“Vivimos un cambio de era, y no de coyuntura, eso explica la caída de Dilma

domingo, 22 de mayo de 2016 · 0 comentarios

Gabriel Brito, de la Redacción

Traducción de Ernesto Herrera – Correspondencia de Prensa

Dilma cayó, Temer asumió y un clima de incertidumbre se cierne sobre el país. Si, de un lado, las manifestaciones que respaldaron el impeachment no se repitieron siquiera mínimamente después del logro, de otro lado, la reacción de los sectores progresistas, dentro y fuera del lulismo, todavía es confusa. Para analizar el intrincado momento histórico, Correio da Cidadania conversó José Correia Leite que liga la  instabilidad brasileira a un cuadro mundial no muy diferente de crisis sin soluciones.

-Correio da Cidadania: ¿Cuáles los elementos centrales de la crisis política de este período que llevaran a la caída de Dilma?

José Correa Leite: Son dos elementos básicos de partida. El primero dice respecto a la naturaleza de lo que ocurrió. No tengo duda de que fue un golpe institucional, que está en la secuencia de un proceso visto en otros países de América Latina, como Honduras en 2009 y Paraguay en 2012. Gobiernos electos por el voto popular son sustituidos por articulaciones de ocasión de las oligarquías, para derribar legalmente al presidente. Por tanto, frustran la voluntad y soberanías populares, al ver presidentes electos cambiados por oligarcas. Es la primera caracterización. Está de acuerdo con los cambios institucionales del continente en las últimas décadas, en que los militares ya no son la columna vertebral del conservadurismo, pero, si, las instituciones políticas y los grandes medios de prensa.

El segundo elemento central que parece definidor es que tenemos el agotamiento del ciclo petista, que corresponde a un cambio de período. No es simplemente el cambio de coyuntura, sino de período histórico, en sintonía con el mismo cambio de período histórico de América Latina. El período de reformas neoliberales de los años ’80 y ’90 generó resistencias populares, que cavaron expresándose en casi todos los países, gobiernos que se decían “antineoliberales”, o con mandatos de tal orientación. Partidos de izquierda fueron capaces de galvanizar el descontento con las políticas neoliberales y llegar a los gobiernos.
Raramente tales gobiernos hicieron rupturas con la orientación política neoliberal. Tuvieron el carácter de gobiernos que aplicaron políticas que podríamos definir como de redistribución neo-extractivista. O sea, en la nueva división internacional del trabajo cupo a los países latinoamericanos el papel de ofrecer commodities, materias primas agrícolas más baratos, para el avance de la industrialización asiática. En Brasil eso fue muy claro, inclusive con énfasis no sólo en la exportación de minerales de hierro, productos agropecuarios, sino también con la extracción de petróleo el pré-sal. Al mismo tiempo, se aplicaron políticas redistributivas. Los fondos venidos de tales exportaciones eran parcialmente derivados hacia políticas de redistribución del ingreso, que tuvieron impacto positivo en el combate a la pobreza, principalmente por la inserción de capas de la población en el mercado de consumo.

Ahora volvemos, en muchos lugares, a la aplicación de la política neoliberal plena. Significa un esfuerzo de reversión de elementos progresistas anteriores. Para la izquierda del continente que vivió 15 años en un ambiente rosa, es un cambio sustancial. Es lo que va a ocurrir en Brasil.

-Correio da Cidadania: ¿Por tanto, es el cambio de era, más allá de la coyuntura, lo que explica la transición forzada y hasta golpista, del poder al PMDB y evita el fardo de presentar tal programa en una disputa electoral?

José Correa Leite: Temer recibe un mandato para combatir la recesión económica con el programa que Dilma no conseguía llevar adelante. Es un gobierno vinculado ante todo al capital financiero y al agro-negocio sin elementos reformistas como antes. Es un gobierno de carácter conservador. Eso queda claro en el gabinete ministerial, que tiene la emblemática figura del ministro de Justicia, Alexandre de Moraes, comprometido aquí en San Pablo con el escamoteo de informaciones básicas de seguridad pública. Ni siquiera informaciones de homicidios se logra obtener con tal figura. De los 21 ministros, dos son investigados por corrupción y siete son citados por las investigaciones de la Operación Lava Jato. Estamos, por tanto, lidiando con un grado enorme de gansterismo.

