Refundación de EH Bildu

viernes, 2 de junio de 2017 · 0 comentarios

EH Bildu se conformó a modo de coalición político-electoral entre tres partidos (Eusko Alkartasuna, izquierda abertzale y Alternatiba), a la cual se le sumó más tarde un cuarto (Aralar). Se trataba de salir del atasco político en el que se encontraba Euskal Herria a efectos de la polarización existente entre la actividad de ETA y la respuesta represiva del estado ( que había ilegalizado Batasuna, expresión organizada de la mayoría de la izquierda abertzale, y de la cual se había escindido Aralar, y el independentismo a nivel institucional se encontraba bajo mínimos); a resultas de la cual el hastío se había instalado en la sociedad vasca. Todo lo cual suponía un enorme obstáculo para avanzar en un proceso de acumulación de fuerzas soberanistas de izquierda.

El primer paso se dio el 20 de junio de 2010, cuando la izquierda abertzale (denominación que representaba a la ilegalizada Batasuna) y Eusko Alkartasuna firmaron Lortu arte en el Palacio Euskalduna de Bilbao, definido como “un acuerdo estratégico independentista en clave social”. El 16 de enero del 2011, en el Palacio Europa de Gasteiz, ambas fuerzas suscribieron un nuevo acuerdo, Euskal Herria Ezkerretik, esta vez sumándose Alternatiba con el fin de “construir la soberanía de Euskal Herria en claves nítidas de izquierda”. El acuerdo se pretendía de largo alcance y tomaba la forma de “una coalición de fuerzas, donde cada organización mantiene sus propios objetivos y su propia identidad” si bien “trabajarán de manera conjunta y prioritaria en los puntos comunes definidos en el acuerdo.”. [1]

El acuerdo se estrenaba apoyando la huelga general convocada por la mayoría sindical vasca para el 27 de enero.

Exitoso arranque electoral

Con el objeto de participar en las elecciones municipales y forales de mayo del 2011, la alianza se presenta con la denominación Bildu. Sin embargo, numerosas listas son impugnadas bajo la acusación de estar contaminadas por miembros pertenecientes a ETA. Hasta el último momento no se sabrá si puede o no participar en el proceso electoral. A punto de dar comienzo la campaña, llega el veredicto favorable del Tribunal Constitucional. Los resultados son extraordinarios, hasta el punto de conquistar la alcaldía de Donostia-SS y la Diputación Foral de Gipuzkoa. Todo un espaldarazo, o una especie de premio por el fin de ETA[2], y también, porque a diferencia del Estado español (donde Izquierda Unida estaba, desde la izquierda, lejos de aparecer como alternativa y recambio del PSOE) mucha gente había visto en Bildu aquello que demanda el 15M: personas no mezcladas en casos de corrupción y que no van a la política a medrar; que abogan por limpiar y dar transparencia a las instituciones, y además se han mostrado contrarios a los recortes sociales, las macro-infraestructuras contaminantes, destructoras del medio ambiente y socialmente negativas.

En éxito continuo, con la marca Amaiur (que incluía a Aralar), en la siguiente confrontación electoral, las estatales (desdiciendo momentáneamente la creencia de que dicho marco no es nada favorable para las formaciones de ámbito vasco) lográndose  además mejores resultados que el PNV. Ello alentó la idea de que era posible el “sorpaso” de dicho partido en las autonómicas. Fue el momento cumbre a partir del cual, lo que hasta entonces solo había conocido éxitos, empezó a entrever las dificultades inherentes al proceso y a apreciar tanto los puntos fuertes como débiles de la alianza. Se entraba en un fase nueva marcada por el final del ciclo movilizatorio Post- 15M; declinaba las luchas sociales y el sindicalismo se replegaba a las luchas de fábrica y sectoriales. Y en Gipuzkoa, la reacción PNV, PP y PSE, con el apoyo de los medios de comunicación ponía en marcha una dura ofensiva por cercar y ahogar a Bildu, sobre todo en los ayuntamientos donde se proyectaba implantar el sistema de selección y recogida de residuos “puerta a puerta”.

Por otra parte, los frutos iniciales derivados del fin de ETA se marchitan, y las dificultades para dar pasos en la solución del conflicto son más grandes que las previstas. El PP se niega a dar pasos en la mejora de la situación de los presos de ETA, cierra toda posibilidad de facilitar a dicha organización argumentos a favor de la disolución y el desarme. Todo ello, genera malestar y cierta impotencia en las filas de la izquierda abertzale, ya convertida en la legalizada Sortu. Surgen las primeras manifestaciones públicas de disidencia en torno al tema de los presos y se enarbola la Amnistía como banderín de enganche de la disidencia frente a vía mas pragmáticas; a la vez que se alienta el abstencionismo electoral perjudicando con ello a EH Bildu.

El PNV aprovecha ese talón de Aquiles. Empieza a hostigar a Sortu, reconociendo su papel en el cese de la lucha armada pero exigiéndole una mayor autocrítica por el pasado. El tema ETA, empieza de nuevo convertirse en un peso muerto del cual es difícil despegarse mientras no se de el carpetazo definitivo y se den avances en la situación de las y los presos. Tema que genera malestar además de ingentes esfuerzos militantes.

La incorporación definitiva de Aralar suma fuerzas a la coalición. La nueva incorporación se da dentro del esquema de coalición, si bien para aquel entonces ya  empiezan a manifestarse opiniones y deseos de avanzar  hacia un esquema más abierto al cual se denomina “frente amplio”, entendido como un apertura a independientes  susceptibles de formar parte del proyecto de la izquierda soberanista.

La alianza también se amplia a Iparralde con una composición diferente (ni Aralar ni Alternatiba existen en ese ámbito, pero si Abertzaleen Batasuna, Eusko Alkartasuna y Sortu) y se denominará Euskal Herria Bai. La progresión electoral de EH Bai en Iparralde ha sido notable también.


El llamado Frente amplio

Durante ese periodo, además de lo relativo a la complicada interrelación entre la gestión institucional y la lucha en la calle, tanto dentro de EH Bildu como en sectores afines, se van abriendo reflexiones sobre la construcción nacional[3] y la independencia en clave social, y va cobrando fuerza la idea de un nuevo modelo organizativo que reubique el papel de los partidos[4].

Se ensaya y proyecta el llamado Euskal Bidea,[5] o camino vasco unilateral hacia la independencia. La influencia del proceso catalán es evidente (no depender de la voluntad del estado para avanzar) si bien con plazos más distendidos y estrategias diferentes.

