkatuak. Noiz ohartuko gara ezker eraldatzailearen batasuna inoiz baino garrantzitsuago dugula?

Gurean, intentzio oneko lagun batzuen ezkerraren batasunaren aldeko aldarriak eman zidan pozak zer gutxi iraun duen zapuzten nau. Gaur gaurkoz ez omen daude sustraiak eta ondorengo zutabeak finkatuak. Noiz ohartuko gara ezker eraldatzailearen batasuna inoiz baino garrantzitsuago dugula?

Azken hauteskundeetan EH Bilduk Gipuzkoan izan duen atzerakada esplikatzeko, gauza batzuetan azkarregi joan omen garela azpimarratu egin da. Pedagogia kontua bada, ados. Baina aldi berean argi eta garbi adierazi behar da, gauza gehienetan motelegi goazela. Aldaketa klimatikoari aurre egiteko erabakiak hartzerakoan, esate baterako, Euskal Herria dugu biztanleriaren bataz besteko karbono dioxidoaren sortzaile handienetakoak.

Arazo horri aurre egiteko, Barack Obama behingoz prest omen dago karbono dioxidoa eragiten duten energia motak gutxitzeko, baina indar faktiko guztiak (sektore horren lobbiak) aurka azaldu zaizkio. Ezer gutxi, zoritxarrez. Arre (kapitalismoa sostengatu) eta so (energia kutsatzaileei aurre egitea) alde berean, ezinezkoa baita. Izan ere, Naomi Kleinek dioen bezala, aldaketa klimatikoaren errudun nagusia ez da karbono dioxido kopurua –hori ondorioa da– sistema kapitalista baizik. Eta ez dut zalantzarik bere kabuz ez duela aldatuko mundua amildegira daramatzan norabidea.

Eta guzti horren kontra egiteko beranduegi, agian ez, baina bai atzeratuegi gabiltzala ezkerraren birmoldaketan eta indar metaketan, bai gurean zein Europa osoan: “Denok hala inor ez, bakarka ezin da”.

viernes, 4 de septiembre de 2015 · 0 comentarios

SOS Racismo Gipuzkoa
           
                                 Hagamos de Europa una tierra de asilo
                                Impulsemos la Red de Ciudades Refugio

La Unión Europa sigue empeñada en dejar que se pudran las situaciones hasta que le estallan en la cara. Pese a la incesante demanda, desde hace años, por parte de numerosos movimientos sociales e instituciones, la UE persiste en no modificar las políticas que están causando gravísimos problemas a centenares de miles de personas en busca de asilo o de mejores condiciones de vida.
Desde SOS Racismo Gipuzkoa, exigimos un cambio radical en tres ámbitos:
-Asumir las graves responsabilidades políticas que la UE tiene en el origen y desarrollo de buena parte de los conflictos que están provocando, en África, un éxodo masivo de sus nacionales. Cambiar radicalmente las relaciones económicas de intercambio desigual y los mecanismos de cooperación que privilegian a los países donantes. Cesar los convenios dirigidos a externalizar el control de fronteras haciendo de esos países gendarmes de la UE. Detener la venta de armas a dichos países.
-Respetar los convenios internacionales que obligan a la UE a conceder asilo a quienes cumplen con los requisitos para ello, facilitando puntos de recogida de dichas demandas en las fronteras de la UE y en las embajadas de los países vecinos, asegurando el transporte hasta la UE y el libre tránsito por la misma, de quienes hayan visto aceptada a trámite su demanda como forma, no sólo de garantizar la dignidad de estas personas, sino la manera más eficaz de acabar con las mafias que se aprovechan de esta situación. Derogar el Reglamento de Dublín.
-Proceder a la regularización de las personas inmigrantes que se encuentran en la UE en situación irregular. Esto se ha hecho en el pasado en toda una serie de países y es la manera más justa y eficaz de luchar contra la precariedad, la explotación y el tráfico de personas. Está más que demostrada la falsedad de la pretendida teoría del “efecto llamada”. Las personas seguirán viniendo aunque se les cierren todas las puertas. Por ello, la UE ha de ofrecer vías de acceso regular, mediante la concesión de visado de entrada, en los países en lo que actualmente esto es una quimera.

Como propuesta de acción, y con la intención de crear un movimiento ciudadano junto a las instituciones dispuestas a comprometerse en la perspectiva de hacer de Europa una tierra de asilo, llamamos a impulsar un amplio movimiento ciudadano que reclame de las instituciones, y que se implique en, la acogida de las personas refugiadas. En una Unión Europea con 500 millones de habitantes, es perfectamente viable la acogida de las personas que en estos momentos lo están demandando siempre que en ello se impliquen todos los países e instituciones y a todos los niveles. Nos sumamos a la propuesta impulsada desde el Ayuntamiento de Barcelona de la creación de una red de ciudades refugio que se impliquen en la acogida de las personas solicitantes de asilo. La financiación de dichos recursos tiene que descansar en utilizar para ello los inmensos recursos que hoy se emplean en las políticas de control y expulsión así como en aportaciones específicas de los presupuestos de todas las instituciones (de ámbito europeo, estatal, autonómico, foral y municipal). Esta red ha de poner en valor los recursos del voluntariado que permitan una implicación activa de las miles de personas dispuestas a involucrarse en este apasionante reto solidario.

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