Es un gobierno que tiene un corte claramente conservdor y al mismo tiempo no marca una ruptura tan profunda con el bloque de poder, cambiando al PT y PC do B por el PSDB y DEM. Así, muchos problemas que marcaron la política institucional permanecen. Eso hace con que podamos prever un escenario de inestabilidad, porque en principio el mandato viene con políticas muy impopulares: corte de gastos sociales, ajuste fiscal, congelamiento salarial...

No obstante, tales políticas tienen un precio electoral. Y no me parece que la base de sustentación del gobierno se disponga a promover políticas. Así, tendremos la continuidad de la inestabilidad política, pero, bajo un gobierno conservador.

Esta inestabilidad también se hace presente por las cuestiones pendientes sobre la salida de Dilma -decisión del Supremo Tribunal Federal- y por la eventual divulgación de nuevas cuestiones de la Operación Lava Jato.

Así, la política económica de corte liberal más claro puede provocar reacciones populares en las calles, movilizaciones importantes. Pienso que estas coordenadas diseñan lo que podemos esperar del gobierno Temer.

-Correio da Cidadania: ¿Sobre el agotamiento del ambiente rosa y la venida de una nueva derecha a retomar viejos ciclos, que vislumbra usted en la economía en este momento?

José Correia Leite: No da para retomar viejos ciclos. El cuadro internacional es muy desfavorable, no sólo en América Latina sino en el mundo en general. Desde 2008, el crecimiento es bajo en todas las regiones del planeta. Necesariamente, el capitalismo tendrá que inventar alguna cosa nueva. A medio y largo plazo, la aplicación de políticas neoliberales tiende a generar procesos mucho más recesivos.

Es muy difícil visualizar las alternativas posibles dentro del sistema. En toda parte, el dominio del capital financiero sigue imbatible. El bloque del poder no se alteró en el mundo. Tenemos una continuidad de políticas neoliberales, con una gran capacidad de crecimiento. De ese modo, podemos especular sobre eventuales salidas todavía más conservadoras, como se ve con la derecha xenófoba de Europa o con  Donald Trump en los Estados Unidos. Significarán políticas más nacionalistas, más de corte autoritario.

En el caso brasilero, es difícil que este tipo de nacionalismo gane terreno. Podemos tener un conservadurismo de naturaleza antisocial más establecido. Pasaría por el sustancial fortalecimiento de la figura de un Bolsonaro en la próxima elección en 2018. Pero todavía es especulación.

-Correio da Cidadania: Todavía dentro del contexto económico, recientemente, el analista político argentino Jorge Benstein teorizó que la derecha que retorna al poder a través de figuras como Macri en Argentina no es igual a la derecha tradicional de los años ’90, además de optimista tendría fundamentos económicos más sólidos. Sería algo más “nihilista”, una “lumpenburguesía”, lo que en cierta medida coincide con la columna de Jânio de Freitas en Folha de Sâo Paulo de este jueves. Gobierno al servicio de los que siempre tuvieron más, quieren todo de una vez y punto final.

José Correia Leite: Sí, es una derecha con intereses completamente particularistas. En ese sentido, es interesante recuperar el análisis de Marcos Nobre, de la Unicamp (Universidad de Campinhas) que estudia al PMDB. Según él, FHC (Fernando Henrique Cardoso) y Lula gobernaron con macro-coaliciones, grandes articulaciones de gobierno capaces de incorporar múltiples intereses particularistas a una orientación general. Y Dilma, frente a la crisis internacional, intentó alterar el cuadro de forma tecnocrática, lo que dio mal. Intentó, por ejemplo, mezclar un trípode macroeconómico, lo que sería una alternativa progresista, pero no fue capaz de consolidar una nueva orientación política para su gobierno. Al hacer eso se confrontó con intereses muy poderosos del capitalismo financiero global.

La pregunta que queda es:¿será posible que en el próximo período exista una orientación política de la burguesía con capacidad hegemónica, de modo de reunificar múltiples sectores de la clase dominante y de la sociedad en torno de una orientación? Parece que no.

En ese sentido, y de acuerdo con el análisis de Benstein, asistimos en Brasil y en América Latina a una lucha desesperada de cada sector por su propia sobrevivencia. Y la disputa por las migajas en un cuadro en que la mesa está quedando más chica. Es un elemento importante para entender porque Dilma cayó. No es algo inmediato. Ella, aparentemente, implementaba la continuidad de la política de Lula. Pero de hecho ella intentó darle estabilidad al gobierno con una continuidad de la política de FHC de contención macro-económica, lo que mantenía al capital financiero dócil.