Nuevo ciclo electoral

Las elecciones municipales y forales del 2015 dejan resultados agridulces. Derrota en Gipuzkoa, allí donde se había gobernado si bien en minoría, con la pérdida de la diputación, la capital y numerosas localidades; aunque en parte es compensada con los avances en Araba, segunda fuerza política, y los resultados en Nafarroa, primera fuerza en número de concejales y segunda en número de votos logrando la alcaldía de Iruña- Pamplona para EH Bildu; y el logro del gobierno del cambio, pero encabezado por Nafarroa bai, donde el PNV tiene una importante influencia.

En dichas elecciones irrumpe Podemos, rival que disputará a EH Bildu el espacio de izquierdas y el propio voto juvenil, hasta entonces mayoritariamente favorable a la coalición.

Las siguientes dos confrontaciones, ambas de ámbito estatal, supondrán un verdadero varapalo para EH Bildu, quien observa con estupor y no poca desmoralización el triunfo de Podemos, cuyo resultado asombra hasta en lugares donde su presencia organizativa es nula o muy escasa. En todo caso, tres elecciones en poco más de una año, producen una presión desequilibradora, difícilmente soportable, considerado algo excepcional y anómalo, pero que nadie asegura que no vuelva a repetirse. Y es que una cosa es teorizar que la lucha institucional y la calle son complementarias, y otra, la practica diaria, sobre todos cuando el “tempos” institucional y el de la calle no coinciden.

Hay que añadir la sangría de activistas de los movimientos forzados a ocupar un número inesperado, y quizás desproporcionado, de cargos electos (muchos de los cuales han sido de gobierno) desplazando a dichas tareas a militantes que hasta entonces habían dedicado buena parte de su labor a activar la calle.

Ello genera debates importantes sobre el enfoque programático sobre los sectores a los cuales se ha dirigido, la forma de hacer la campaña y los métodos de elección de candidaturas. Se dan cambios importantes entre la campaña de diciembre del 2015[6] a la de  junio del 2016. Un mayor peso a lo social; una orientación más de izquierdas, a la removilización de las bases, etc. Y aunque la campaña satisface más que la anterior, el peso negativo de los resultados, prácticamente iguales a la anterior, son un jarro de agua fría, si bien para muchos acicate para efectuar cambios de orientación.

Se es consciente también de que en los nuevos sectores que sacudieron el panorama hace cinco años (y que desde un punto de izquierda son los que más nos interesan) ha pesado la opinión de EHBildu se ha ido instalando en el terreno de los partidos políticos tradicionales (si bien más honestos y honrados). Y esto es un problema para quienes proclaman no ser una organización partidaria al uso, sino un movimiento de transformación, soberanista de izquierdas, rupturista respecto al régimen de 78.

La liberación de Otegi, la consolidación del proceso de refundación de Sortu, la aparición de nuevos fenómenos como Gipuzkoa Zutik, el nuevo feminismo, un cierto repunte movimentista, reactivan la vida interna de EH Bildu, y dan un nuevo vigor no exento de preocupación frente a un Podemos que ha arrasado en las dos campañas anteriores si bien se comprueba que a pesar de su autoproclamada “prioridad de lo social frente a  lo “identitario”, ello no tiene una contrapartida real en su actividad en la calle.

La inhabilitación de Otegi como candidato, más las conclusiones sacadas de anteriores campañas producen un cambio manifiesto de los rostros y perfiles de las candidaturas: Tres mujeres de cabeza de lista. Las de Bizkaia y Gipuzkoa (Maddalen Iriarte y Jasone Agirre) carecen de pasado político y son profesionales de gran prestigio en los medios de comunicación; la tercera, también mujer, es una de las figuras emergentes de EH Bildu : Miren Larrion, concejala de Gasteiz.
 
La batalla por arrebatar la hegemonía al PNV sale a la palestra de nuevo, si bien no con la fuerza y la confianza de las anteriores autonómicas, ya que se es consciente de que el “sorpaso” al PNV no depende en exclusiva de EH Bildu, sino de la suma de resultados (de EH Bildu y Podemos) y de quién encabezará la necesaria e hipotética alianza. La actitud ante Podemos es una mezcla de simpatía y recelo. Recelo, por que se desconoce la actitud que tomará según los resultados.

Los resultados son buenos para EH Bildu, ya que no solo se invierte la tendencia a la baja (si bien no se alcanza la cota anterior) sino que consigue ser la segunda fuerza y la primera de la izquierda; pero ello quedará un tanto eclipsado por la contundente victoria de un PNV quien con la ayuda del PSE (disminuido pero todavía vivo) reina en las tres capitales las diputaciones de la CAV, y tiene un peso importante en la coalición dirigente del llamado Gobierno del Cambio de Navarra.

El PNV, hegemonía y contra hegemonía

A pesar de la crisis económica y de la crisis de representación del sistema de partidos, en ausencia de una fuerte oposición social y contra-hegemónica en la calle, la fortaleza del PNV, instalado en la filosofía del mal menor, goza de un incuestionable apoyo en una mayoría social que ha pasado de la indignación a la resignación (estamos peor que antes de la crisis pero mejor que en el resto del estado), si bien siguen dándose importantes focos de protesta a la vez que van en aumento las críticas del sindicalismo soberanista que le acusa de trabajar para la patronal.

El planteamiento de EH Bildu, un proyecto de País[7] a tres bandas (PNV, EH Bildu y Podemos) más agentes sociales y sindicales en torno a un programa de defensa de la soberanía vasca en clave social (aún a sabiendas de su imposibilidad) tenía cierto sentido como emplazamiento electoral, pero la persistencia del enfoque ha contribuido a desdibujar la aspiración contra-hegemónica de EH Bildu. No desgasta y da demasiadas ventajas al PNV que es quien tiene la sartén por el mango (y además ya había optado por el PSE como compañero de viaje) además de generar críticas de la componente social (sobre todo por parte de ELA) muy confrontada al PNV por su política social, quejándose de no ver la misma actitud por parte de la izquierda política. Por su parte, Podemos, tampoco ha ofrecido ninguna opción alternativa, pues su oferta de tripartito: EH Bildu-Podemos-PSE, imposibilitaba una alianza de izquierda alternativa, siquiera como contraposición.
Ciertamente, la conquista de la hegemonía política es asunto de relaciones de fuerzas. Ante la ausencia de la fuerza necesaria, una parte de la izquierda de la socialdemocracia (o en su caso del PNV) apostó en épocas recientes por la estrategia de la participación-presión en el seno de gobiernos de colaboración con papeles subalternos con desastrosas consecuencias. También esta el peligro de salirse por la tangente y ubicarse en la mera  alteridad (y de esa experiencia también hemos bebido), en posiciones puristas y esencialistas, que reniegan del desafío que supone navegar en la complejidad política, y que por tanto pudieran perder toda su capacidad de impacto, llegando incluso a apuntalar al propio sistema desde una lógica inmovilista y sectaria. De hecho, una parte del espacio ideológico-sociológico de la izquierda abertzale (disidente) da la impresión de ir por esta línea. Ni seguidísimo ni sectarismo, el dilema de siempe.
Cabe optar por otra estrategia
Durante el periplo neoliberal, salvo honrosas excepciones, la izquierda dejó de ser izquierda. Y la que perduró, también salvo excepciones, perdió o el atrevimiento, o la capacidad para imaginar una nueva utopía que le sirviese para animar las luchas del presente y alumbrar la sociedad del futuro. Sin duda, en ello contribuyó el síndrome producto del derrumbe del mal llamado socialismo real y las derrotas del movimiento obrero y los movimientos de liberación nacional, que nos arrastró incluso a quienes desde lejos fuimos extremadamente críticos con dicho modelo, y sobre todo el acomplejamiento de quienes desde su arrepentimiento proclamaban que el capitalismo y la democracia liberal eran “lo menos malo o el mejor de los mundos posibles”.
De todo ello hay que sacar conclusiones. En primer lugar, relativo  a la importancia del impulso ético acorde a la causa de los oprimidos, que es siempre de proyección humanista y naturaleza democrática, y que no busca el beneficio personal. Una izquierda alternativa carente de humanidad que utiliza cualquier medio, incluido él más sangriento y bárbaro, para alcanzar el supuesto fin (aunque sea colectivo), tampoco vale. La experiencia de lo que fue el llamado socialismo real, debe estar tan presente como la crítica al capitalismo. No en vano, duró casi un siglo, y sus efectos los arrastramos todavía. Y aquí nos topamos con el balance de la lucha armada y sus consecuencias
En segundo lugar, como entender al día de hoy el viejo debate sobre si la superación del capitalismo sería mediante reformas sucesivas, o mediante a ruptura revolucionaria. Dicho de otra forma, como engarzar la lucha con objetivos inmediatos y los mas lejanos. Los antiguos reformistas dejaron de serlo para convertirse en gestores y lacayos del capitalismo, siendo la izquierda alternativa quien exige reformas radicales que hagan de puente hacia la orilla socialista. Cierto es que lo de puente es pura metáfora. Ya que la experiencia nos demuestra que (aunque deseables) son imposibles los tránsitos sin ruptura con el sistema vigente.

Esos debates (además del modelo organizativo definitivo) de momento no tienen fecha para abordarlos, pero esperemos que tarde o temprano se efectúen.[8].

La nueva EH Bildu, un alianza estratégica a favor de la soberanía y la democracia como punto de partida.
Dos años de tiempo antes de volver a la batalla electoral deberían ser tiempo suficiente para la reflexión estratégica y el reequilibrio de esfuerzos y afanes entre el trabajo institucional y el de implantación popular, social y activista.
El manifiesto de los cuatro partidos apuesta por un nuevo organizativo más abierto e inclusivo[9], pero asegurando que los partidos seguirán existiendo y tendrán un peso y papel específico en el nuevo organigrama. El resultado es un sistema mixto, un híbrido entre un modelo tipo coalición de partidos (como hasta el presente) y un partido movimiento (nada fácil de definir) el modelo que en un principio parecía gozar de un amplio consenso. Sin duda, Alternatiba y Aralar son más proclives a ese enfoque pero tanto Sortu como EA (si bien esta formación es la más reticente a avanzar en un sentido movimentista, y cuenta además con un sector opuesto o muy receloso ante posibles cambios que les desdibujen políticamente y además debiliten el peso que tenían según el sistema de cuotas partidarias) han sido determinantes para configurar el modelo que se presenta a discusión.

El proceso se ha definido como un punto de partida de un cambio gradual. Esto es, en este proceso congresual no va a plantearse ningún debate sobre alianzas (mas allá de las inherentes a EH Bildu), estrategia o programa. Aspectos que se esperan sean discutidos de forma pausada y sin definir de entrada su resultado final. De momento, el Acuerdo básico, “ o mínimo común denominador[10]”, mas adelante, la línea política general y el programa político.

El texto político es una somera[11] descripción del escenario histórico derivado de la globalización, y sus consecuencias en materia medioambiental y social, los efectos de la hegemonía neoliberal sobre los pueblos y las gentes, y las características de la ofensiva antidemocrática que la acompaña. Y cuyo resultado es una crisis política sin precedentes desde la II Guerra mundial. Crisis que ha activados procesos soberanistas como el escocés y el catalán, movimientos de las plazas, pero también el ascenso de la derecha xenófoba y racista.

Crisis que también afecta al Estado español (sobe todo en la cuestión nacional de Catalunya), pero que en Euskal Herria tiene una expresión diferenciada, menor efecto de la crisis, menor desgaste de las instituciones y un hegemonía del partido del mal menor, creando problemas particulares para el proceso soberanista y de transformación social.

En el plano organizativo, lo más reseñable es la creación del bilkide o militante de EH Bildu (sea o no militante de algún partido) sujeto principal para la conformación del programa, la línea política y la intervención social. Habrá unos estatutos que regulen sus derechos y deberes.

EH Bildu funcionará teniendo en cuenta un enfoque confederal entre la CAV, Nafarroa y sus socios de Iparalde. El organigrama especifica tres niveles generales:

1. Congreso órgano estatutario máximo, de participación directa: Ratificación de la modificación de los documentos fundacionales. FRECUENCIA: forma ordinaria cada 4 años.
2. Conferencia política: un espacio de encuentro y reflexión, tanto formal como informal, de militantes y simpatizantes (bilkides y bildulagunas), para marcar la línea política y estratégica del curso político. FRECUENCIA: La Conferencia Política se celebrará al inicio del curso político de forma anual.
3. Asamblea general de, como marco máximo de decisión entre Congresos. FRECUENCIA: Se reunirá de forma ordinaria y como mínimo una vez al año. Se establecerá un procedimiento propio para la elección de sus miembros.
Y además, los órganos ejecutivos y de trabajo cotidianos: mesa política y secretarías sectoriales, con sus respectivos secretarios; la mesa de partidos, comisión de cuentas y comisión de garantías.