-Correio da Cidadania: ¿Cuánto hay de oposición de izquierda, cómo debería actuar, dentro o fuera de la institucionalidad?

José Correia Leite: La recomposición de la izquierda es un proceso que lleva tiempo, e incluso los reposicionamientos tácticos demoran, por ejemplo, los petistas todavía de mueven lentamente. Hay un vacío en la orientación petista, dado que la propia Dilma es una figura difícil de lidiar. Pero Lula, ya hace tiempo, trabaja con la idea de quedar en la oposición y prepararse para la disputa de 2018. En ese sentido, los petistas están construyendo una narrativa de lo que está pasando y cuál fue la naturaleza del golpe, con el fin de disputar una adhesión de masas. Eso busca consolidar su base social, que subsiste, e intentar preparar una nueva disputa más adelante.

Es una alternativa esencialmente falsa, al decir que el gobierno fue derrocado por sus cualidades, por haber promovido la inclusión, la reducción de la desigualdad, etc. Existieron tales elementos en la política, pero la disputa y la caída de Dilma se dio dentro de un cuadro en el cual la orientación era muy conservadora, con profundas políticas de ajuste.

Es evidente que el ciclo petista deja un legado de reducción de las desigualdades sociales en el país por la inclusión de sectores antes marginados del mercado como consumidores. Por tanto, refuerza una serie de características conservadoras, cuya expresión más paradojal es la teología de la prosperidad de las iglesias pentecostales. Personas que viven bajo tal creencia y fueron “bendecidos” por esas políticas económicas, atribuyen la mejoría de su situación a dios, y no a las políticas económicas.

Por tanto, el legado es contradictorio. Claro que el PT y sus partidos satélites van a pasar a la oposición con un punto de vista progresista. Van a colocarse como izquierda que combate al gobierno de la derecha. Es el balance de los gobiernos Lula y Dilma que venderán. Eso coloca para la izquierda que combatió el proyecto petista, hoy más visible en el PSOL (Partido Socialismo y Libertad), la tarea de conseguir llevar adelante un proceso de recomposición, de construcción de nuevas referencias, otro proyecto de poder para la sociedad brasilera, capaz de materializar un bloque histórico popular, con el fin de enfrentar las tareas pendientes, como las grandes reformas estructurales en la sociedad brasilera.

No será la afirmación de una izquierda sólo a partir de lo nuevo. Tendrá que ser capaz de incorporar, además de las nuevas generaciones políticas, a una parte de aquellos que se identificaron en el pasado con las políticas de Lula y Dilma. Tendrá que ser capaz de conducir luchas de frente único, de dialogar con sectores del antiguo bloque histórico. Para dar un ejemplo concreto: una de las cosas que delinean en el gobierno Temer es la desvinculación presupuestaria de la educación y la salud. Claro que tiene un carácter de corte de inversiones sociales.

Para combatir este proyecto, el PSOl, el PCB (Partido Comunista Brasilero) y el PSTU (Partido Socialista de los Trabajadores Unificado) pueden estar juntos en las calles junto al PT, el PCdoB (Partido Comunista del Brasil) y el PDT (Partido Democrático Laborista); lucharan juntos contra las políticas antisociales del gobierno temer. Así, habrá una reeducación de la militancia que se forjó en los últimos 15 años de luchas contra el gobierno del PT y sus aliados. Por lo tanto, es un giro político importante, pues tendremos algunas luchas de frente único al lado de sectores que eran gobierno hasta hace poco. Va a causar extrañeza en una militancia joven que pasó toda su vida política bajo los gobiernos del PT. Una generación que desarrolló conciencia en una época que los gobiernos petistas aplicaban políticas regresivas en varios aspectos.

Otro aspecto es que el PT tendrá que ser oposición en las calles también, terreno donde no sabemos exactamente lo que sobrevivió del partido, después de tanto tiempo en la institucionalidad. ¿Cuál el poder de convocatoria de organizaciones como la CUT (Central Única de los Trabajadores) y la UNE (Unión Nacional de Estudiantes) como oposición? Tendremos varios test políticos en que veremos con precisión cual reposicionamiento político del petismo en la lucha de clases brasilera. En principio, será una oposición de izquierda a un gobierno de derecha, aunque todavía una izquierda bastante color rosa, con colores muy pálidos luego de su pasaje por el gobierno.

Y también muy comprometida con la campaña de Lula en 2018, figura que es blanco de una destrucción de la derecha, pero que mantiene un apoyo popular importante. Sabemos que el proyecto de Lula es extremamente moderado, un proyecto donde todos ganan, desde los banqueros a los beneficiarios del Bolsa Familia. Algo así ya se mostraba impracticable en el primer mandato de Dilma, en función de la profundidad de la crisis. Es otro elemento de disputa entre la izquierda socialista y el petismo en el próximo período.

Todo eso hace parte de una disputa narrativa y un balance de lo que pasó en Brasil y en América Latina en la última década y media. La izquierda socialista apunta, por encima de todo, a la insuficiencia de las políticas del lulismo. El petismo va a enfatizar los logros obtenidos bajo los gobiernos de Lula y Dilma. Tal disputa de narrativa es clave para el futuro de la izquierda brasilera. Definirá cual fuerza de izquierda socialista en el próximo período.

-Correio da Cidadania: ¿Vislumbra la posibilidad de que la idea de elecciones generales gane fuerza en el sentimiento popular?

José Correia Leite: Para completar, tendremos que saber cuál será la bandera de enfrentamiento al gobierno Temer. En este año, en lo inmediato, no puede ser otra que nuevas elecciones. Sabemos que no existe correlación de fuerzas para eso, pero puede existir y tornarse opción masiva caso que el gobierno Temer no consiga presentar soluciones estabilizadoras de corto plazo. Puede ser también un elemento de inestabilidad, de peso, para el gobierno Temer. El problema es que esa bandera ha sido bloqueada por el propio PT, con el argumento de que Dilma tiene que agotar todo el proceso legal del impeachment. Pero así perderemos el momento de levantar esa bandera, que debería estar pronta para salir a las calles ahora mismo.

Mientras tanto, el petismo está discutiendo que no puede levantar esa bandera ahora, porque perjudica la defensa de Dilma en el Senado y el Supremo Tribunal Federal. Es un preciosismo completo. Estas instituciones están comprometidas con el golpe institucional. Por eso, la única posibilidad de revertir el juego e impedir que el gobierno Temer se asiente, es cuestionar su legitimidad y apuntar que el cambio de gobierno debe estar de acuerdo con la voluntad soberana del pueblo, con nuevas elecciones.

Claro que idealmente tales elecciones deberían ser también elecciones parlamentarias, a fin de barrer la corrupción generalizada que toma cuenta del Congreso. Pero eso sólo sería posible con una sublevación popular en las calles, contra el orden político, como en 2013, pero de modo muy amplificado. No me parece que eso esté en el horizonte, inclusive por el desgaste institucional del PT y el grado de articulación entre golpistas, instituciones, grandes medios...

La demanda sobre la convocatoria de nuevas elecciones para presidente es relativamente simple de hacer y ser entendido por el pueblo, en torno del 60% de las personas ya prefieren nuevas elecciones. Pero la idea pierde validez y caduca, caso el gobierno Temer termine el año estable. Pero, en un plazo inmediato, es la bandera que puede mover la correlación de fuerzas de la actual coyuntura.


* Docente en ciencias políticas, militante del PSOL

El movimiento "Nuit Debout" (noche de pie)

domingo, 1 de mayo de 2016 · 0 comentarios

La discordancia

Léon Crémieux

Europe Solidaire Sans Frontières, 25-4-2016

"La ruptura entre los de abajo y los de arriba; las discordancias de abajo..."

Desde hace algunas semanas, el país ha entrado en discordancia.

Los medios continúan viviendo al ritmo del hablar entrecortado de los dirigentes de los partidos institucionales. Pero en estos momentos este tartamudeo se reduce a un murmullo, porque su voz es menos audible que nunca. Esto es cierto evidentemente en lo que se refiere a la pareja Hollande-Valls, que no llega ya a hacer oír su discurso de miedo y de amenazas para paralizar cualquier acción popular con el objetivo de ejecutar mejor las órdenes del Medef [patronal francesa]. Incluso la prolongación del estado de excepción hasta finales de julio aparece como una última tentativa de mantener con respiración artificial el discurso belicista y seguritario, última muleta de un gobierno a la deriva. Este tartamudeo inaudible concierne también a los demás dirigentes socialistas y a los de la derecha.