Y como colofón el reglamento para la participación en el proceso constituyente. Modo de inscribirse, derecho a voto, avales y obligaciones de las candidaturas… y modo de aportaciones a los documentos.
En dos palabras. El presente  proceso es una primera etapa que sanciona un avance importante a nivel organizativo político, pero desde el punto de vista estratégico político el debate esta limitado a nivel interno los partidos, mientras que a escala de EHBildu, de momento esta abierto a reflexiones futuras, que dependerá en gran medida de las urgencias y vaivenes políticos.




[2] Hace cinco años, escribi un articulo (https://vientosur.info/spip.php?article5916 ) donde planteaba los nuevos sobre los dilemas de la Izquierda abertzale tras el fin de ETA .

[3]  En un texto oficioso que se repartió entre los partidos se afirma algo tan novedoso para el mundo abertzale como: “No somos un proyecto nacionalista, pro sí queremos ser un proyecto nacional”.
[4] En asamblea nacional de Alternatiba del 28 de junio de 2014 celebrada en Vitoria-Gasteiz abordamos la primera fase del debate sobre el Frente Amplio en base al documento: Organizando el frente amplio de independentistas y soberanistas de izquierda de Euskal Herria”. .

[6] Tres meses antes de las elecciones un grupo de profesores universitarios publicaron un manifiesto que aboga por una alianza entre EHBildu y Podemos (http://www.publico.es/politica/personalidades-vascas-impulsan-inedita-candidatura.html). EHBildu muestra de entrada una posición favorable y consulta a las asambleas territoriales al respecto, las cuales responden positivamente. Podemos por su parte responde negativamente aduciendo falta de condiciones para llevar a buen termino dicha alianza.
[7]  Proyecto de País. Documento de EH Bildu. http://www.eitb.eus/es/elecciones/autonomicas-vascas/detalle/4416216/arnaldo-otegi-propone-pacto-tres-pnv-podemos-25-s/
[8]  “Ello implica una evaluación diferenciada de las opciones políticas tomadas por las distintas familias de la izquierda en cada encrucijada histórica  con el  objetivo de sacar las lecciones pertinentes en cada caso.(J..M. Atentas: De comunes a Eurocomunes)

[9]  Manifiesto de los cuatro partidos. https://kongresua.ehbildu.eus/

[10] Entendiendo por mínimo común, los programas y las practicas asumidas durante los últimos cinco años en las distintas instituciones (europeas, estatales, autonómicas, forales  y municipales); el proceso de paz y normalización, los poscionamientos ante diferentes cuestiones relativas al feminismo, ecologismo, reivindicaciones sociales, tanto a nivel nacional, estatal e internacional.
[11] Ver textos presentados a la conferencia. https://kongresua.ehbildu.eus/ materiales deldebate,

Lo social, lo nacional y la globalización

martes, 2 de mayo de 2017 · 0 comentarios

Iosu Perales
Es recurrente que voces desde las izquierdas afirmen que la llamada cuestión nacional de Catalunya y Euskadi, debe quedar en un segundo plano ante la prioridad de las luchas y reivindicaciones sociales pendientes. Estas voces, en general, no niegan el derecho democrático a decidir, pero tuercen el gesto cuando se trata de optar o no por la independencia de Catalunya y Euskadi. Bastantes de estas voces acuden a la globalización para defender la idea de que estos nos son tiempos de formar nuevos estados, ya que las soberanías ceden terreno a la interdependencia. Creo, sinceramente, que se trata de posturas equivocadas. Puedo entender que haya opciones diferentes a la de independencia nacional de Catalunya y Euskadi, pero estos argumentos no me parecen sólidos ni adecuados.

Permítanme que empiece informando que no soy nacionalista, pero defiendo que mi identidad nacional es la vasca. Y punto. Y lo soy por razones democráticas. Siempre he pensado que en las organizaciones políticas pequeñas, no solamente hay desventajas, sino que también hay variables muy favorables en orden a la fiscalización de los gobiernos, la mayor cercanía entre instituciones y ciudadanía, y como consecuencia mejores condiciones para influir en favor de los derechos sociales de la gente. No hay derechos sociales sin ciudadanía democrática, y no hay ciudadanía sin comunidad y autogobierno, como muy bien afirma la profesora María Eugenia R. Palop. Derechos sociales y derechos políticos son indivisibles. Como ya reconocía Thomas Humphrey Marshall en su Ciudadanía y clase social, los derechos sociales tienen un carácter comunitario que solo puede realizarse en el ejercicio de una democracia amplia e incluyente y eso, en el terreno que nos ocupa, se llama, cuando menos, derecho a decidir y, consecuentemente, la independencia como opción.

Es desde mi punto de vista bastante extraño que desde posiciones autodenominadas socialistas o alternativas se siga analizando la construcción de una sociedad desde un enfoque economicista que no tiene en cuenta que los vínculos que cultivan la libertad y la democracia tienen que ver con la capacidad de una comunidad a decidir qué quiere ser y cómo quiere ser. De lo contrario la vida humana empieza y acaba en trabajar, comer y dormir, obviando los anhelos individuales y colectivos que también pasan por crear y reproducir, mediante la participación, una organización política espacialmente adecuada en una comunidad que se reconoce a sí misma como distinta a otras. Y esto incluye formar un Estado propio si es esa la decisión democrática.

Si se afirman los derechos sociales y al mismo tiempo se niegan los derechos políticos se está atentando contra la viabilidad de los primeros, pues solamente pueden implementarse desde una comunidad política que se organiza democráticamente, que es lo mismo que decir de manera soberana pues la democracia no se mutila a sí misma. Planteo todo esto desde una posición republicana, de rex pública, no desde un patriotismo sentimental, de consagración de la historia, y mucho menos etnicista. El derecho a decidir, lo nacional, como identidad de una realidad social plural que cuidando lo colectivo coloca en la centralidad a cada ciudadano y ciudadana con toda su individualidad. En este sentido, María Eugenia R. Palop me recuerda a Martin Buber cuando dice: “La propia libertad individual, la autoconsciencia y la autoestima, solo pueden realizarse en una vida social que inspire un compromiso con el bien común. De otro modo, nuestra vida sería solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta”.

En resumen, la radicalización democrática que debe ser necesariamente pacífica, exige tomarse en serio el hecho diferencial de cada comunidad de acuerdo con su propia conciencia mayoritaria.  Ciertamente la diversidad siempre estará presente y, en consecuencia, los derechos de las minorías siempre deberán quedar garantizados. La izquierda que niega el derecho político a decidir y/o a la independencia debe superar ese olor a viejo de una unidad estatal impuesta y que puede llegar a ser una cárcel de pueblos incluso sin pretenderlo.