Esta pérdida de voz hacia el mundo exterior va acompañada de una cacofonía interna, tanto en el seno del Partido Socialista (PS) como entre los republicanos. Ruido de máquinas electorales que dan vueltas en el vacío en una esfera politiquera que ha perdido toda credibilidad para la gran mayoría de la población.

Todos estos responsables políticos retienen su aliento y su discurso, intentando hacer el menor ruido posible, esperando escapar lo más rápidamente posible a la pesadilla que temen ver desarrollarse delante de sus ojos. Su esperanza es evidentemente que la vida "política" normal, privilegio de un pequeño grupo de profesionales, retome su funcionamiento y plazos normales, a base de falsas primarias y dirigida exclusivamente hacia la renovación del Presidente de la República en 2017. Este silencio ensordecedor, este temor, no excluye a Marine Le Pen, vedette anunciada para esas elecciones, cuya popularidad mediática esta en impasse desde comienzos de marzo.

La cuestión es que en estos momentos, salvo ellos y algunos mensajes de los medios, todo el mundo pasa de las presidenciales de 2017.

Desde hace algunas semanas, la política ha cambiado de escenario. Ya no es el obligado perpetuo discurso de intoxicación liberal, ejecutado por los mismos políticos y los mismos expertos, en las mismas cadenas de radio y de televisión, repitiendo incansables la letanía del capitalismo.

La política se hace oír en otra parte: en las plazas, en los institutos, las facultades, las manifestaciones, las ocupaciones, las huelgas.

Con toda evidencia, los últimos meses han acabado de distender los lazos entre los gobernantes socialistas y todo lo que existe de resistencia social y sindical al capitalismo. La ley Khomri se ha convertido en un asunto político. El Medef (principal corporación patronal) no se ha equivocado. Desde hace 6 años, todos sus golpes bajos han sido puestos en práctica por los sucesivos gobiernos. El fracaso en la Ley del Trabajo sería un signo que impulsaría invertir las correlación de fuerza.

Pero este fenómeno supera la simple toma de distancia de los militantes del movimiento social respecto al PS. Si el debate sobre las primarias de la izquierda resulta ridículo, es también porque parece venir de otro siglo. Nadie espera ya nada de las próximas elecciones y de la monarquía presidencial, no solo porque no hay nada que esperar de los candidatos que se postulan para la segunda vuelta, sino también porque el anacronismo de uno de los sistemas políticos más reaccionarios de Europa se revela repentinamente de forma mucho más cruda.

De las manifestaciones y de las plazas de Nuit Debout suben otras voces que en primer lugar expresan todos los combates sociales y trazan las pasarelas entre ellos, hacen salir desde abajo todas las exigencias existentes contra los múltiples estragos de la sociedad capitalista, del liberalismo reaccionario. Todo lo que los medios y los portavoces del sistema intentan aplastar cada día y negar cada noche en los medios, es expresado de forma sencilla pero con fuerza por miles de voces de hombres y de mujeres, militantes de lo cotidiano, voces multiplicadas en las redes sociales. Lo que molesta a mucha gente es que estos y estas militantes no buscan un salvador, un candidato milagroso.

Más allá de estas exigencias sociales, de opciones de sociedad, ellos y ellas quieren plantear la cuestión fundamental de un funcionamiento diferente de la sociedad para quitar el poder a los bancos y a los grupos capitalistas. Plantean la cuestión del ejercicio real de un poder político y no la de la mejor forma de elegir un salvador supremo que a fin de cuentas haga la política impuesta por los poderosos. Los ejemplos reveladores de todos los gobiernos de "izquierda" en Europa, e incluso de la experiencia de Syriza, han pasado por ahí.

Estas voces no cubren aún la letanía mediática de los políticos, las plazas no reúnen centenares de miles de personas, los estudiantes de secundaria y los de la universidad no bloquean aún la mayoría de los centros, la huelga indefinida no se ha impuesto todavía... salvo en Mayotte. Pero ¿cómo no ver que todas las voces que suben tiene que ver con el malestar popular que siguió al encarnizamiento contra los asalariados de Air France y de Good Year, la revelación de la duplicación de salario hasta los 5 millones de Carlos Tavares patrón de PSA -el grupo que ha liquidado 15 000 empleos en 3 años-, los repetidos escándalos de los Papeles de Panamá, la desviación de fondos sociales realizada cada día por los grandes grupos capitalistas, en eco también con las exacciones racistas y liberticidas que han seguido a los atentados de enero y de noviembre de 2015?