He dicho que voto por la independencia por razones democráticas. A ello me anima, desde luego, mi convicción de que poco hay que hacer permaneciendo en una España, rancia, muchos de cuyos políticos son habitantes de la caverna, y bastantes de los cuales beben de las fuentes del franquismo, aún hoy. Una España corrupta no es mi hogar. Sé que en Euskadi también hay corrupción, pero de ello ya nos encargaremos la ciudadanía vasca. Lo que es inmanejable es lo que ocurre en España, cuyas instituciones, empezando por la Justicia están taladradas por tramas corruptas.

Por fin, anteponer lo social a lo nacional es un modo de perpetuar el actual estatus quo, ya que bajo el capitalismo siempre habrá desigualdades sociales, más aún en el marco de un neoliberalismo galopante, de lo que se deduce que la agenda de los derechos sociales es poco más o menos que eterna. Realmente esa idea de que nos ocuparemos de lo nacional cuando se resuelva lo social lo veo y lo vivo como una trampa. Pero es  que además es un enfoque poco solvente pues ignora que lo social para avanzar en el sentido de la igualdad necesita de un marco político alternativo al actual, y el Estado catalán o vasco puede serlo.

Pero, como he citado, muchas voces indican que la globalización va en sentido contrario de la independencia de los pueblos, léase Catalunya o Euskadi, por ejemplo.  Es verdad que la globalización es un proceso histórico, no es el resultado de un acto como encender el motor de un automóvil o la luz de una habitación. Podemos decir que en el año 2025 estaremos mucho más globalizados y en el 2050 aún más.

Se trata de una transformación permanente que no sabemos cuándo podrá llegar a completarse, sobre todo por cuanto su esencia es la de extender actividades a través de un planeta diverso geográfica, climática e históricamente. Pero dicho esto convendremos en decir que la actual es una globalización desgraciada al servicio del dinero. En realidad debemos aspirar a transformarla radicalmente, haciendo de ella una oportunidad para la solidaridad y la democracia planetaria.

Como dice el profesor Gurutz Jáuregui la tentación de aferrarnos a viejas certidumbres, frente a lo nuevo, no es lo más apropiado. Por contra, aceptar el riesgo de actuar ante los procesos de cambio desde una actitud crítica, es mucho más apasionante. De modo que si aceptamos el punto de partida de que la actual globalización no encarna los valores de un ideal emancipatorio, parece una necesidad la asunción de un proyecto alternativo humanista de globalización que implica la construcción de un sistema político que no esté al servicio del mercado global, sino de las personas. Así por ejemplo yo quiero más Europa, pero otra Europa.

Hacer ya unos años escribí sobre la necesidad de una contra-hegemonía como respuesta.  Es en este escenario que la palabra glocalización resume bien esa tensión dialéctica que consiste en pensar globalmente y actuar en el ámbito local. Se trata de un modo de respuesta con dos componentes: uno de resistencia y otro de alternativa al despliegue de un mercado darwinista y sin rostro democrático. Planteado de una manera práctica, yo no evalúo la idea de independencia sometiéndola al arbitraje de la actual globalización, pero en cambio propugno que es la hora de los pueblos. Es por eso qe defiendo una Euskadi independiente volcada junto con otros pueblos a la construcción de otros marcos internacionales institucionales y de la sociedad civil así como inter-gubernamentales.

Defiendo el espacio local, comunitario (municipio,  territorio, la nación), como campo idóneo para la participación ciudadana en la toma de decisiones y el uso eficiente de los escasos recursos para el cumplimiento de un programa social.  Los ataques a este enfoque de lo local no son poco importantes. Pero como bien afirma el profesor Francisco Alburquerque las potencialidades del desarrollo endógeno son extraordinarias, más allá de preferencias subjetivas por espacios políticos más próximos al ciudadano. ¿Construir una contra-hegemonía? Se trata sin duda de un paradigma con idealismo que, en cualquier caso, debe tener como punto de partida la realidad tal y como es, eso no lo niego. La teoría de redes ofrece, sin embargo, una oportunidad para generar sinergias y procesos sociales, económicos y políticos, abiertos al intercambio y a la elaboración de una agenda común de escala global. Los movimientos centrífugos, los vasos comunicantes, pueden contribuir a generar nuevos valores y una nueva cultura de la acción social, atentas a nuevas posibilidades enfrentadas a la resignación, y con disposición a desplegar por toda Europa poderes múltiples, expansivos y creativos.

Sin duda la batalla entre una globalización al servicio de pocos y manejada por poderes opacos, ocultos a la ciudadanía, y la soberanía de los pueblos (que pueden organizarse o no en Estado) está lejos de haber terminado, a pesar de la propaganda que trata de convencernos que no tenemos nada que hacer.  Pasa lo mismo con la tensión entre Estado y democracia.

La idealizada "aldea global" lo es tan sólo para elites, pero no para las mayorías del planeta. En este marco no me apunto a la independencia como una huida de la realidad sino como una forma de cuartear una globalización que traiciona a la gente y, por otro lado, como impulso constructor de una comunidad independiente, con Estado propio y siempre atenta a la solidaridad con todos los pueblos del estado español.

Reitero que escribo este texto desde una posición no nacionalista.  Nacionalismo es lo que está dispuesto a hacer el PNV, facilitando los presupuestos del PP, a cambio de algunas ventajas, aunque ello suponga perjudicar gravemente al conjunto de la sociedad estatal. “Lo nuestro por encima de todo” es su lema. Por mi parte, llevo más de 40 años de internacionalista, trabajando con comunidades campesinas e indígenas de diferentes países desde el sector de la Cooperación al Desarrollo. Como yo, cada vez más gente se incorpora por razones democráticas a la idea de independencia.

Relatos (anti)patrióticos (según se mire)

domingo, 16 de abril de 2017 · 0 comentarios

En torno al libro "Patria" de F. Aramburu

Joxe Iriarte Bikila

La literatura, como la vida misma, siempre ha estado influenciada o contaminada por diversos factores. Empezando por la adjudicación de los premios Nobel, pasando por las supuestamente más neutras de nuestras pequeñas galaxias institucionales y culturales, y no digamos las adjudicadas por las grandes editoriales. Hay excepciones, como en todo, pero la mayoría de las obras y sus autores son promocionados y premiados por cálculos políticos y/o comerciales. Desde otro punto de vista, recordemos que en un tiempo leíamos ensayos sobre “literatura y revolución” escritos por autores diversos (identificados con el marxismo) con unos ojos (y anteojos) que iban mas allá de lo meramente literario. Nada es neutral en este mundo, la literatura tampoco, y los premios por la paz menos todavía.

Una prueba de lo que digo es la polémica existente en torno al libro “Patria”, escrito por el donostiarra Fernando Aramburu, y sobre el cual viento sur nos han permitido conocer las aportaciones de Ramón Zallo1 e Iban Zaldua2. Además han publicado críticasde interés Jabo. H. Pizarroso y Alberto Moyano3. Y la verdad, tras dichos artículos, tanto en su vertiente más literaria, como en la sociopolítica, poco tengo que aportar.

Aramburu, una mirada estrábica respecto a la literatura euskaldun
Aún así, permítaseme añadir y remarcar algunos aspectos de la polémica. Si bien hay que diferenciar obra y autor, no voy a ocultar que respeto a lo segundo, mi grado de contaminación (en eso no voy a ser políticamente correcto) es bastante alta y viene desde las polémicas declaraciones de Aramburu sobre los escritores euskaldunes4.

Ya en su momento critiqué que con tales declaraciones, Aramburu, mas allá de la validez intrínseca de su obra (que cada cual juzgue como quiera) buscaba sobre todo publicitarse y además lograr el respaldo del establishment literario y político español. Hablando en plata, hay que ser ignorante –en el mejor de los casos- o mentiroso y bastante canalla, para verter sobre sus colegas de oficio tamaña acusación. Ignorante o mentiroso sobre una serie de personas que escriben (algunos de forma talentosa y otros no tanto, como en cualquier idioma) por pura afición y voluntarismo, imposibilitados de vivir (salvo tres o cuatro figuras) de su actividad literaria. Si vivir de la literatura es difícil, vivir de la literatura euskaldun es pura heroicidad. Y acusarles además, de falta de integridad para escribir libremente lo que de verdad piensan sobre la sociedad vasca, raya el oportunismo más falsario. En un tiempo, fue la censura de los poderes fácticos de la dictadura el toro a lidiar, y en el presente es sobre todo el mercado quien criba. Y si el mercado en algo incide, incluso en el euskaldun, desde luego no es contra los críticos de ETA. Más bien lo contrario. Y si de censura se trata, basta ver lo que ocurre con ciertos chistes y guiñoles, para saber de dónde viene y contra quién se ejerce. Y si por un chiste te machacan, a ver quién se atreve a hacer apología, aunque sea literaria, de ETA. Decía Terry Eagleton que “la ideología es como la halitosis, solo se nota la del prójimo”. En el caso que nos ocupa se aúnan ideología y prejuicio…

¿Literatura pro ETA?
La mayoría de los autores (citados en los artículos de Zallo, Zaldua y demás, por lo cual me abstengo de repetirlos) que han tomado el “conflicto” como tema central o lateral de su obra (entre los cual me incluyo5), ciertamente no lo han abordado de forma tan caricaturesca y simplificada, al estilo de la última obra de Aramburu, pero en mayor o menor grado son muy críticas con ETA y con el empleo de la violencia y sus consecuencias (también del Estado, claro está), y desde luego, escenifican el complejo y amplio abanico del victimario.

Aramburu debería mirar también al sufrimiento (por partida doble) de las madres de los militantes de ETA, por ejemplo tal como lo describió Gabriel Aresti en su poema: Josefa Mendizabal Zaldibian6“Las madres de los de ETA sufren cuando les matan sus hijos y sobre todo cuando sus hijos matan”.

Se mire por donde se mire, salvo en excepciones y en relación a la época franquista, no existe una literatura (por ejemplo al estilo de la irlandesa sobre el IRA) de ficción de un tono épico y condescendiente y mucho menos apologeta de ETA. Otra cosa son los artículos de opinión, los libros históricos e ideológicos que conforman la historiografía a favor o de explicación de ETA. En relación a la época franquista, no llegan a la media docena las novelas que tienen por protagonistas miembros de ETA. Por citar algunos, Arragoa7 describe unos personajes y una época que a muchos nos resulta conocida, unos jóvenes que entran en ETA por diferentes motivaciones: de clase, identitarias, ideológicas (incluye las disputas entre ETA VI y ETA V), y sufren las consecuencias de tal acto: represión, tortura, cárcel, y vida clandestina. Militar en ETA se convierte en una razón existencial. “100 metro”8 (con versión cinematográfica incluida) tiene por personaje central un militante en ETA, que corre sus últimos 100 metros en la plaza de La Constitución de Donostia (convertida en lugar de ritual) hasta morir acribillado por la policía franquista; todo ello, en un contexto donde ETA era considerada vanguardia de la lucha contra la dictadura y sus militantes luchadores antifascistas (basta recordar el eco que tuvo el Proceso de Burgos en todo el Estado español); igualmente Exkixu9, narra la historia de un militante de ETA entre el Proceso de Burgos y la muerte Carrero Blanco; la narración es un alegato abertzale muy al estilo txillardegiano (valga la redundancia) ante un mundo que desaparece por partida doble: el mundo rural que incluye el caserío (del cual toma su nombre clandestino) y el paisaje donde nació y creció; así como el idioma que mamó en el ambiente familiar (el euskera) arrollados ambos por las excavadoras de las constructoras y la llegada masiva de emigrantes castellano-parlantes. Posteriormente y conforme va cambiando la situación política y cultural, la obra literaria de Saizarbitoria y Txillardegi, se tornará cada vez mas crítica y beligerante con la actividad armada. El mismo Txillardegi escribió en Egunkaria un artículo titulado Cui prodest (¿Quién se beneficia?) una dura crítica a ETA responsabilizándole del fracaso de Lizarra-Garazi10.

Ya en la década de los 2000, se editó “Lagun Armatua”11. Escrita por un autor alemán que conoce la realidad vasca. Narra las peripecias de un alemán de vuelta a Bilbao, la ciudad donde solía pasar las vacaciones, y en la cual se reencuentra con un antiguo amigo (cuyo perfil se ajusta a Mikel Antza, el escritor que por ayudar a Joseba Sarrionaindia a escaparse de la cárcel de Martutene malogrará su carrera literaria y se convertirá en un dirigente de ETA) que para la policía es uno de los grandes de ETA; este le pedirá ayuda para recorrer la península, y a pesar de las dudas políticas aceptara ayudarlo. Una novela con tintes negros, y con reflexiones variadas sobre las identidades, la cultura y la amistad con quien no se termina de entender (mas allá del acuerdo y la discrepancia) por qué y para qué lucha12.