Evidentemente, todo el mundo siente con claridad que esos ecos no constituyen una voz común. Existen aún otras discordancias. En el movimiento Nuit Debout apenas participan los jóvenes de los barrios populares, las y los que han sufrido más duramente las exacciones policiales, los controles por su aspecto racial y el ascenso seguritario de la islamofobia. Quienes sufren en primer lugar la precariedad y el paro entre la juventud, que la ley El Khomri va a agravar más aún. En su inmensa mayoría, las Nuit Debout son blancas...

En numerosas empresas del sector público y privado, la adhesión al objetivo de una huelga indefinida, de un enfrentamiento con el gobierno no es mayoritaria. La necesaria extensión de estas voces depende en parte de unos dirigentes sindicales que hacen lo mínimo para convertirse en sus altavoces, para estimular un enfrentamiento directo contra el gobierno, por temor a que el movimiento contra la ley El Khomri desemboque en el fracaso total de un gobierno de izquierdas.

Los dirigentes del PC (Partido Comunista) y el propio J.L. Mélenchon siguen estando en gran medida "dentro" de la situación actual, los primeros preocupados por las primarias de izquierda, el segundo por su marcha hacia 2017. J.L.Mélenchon se autoproclama dirigente y candidato presidencial "natural" y disfruta viendo que en los sondeos alcanza a Hollande. Incluso llega a fijar él mismo la fecha del 5 de junio como cita entre el pueblo…¡y su persona!, ¡cuando resulta que miles de hombres y de mujeres quieren precisamente acabar con un régimen presidencial autocrático y fijar sus propios plazos!

Las asociaciones, los militantes del movimiento social, de la izquierda radical dudan hoy, frente a las concentraciones de Nuit Debout que parecen a menudo no dejar suficiente espacio para sus combates, sus discursos por un debate político real y organizado sobre las salidas del movimiento. Paradoja, pues este ágora es claramente un ágora política, no un lugar ecuménico, "ciudadano", suma de palabras individuales sin vector ni diferenciación de clase. No todo el mundo es bienvenido en este marco que es el resultado de todo lo que la sociedad capitalista impone de explotación y de opresión. Pero la dificultad para que estas plazas, este movimiento, tomen una dinámica política es bien real. Y esto se hará forzosamente dando un lugar organizado a todos y todas las que desde hace años llevan a cabo el combate cotidiano contra el capitalismo en su sindicato, su asociación, su partido. Es también esta unión la que debe hacerse sin que nadie imponga su discurso y aprendiendo de las nuevas exigencias democráticas aparecidas en las plazas.

De la misma manera el papel del NPA (Nuevo Partido Anticapitalista) no es ni tratar a Nuit Debout y al movimiento actual como un paréntesis que se cerrará más tarde para abrir la campaña política de 2017, ni cultivar la ilusión de que este movimiento arrastraría todo a su paso, automáticamente, limpiando los establos de Augias del sistema político y de sus efluvios.

Este movimiento es la ilustración concreta de aquello por lo que luchamos: hoy se expresan en las plazas y en las calles todas las exigencias que reivindicamos desde hace años. Constituye una ocasión única, como no hemos tenido desde hace mucho, no solo para bloquear el ataque patronal y gubernamental, sino también para volver a plantear la pregunta, y quizá de encontrar un comienzo de respuesta, a la ausencia de representación política de las y los explotados y oprimidos. Muchos de quienes están en las calles y las plazas expresan una voluntad política de nuevas herramientas, de cambio en las reglas y de dotarse de medios que permitan establecer un vínculo entre todos los combates y de luchar de forma concreta para derrocar el sistema capitalista. El NPA debe trabajar en este sentido y plantear las exigencias que ponen directamente en cuestión el sistema, en particular el poder de los bancos, el poder de la patronal de tener derecho absoluto sobre el empleo asalariado y los cierres de empresas, la sumisión a las reglas de la Unión Europea. Denunciar la realidad del Estado, pretendidamente por encima de las clases, pero instrumento cotidiano al servicio de los explotadores. Poner también las exigencias democráticas de echar abajo el régimen presidencial, imponer un sistema proporcional integral en todas las elecciones.