La vuelta de Mikel Antza, el personaje real, supone una novedad en este panorama justo en tramo final de ETA. Tras haber sido encarcelado, retoma la escritura13 para narrar sus recuerdos y reflexiones derivadas de sus huelgas de hambre y posteriores estancias en hospitales penitenciarios, sus conflictos con las instituciones penitenciarias y los recuerdos de la clandestinidad. Este autor y su obra sí entran de lleno, con todo derecho y rigor, en tanto que es un relato personal afín al mundo de ETA14.

Como guinda del pastel: “Orpoz Orpo”15, aventuras de un joven clandestino de ETA cuyas peripecias sexuales no desmerecen en intensidad de las estrictamente militantes. Sexo, humor, paranoias y no pocas alucinaciones.

Diferenciando, por rigor, el durante y después del franquismo, esta literatura es variada y plural, tanto desde las miradas más críticas y severas, como las más neutrales y/o condescendientes.

Así que si la pretensión de Aramburu de propiciar “la derrota literaria de ETA” y zanjar el tema, al menos en lo que al terreno de la narrativa se refiere, es una embestida nada quijotesca contra molinos de viento. Un cruzada contra una obra inexistente, pero pura carnaza para los que esperaban un relato según su deseo y visión del conflicto vasco. De ahí (y el acierto de su formato) su éxito. Estamos en plena batalla “por” el relato, y todo vale. El escritor y crítico literario Txema Arias, se preguntaba16 cómo es posible que “los escritores euskaldunes traducidos al castellano sean tan ninguneados por quienes ensalzan a Patria por considerar que es la novela esperada por la sociedad española sobre el conflicto vasco”. La cuestión no es reflexionar, sumergirse y tratar de entender el conflicto vasco en su complejidad, sino proyectar y deleitarse en un relato del conflicto al gusto de un público (muy mayoritario en España) que lo ha estado deseando. Para ese público, Patria, cumple sus expectativas.

Y sin embargo no existe una versión única y unívoca, ni siquiera en el campo más heterodoxo17. Y desde luego, y en eso también tiene razón Zaldua, habrá un suma y sigue, si bien visto lo visto, la descompensación entre el peso de los autores y del público, se dará más desde un desde un lado que desde el otro… porque la literatura seguirá contaminada.

¿Adiós a las armas?
La noticia y posterior escenificación de la entrega del los arsenales de ETA, está abriendo las puertas a la imaginación. Hasta las pistolas se han puesto a hablar. Una de ellas mediante la pluma del escritor Pako Aristi nos daba fe de su testamento. Su nombre: Firebird, Sig Sauer, Walter P38, es lo de menos. Creada como arma para los cuerpos de élite de los ejércitos y policías de todo el mundo, la narradora se descarrió por vericuetos clandestinos. Sus primas hermanas, la mayor parte, destinadas a convertirse en glorias patrias, en servidoras del orden establecido, o al comercio del narcotráfico, gozan del privilegio de participar en desfiles y ser expuestas relucientes y engrasadas. Las menos, ovejas negras como nuestra narradora, están ocultas y estigmatizadas como terroristas. “La política consiste en saber cuándo y contra quién apretar el gatillo” decía Vito Corleone. No era un político, pero manejaba políticos. Ala del cuento le llegó la hora de comparecer ante el patíbulo. Ser entregada y destruida. ¿Y las otras? ¡Ay las otras! Todo depende donde naces y a qué familia perteneces, solo unos pocos cambian de sino. La mayoría, cumple el papel para el cual ha sido creado. Adiós a las armas de unos… pero las armas no desaparecerán.

Un título, tendencioso: Patria
La obra de Amin Maalouf “Identidades asesinas” trata de la identificación del fundamentalismo (sobre todo) religioso con su propensión al asesinato. De forma pertinente, Mª Dolores Martín-Consuegra Martín-Fonte18 nos alerta de que “el título de la obra –y puntualizo, sobre la novela patria- resume el contenido de la misma. Si se realizara una encuesta sobre lo que sugiere, es posible que la mayor parte de las personas encuestadas identificaran lo de “Identidades Asesinas” en una dirección unívoca, y esta posibilidad la expresarían con menor tibieza que el autor. Identidad-Patria. De forma más o menos sutil unas patrias, unas identidades son las asesinas. Y sin embargo, no hay identidades -esencialmente- asesinas, hay asesinatos y genocidios que se realizan en nombre de tal o cual identidad, sin embargo poco se menta a las identidades asesinadas, sea por quienes dicen no ser identitarios, por ejemplo los impulsores de la globalización neoliberal y los Estados Nacionales y sus ideólogos, o por fundamentalismos varios: el ISIS contra los azaríes.

¿Qué patria resulta del título de la obra? La vasca. ¿La defensa de la patria vasca, da cobertura al asesinato? El patriotismo PNV-ista incluso durante la dictadura (ahora dispone de la Ertzaintza la cual con otras fuerzas se seguridad se asigna el monopolio de la violencia) tenía por seña de identidad la resistencia pacífica, y el lehendakari Leizaola consideró el magnicidio de Carrero Blanco por parte de ETA, como un acto indigno y de malos vascos. Ni lo uno ni lo otro. Ningún patriotismo es de dirección única. Se da el ¡Patria o muerte! de la revolución cubana. Y el ¡Todo por la patria! de la Guardia Civil.

Es imposible negar que en defensa de la patria vasca (y de una forma de concebirla, pues hay diferentes formas de concebir y defender dicha patria vasca) se ha vertido sangre. El Eusko gudariak es un himno guerrero y un canto a favor de verter la propia sangre (y la ajena) en defensa de la patria. Así lo hicieron los gudaris en el 36, derramando la propia y la ajena, y los milicianos y el ejército popular en defensa de la república. Y posteriormente ETA en la lucha contra la dictadura; y siguieron vertiéndola contra el régimen del 78, entrando en una espiral incontrolada que arrastró tras si antiguas referencias políticas, éticas y morales19.

En realidad no hay causas (ni símbolos) emancipatorias, sean de carácter patriótico o de otro género, que no hayan sufrido diferentes grados de contaminación que contradicen su aspiración última, y que son difíciles de expurgar20. Pero llama la atención que Aramburu mente la lacra de la tortura, pero no la relacione con la defensa de la Patria, la española, que "con razón o sin ella,- afirmaRafael Vera- la patria al igual que la madre, siempre debe de ser defendida”. El recientemente fallecido Ion Arretxe, narró en su libro la “Sombra del nogal” las torturas sufridas en el cuartel de Intxauorrondo (nogal en euskera) donde el ¡Todo por la Patria! luce en todo su esplendor.

Está fresca en mi memoria la sentencia de Mikel Azurmendi, antropólogo euskaldun, antiguo militante de ETA y posteriormente protegido del PP, quien llegó a renegar públicamente de su lengua natal el euskera por considerarla idioma de asesinos. Renegar del euskera, no del castellano ni del inglés, idiomas en cuyo nombre se han propiciado genocidios, asesinatos físicos y culturales, y que sin embargo, sería absurdo endilgarles una naturaleza asesina. Los idiomas, las lenguas, no asesinan; las identidades tampoco, son las personas y los hablantes los que asesinan, lo hagan en nombre de lo que lo hagan.

Sin embargo en esa guerra sucia y desigual, camuflada de literatura, es útil identificar asesinatos con determinadas patrias, idiomas, religiones, pero ocultando las que están agazapadas. El patriotismo vasco, tiene sus lacras (¿qué patriotismo no las tiene?) señalar la paja del ojo ajeno cuando en el propio hay tamañas vigas, es cuando menos curioso. Pienso que hay patrias y patrias, que cada cual elija la suya21 si puede hacerlo.

Escribí ya hace tiempo22: “Conviene no olvidar que las primeras revoluciones de la época moderna, la francesa y la americana, fueron realizadas por gentes que querían dotarse de una patria. Ciertamente se trataba de un patriotismo republicano y no romántico, más ligado al mundo de las libertades cívicas y el autogobierno del pueblo, que a las reivindicaciones étnico-culturales. Pero no hay que exagerar la distinción. Siempre me ha parecido artificial la división tan tajante que se hace, entre el modelo nacional alemán (supuestamente romántico-étnico) y el francés (supuestamente, republicano-ciudadano); igualmente la que se realiza entre el modelo historicista y el del plebiscito diario, ya que no hay nación (salvo en situaciones de dictadura) que no asuma en sus constituciones valores cívico republicanas, y que a la vez que no se reclame de una determinada historia y sustrato nacional, o que deje de defender su lengua considerada nacional (la Francia republicana, considera una reivindicación étnica la oficialidad del euskara, pero acaba de convertir al francés en lengua oficial y nacional). Ocurre otro tanto, en relación, al cosmopolitismo y el patriotismo. El humanismo cívico, según expresión del federalista canadiense Charles Taylor ’necesita una vinculación sólida con la comunidad’. Dicho de otra forma, ’el patriotismo es tan necesario como el cosmopolitismo porque los Estados democráticos modernos son empresas comunes sumamente exigentes con el autogobierno’. En consecuencia, ’la batalla a favor de un cosmopolitismo civilizado se debe de librar desde un patriotismo abierto a las solidaridades universales’”.

El irlandés James Conolly fundador del Partido Republicano Socialisa Irlandes y uno de los revolucionarios patriotas, fusilados tras la derrota de la Insurrección de Pascua, consideraba que “el verdadero patriotismo busca el bienestar de cada uno en la felicidad de todos, y está en desacuerdo con el deseo egoísta de una riqueza mundial, que solo puede alcanzarse con la explotación de unos mortales menos favorecidos. Es misión de la clase obrera el dar al patritismo esta significación superior y mas noble”23.



3 La literatura de la Patria o la patria de la literatura, de Jabo H. Pizarroso http://www.criticoestado.es/la-literatura-de-la-patria-o-la-patria-de-la-literatura/, y Apátridas de Alberto Moyano  http://blogs.diariovasco.com/eljukebox/2017/02/12/apatrida/.
4 “Esos escritores están subvencionados, así que si abren la boca se acabó y no son libres" dijo Aramburu… Así que los que escribimos en español, y encima nos publican en Barcelona, tenemos otro recorrido y podemos hablar" explicó Aramburu en la Feria del Libro de Guadalajara (México).
5 Ekaitz aroa, (2002) editorial Txalaparta, autor Joxe Iriarte, Bikila. Kamaradak (2016) Editorial Txapalarta, autor Joxe Iriarte, Bikila.
6 Etarren amek asko sufritzen dute, semeak hiltzen dizkietenean eta batez ere semeek hiltzen dutenean... Josefa Mendizabal era la madre de Txikia, dirigente militar de ETA V, muerto por la policía en 1972 en Algorta)
7 Arragoa (1997) Editorial Txalaparta, Autor Jon Urrejulegi.
8 100 metro. (edición 1985) Editorial EREIN, autor. R. Saizarbitoria
9 Exkixu, (1988) editorial Elkar, Jose Luis Alvarez Enparantza “Txillardegi”
10 Mientras escribo estas líneas se esta trasmitiendo la noticia del fallecimiento de Hasier Etxeberria, escritor, critico literario (y productor de Sautrela el programa de ETB1 sobre literatura) que, cosa hasta entonces inaudita, fue amonestado en el 2002 Zutabe, órgano clandestino oficial de ETA.
11 Lagun Armatua (2007) Der bewaffnete Freund.(título original) Editorial Txalapata, autor Raul Zelik
12 Despedida final entre los dos amigos. ¿y qué supone ganar?- ¿Lograr unos derechos?. No estoy seguro qué me quiere decir , ni siguiera si el lo sabe de verdad, pero no le voy a pedir que me lo repita”. Traducido de la versión en Euskera.
13 Autor Mikel Antza. Anteriormente había escrito : Lehen bilduma (82-84); Beteluko balnearioko mirariak (85); y Odolaren usaina (1987) los tres con la editorial SUSA. A modo de biografia esta también Borrokaren gorrian (1999) editorial Txalaparta, autor Joxe Iriarte, Bikila.
14 Autor, Mikel Antza. Ospitalekoak (2010) Editorial SUSA, Bakarkako Koroniak (2011) Editorial Ateramiñe y Atzerri (2012) Editorial SUSA.
15 Orpoz Orpo, de Ernesto Prat Urzanki (2012) editorial Txalaparta, colección Ero-literatura,
16 ETAk Zapuztutakoa. (kultura-Berria) 23-2-2017. “Nola da posible erdarara itzulitako euskal idazleok hain predikamendu eskasa izatea, “Patria” goresten duten kritikarien lelo nagusia “espainiar gizarteak euskal gatazkari buruz esperoan zuen nobela” izanda.”
19 No por frecuentemente citada, deja de ser válida la diferencia de criterios éticos entre los que impulsaron la socialización de la violencia y los que sufrieron el estallido de la bomba en el intento de desactivarla al enterarse que había trabajadores en el lugar (redacción de El Correo de Eibar) donde la habían colocado.
23 James Conolly: Socialism and Nationalism


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