También somos receptores y actores la búsqueda de una convergencia política realizada al calor del movimiento; convergencia que reagruparía a decenas de miles de hombres y de mujeres que combaten en el día a día al sistema. Esto no se hará ni en un día ni en una Noche, pero este movimiento también debe hacer germinar esta perspectiva.

Estamos en una situación bisagra de este movimiento. La discordancia, la ruptura entre los de arriba y los de abajo no tiene aún la dinámica suficiente para pasar a la etapa siguiente. Las discordancias de abajo entre las Plazas, los jóvenes y los trabajadores de los barrios populares, las discordancias múltiples entre los asalariados no están aún vencidas.

En los días que vienen, dos vectores pueden unificar por abajo: la fuerza del movimiento de secundaria que es el lugar privilegiado de la unión más allá de todas las periferias; la convergencia de los ferroviarios o de otros sectores importantes en la prolongación de la huelga puede dar confianza a muchas otras empresas para entrar en la batalla. El 26 y los días siguientes van a ser decisivos para la juventud y la gente asalariada.
Ahora bien, paralelamente hay que trabajar para dar todo su aliento político al movimiento. Mantener como objetivo concreto la retirada de la ley El Khomri no quiere decir ignorar todas las dimensiones del movimiento, todas las que debe adquirir.

Es preciso mediante llamamientos, mediante encuentros, hacer que se exprese un programa político que apoyándose sobre la fuerza de la huelga, de las plazas y de las manifestaciones haga converger a todos los actores del movimiento social y sindical y todas las exigencias, que trace las pasarelas concretas entre Nuit Debout, los barrios populares y las empresas en huelga, que haga que se expresen las exigencias comunes.


Anexo:
Comunicado colectivo:
Nuit debout y sindicatos ¡Darles miedo!

Los y las abajo firmantes, participantes en “Nuit Debout” y/o miembros de sindicatos, deseamos un acercamiento entre estas dos ramas del movimiento “contra la ley El Khomri y su mundo”.

Para esto, deseamos que todas las manifestaciones, las del 28 de abril, del 1 de mayo y las siguientes den lugar a momentos de confraternización en la plaza de la République, bajo formas diversas y a imaginar debates comunes, mítines conjuntos etc.

Deseamos que la plaza de la République se convierta en el lugar de llegada de las próximas manifestaciones, a fin de que los trabajadores y las trabajadoras se mezclen con la juventud, de que las reivindicaciones comporten una parte de utopía.

Deseamos que las estructuras sindicales de la CGT, de Solidaires, de Force Ouvrière, de la FSU, de la CNT y de todos los demás sindicatos así como los y las sindicalistas opuestos a la ley El Khomri, participen en estos momentos de confraternización, desde la base, las secciones de empresa, las uniones locales, hasta la cúspide, las federaciones y confederaciones.

Deseamos que nos demos cita desde el 28 de abril, tras la manifestación, en la plaza de la Republique, para discutir sobre todo esto de forma libre, humana, hacer balance de nuestros acuerdos y desacuerdos, nuestras diferencias, así como de nuestras luchas y nuestras esperanzas comunes.

Solo esta conjunción es capaz, hoy, de dar miedo a la oligarquía y de hacer retroceder al poder.

emeek emana

Soberanía y emancipación

Soberanía y emancipación
Bikila

Mosaiko. Gure esju dago

Mosaiko. Gure esju dago
VIDEO. Pincha la imagen

Gorripidearen Aurkezpena

Lehenengo Konferentzia

Lehenengo Konferentzia
1ª Conferencia de Gorripidea

Eztabaida - Debate

Dekalogoa

Gure esku dago

Giza eskubideak / DDHH

Gernikako akordioa

Garoña Itxi Orain!

VIDEO. German gogoan

Etxe kaleratze gehiagorik ez!

Etxe kaleratze gehiagorik ez!
VIDEO: Pásalo

EUSKAL PRESOAK EUSKAL HERRIRA

EUSKAL PRESOAK EUSKAL HERRIRA
Joxe Iriarte "Bikila" Cumbre del Akonkagua 6.959 m

Artxiboa

Etiketak